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Full text of "Anales de la Sociedad Cientfica Argentina"

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LIBRARY OF THE NEW YORK BOTANICAL GARDE": 


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LIBRAR 
NEW YORK 


EN BOTANICAL 
WD, GARDEN 


DE LA 


SOCIEDAD CIENTÍFICA 


ARGENTINA 


COMISION REDACTORA 


RESTO ora D. Luis A. HUERGO. 

DNOCTCECOIRO — enatida iobaeos D. PASTOR DEL VALLE. 
D" DOAPEDRO,. NN. ARATA 

WOCOeS a. o y, D. FÉLIX AMORETTI. 


/ D. PeEDro Pico. 


N 


TOMO XIV 


Segundo Semestre de 1882 


BUENOS AIRES 


IMPRENTA DE PABLO E. CONI, ESPECIAL PARA OBRAS 
60 — CALLE ALSINA — 60 


1882 


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INVESTIGACIONES SOBRE EL ACIDO LAPÁCINOO 


DE LA MADERA DEL LAPACHO (TeEcoMA AVELLANEDAE) 


(Continuacion) 


Lapachato potásico: C**H**0*K. La sal potásica se puede preparar 
calentando una solucion acuosa de carbonato potásico con un exceso 
de ácido lapáchico, evaporando, volviendo á tratar el resíduo por al- 
cohol concentrado, evaporando nuevamente la solucion y cristalizán- 
dolo finalmente en agua hirviendo; ó tambien, haciendo hervir una 
solucion alcohólica de ácido lapáchico con carbonato potásico pulve- 
rizado filtrando, evaporando y cristalizando el resíduo en agua hir- 
viendo. : 

Al estado seco, forma una masa cristalina de color rojo pardo, tan 
oscuro que parece gris Ó negro; sus soluciones acuosas y alcohólicas 
son completamente rosadas. 

Por el análisis ha dado los resultados siguientes : 

I. Gr. 0,2424 dieron gr.0,078 de sulfato potásico. 

II. Gr. 0,2117 dieron gr. 0,0661 de sulfato potásico. 

Es decir en 100: 


I Il 
A 14.43 14.62 
mientras que por cálculo se tiene: 
IIA 13.93 — 


Esta sal no contiene agua de cristalizacion. En cuanto á su solubi- 
lidad, he encontrado que : gr. 7.436 de solucion, saturada á 94", de- 
jaron un residuo seco del peso de gr. 1.857, de lo que se calcula que 
100 partes de agua disuelven á 240: 


p. 33.28 de lapachato potásico 


Lapachato amónaco: C**H**0*A7H*. El ácido lapáchico se disuelve, 


6 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


con la mayor facilidad en el amoníaco, resultando una solucion de 
un hermoso color rojo de sangre, la que, concentrada y preparada en 
caliente, deposita por el enfriamiento la sal amoniacal bajo forma de 
agujas bastante gruesas y bien definidas, de color rojo ladrillo. Esta 
sal espuesta al aire, pierde fácilmente el amoníaco y despues de pocos 
dias se transforma completamente en ácido lapáchico. Para tenerla 
despues, seca, es necesario ó secarla rápidamente entre papel ó aban- 
donarla, en una atmósfera de amoníaco, bajo una campana de cristal 
en presencia de la cal viva. Tambien su solucion, hervida, pierde 
fácilmente el amoníaco cubriéndose de cristalitos de ácido lapáchico 
libre. 

Siendo muy difícil conseguir que esta sal satisfaga la doble condi- 
cion de ser seca y la de no descomponerse, su análisis presenta in- 
certidumbres, 

He aquí sin embargo los resultados obtenidos : 

I. Gr. 0,434 de sal amoniacal fueron puestas en suspension en el 
agua, fué agregado un exceso de ácido clorhídrico, se filtró, se lavó 
bien, y ála solucion se agregó cloruro platínico; se evaporó á b. m. 
se trató el resíduo por alcohol absoluto, y el cloroplatinato obtenido, 
recojido sobre un filtro y desecado pesó gr. 0,4395; 

II. Gr. 0.4395 de cloroplatinato (el mismo obtenido precedente- 
mente) por la calcinacion dejaron un residuo de platino del peso de 
gr. 0,1949; 

TIT. Gr. 0,597 de sal fueron calentados con cal sódica, segun el 
método de Varrentrapp y Will, el amoníaco fué transformado en clo- 
roplatinato, y este por la calcinacion dejó un residuo de platino del 
peso de gr. 0,2191. 

Por estos datos se calcula que 100 partes de sal amoniacal con- 


tenian : 
Io HI 


1 
Amoníaco (NH3).... 7.70 7.68 6.10 


La teoría para la fórmula C**H'*0*,NH' de la sal anhidra requiere 
6,95 %/, de NH? y para la de C'*H**0*,NH* — H?0 el 6.49 %/,. Obser- 
vando mientras tanto que la sal de los análisis I y II habia sido dese- 
cada en una atmósfera de amoníaco, y la del III habia sido secada 
con papel y al aire, y que por lo tanto en el primer caso debia preveerse 
un exceso de amoníaco, y en el segundo una pérdida, creo que los re- 
sultados obtenidos deben llevarnos á suponer que la sal amoniacal, 
es como la potásica, tambien anhidra. 

Siewert dice en su trabajo que tratando esta sal con anhidrido 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 7 


sulfuroso se formaba una sustancia que él no examinó, pero que 
hace suponer sea diferente del ácido lapáchico. He repetido esta 
esperiencia, sea echando una solucion de anhidrido sulfuroso en la 
solucion de lapachato amónico, sea haciendo pasar una corriente 
de anhidrido sulfuroso seco sobre la sal tambien seca ; en uno y otro 
caso he comprobado que se pone en libertad el ácido lapáchico, el 
que no sufre transformacion ulterior alguna. He notado solamente 
que en el último caso el ácido lapáchico adquiere un color rojo na- 
ranjado, muy persistente y que no he conseguido hacerlo perder 
disolyiéndolo en el carbonato sódico y volviéndo!lo á precipitar por 
el ácido clorhídrico: por lo demás el Dr. Panebianeo me ha asegu- 
rado que tambieu cristalográficamente es idéntico al ácido lapáchico. 

Lapachato de plata: C** H** 0? Ag. Esta sal se precipita en la 
forma de un polvo amorfo, de un magnífico color rojo escarlata, aña- 
diendo nitrato de plata á una solucion de sal amoniacal. Recojido 
sobre un filtro al estado húmedo es muy voluminoso, pero perdiendo 
el agua se contrae notablemente. Secado en el vacío, en presencia de 
ácido sulfúrico, es anhidro como lo demuestran los análisis siguientes: 

I. Gr. 0,305 de lapachato de plata dieron gr. 0,5282 de anhidrido 
carbónico, y gr. 0,1158 de agua; 

II. Gr. 0,410 dieron gr. 0,1262 de plata ; 

TIT. Gr. 0,2242 dieron gr. 0,0694 de plata. 


Es decir para cien partes: 
I H nn 


CArDUMO: o... 0.0.6.0. 51,28 — — 
ENT ORenO” os. 381 — — — 
Plata... PS e — 30,78 30,95 


mientras que para la fórmula C** H'** 0? Ag, se calcula: 
VIALDOMO: Vs A ad 51,57 
O A 3,72 
PI O A RADA 30,95 


Esta sal calentada á 100” en una estufa á b. m. se altera profun- 
damente sufriendo un reblandecimiento parcial y transformándose 
en una masa verde oscura, la que tratada por alcohol ó éter cede al 
disolvente una mezcla de ácido lapáchico y de una sustancia pulveru- 
lenta amorfa de un hermoso color rojo, que probablemente es un 
producto de oxidacion. Esta nueva sustancia se separa fácilmente 
del ácido lapáchico por medio de la solucion del carbonato sódico, 
en la que es insoluble. No ha sido por ahora estudiada. 


8 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Partiendo de gr. 8,3388 de lapachato de plata seco despues de dos 
horas de calefaccion á 100" se habia tenido una pérdida de gr. 0,1454, 
y la sal así alterada despues del tratamiento por alcohol y éter con- 
tenia de 65,14 á 67,34 */, de plata; no parece sin embargo que 
contuviese plata libre. 

Lapachato de calcio: (C** H'* 0??Ca+-H?0. 

Fué preparado mezclando soluciones de lapachato amónico y de 
cloruro cálcico; se obtuvo bajo la forma de un precipitado amorfo 
color rojo ladrillo, muy poco soluble, y que por la calefaccion en el 
seno del agua se transforma en un polvo granuloso pardo, sin sufrir, 
empero, ninguna alteracion en su composicion. Hé aquí, en confir- 
macion, los resultados de los análisis : 

I. Gr. 1,523 de sal por calefaccion en corriente de aire seco á 
100-105? perdieron gr. 0,0875 de agua; 

II. Gr. 1,434 de sal por calefaccion á 110? perdieron gr. 0,083 
de agua; 

III. Gr. 0,2936 de sal por calefaccion á 110? perdieron gr. 0,0162 
de agua; 

IV. Gr. 0,8688 de sal por calefaccion á 110? perdieron gr. 0,0496 
de agua ; 

V. Gr. 0,4843 de sal seca dieron gr. 0,1031 de sulfato cálcico ; 

VI. Gr. 0,5718 de sa] seca dieron gr. 0,1462 de sulfato cálcico ; 

VII. Gr. 0,2455 de sal hidratada dieron gr. 0,0539 de sulfato 
cálcico. 

Por estos datos se calcula : 


I nl nu IV v vi vi 
Ea A A 5,714 5,18 5,51 5,80 — == — 
Calcio (en la sal anhi- 
OLA). A = —_ — — 715381 752 — 
Calcio (en la sal hidra- 
Lada). e Ap 00,45 


Estos resultados conducen á la fórmula de una sal con 2 molé- 
culas 6 con 1 */, moléculas de agua de cristalizacion, para las que 
se calcula : 


Con 2 H*0 con 1?*/, H*0 
IE A se el 6,45 4,91 
Calcio en la sal anhidra... 7,62 7,62 
Calcio en la sal hidratada. 7,13 7,28 


Me inclino á suponer que la sal contenga 1 */, moléculas de agua, 
por analogía con la sal de estroncio que será descrita en seguida. 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPACHICO 9 


En cuanto á la solubilidad, dos determinaciones me han dado los 
siguientes resultados : 

L Gr. 13,307 de solucion, saturada á 24%, dejaron un residuo seco 
del peso de gr. 0,0295; 

TI. Gr. 7,2096 de solucion saturada, á la misma temperatura, de- 
jaron un residuo de gr. 0,0163 de peso. 

Es decir 100 partes de agua disuelven á 24? : 


0,222 4 0,226 de lapachato cálcico seco. 


Lapachato barítico : (C'*H*0*)*Ba + 7H*0. Esta sal puede pre- 
pararse haciendo hervir ácido lapáchico y carbonato barítico en pre- 
sencia de mucha agua, filtrando en caliente y dejando cristalizar por 
enfriamiento, Ó sinó tambien precipitando, con cloruro barítico, la 
solucion concentrada de la sal amoniacal, recojiendo el precipitado, 
lavándolo bien con agua fria y cristalizándolo un par de veces en el 
agua caliente. El lapachato barítico es muy poco soluble en el agua 
fria, en la caliente se disuelve mediocremente y por el enfriamiento 
se deposita en largas agujas muy sútiles y filiformes, que por el color 
en la manera de adherirse presentan analogías con el coágulo de la 
sangre. En el análisis ha dado los resultados siguientes: 

I. Gr. 0,7682 de sal perdieron por la calefaccion á 1157, en una 
corriente de aire seca gr. 0,1508 de agua; 

TI. Gr. 0,918 de sal perdieron por la calefaccion á 120? gr. 0,1662 


de agua; 
TIT. gr. 0,5977 de sal perdieron gr. 0,1106 de agua; 
IV. gr.0,7755 » gr. 0,1383  » 
Wo *gr.0,696 » er. 0,1258. . » 
VE 201 093 » er. 0,1813 — » 


VII. gr. 0,3005 de sal seca dieron gr. 0,1075 de sulfato de bario; 

VIII. er. 0,1515 de sal dieron gr. 0,0535 de sulfato barítico; 

IX. gr. 0,465 de sal seca dieron gr. 0,1685 de sulfato barítico; 

X. gr. 0,259 de sal dieron gr. 0,0947 de sulfato barítico; 

XI. gr. 0,2665 » er. 0,0841 » 

Es decir en 100 partes: 

I A di A A ra yd dl NE 

Agua 19,63 18,10 18,50 17,83 18,07 18,07 — — — — = 
Bario —  — = == 1 —=!5>20920,761):21,31 21,49 21,81 

Considerando que esta sal pierde difícilmente las últimas porciones 
de agua de cristalizacion y que, no obstante ser mas estable que la 
correspondiente sal cálcica se transforma sin embargo, por una cale- 


10 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


faccion prolongada á 110”, en un polvo oscuro : creo poder deducir de 
los análisis arriba mencionados que al lapachato barítico corresponde 
la fórmula (0*H**0?)?, Ba + 7H?0, para la cual se calcula 


esplicando la deficiencia hallada para el bario suponiendo que la sal 
no era completamente seca. En confirmacion de esta manera de ver 
debo decir que las determinaciones por las cuales he obtenido, para 
el bario, números mas altos, corresponden á las porciones de sal que 
fueron secadas por mas tiempo. Debo tambien mencionar que la gran 
cantidad de agua hallada en esta sal, me hizo sospechar, en un prin- 
cipio, que pudiese contener agua interpuesta; pero la duda fué de- 
sechada desde que algunas de las precedentes determinaciones se 
hicieron despues de haber dejado la sal espuesta por unos dos meses 
al aire libre sobre papel secante. 

Para la solubilidad se obtuvieron los siguientes resultados : 

I. Gr. 28.2747 de solucion saturada á 2773, dejaron un residuo 
seco del peso de gr. 0,067; 

II. Gr. 14.4862 de solucion, saturada á 2693, dejaron un residuo 
de gr. 0.0339 de peso. 

TIT. Gr. 14.8255 de solucion, saturada á 2572, dejaron un residuo 
de gr. 0.0848. E 

Por estos resultados se calcula que 100 partes de agua disuelven, 
á las temperaturas indicadas: 


I nl 101 
0.237 0.234 0.235 


partes de lapachato barítico anhidro. 

Lapachato de estroncio; (C0*H**0?)?5t + 1*/,H*0. Esta sal fué obte- 
nida por doble descomposicion entre el lapachato amónico y el cloruro 
de estroncio. Forma un precipitado rojo pardo, que desecado, toma 
un color muy oscuro que se acerca al violeta. No se consigue cristali- 
zarlo por el agua caliente y en general se aproxima mucho mas á la 
sal cálcica, que á la barítica. 

En el análisis ha dado los resultados siguientes : 

I. Gr. 1,3131 de sal por calefaccion á 100? perdieron gr. 0,0641 
de agua; 

II. Gr. 0.718 de sal, calentada á 100-1057, perdieron gr. 0.0349 de 
agua ; 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 11 


TIT. Gr. 0.2975 de sal desecada (I) dieron gr. 0.0765 de sulfato 
estróncico. 

IV. Gr. 0.2144 de sal hidratada dieron gr. 0,0545 de sulfato estrón- 
cico. 


Por estos datos se calcula : 
TI mI Iv 


I 
O 4.88 4.87 — — 
SONO as — — 19.20 12.08 


Estos resultados nos hacen admitir que la sal estróncica cristaliza 
con 1 */, molécula de agua. En efecto para una sola fórmula se calcula: 


Lapachato de plomo : (C**H**0?)*Pb. Se precipita bajo forma de un 
polvo rojo anaranjado añadiendo acetato de plomo á una solucion de 
lapachatu potásico puro. Es casi insoluble en el agua; en el alcohol 
caliente se disuelve en cierta cantidad y por enfriamiento cristaliza 
en pequeñas agujas chatas de color rojo oscuro. Tanto la sal precipi- 
tada como la cristalizada en el alcohol no pierden de peso por la cale- 
faccion á 150”. Dos determinaciones de plomo han confirmado que 
es anhidra; en efecto : 

I. Gr. 0.2101 de sal dieron gr. 0.0922 de sulfato de plomo. 

TI. Gr. 0.2907 de sal dieron gr. 0.1263 de sulfato de plomo. 

Es decir para cien partes : 


I UI 
a A PP 29.98 29.68 
mientras que para la fórmula del lapachato de plomo se calcula : 
A A RO E 30,14 9, 


Lapachato de anilina : C**H**0*C*H*N H?. Como es notorio Lie- 
berman (1) tratando de interpretar la transformacion de la « nafto 
quinonanilida de la anilida de la f naftoquinona ha encontrado que la 
oxinaftoquinona hervida con acetato de anilina y ¿cido acético se 
transformaba tambien en la anilida indicada. Ahora bien, resultando 
de las experiencias, que serán expuestas en seguida, que el ácido 
lapáchico es la oxiquinona de un homólogo de la naftalina, he tentado 
de preparar la anilida correspondiente por el procedimiento de Lie- 
bermann, y he por lo tanto hecho hervir, durante algun tiempo, una 


(1) Berichte etc., t. XIV, pág. 1664. — 1881. 


12 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


mezela de ácido lapáchico y anilina con un exceso de ácido acético 
cristalizable; por el enfriamiento he obtenido una sustancia, que 
en vez de ser la anilida esperada, como me ha demostrado el análisis, 
es simplemente la sal de anilina del ácido lapáchico. 

El lapachato de anilina cristaliza en el alcohol hirviendo) en peque- 
ñas agujas prismáticas de coloramarillo naranjado, o 4191-1292? 
En el análisis ha dado: 

I. Gr. 0,2601 de sustancia dieron gr. 0,719 de anhidrido carbónico 
y gr. 0.14 de agua ; 

II. Gr. 0,2676 de sustancia dieron gr. 0,737 de anhidrido carbónico 
y gr. 0,1488 de agua. 

Es decir para 100: * 


I In 
Carbono... iz amnesia ép 715,39 75,11 
A A 5.98 6,18 
mientras que para la fórmula C*H*0*C*H"NH? se calcula 
CALOR A A IN TOD 
O a cis EOS 6,24 


Lapachato de p. toluidina: C*H*0*C*H'CH?*NHB”. Se prepara 
de una manera semejante á la sal de anilina, y se presenta en lami- 
nitas de color amarillo anaranjado, fusible á 129,5-1307. 

Por el análisis ha dado los siguientes resultados : 


Gr. 0,2481 dieron gr. 0,6780 de anhidrido carbónico y gr. 0,1366 


de agua. 
Es decir por 100 : 
Carhoñó 4 i3Bolr dogs lok saab: 74,53 
A 6,11 
Para la fórmula se calcula 
AA A A 75,63 
Hide reno-o-.. ed debe 6.59 


Lapachato de o. toluidina : Se prepara como su isomero y se pre- 
senta en hermosas laminitas amarillas, fusibles á 1357. En el análisis 
ha dado: 

Gr. 0,2852 de sustancia dieron gr. 0,7821 de anhidrido peo 
y gr. 0,1564 de agua. 

Es decir por 100: 

CATPODO os eS 74.18 
HIITOReDO:....... ess A O 6,09 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 13 


3. ACCION DEL BROMO 


Siewert no ha estudiado la accion del bromo sobre el ácido lapá- 
chico; Arnoudon, tratando del ácido taiguíco, solo dice que se 
disuelve en el bromo, pero no ha ensayado aislar y analizar el pro- 
ducto de la reaccion; por el contrario, Stein (1. c.), haciendo gotear 
el bromo sobre la groenhartina suspendida en agua, ha obtenido un 
producto, conteniendo en término medio el 37,46 %/, de bromo, que 
representa por la fórmula C*%H**0*Br*— C*”H*"Br*0* + 3H*0. Yo 
no he conseguido obtener el compuesto de Stein, pero he, en cambio, 
obtenido un derivado monobromado del ácido lapáchico correspon- 
diente á la fórmula : C**H**Br0?, 

El método mejor que, despues de varios tanteos, he escojido para 
la preparacion de este compuesto, consiste en disolver calentando 
lijeramente gr. 50 de ácido lapáchico (p. m.—242) con gr. 400 de 
ácido acético y verter en la solucion tibia rápidamente gr. 35 de 
bromo, diluido en igual peso de ácido acético; en seguida se echa la 
solucion amarilla-oscura que se forma en una gran cantidad de agua; 
se obtiene así un abundante precipitado coposo, de color amarillo 
naranja que constituye el derivado bromado y que se purifica fácil- 
mente. Si en la preparacion de este compuesto se hace gotear 
lentamente el bromo, ó se calienta durante la reaccion, ó de otro 
modo, si se deja enfriar la solucion acética antes de precipitarla con 
agua, entonces no solo el rendimiento del producto bromado disminuye 
notablemente, sinó que tambien, la operacion puede ser malograda, 
porque se forma en gran cantidad una sustancia viscosa que impide 
la purificacion y cristalizacion del producto. 

Habiendo observado que durante la accion del bromo sobre la 
solucion acética del ácido lapáchico no se desprenden vapores de ácido 
bromhídrico, he querido comprobar si este queda disuelto en el ácido 
acético ó si por el contrario el ácido lapáchico se ure al bromo direc- 
tamente. Con este objeto, en una operacion en la que habia usado 
para 25 gramos de ácido lapáchico cerca de 20 gramos de bromo ; 
despues de haber precipitado con agua, he recojido y medido el lí- 
quido separado del precipitado, y tratando una pequeña porcion con 
nitrato de plata he determinado el ácido bromhídrico que contenia. 
El líquido medía c.c. 1370 y c.c. 15 de dicho líquido me dieron 
gr. 0,2485 de bromuro de plata, correspondientes á gr. 0,1507 de 
bromo; se calcula por consiguiente que los c.c. 1370 del líquido con- 


14 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


tenian en solucion, bajo forma de ácido bromhídrico, gr. 9,65 de 
bromo. De esto se deduce que el bromo obra sustituyendose y no adi- 
cionándose al ácido lapáchico, como por otra parte resulta de la com- 
posicion y de las propiedades del producto. 

Para purificar el ácido lapáchico bromado se recoje sobre un filtro 
el precipitado amarillo naranjado, mencionado, se deseca sobre un 
papel, se lava con éter para eliminar un poco de la sustancia viscosa 
que siempre lo acompaña, y finalmente se cristaliza en alcohol hir- 
viendo. 

Por el análisis ha dado los resultados siguientes: 

I. Gr. 0,7855 de sustancia dieron gr. 0,5828 de anhidrido carbó- 
nico y gr. (0,1065 de agua; 

TT. Gr. 0,4245 de sustancia dieron gr. 0,2481 de bromuro de 


plata; 

TIT. Gr. 0,350 de sustancia dieron gr. 0,2092 de bromuro de 
plata; 

IV. Gr. 0,4342 de sustancia dieron gr. 0,2494 de bromuro de 
plata; 


V. Gr. 0,3812 de sustancia dieron gr. 0,226 de bromuro de plata ; 
Por estos números se calcula : 


I II mn IV V 
(Carbono!. 0... 55,67 — — — — 
Hidrógeno.... 4,14 — — — — 
DIOIMO: E oo — 2486 25,42 24,37 25,22 

La teoría para la fórmula C**H**Br0?, exije: 

E A dd a ed 56,07 
EE a E avale alo eta 4,04 
a a e de af El ¡e a 24,92 


El ácido lapáchico monobromado, por el enfriamiento de su so- 
lucion alcohólica hirviendo, cristaliza en magníficas laminillas de un 
hermoso color rojo naranjado de brillantez vítrea, muy livianas y 
friables. Funde de 139-1407, convirtiéndose en un líquido oscuro 
y se descompone á una temperatura mas alta, desprendiendo bromo 
y dejando un abundante residuo carbonoso. Es muy soluble en el 
alcohol hirviendo, mucho ménos en el frio; en el éter frio se di- 
suelve muy poco; es soluble en el ácido acético, en la benzina, etc. 

Este compuesto no tiene ya los caractéres de un ácido. En efecto, 
él no solo no desaloja, como el ácido lapáchico, el ácido carbónico de 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 15 


los carbonatos alcalinos y alca!lino-terreos, pero en frio no se disuelve 
en la solucion de hidrato potásico, calentándolo se disuelve lenta- 
mente, produciendo una solucion roja. Es tambien insoluble en frio 
en el amoníaco acuoso. 

En el ácido nítrico ordinario se disuelve fácilmente, resultando 
una solucion de color rojo intenso, de la que el agua precipita el pro- 
ducto inalterado, fusible de 138-140”; pero si se calienta á la ebu- 
llicion, entónces empiezan á desprenderse vapores rutilantes, la so- 
lucion vá poco ¿poco descolorándose hasta ponerse amarilla, y el 
ácido nítrico evaporado deja un residuo, que cristalizado por el agua 
hirviendo ha resultado ser ácido ftálico; como lo he comprobado 
transformándolo en su anhidrido. Bajo este punto de vista, como re- 
sulta de las experiencias que se expondrán en seguida, el ácido bro- 
molapáchico se comporta como el ácido lapáchico mismo; solo la oxi- 
dacion se hace mas dificilmente, porque 4 mas de no empezar sinó á 
la ebullicion, he podido observar que tambien despues de haber he- 
cho hervir por */, de hora gr. 10 de ácido bromolapáchico con gr. 50 
de ácido nítrico concentrado, agregando agua se precipitó aun una 
buena parte (cerca de 2 gramos) de sustancia insoluble. Como veremos 
en el caso del ácido lapáchico, la solucion se efectúa mas fácilmente 
y mas completamente. 

El ácido bromo-lapáchico resiste á la accion del ácido sulfúrico. 
En frio se disuelve, formando una solucion roja oscura intensa, la 
que calentada por */, de hora próximamente en b. m. hasta que em- 
piece á desprenderse olor de anhidrido sulfuroso y dejada enfriar, por 
la adicion de agua, precipita el producto inalterado, que he recono- 
cido, despues de haberla cristalizado por el alcohol, por su punto de 
fusion y por el contenido en bromo En efecto: 

Gr. 0.140 de sustancia dieron gr. 0.0793 de bromuro de plata, es decir. 


Hallado Teoria 


A A a oo as . 9414 94.92 


Otro hecho, no ménos importante, se observa por la accion de la 
potasa alcohólica. He tratado 10 gr. de ácido bromolapáchico por 
30 er. de hidrato potásico disuelto en 100 gr. de alcohol absoluto; 
el ácido se disuelve inmediatamente dando una solucion de color 
amarillo oscuro tan intenso que parece opaca; 10 minutos despues 
he diluido con agua y he agregado ácido clorhídrico; se forma un 
precipitado negro, el que recojido y cristalizado en el alcohol, en 
presencia de carbon animal, ha dado el derivado bromado inalterado: 


16 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


gr. 0,2498 de producto dieron, en efecto, gr. 0,1398 de bromuro de 
plata, es decir : 
BLOMÓ NEPAL ci la rico A 


Del mismo modo agregando anilina á una solucion alcohólica de 
ácido lapáchico monobromado y calentando en b.m. se obtiene una 
solucion rojo oscura que tratada por agua y ácido clorhídrico preci- 
pita el derivado inalterado. 

Calentándolo con amoníaco alcohólico á 100%, en tubos cerrados, 
el ácido bromolapáchico se descompone formando al parecer bromuro 
amónico. Calentado con acetato de plata á 150%, pierde tambien el 
bromo bajo la forma de bromuro de plata. Pero aun no he exami- 
nado los productos de estas reacciones. 

Una transformacion muy importante sufre el ácido lapáchico mo- 
nobromado, cuando se le calienta con anhidrido acético y acetato só- 
dico. Por la ebullicion, la mezcla toma un hermoso color verde 
esmeralda muy intenso, que se mantiene aun */, de hora despues de 
la calefaccion. Diluyendo entónces con agua se precipita una sus- 
tancia viscosa oscura, que separada de la solucion acuosa, lavada con 
agua, secada lo mejor posible y tratada con éter, cede á este una re- 
sina verde y deja sin disolver una sustancia cristalizada en magnífi- 
cas laminitas, de:esplendor metálico y de color rojo de cobre un poco 
oscuro, pero que examinadas al microscopio por transparencia apare- 
cen amarillas; esta sustancia pulverizada, Ó frotada sobre papel ó 
con una varilla de vidrio, toma un color azul con visos violáceos como 
el índigo. Es insoluble en el agua, en el alcohol, en el éter, en el 
ácido acético, en el anhidrido acético, en la benzina, etc.; entre los 
disolventes neutros, que he ensayado hasta ahora, se disuelve sola- 
mente en el sulfuro de carbono, dando una solucion de un magnífico 
azul-verdoso. Por la potasa, y en general por las sustancias alcalinas 
no es alterada, en el ácido sulfúrico se disuelve; produciendo una 
solucion roja que diluida pasa al verde, con el ácido nítrico da una 
solucion roja, de la que el agua precipita una sustancia coposa ama - 
rilla, soluble en el éter, Como veremos, esta misma sustancia se for- 
ma mas fácilmente por medio de otro derivado del ácido lapáchico, 
que será en seguida descrito bajo el nombre de lapachona. 

Debo en fin mencionar que tambien he examinado la accion del 
cloro sobre el ácido lapáchico. Con este objeto he disuelto gr. 253 de 
ácido lapáchico en gr. 200 de ácido acético, y calentando en b.m. he 
hecho pasar una corriente de cloro en exceso (cerca de 4 horas), dilu- 


ed 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 17 


yendo con agua se precipita una materia oleosa pesada, amarillenta 
que adquiere consistencia de miel, pero de la que no he conseguido 
obtener un producto cristalizado. 


4. DERIVADOS ACETÍLICOS 


El ácido lapáchico se disuelve bastante bien en el cloruro de acé- 
tilo hirviendo y se deposita por enfriamiento en cristales voluminosos 
bien definidos ; pro, aun despues de varias horas de ebullicion, no 
es alterado, y solo se resinifica una porcion pequeñísima. Se disuelve 
tambien en el anhidrido acético hirviendo y cristaliza inalterado por 
enfriamiento. Se consigue obtener derivados acetílicos del ácido 
lapáchico calentándolo con anhidrido acético 41507 en tubos cerrados, 
ó sinó por la accion del anhidrido acético y del acetato de sodio en un 
aparato á reflujo: en este último caso variando la duracion de la 
calefaccion se obtienen diversos productos. 

Derivado monoacetilico: C*H**0*C*H*0. Se forma este compuesto 
calentando en tubos cerrados á 150%, durante 3 horas, el ácido la- 
páchico con un exceso de anhidrido acético : se obtiene una solucion 
rojo oscura de la que se precipita por el agua el derivado acetílico, 
que se purifica por cristalización en el acohol hirviendo. Un proce- 
dimiento que lo dá mas fácilmente mas puro y mas rápidamente 
consiste en calentar una mezcla de 2 p. de ácido lapáchico, 2 p. de 
acetato de sodio y 5 p. de anhidrido acético. Por calefaccion esta 
mezcla se colora rápidamente y en pocos instantes la solucion que se 
forma adquiere un tinte rojo de vino, que desaparece por calefaccion 
ulterior, pasando al amarillo oscuro y en seguida al verde. Estos 
cambios de coloracion son constantes y tienen lugar antes de que la 
mezcla hierva. Para obtener el derivado monoacetílico es preciso 
suspender la calefaccion al momento de producirse la coloracion 
verdosa, es decir despues de 3 6 4 minutos de calefaccion y de cual- 
quier manera antes de comenzar la ebullicion. Agregando agua enton- 
ces, se separa un aceite pesado, movible, de color amarillo oscuro, 
que se concreta muy pronto en masa cristalina. Esta forma el de- 
rivado monoacetílico del ácido lapáchico casi puro y que es menester 
cristalizar dos veces en el alcohol hirviendo. La cantidad obtenida 
corresponde casi á la teórica: en una operacion en la que empieé 
gr. 100 de materia obtuve 90 gramos de este derivado puro. 

El ácido lapáchico monoacetilado cristaliza del alcohol en bellos 


2 


18 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


prismas cortos y friables, de color amarillo de azufre, y de esplendor 
vítreo. Es insoluble en el agua, muy soluble en el éter y en el alcohol 
hirviendo, mucho ménos en el alcohol frio ; se disuelve tambien en la 
benzina, en el cloroformo, enel ácido acético, etc., etc. Funde á 
82-83” en un liquido amarillo transparente y muy movible que por 
enfriamiento se concreta en masa cristalina. 

El análisis ha dado estos resultados : 

Gr. 0,3178 de materia han dado 0,3328 de CO? y gr. 0,1658 de H?0, 
es decir, para 100 partes : 


CUEDORO LITO UITAS; A, 71,49 
HITO reno ol AA e 5,19 
mientras que para la fórmula C**H*0*C*H90 se calcula : 
Carta HE, ANETO. 71,83 
HEAR nO ION OLEA AAA 5,63 


Este compuesto calentado en tubos cerrados con un exceso de anhi- 
drido acético no se acetila mas y queda en parte inalterado, convir- 
tiéndose otra porcion en una masa resinosa de color verde, soluble en 
el anhidrido acético, en el alcohol y en el éter. Calentado con agua á 
120? nose descompone siquiera. Se disuelve fácilmente, agitándolo en 
frio, con una solucion alcohólica de amoniaco, coloreándose en rojo in- 
tenso y que, por la adicion de ácido clorhídrico da un abundante pre- 
cipitado amarillo que recojido y vuelto á cristalizar en el alcohol 
se averiguó ser ácido lapáchico. 

He estudiado tambien la accion del bromo y del ácido nítrico sobre 
este derivado acetílico. Hé aquí los resultados : 

A la solucion de 40 gramos de este compuesto en 50 gramos de 
ácido acético se agregaron calentando en b.m. 10 gramos de bromo, 
y el líquido rojo obtenido se echó rápidamente sobre una cantidad 
considerable de agua destilada. Se obtuvo un precipitado coposo 
color amarillo de cromo, que recojido sobre un filtro se secó al aire y 
se disolvió en éter. La solucion etérea depositó por enfriamiento 
láminas de un rojo naranjado, que lavadas con un poco de éter y 
cristalizadas en alcohol hirviendo, fundian á 134% y 135”. 

Gr. 0,3335 de materia dieron gr. 0,1998 de bromuro de plata ó 
sean por 100: 


A ARO. PARO TIAS 95,49 


Estos resultados no dejan duda alguna de que se trata de un ácido 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 19 


bromolapáchico que, como sabemos funde de 139-140? y que contiene 


por ciento: 
A O o 


Por la accion, pues, del bromo sobre el derivado monoacetílico se 
elimina el acetilo y se forma el mismo ácido bromolapáchico que 
se obtiene directamente del ácido libre. 

Probablemente esta transformacion se produce en el sentido de la 
ecuacion: 

CH1*0?,0.C*H*0 + Br? — C?H*0Br + C*%H*0?.0Br 
siendo difícil explicar de otro modo la formacion del ácido bromo- 
lapáchico. 

No debo ocultar, que teniendo mis razones para suponer que en el 
ácido bromolapáchico descrito, el bromo se halla unido al oxíjeno, 
esperaba obtener un ácido bromolapáchico cuyo bromo estuviese unido 
al carbono, brumurando el derivado acetílico y saponificando el pro- 
ducto de la reaccion. 

En el tratamiento por el ácido nítrico he operado del modo si- 
guiente: Gramos 50 del derivado acetílico se echaron en pequeñas 
porciones sobre 250 gramos de ácido nítrico de 1,48 de densidad, en- 
friado exteriormente con hielo. Evitando la elevacion de temperatura, 
se obtiene sin desprendimiento de vapores nitrosos, una solucion roja; 
pero si no se opera con cuidado se determina una reaccion tan enér- 
gica que una vez producida es imposible dominar. La solucion nítrica 
echada en un exceso de agua produce un abundante precipitado coposo 
amarillo naranjado el que recojido sobre un filtro, dejado secar y la- 
vado con éter para eliminar un poco de materia pegajosa, se crista- 
lizó en seguida en el alcohol diluido hirviendo y en la benzina divi- 
diéndolo en varias fracciones. He tocado dificultades para obtener 
de este producto una sustancia de punto de fusion bien determinado: 
empleando como disolvente la benzina se obtiene casi siempre un 
producto cristalizado en laminitas de color rojo de litargirio, fusibles 
con alteracion á 166-168”; pero cuando este producto se trata por 
el alcohol en cantidad insuficiente para disolverlo todo, la porcion 
insoluble tiene un punto de fusion mas elevado y á menudo superior 
á 1707; pero vuelto á cristalizar en la benzina recobra su punto de 
fusion primitivo. Agregaré que á pesar de estas variaciones en el punto 
de fusion, no he logrado aislar sustancias diferentes. El análisis de 
una porcion bien cristalizada fusible á 167-168”, me ha dado los si- 
guientes resultados : 


20 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


I. Gr. 0,2695 de materia han dado gr. 0,6156 de CO? y gr 0,1165 
de H?0. 
TI. Gr.0.3136 de materia dieron c.c.8,5 de azoe á la temperatura 
de 19 8 y 4756,4 m.m. de presion, correspondientes á gr.0,009789. 
Es decir para 100: 
Carbo al iia IO 62.27 — 
IL a e e 4.80 =- 
ATOB Ar lo a ea et 4.27 


Estos resultados hacen suponer que se haya formado un deri- 
vado mononítrico del compuesto acetilico. En efecto, para la fórmula 
C*H*2(4030*.C*H%0 se calcula : 

Ed A sd MENTA 747 071) 
ENUTÓSenO- 2. aa ss, DO 
A AS O lea a O 


Espero poder en otra ocasion examinar mas detenidamente este 
compuesto, que podria conducirnos á un ácido nitrolapáchico. 

Otro derivado acetilico. — En la reaccion del anhidrido acético, 
ácido lapáchico y acetato de sodio, si en vez de suspender la calefac- 
cion una vez que el líquido rojo se vuelve amarillo y empieza á 
enverdecer, se continúa calentando y manteniendo la ebullicion du- 
rante */, de hora, ya no se forma el derivado monoacetílico que 
hemos descrito, sinó otro nuevo. Agregando agua á la masa verde que 
se obtiene, se separa una sustancia oleosa pesada, de color verde 
oscuro, que despues de algunas horas se concreta en forma de cris- 
tales; se pulveriza entonces y se trata por el éter en frio, el que eli- 
mina una resina verde dejando un resíduo de color blanco súcio, que 
constituye el nuevo compuesto: este se acaba de purificar por crista- 
lizaciones en el alcohol hirviendo y en el ácido acético diluido. En 
una operacion en la que empleé 80 gramos de ácido lapáchico, 80 de 
acetato sódico y 250 gramos de anhídrido acético, obtuve 55 gramos 
de compuesto puro. 

Este nuevo derivado del ácido lapáchico cristaliza del alcohol hir- 
viendo en agujas ó pequeños prismas que difícilmente se obtienen 
incoloros y transparentes y ordinariamente se presentan al estado 
de una masa blanca perlácea. Es muy poco soluble en el éter y en el 
alcohol frio; se disuelve regularmente en el alcohol hirviendo y en 
el ácido acético. Funde á 131-132%. 

Por el análisis ha dado estos resultado: 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 21 
I. Gr.0.2822 han dado gr. 0.7225 de CO? y gr. 0.146 de H?0. 


TI. Gr. 0.2248 > 0.5691 » 0.1148 » 
TIT. Gr. 0.207 » 0.5284 » 0.109 » 
IV. Gr. 0.1856 » 0.4738 » 0.099 » 
Vo Gr. 0.311 » 0.8022 » 0.1565 > 
Es decir para 100 partes: 
1 rn 1001 IV v 
Carbo. dmi 69.81 69.04 69.62 69.62 70.34 


Hidrógeno.... 5.714 5.67 5.88 5.98 5.58 


Estos análisis fueron hechos con productos provenientes de prepa- 
raciones diferentes y secados, ya en el vacío en presencia de ácido 
sulfúrico ó por calefaccion á 1007 en corriente de aire seco; el V que 
difiere de los restantes fué hecho con una muestra de producto que se 
habia calentado largo rato y que habia esperimentado una descom- 
posicion parcial dejando sublimar agujas delgadísimas. Haciendo 
abstraccion de este análisis, los demás todos concuerdan con la fór- 
mula C**H**0*(C?H*0y que es la de un derivado biacetílico del ácido 
lapáchico, que exige por 100; 


Pero la manera de comportarse de este compuesto, no nos asegura 
que esta sea en realidad su constitucion, pues en ningun caso he po- 
dido reproducir al ácido lapáchico primitivo. Calentado con agua á 
1502 en tubos cerrados no se altera sensiblemente: los carbonatos 
alcalinos y la solucion de potasa no lo disuelven en frio; el hidrato 
potásico lo disuelve lentamente en caliente y sin alterar la porcion 
insoluble; la solucion que resulta es de un amarillo oscuro y se colora 
en rojo al aire. Sostituyendo la solucion acuosa de potasa por una 
alcohólica, la reaccion procede de igual manera, solo la solucion tiene 
lugar en frio y es de color amarillo oscuro, no precipita por adicion 
de agua y al aire se pone roja. Diluyendo con agua y tratando despues 
con ácido clorhídrico se obtiene un precipitado amarillo oscuro que 
á menudo se separa al estado de una capa oleosa, que se concreta sin 
embargo en cristales: esta sustancia es muy soluble en eter, en el 
alcohol, en la benzina, y se purifica por cristalizacion en el alcohol 
acuoso hirviendo, obteniéndose en pequeñas agujas chatas, de color 
naranjado y de brillo sedoso, que funden á 140-141”. Sobre su natu- 
raleza química nada puedo afirmar por el momento: difiere del ácido 


29 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


lapáchico pues en contacto de los carbonatos alcalinos y de los hi- 
dratos no se colora en rojo, ni se disuelven, aun caleutando. Por el 
análisis ha dado estos resultados : 


I. Gr.0.4723 han dado gr. 0.2822 de CO? y gr. 0.2119 de H*0. 


II. Gr. 0.2798 » 0.7997 » 0.1274 » 
TIT. Gr. 0.2381 » 0.6228 » 0.1073 > 
Que corresponden en 100 partes: 
I In mI 
Carbono oo... 00 74.38 75.02 74.46 
Hidrógen0........ 4.98 5.05 5.22 


Como se ve, esta sustancia tiene una composicion que se acerca á 
la del ácido lapáchico. He estudiado tambien la accion del amoníaco 
alcohólico sobre este derivado acetílico; se forma en este caso tambien 
una solucion amarilla rojiza de la que se obtiene una sustancia que 
se acerca por el punto de fusion, y comportamiento con los álcalis á 
la obtenida por la accion de la potasa. 

Como veremos en seguida, discutiendo la constitucion del ácido 
lapáchico y de sus derivados, no es improbable que el derivado que 
hemos visto formarse por la accion prolongada del anhídrido acético 
y acetato sódico sobre el ácido lapáchico, le correspunde esta fórmula 


0C2H90 
C*H*0C0?H20 
6 — (38H 3810 
C15H*0C2H?0 
0C2H90 
para la que se calcula: 
CATDORO: cue tio a asco ya ae leia a e ¡sie 69.72 
ELO SSIO. e erasmo ies af aRE 5.81 


y que el producto que resulta del tratamiento por la potasa alcohó- 
lica sea: 

O? 

015H*0 

C15H*0 

O? 


— (3026 0) 


En efecto, á esta fórmula le corresponde: 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 23 


Mencionaré por fin que tambien he ensayado la accion del bromo y 
del ácido nítrico sobre este derivado acetílico. Con el primero, solo diré 
que no se forma ácido monobromolapáchico. Con el segundo, se obtie- 
nen al parecer dos productos nitrados diferentes, uno de los cuales 
cristaliza en agujas rojo naranjadas, fusibles á 147-148*; y el otro, 
menos soluble en el éter, se presenta en agujas amarillas fusibles á 
una temperatura un poco mas elevada. El análisis del primero me ha 
dado estos resultados: 

I. Gr. 0.3179 han dado gr. 0.6274 de CO”? y gr. 0.1208 de H?0. 

II. Gr. 0.2302 de sustancia han dado c.c. 14.8 de ázoe á la tem- 
peratura de 129,6 y á la presion de 751.9 mm. 

Es decir en 100 partes: 


I 10) 
Carhionon cHyp il DIM TaL TIRA — 
A 4,22 = 
AROS o Si ia -— 7.40 


5. ACCION DE LOS OXIDANTES 


Agregando ácido crómico á una solucion acética de ácido lapáchico, 
se produce una reaccion violentísima acompañada de desprendimiento 
de anhídrido carbónico, que cesa cuando todo el ácido lapáchico se ha 
transformado por completa oxidacion. 

Si á una solucion alcalina de lapachato de potasio, se agrega casi 
el doble de peso de permanganato de potasio, la solucion toma un 
color verde casi instantáneo; se calienta y entónces precipita el 
bióxido de manganeso; filtrándola, se obtiene una solucion amarilla 
que no precipita por el ácido clorhídrico y que se ajita con éter. El 
éter por evaporacion deja un pequeño resíduo cristalino, soluble en 
el agua y fuertemente ácido, el cual neutralizado con amoníaco, forma 
por el cloruro de bário, un precipitado insoluble en el ácido acético 
y soluble en el clorhídrico. Esto prueba que se ha producido ácido 
oxálico y que el ácido lapáchico, por oxidacion con el permanganato 
de potasio, es profundaniente alterado. Resultados mas importantes 
he conseguido por la accion del ácido nítrico. 

Cuando se hace caer ácido lapáchico en el ácido nítrico ordinario 
(p. p. =1,38) aquel se disuelve inmediatamente dando una solucion 
roja oscura intensa, igual á la del bromo; si se calienta lijeramente 
se desprenden vapores rutilantes y tiene lugar una oxidacion muy 


924 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


rápida y enérgica y que continúa despues del enfriamiento. Una vez 
terminado el desprendimiento de vapores nitrosos se observa que la 
solucion ha perdido el color rojo intenso tomando un color amarillo 
anaranjado, diluyéndola entónces con agua no da lugar á la formacion 
del precipitado coposo amarillo que se obtiene de la solucion prepa- 
rada en frio, pero queda ó transparente ó se enturbia por la separacion 
de una pequeña cantidad de una materia viscosa amarilla. Evaporando 
la solucion nítrica se obtiene un abundante resíduo cristalino casi 
incoloro. Empleando en dos veces 50 gramos de ácido lapáchico y 800 
de ácido nítrico he obtenido un resíduo cristalino de 40 gramos 
próximamente. La sustancia así obtenida que tiene los caractéres de 
un ácido, se purifica fácilmente por cristalizacion en el agua hirviendo 
en presencia del carbon animal y se presenta bajo forma de hermosas 
láminas muy gruesas y lijeramente perláceas que funden de 195 
á 2007. 

Del análisis saqué el siguiente resultado : 

L Gr. 0.845 de sustancia dieron 0.7343 de anhidrido carbónico 
y 0,1165 de agua. 

TI. Gr. 0.3344 de sustancia dieron 0.7138 de anhidrido carbónico 
y 0.1154 de agua. 

Esto es, en cien partes : 


I II 
Eo dae ol 58.04 38.21 
EMATO ROMO... bae gos 3.15 3.83 


De este ácido he preparado la sal de plata precipitando con nitrato 
de plata una solucion neutra de sal amoniacal. 

Gr. 0.3025 de esta sal argéntica por calcinacion dejó un resíduo 
de gr. 0,1731 de plata metálica. Esto es, por ciento : 


PLA E O AA 57.23 


El ácido en exámen, funde como he indicado ya de 195 4 200* y 
es fácil observar que durante la fusion se altera perdiendo agua; 
destilando una cierta cantidad se puede fácilmente recojer algunas 
gotas de agua entrando en seguida el producto fundido en ebullicion, 
pasando todo de 275-280” sin sufrir la menor alteracion. El des- 
tilado se agrupa en una masa de agujas perfectamente blancas que 
se disuelven fácilmente en el éter y cristalizan por evaporacion en 
pequeños prismas bien definidos y fusibles 4 130-131”. Esta nueva 
sustancia disuelta en el agua se combina con ella para trasformarse 
en el ácido primitivo. 


- INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 95 


El análisis ha dado el resultado siguiente : 

Gr. 0.2965 de sustancia dieron 0.7055 de anhidrido carbónico y 
gr. 0.079 de agua. 

Esto es, por ciento. 


Los caractéres del ácido obtenido por la accion del ácido nítrico 
sobre el ácido lapáchico, su punto de fusion, la transformacion en un 
anhidrido fusible á 130-131? no dejan la menor duda de que sea 
ácido ftálico. Los análisis confirman completamente este resultado. 
En efecto, por el ácido ftálico C*H*0* se calcula : 


A 57,83 

POBTOBEnO E TRIO, Doa, PIPA 3,61 
Para su sal de plata C*H*Ag*?0*: 

Blatals. 50. ololbeiiiiash. opbala yn 56.84 
Y para la anhidra C*H*0? : | 

Carbono ias sb coria A A 64.84 

O A A 2.70 


números que concuerdan perfectamente con aquellos que resultan de 
de la experiencia. Además del ácido ftálico no se obtiene en esta reac- 
cion otra cosa que un poco de sustancia resinosa insoluble en el agua 
y vestijios de ácido oxálico cuya presencia he comprobado en las 
aguas madres nítricas de las cuales cristaliza el ácido ftálico. 

La cantidad de ácido ftálico que se forma por la accion del ácido 
nítrico sobre el ácido lapáchico es verdaderamente muy considerable 
y si bien no la he determinado cuantitativamente, se deduce sin em- 
bargo por lo que mas arriba he espuesto que supera el 75 por ciento 
del peso del ácido lapáchico empleado. La alizarina misma produce 
ménos. 


6. DESTILACION CON EL POLVO DE ZINC 


La formacion del ácido ftálico por la oxidacion del ácido lapáchico 
y la fórmula C**H*0* á la cual conduce su composicion elemental 
aproximando notablemente esta sustancia á la alizarina y á la pur- 
purina hacia probable que el ácido lapáchico fuese un derivado de 
la antracena ó de la metilantracena ; pero por otra parte el punto de 


26 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


fusion 138” insólitamente bajo para tales compuestos, hacia nacer 
la duda de que en cambio fuese un derivado de la naftalina ó de un 
homólogo suyo. Para resolver la cuestion he recurrido á la accion del 
polvo de zinc. 

He destilado el ácido lapáchico préviamente fundido y pulverizado 
- con el objeto de eliminar algun vestigio del disolvente que sirve para 
eristalizarlo (éter, alcuhol ó benzina) en porciones de veinte gramos 
con 200 grs. de polvo de zinc en un tubo de vidrio largo unido á un 
balon colector y habiendo en seguida observado que durante la des- 
tilacion se desprendian gases inflamables he dispuesto el aparato de 
modo de hacer pasar el producto gaseoso por unas burbujas de Liebig 
conteniendo bromo. 

Partiendo de 100 gramos de ácido lapáchico he obtenido unos 
veinte gramos de un destilado oleoso oscuro, conteniendo gotas de 
agua y partículas sólidas blancas en suspension, dotadas de fuerte 
olor de naftalina. Del bromo he podido sacar unos 20 gramos proxi- 
mamente de un bromuro oleoso, destilándolo con el vapor de agua. 

La sustancia oleosa oscura contenia vestigios de un cuerpo fénico, 
y fué por tanto tratada con potasa diluida y despues destilada en 
una corriente de vapor. Viene así fácilmente arrastrada una sustan- 
cia que se deposita bien pronto en el tubo mismo del refrigerante 
en laminitas blancas; casi al último cesa la destilacion del cuerpo 
cristalizable y el vapor de agua trasporta entónces gotas oleosas 
pesadas. 

La sustancia cristalizada fué recojida, esprimida entre papeles se- 
cantes, y purificada por cristalizacion en alcohol diluido. Se obtiene 
así en bellas láminas de esplendor nacarado, fusible á 82% y dotada 
de todos los caractéres de la naftalina. Para mayor seguridad he 
disuelto un poco en el alcohol, agregándole una solucion igualmente 
alcohólica de ácido pícrico, obteniendo entónces el picrato de nafta- 
lina, el que cristalizado por el éter se presenta en agujas amarillas 
fusibles á 148”. 

La parte oleosa que fué trasportada por el vapor de agua despues 
de la naftalina, era en cantidad demasiado pequeña para poder estu- 
diarla; sin embargo he podido comprobar que contiene un hidrocar- 
buro, que hierve á 250* que puede cristalizar, y que funde á tempe- 
ratura mas baja de la naftalina. 

En cuanto al bromuro despues que fué destilado en el vapor de 
agua y desecado sobre el cloruro de calcio, fué sometido á destilacion 
fraccionada; empieza á hervir á 145” y pasa hasta 230”. Despues de 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 27 


tres ó cuatro destilaciones resulta fácil separarlo en dos compuestos 
diversos; uno que hierve de 149 4159", y el otro de 217 á 229”, 

El primero de estos ha dado el siguiente resultado en el análisis : 

I. Gr. 0.5757 de este bromuro que hierve de 149 á 152%, dieron 
gr. 0,999 de bromuro de plata. 

TI. Gr. 0.4296 de bromuro que hierve de 149 á 1509, dieron 0,7455 
de bromuro de plata. 

TIT. Gr. 0.302 de bromuro dieron 0.529 de bromuro de plata. 


Esto es por ciento: 
I 151 Tn 


DEMO sul ergo alo 73.90 73.84 74.54 


Estos resultados no dejan duda de que se trata de un bromuro 
de butileno C*H*Br?, para el cual se calcula por ciento: 


A NA SEAS 74.07 


El punto de ebullicion además hace probable que sea el bromuro 
de isobutileno. 
CH? 
CH? 
que hierve á 149%, mientras que los otros dos isómeros hierven á 159 
y 4 166”, esto es á temperatura notablemente mas elevada. 
El segundo bromuro que hierve de 217 4222”, ha dado por el análi- 
sis el resultado siguiente: 
I. Gr. 0.2858 de sustancia dieron 0.1854 de anhidrido carbónico y 
0.0652 de agua. 
II. Gr. 0.3012 dieron 0.1943 de anhidrido carbónico y 0.0662 de 
agua. 
TIT. Gr. 0.2716 dieron 0.495 de bromuro de plata. 
Esto es por ciento: 


>, CBr Hi CH?*Br 


I II TI Término medio 
Carbono: 22. os. 17.69 17.59 — 17.64 
Hidrógeno..... 2.52 2.43 — 2.47 
BEOMOS!: siga — — 77.68 77.68 


Estos resultados no pueden esplicarse de otro modo, que admi- 
tiendo que el bromuro no era completamente puro y que probable- 
mente contuviese un poco de humedad; mas todavía, de ello se de- 
duce que debe tratarse de un bromuro que conteniendo casi 18 de 
carbono aproximativamente, el 78 de bromo debe por cada 3 átomos 
de carbono contener dos de bromo, y no pudiendo ser del bromuro 
de propileno sinó otro, por el punto de ebullicion elevado, sea un de- 


28 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


rivado de un hidrocarburo con 6 átomos de carbono. Siendo presu- 
mible que en la destilacion del ácido lapáchico con el zinc, además 
del butileno y otros hidrocarburos no saturados toman oríjen otros 
no absorbidos por el bromo, he tratado de examinar mas detenida- 
mente la mezcla gaseosa que se produce; mas las dificultades con 
que he tropezado no me han permitido llegar al completo conoci- 
miento. Antes de todo diré que en el gas que se forma por la des- 
composicion del ácido lapáchico por el zinc, no existe anhidrido 
carbónico. En efecto, en diversos esperimentos hechos exprofeso y 
en los cuales he empleado para la misma cantidad de zinc en polvo, 
cantidades variables de ácido lapáchico, he siempre obtenido aproxi- 
mativamente la misma cantidad de anhidrido carbónico, que se ob- 
tiene operando solo con el zinc. 

En cuanto á los análisis eudiométricos, diré que ellos me han dado 
el resultado sorprendente de que la mezcla gaseosa no contiene gases 
absorbibles por el ácido sulfúrico fumante y que una porcion es en 
cambio absorbida por la solucion de cloruro cuproso (óxido de car- 
bono) que contiene el hidrógeno libre (debido al menos en parte á la 
descomposición por el zinc del agua que se forma en la reaccion); pero 
no me ha sido posible deducir nada acerca de la naturaleza y la 
proporcion de los diversos hidrocarburos, ni tampoco, cosa que hu- 
biera sido importante, establecer si la mezcla gaseosa contuviese 
CH*. En cuanto al gas absorbido por el cloruro cuproso, es cier- 
tamente óxido de carbono, ya que de los trabajos hechos exprofeso 
resulta que no es acetileno ni otro hidrocarburo que pro luzca un 
compuesto de plata, pasando á travéz una solucion amoniacal de ni- 
trato de plata. 


7. ACCION DE LOS REDUCTORES 


El comportamiento general del ácido lapáchico y los resultados 
obtenidos en la destilacion con el zinc, así como la formacion del 
ácido ftálico por su oxidacion, habiéndome claramente demostrado 
que es una oxiquinona de un homólogo de la naftalina, me han deci- 
dido de un lado á preparar el hidro-derivado correspondiente y del 
otro á tratar de obtener el hidrocarburo fundamental. Hé aquí los 
resultados obtenidos : 

I. Accion del hidrógeno naciente.—8i á la solucion del lapachato 
potásico, conteniendo un exceso de hidrato alcalino, se agrega polvo 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 99 


de zinc, ella pierde casi instantáneamente el color rojo intenso que 
la caracteriza, y se trasforma en un líquido color amarillo claro, que 
parece verde cuando contiene polvo de zinc en suspension. La solu- 
cion concentrada de lapachato potásico así obtenida, es uno de los re- 
activos mas sensibles del oxígeno y lo absorbe con la mayor facilidad 
de la atmósfera, coloreándose inmediatamente en rojo; por esta ra- 
zon no se obtiene jamás perfectamente incolora en la superficie, por 
mas cuidados que se toman y ni operando en una corriente de hi- 
drógeno. 

He tratado de aislar el producto de la concentracion del ácido la- 
páchico, agregando ácido clorhídrico á la solucion concentrada arriba 
indicada, agitándola con éter y tratando de escluir en todo lo que 
posible fuera la presencia del aire. He obtenido así una solucion 
etérea, incolora al principio pero que rápidamente se pone amarilla, 
la cual una vez destilada deja un resíduo oleoso amarillo, que se 
agrupa en una masa cristalina despues de poco tiempo. Tal resíduo 
es sin duda el ácido hidro-lapáchico un poco alterado y efectivamente 
espuesto al aire, vá poco á poco cubriéndose de laminitas cristali- 
nas de ácido lapáchico reconocible por todos sus caractéres. No obs- 
tante, no haber podido hasta ahora examinar atentamente este 
producto; de los trabajos hasta ahora hechos resulta que el ácido 
hidrolapáchico se disuelve en el agua hirviendo y cristaliza en agu- 
jas incoloras, fusibles á una temperatura aproximativa de 100%; en la 
humedad se altera con la mayor facilidad, trasformándose en ácido 
lapáchico. 

Hé, así mismo, tratado de reducir el ácido lapáchico por el anhi- 
drido sulfuroso, por el zinc y el ácido clorhídrico; pero por este úl- 
timo medio se resinifica completamente, y por el anhidrido sulfuroso 
en solucion en el agua no es reducido ni por calefaccion en tubos 
cerrados á 150”. 

9 Accion del ácido rodhidrico. — Calentando el ácido lapáchico 
con casi su propio peso de fósforo rojo y un peso cuatro veces mayor 
de ácido iodhídrico que hierva á 127”, se produce una reaccion enérgica 
terminada la cual se encuentran en el balon dos capas, una inferior 
oleosa vizcosa y de color oscuro, y otra amarillenta que dimana del 
agua que contiene en solucion ácidos iodhídrico y fosfórico. Agre- 
gándole nuevamente agua y destilándola en una corriente de vapor 
trasporta un aceite pesado, que recojido y secado destila la mayor 
parte de 300” á 310”. Por la rectificacion se puede obtener bajo la 
forma de un líquido límpido y lijeramente amarillo, y que hierve á 


30 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


3046 306". Este aceite es un hidrocarburo y dá con el ácido pícrico 
que cristaliza con el alcohol hirviente en bellas agujas de color rojo 
naranjado, fusible 41406 141". 

Siéndome difícil por la pequeña cantidad de producto á mi dispo- 
sicion purificarlo completamente, y mucho mas obtener perfecta- 
mente seco el hidrocarburo aislado, he analizado su compuesto pícrico. 
He aquí sus resultados. 

I. Gramos 0.2206 de sustancia dieron gr. 0.4644 de anhidrido 
carbónico y gr. 0.0916 de agua. 

II. Gramos 0.3238 de sustancia dieron gr. 0.6803 de anhidrido 
carbónico y gr. 0.1475 de agua. 

TIT. Gramos 0.2296 de sustancia dieron gr. 0.4822 de anhidrido 
carbónico y gr. 0.1065 de agua. 

Estos es por 100: 


I IU 100 
CArDOnO. besas 57.41 57.29 57.27 
Hidrógeno........ 4.61 4.76 5.15 


Si bien estos resultados difieren notablemente de aquellos que se 
calculan por el compuesto pícrico de una amilnaftalina, asimismo 
creo que no haya duda de que el hidrocarburo obtenido sea la amil- 
naftalina y atribuyo la pérdida en el análisis á la presencia de un 
poco de ácido pícrico libre en el compuesto con el hidrocarburo. 

Para la fórmula C*”“H"C**H* — C*H?(N 0?)?0H se calcula : 


EXPO. E 59.01 


8. ACCION DE LOS ÁCIDOS CONCENTRADOS EN FRIO 


I. Accion del ácido nitrico concentrado. — Como he anteriormente 
expuesto cuando se calienta lijeramente el ácido lapáchico con ácido 
nítrico ordinario se produce una enérjica oxidacion, obteniéndose en 
cantidad abundante el ácido ftálico. Si en cambio se disuelve ácido 
lapáchico en el ácido nítrico concentrado en frio la reaccion se pro- 
duce en sentido diferente. 

He disuelto gr. 100 de ácido lapáchico en 500 de ácido nítrico con- 
centradísimo (D. 1.49) enfriado con nieve, [agregandolel ácido lapáchico 
por pequeñas porciones y ajitándolo continuamente para evitar que 
la temperatura se elevara; si no se toman estas precauciones y se deja 
- calentar el líquido, entónces se desprenden vapores nitrosos y es im- 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 31 


posible dominar la oxidacion; mientras que operando con cuidado la 
solucion se efectúa sin el menor desprendimiento de óxidos nitrosos. 
Se obtiene así un líquido de color rojo intenso el que echado rápida- 
mente en una gran cantidad de agua dá un abundante precipitado 
coposo amarillo de color naranjado que á su vez se separa al principio 
bajo la forma blanda y semi-fluida pero que pronto se concreta. Esta 
sustancia recojida arriba de un filtro y secada, se lava primero con éter, 
para eliminar un poco de materia viscosa, que haria difícil la ulterior 
purificacion, y que se cristaliza repetidas veces en el alcohol hirviendo 
lavando cada vez los cristales con éter que se recoje aparte. Pueden 
así obtenerse dos productos diversos; uno en pequeña cantidad que 
se acumula en las aguas madres alcohólicas y en el éter con que se 
ha lavado; y otro menos solubles que se obtiene fácilmente puro des- 
pues de algunas cristalizaciones con el alcohol hirviendo. Este último 
que es el producto principal de la reaccion se presenta en gruesas 
agujas chatas de un bonito color amarillo naranjado subido, que oscu- 
rece mayormente por la accion de la luz. Me ha sido difícil obtenerlo 
con un punto de fusion bien estable pero las muestras mas puras fun- 
dian arriba de 150%. Esta sustancia es poco soluble en el éter, muy 
soluble en el alcohol hirviendo y mediocremente en el frio; en la 
benzina es tan soluble que difícilmente se llega á obtenerla cristalizada 
por ella. No contiene ázoe y del análisis obtuve el siguiente resultado: 

I. Gramos 0.2569 de sustancia dieron gr. 0.6955 de anhidrido car- 
bónico y gr. 0.1351 de agua. 

II. Gramos 0.2844 de sustancia gr. 0.7699 de anhidrido carbónico 
y 0.1465 de agua. 

TIT. Gramos 0.272 de sustancia dieron gr. 0.743 de anhidrido car- 
bónico y gr. 0.142 de agua. 

Esto es por 100 : 


I 10 1001 
CALDO ls a 713.83 73.83 74.49 
Hidrógeno........ 5.84 5.12 5.83 


Esta composicion es, como se vé, muy aproximada á la del ácido la- 
páchico; pero la nueva sustancia no puede confundirse con la primera; 
difiere por el color mucho mas oscuro, por el punto de fusion notable- 
mente mas elevado y principalmente por el comportamiento con los 
carbonatos alcalinos; el ácido lapáchico en efecto se disuelve inme- 
diatamente colorándose de rojo, mientras que la nueva sustancia en 
frio permanece perfectamente inalterable y hasta á la ebullicion resiste 
notablemente; en fin mientras el ácido lapáchico tiene los caractéres 


32 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


de un oxiquinona la nueva sustancia no tiene caractáres ácidos. Como 
veremos en seguida este producto que llamaremos lapachona se forma 
mas fácilmente y en mayor estado de pureza sustituyendo al ácido 
nítrico el sulfúrico; pero antes de esponer tales trabajos tengo la obli- 
gacion de decir dos palabras de la otra sustancia que en pequeña can- 
tidad se obtiene al mismo tiempo que la lapachona por la accion del 
ácido nítrico concentrado sobre el ácido lapáchico. Como antes he 
dicho esta sustancia se acumula en el éter con que se habia lavado 
y en las aguas madres alcohólicas; se purifica por repetidas cristali- 
zaciones en el alcohol hirviendo y se obtiene en bellas agujas de color 
amarillo canario, reunidas en haces ó radiadas, fusibles á 116 6 117". 
El análisis dió el resultado siguiente: 

Gramos 0.2935 de sustancia dieron gr. 0.7992 de anhidrido 
carbónico y gr. 0.1554 de agua. Esto es : 


Como se ve, tambien esta sustancia se aproxima mucho á la com- 
posicion del ácido lapáchico; pero el punto de fusion no deja duda 
de que se trata de un cuerpo diverso. Por el momento no he podido 
continuar su estudio. 

TI. Accion del ácido sulfúrico. — La lapachona, como se ha hecho 
ya observar, se obtiene mas fácilmente por medio del ácido sulfúrico. 
Para prepararla se disuelve agitando en frio 1 p. de ácido lapáchico 
con 4 p. de ácido sulfúrico ordinario; se obtiene así una solucion de 
color de bromo que echada en mucha cantidad de agua fria, preci- 
pita la lapachona bajo forma de copos de color amarillo naranjado, 
los cuales se recojen sobre un filtro, se lavan con agua hasta que no 
contengan mas ácido sulfúrico y se cristalizan entonces en el alcohol 
hirviendo. Recurriendo á numerosas cristalizaciones fraccionadas en 
el alcohol y en el éter he siempre obtenido el mismo producto, de 
modo que en este caso no se forma mas que lapachona. 

La lapachona preparada por este procedimiento ha dado por el 
análisis el siguiente resultado : 

I. Gr. 0.2691 de sustancia dieron gr. 0.7248 de anhidrido carbó- 
nico y gr. 0.1371 de agua. 

II. Gr. 0.2666 dieron gr. 0.7304 de anhidrido carbónico y gr. 
0.1456 de agua. 

TIT. Gr. 0.2537 dieron gr. 0.6904 de anhidrido carbónico y gr. 
0.1356 de agua. 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 33 
Esto es por 100 : 


I II TI Término medio 
Carbono....... 74.45 74.71 74.91 74.46 
Hidrógeno..... 5.65 6.07 5.93 5.88 


Estos resultados conducen á la fórmula C*H*0* del ácido lapá- 
chico ó á la de un polímero para el cual se calcula : 


COFVOIIASE LG, LA 74.38 
ELABORA 5.78 


La lapachona se presenta en magníficas agujas chatas de color 
rojo naranjado y de brillo sedoso; fusible á 155-156”. Es insoluble 
en el agua, se disuelve abundantemente en el alcohol hirviendo, mé- 
nos en el alcohol frio y en el éter; es muy soluble en la benzina y 
en general se disuelve en todos los disolventes comunes. Se disuelve 
asímismo en el ácido sulfúrico y nítrico en frio y en el agua se pre- 
cipita inalterada como por de lo demás resulta de su modo de prepa- 
racion; se disuelve tambien coloreándose en rojo en el ácido clorhí- 
drico concentrado y fumante, sin alteracion. En la potasa acuosa 
de mediana concentracion no se disuelve en frio; calentandola entra 
en solucion de un bonito color rojo purpurino, la cual filtrada aun 
caliente, deposita por enfriamiento magníficas agujas de color ama- 
rillo rosado y de brillo sedoso que por el punto de fusion (154-1557) 
fueron reconocidas por lapachona : la solucion alcalina filtrada, por 
la adicion de ácido clorhídrico da un precipitado que purificado por 
cristalizacion en el alcohol resultó igualmente ser lapachona. 

La lapachona no se altera por el cloruro de acetilo ni por el anhi- 
drido acético, aun despues de prolongada ebullicion; en tubos cerra- 
dos á 1509 el anhidrido no la altera tampoco pero á 180? la trans- 
forma en un producto resinoso negro. 

Calentada la lapachona con ácido nítrico ordinario se oxida tras- 
formándose como el ácido lapáchico en ácido ftálico, pero la accion 
es menos rápida y menos completa y se forman siempre productos 
complementarios, resinosos. 

Destilada con el polvo de zinc se comporta de un modo parecido al 
ácido lapáchico. 

La idetidad de la lapachona obtenida por medio del ácido sulfúrico, 
con la obtenida por el ácido nítrico, ámas de corresponder por los 
caractéres de ambas, me ha sido confirmada por el apreciable Dr. Pa- 
nebianco, que habiendo examinado los productos obtenidos con los 


3 


34 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


dos diversos procedimientos los ha encontrado cristalográficamente y 
ópticamente iguales. 

Una trasformacion importante de la lapachona, la he observado 
tratándola con el acetato sódico y anhidrido acético. En cuanto em- 
pieza á calentarse la mezcla se colora en verde y tiene lugar una 
reaccion bastante enérgica, terminada la cual se ven en el líquido 
verde magníficas laminitas en suspension, de esplendor metálico; 
tratándola entónces con agua se separa una masa de color verde os- 
curo resultante de las laminitas mencionadas, impregnadas de una 
sustancia resinosa ; recojiéndola y lavándola con éter se elimina la 
resina verde, quedando insoluble, y aislada la sustancia crista- 
lina. 

Partiendo de 25 gramos de lapachona y calentándola con 40 gra- 
mos de acetato sódico y 15 gramos de anhidrido acético he obtenido 
cerca de 20 gramos de la nueva sustancia completamente lavada con 
éter y exenta de resina. Ella se presenta en magníficas laminitas 
de esplendor del todo metálico y de color rojo bronceado, vista por 
reflexion, amarillo dorado por trasparencia, y dotada además de mag- 
níficos reflejos azules ; trituradas con una varilla de vidrio, entre los 
dedos y sobre el papel deja una mancha de color azul de índigo; y 
como este dotado de reflejos rosados y de esplendor metálico. 

Para purificar la nueva sustancia he tropezado con dificultades, 
por ser insoluble en todos los disolventes. En el éter y en el alcohol se 
disuelve en cantidad infinitesimal, pero suficiente para colorarlo de 
un bonito color azul de cielo, mul claro; en el ácido acético, en la 
benzina, en el cloroformo y en el anhidrido acético en frio, etc., etc., 
así mismo muy poco soluble. Los mejores disolventes son : el anhi- 
drido acético hirviendo, el sulfuro de carbono y el tricloruro de fós- 
foro. Hervido con el anhidrido acético se va poco á poco disolviendo, 
dando una solucion de un color azul bastante intenso, la cual por 
lento enfriamiento deposita el producto en cristales del todo iguales 
á los primitivos; pero la cantidad de sustancia que pasa en solucion 
es siempre pequeña y en verdad despues de haber hecho hervir por 
casi un cuarto de hora 10 gramos de ella, con 260 gramos de anhi- 
drido acético y despues de haber dejado en reposo por 24 horas el 
líquido filtrado en caliente he obtenido un depósito cristalino de 15 
centígramos apenas ; la solucion filtrada tratándola con agua, preci- 
pita una nueva porcion de sustancia en forma de copos azules del 
todo parangonables al azul de Prusia precipitado, los que recojidos 
pesaban cerca de 5 centígramos; de esto resulta que los 260 gramos 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 35 


de anhidrido acético no habian disuelto mas que 20 centígramos de 
esta sustancia, y que por lo tanto 1 p. de ella necesita para disolverse 
casi 1300 partes de anhidrido acético hirviendo y de 3000 partes por 
lo menos del mismo anhidrido á la temperatura ordinaria. El sulfuro 
de carbono es un disolvente del mismo género; la solucion en este 
caso de un magnífico azul, pero de ella no se llega mas á obtener, 
sino bajo la forma de un resíduo amorfo azul. En el tricloruro de 
fósforo parece que se disuelve un poco mas; agregando agua á la so- 
lucion se precipita inalterado pero en la forma amorfa azul. En 
general puede decirse que este derivado de la lapachona es de color 
rojo bronceado cuando está cristalizado, pero en polvo ó amorfo es 
azul, como azules son sus soluciones con los reactivos neutros. 

Sobre este importante producto he hecho hasta ahora otros pocos 
ensayos. Este no se disuelve ni se altera por la accion de la potasa 
aunque sea hirviendo. En el ácido sulfúrico concentrado se disuelve 
dando una solucion roja que diluida pasa al verde y de la cual no se 
obtiene mas la sustancia primitiva. Por la accion del ácido nítrico 
concentrado en frio se reblandece en parte y en parte se disuelve 
con coloración roja; la solucion tratada por agua da un precipitado 
coposo amarillo que al aire se colora lentamente en verde. 

Sobre la naturaleza de este derivado, que, como evidentemente re- 
sulta, es idéntico á aquel descrito precedentemente, y obtenido por 
una reaccion igual del ácido bromolapáchico, no puedo afirmar nada 
con certidumbre por el momento, ni tampoco respecto á su composi- 
cion elemental. Y en verdad, que una combustion que queria hacer 
sobre una muestra, por cristalizacion del anhidrido acético, se ma- 
logró, y las otras hechas sobre la sustancia purificada por el lavado 
con éter, no puedo atribuirles mucho valor. Hé aquí provisoriamente 
los resultados obtenidos: 

I. Gramos 0.2047 de sustancia dieron gr. 0,5576 de anhidrido 
carbónico y gr. 0.1055 de agua. 

IL Gramos 0.2262 dieron gr. 0.6318 de anhidrido carbónico y 
er. 0.1675 de agua; ó sea por 100: 


I 11 
Da A lees RAMO DS ET 
di RS A 5.28 


Estos resultados hacen posible la suposicion, de que se trata de 
un anhidrido de la lapachona, admitiendo como probable que la la- 
pachona sea un polímero C**H*%0* del ácido lapáchico, análogo al 


36 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


compuesto obtenido por Stenhouse y Groves, por la accion del ácido 
sulfúrico diluido sobre la f nalfaquinona (1). 

Siendo este el compuesto, corresponderia á la fórmula (C*%H**0”) 
para la que se calcula : 


Carbono. ess Cd IA CS E ta al A A aON 
Hidra e RA A O e 


Yo espero, dentro de poco, poder resolver esta duda. 


9. IDENTIDAD DEL ACIDO LAPÁCHICO CON EL ÁCIDO TAIGUÍCO Y LA 
GROENHARTINA 


Antes de ir mas adelante y de proceder al exámen de la constitu- 
cion del ácido lapáchico y de sus productos de trasformacion, creo 
útil y conveniente, teniendo conocimiento que las experiencias de 
Arnoudon sobre el ácido taigúico y las de Stein sobre la groenhar- 
tina, no salen de los límites de las que he espuesto acerca del ácido 
lapáchico, parangonarlas entre sí, para justificar lo que he dicho en 
la introduccion de esta Memoria, acerca de la identidad de estas tres 
sustancias. 

Como he espuesto en la introduccion, el argumento principal que 
conduce á admitir la identidad del ácido lapáchico con el ácido tai- 
gúico, se deduce del orígen, pues uno y otro son estraidos, si no 
precisamente de la misma planta, seguramente de variedades de la 
misma especie; no creo deber insistir sobre esto, habiendo ya es- 
puesto la opinion de Arata, Parodi y del mismo Arnoudon, que reco- 
nocen este hecho. Me detendré mas bien á confrontar el ácido taigúico 
con el ácido lapáchico, con el objeto principal de encontrar la razon 
de algunas diferencias entre mis resultados y los de Arnoudon. Creo, 
ante todo, necesario detenerme, dadas las diferencias no pequeñas 
que existen respecto al ácido lapáchico, entre mis resultados y los de 
Siewert, sobre los argumentos que disipan toda duda sobre la iden- 
tidad de las dos sustancias. Si bien por el comportamiento general 
y por el orígen botánico no se puede sospechar que haya tenido entre 
manos un producto diverso del examinado por Siewert; falta sin em- 
bargo, en el trabajo de este químico, un dato importante para la 
confrontacion, es decir el punto de fusion; por otra parte el único 
análisis hecho por él, le ha dado: 


(1, Analen t. 196, p. 202. 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 31 


A A O 
A A AS 


mientras que yo he obtenido término medio: 


MAR A a o o A 
O o o e ea A EMAILS 


Esta diferencia notable, que á primera vista llamará la atencion, 
pierde en gran parte su significado, observando que Siewert para 
purificar su ácido lapáchico se ha valido únicamente de la cristaliza- 
cion por el alcohol, y que el ácido, eomo lo he dicho anteriormente, 
se encuentra mezclado á una resina soluble en el alcohol, de la que 
dificilmente se separa por medio de este disolvente; el ácido analizado 
por mí y cristalizado por el éter ó por la benzina estaba exento de 
esta resina, por lo que atribuyo la diferencia en la composicion á la 
impureza contenida en el ácido de Siewert. Y á más, sobre un solo 
análisis no es razonable discutir tanto. 

Es mas difícil esplicar la formacion de la glucosa que Siewert 
dice haber encontrado por la accion del ácido sulfúrico sobre el 
ácido lapáchico. Debo declarar esplícitamente que habiendo, en el 
curso de mis indagaciones, estudiado la accion de varios ácidos mi- 
nerales sobre el ácido lapáchico, no he conseguido comprobar la for- 
macion de la glucosa. ¿El ácido lapáchico de Siewert, contenia tal vez 
tanino? De cualquier modo, un hecho importante y que dá mucha 
luz sobre el argumento es este: que el ácido lapachónico, que segun 
Siewert constituye, á mas de la glucosa, el segundo producto de des- 
doblamiento, por la accion del ácido sulfúrico, del ácido lapáchico 
considerado como un glucosido, tiene una composicion que se averca 
á la encontrada por mí para el ácido lapáchico puro, conforme á las 
otras experiencias, mías segun las que el ácido lapáchico en esta 
reaccion se transforma en un polímero, la lapachona, y que vendria 
á corresponder al producto llamado por Siewert ácido lapachónico, 
que no ha cuidado por su parte de estudiar su manera de compor- 
tarse químicamente. 


> (Continuará). 


CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO 


DE LAS 


CICADIDAE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y PAÍSES LIMÍTROFES 


POR CÁRLOS BERG 


1, Tettigades papa 200. spec. 


$ : Species magnitudine corporis, praecipue capitis 
thoracisque, notabilissima; lutea, ex parte albido 
et flavido-tomentosa, fasciis duabus verticis, fronte 
clypeoque ad partem, maculis partium editoram 
pronoti antici, maculis tribus vel quattuor me- 
sonoti, segmentis abdominis dorsi pectoreque ma- 
ximam ad partem, pictura femorum, basi opercu- 
lorum, nec non basi segmentorum ventris, nigris; 
capite pronoti parte media aequilato, parte antica 
et postica paullo latiore, longitrorsum subrugoso, 
vertice oculo transverso plus quam sexuplo latiore, 
fronte ne tertiam partem quidem faciei occupante, 
convexa, basi satis producta, medio sulco angusto 
profundoque instructa, clypeo parvo, acuminato; 
rostro coxas posticas altingente, apicem versus 
fuscescenti, articulo primo infra non inflato; an— 
tennis articulo secundo maximam partem apiceque 
primi luteis, ceteroquin fuscis; ocellis posticis ab 
oculis quam inter se triplo longius remotis; pro- 
noto marginibus lateralibus modice dilatatis ante 
medium in angulum obtusum productis, antror- 
sum et retrorsum angusto, parte postica transver- 
sim rugosa lata, lutea; mesonoto satis convexo, ad 
partem tomentoso, postice valde impresso, scutello 
elevato, subrotundato, postice levissime excavato; 


CICADIDAE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y PAÍSES LIMÍTROFES 39 


segmentis dorsi abdominis marginibus apicalibus 
luteis; tegminis sordide hyacinis, venis totis luteis, 
apicem versus tenuissime fuscescenti-marginalis; 
alis hyalinis, venis ad limbum fuscescentibus; 
pectore albido-tomentoso; operculis sat longis, di- 
stantibus, apice rotundatis; femoribus longitrorsum 
nigricanti albidoque striatis, anticis spinis duabus 
armatis, tibiis fuscescentibus et pubescentibus; 
segmento paenultimo ventrali apice rotundato, ul- 
timo apicem versus acuminato. — Long. corp. 35, 
tegm. 43; lat. cap. 16*/,, meson. 17 mm. 


Patria : Provincia Mendosensis. 


De esta notable especie posee el Museo Público dos Y, que fueron 
recogidos porel Dr. BurmeisterR en Mendoza. Se distingue de las 
demas congéneres por sus grandes dimensiones, por la coloracion, 
por el tomento y por las márgenes laterales del pronoto, cuya di- 
latacion forma un ángulo muy obtuso en la parte media anterior. 


2. Tettigades chilensis Am. et Serv. 
* Fidicina crassivena WaLK., Ins. Saunders. Hom. p. 9 (1858). 


Segun comunicacion del Sr. Disranr, debe ser agregada la F. cras- 
sivena Wark., á la sinonimia que he dado de esta especie (véase 
Hem. Arg., pág. 204), pero en cambio, debe ser eliminado la Tetti— 
gades compacta WALK., que es una especie distinta, que ha resuelto 
por el exámen del ejemplar típico. 


3. Tympanoterpes gigas (OLiv.) Disr. 


Cicada gigas OL1v., Enc. Méth. V, p. 750. 15. pl. 111, 
fig. 4 (1790). — Wark., List of Hom. 1, p. 104. 3 
(1850). 

* Cicada triupsilon WaLk., List of Hom. I, p. 103. 2 
(1850). 

* Cicada sonans WaLK., List of Hom. I, p. 104. 4 (1850). 

* Cicada consonans WarK., List of Hora, I, p. 106, 7 
(1850). 

* Cicada vibrans WaLk., List of Hom. I, p. 107. 8 (1850). 


40 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


* Tympanoterpes grossa p. STAL (non FABR.), Ann. Soc. 
Ent. de Fr. Sér. 4. I, p. 614 (1861). 

* Tympanoterpes sibilatrix BerG, Anal. Soc. Cient. Arg. 

VIII, p. 141. 252 et Hem. Arg. p. 210. 252 (1879). 
Tympanoterpes gigas DIsTANT, in litt. 


Sran habia considerado esta especie como sinónimo de la Tym— 
panoterpes grossa (FaBr.) Sra (Cicada sonora WaLK., literata 
WaLk., et €. resonans WaLk.; sec. DisTaNT), sin haber visto el 
ejemplar típico de la coleccion de Baxxks en el Museo Británico; y 
como nuestra especie (T. sibilatrixc) no correspondia á la T. grossa, 
con que fué comparada por SraL, este me la determinó como 
nueva. De las descripciones de Waker no tenia conocimiento 
cuando hice la mia; me faltó el primer tomo de su Last of Homopte- 
rous Insects, lo que conste en una anotacion de mi Hemaptera Ar— 
gentina, pág. 203. 

Debo al Sr. DisraNr los datos sinonímicos enumerados, quien ha 
resuelto las cuestiones, examinando los ejemplares típicos de todas 
las especies citadas. Habrá publicado, entre tanto, sus investiga— 
ciones en la parte hemipterológica de la Biología Centralia Amer:- 
cana, que no ha llegado aún á mis manos. 


4. Tympanoterpes serricosta ((erx.) STAL. 


Cicada serricosta GErM. in SiLB., Rev. Ent. Il, p. 62. 18 
(1834). — WaLk., List of Hom. 1, p. 130. 68 (1850). 
Tympanoterpes serricosta SraL, Ann. Soc. Ent. de Fr. 
Sér. 4. I, p. 614 (1861). 
* Fidicina pusilla Bere, Anal. Soc. Cient. Arg. VIIL, 
p. 140. 251 et Hem. Arg. p. 209. 251 (1879). 


Por el exámen de los ejemplares típicos de la 7. serricosta del 
Museo Real de Berlin, resulta que mi F. pusilla es idéntica á esa 
especie. A causa del metasterno bastante elevado en la Y, la habia 
puesto en el género Fidicina Am. et Serv. 


5. Fympanoterpes elegans (Mus. Berol.) nov. spec. 


S : Supra fuscescens, ad partem flavidus, capite, pro- 
noto mesonotoque flavido et nigricanti-variegatis, 


CICADIDAE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y PAÍSES LIMÍTROFES 441 


abdowminis dorso vitta media sericea, albida ornato, 
tegminis nonnullis venis disci et ad venas transver- 
sales apicales et limbales, nec non ad venas longi- 
tudinales limbum versus, fuscis aut luteis; infra 
albidus, pectore fusco-variegato; capite pronoti 
antico nonnihil latiore, vertice oculo transverso 
duplo et dimidio latiore, utrimque anticeque valde 
impresso, postice sulco brevi albido instructo, fronte 
convexa, dimidiam partem latitudinis faciel occu— 
pante, supra linea media flavida interrupta ornata, 
clypeo medio longitrorsum carinato-elevato, apice 
acuminato; ocellis posticis ab oculis quam inter se 
duplo fere remotis; pronoto vitta media flavida or- 
nato, marginibus lateralibus medio leviter sinuatis; 
mesonato maximam ad partem nigricanti, hic ¡llic 
testaceo-variegato, vittis tribus sericeo—flavidis, 
scutello lurido, postice fusco-marginato ; tegminis 
costa spinulosa, spatio inter venam marginalem 
postcostalem et ramum ulnarem postcostalem ja— 
cente apicem versus vix ampliato; alis hyalinis, lu— 
rido-venosis; tympanis maximam ad partem de- 
tectis; abdominis segmento dorsali basali extus in 
lobum producto; operculis mediocribus, valde ap- 
proximatis, semicircularibus; segmento paenultimo 
apicem versus nonnihil angustato, apice levissime 
sinuato, segmento ultimo oblongo, apicem versus 
subcompresso; pedibus testaceis, femoribus fu- 
scescenti-lineatis, anticis spinis duabus obtusis ar- 
matis. —Long. corp. 16; lat. cap. 4*/,, pron. part. 
post. 5?/,; long. tegm. 16 mm. 


Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. — Bra- 
silia. 


De esta especie se hallan en el Museo Público de Buenos Aires un 
ejemplar recogido por el Dr. BurmetsrEr, en el Paraná, y en el Museo 
Real de Berlin tres ejemplares (n* 4459), coleccionados por SELLOW, 
en Montevideo. El Dr. SiexoRET posee uno del Brasil. 

Esta especie tiene mucha semejanza con la Tympanoterpes grisea 
(GEru.) STAL, pero se distingue de la misma por su menor tamaño, 


42 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


por la cabeza y la frente mas anchas, por los ojos simples mas apro- 
ximados entre si, y por la coloración diferente de la cabeza, del 
tórax y del abdómen. El espacio marginal postcostal es hácia el 
ápice apénas ensanchado, lo que no corresponde bien al género 
Tympanoterpes, con que tiene los demas caracteres. 


6. Proarna pulverea (OL1v.) STAL. 


Cicada pulverea OL1v., Enc. Méth. V, p. 759. 61. pl. 118, 
fig. 18 (1790). — Germ. in Toy, Ent. Archiv. II, 2, 
p. 43. 82 (1830). — WaLk., List of Hom. I, p. 117, 27 
(1850). 

Tympanoterpes pulverea Star, Ann. Soc. Ent. de Fr. 
Sér. 4. I, p. 614 (1861). 

Proarna pulverea SraL, Stett. Ent. Zeit. XXV, p. 61 
(1864). 

SroLL, Cic. fig. 72. (1788). 


Patria : Brasilia. — Surinam. -- Mexico. 


Esta especie es muy variable en la coloracion de la cabeza, del 
pronoto, del abdómen y de los nervios transversales y del limbo 
de las alas superiores, siendo el tinte negro mas ó ménos intenso 
y de mayor ó menor extension. En algunos ejemplares, las tég- 
minas carecen por completo de las manchas oscuras; en otras las 
hay apénas indicadas y en otras se observan bien marcadas y casi 
negras en los nervios transversales apicales y basilares de las cel- 
dillas apicales; el nervio transversal basilar de la celdilla octava 
es siempre sin ofuscescencia. 

El Museo Real de Berlin conserva dos ejemplares (n* 4475), co— 
leccionados por Bescke, en Montevideo, y el Dr. SpEGAzzIMI, Asistente 
del Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Buenos Aires, 
recogió seis ejemplares en los juncales (junceta) del Cabo de San 
Antonio. 


7. Proarna dactyliophora BERG. 


Proarna dactyliophora BErG, Anal. Soc, Cient. Arg. 
VII, p. 143. 254 el Hem. Arg. p. 211. 254 (1879). 


Los ejemplares que he visto últimamente de esta especie prove 
nientes de Tucuman y de Bolivia, me demuestran que es muy va- 


CICADIDAE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y PAÍSES LIMÍTROFES 43 


riable por lo que toca al número y á la extension ó intensidad de 
las manchas negras. Hay individuos que tienen manchas negras en 
todos los órganos, tambien en las tégminas, por ejemplo en sus 
partes basilar, media y limbar y en los nervios transversales. Te- 
niendo las patas muy oscuras, se ve bien el anillo amarillo en las 
tibias y una mancha de la misma coloracion en el medio de la parte 
inferior del fémur, que lleva líneas negras en su parte latero-su- 


perior. 


8. Proarna uruguayensis 200. spec. 


SJ : Supra lutescens, sat dense sericeus, capite tho- 
race dorsoque abdominis ex parte infuscatis, infra 
flavidus, albido-conspersus, tegmenis area basali, 
venis exterioribus disci membranaque apud venas 
transversas exteriores et venas transversas lim-— 
bales, fuscis; capite pronoti parte antica paullo la- 
tiore, parte postica nonnihil angustiore, vertice 
oculo transverso triplo fere latiore, medio postice 
el utrimque admodum sulcato, fronte dimidio lati- 
tudinis faciei occupante, leniter convexa, clypeo 
medio longitrorum elevato, apice subacuminato; 
rostro coxas posticas attingente; ocellis posticis ab 
oculis quam inter se dimidio longius remotis; pro- 
noto medio et ad margines laterales longitrorsum 
infuscato, marginibus lateralibus pone medium 
distincte anguste sinuatis, angulis posticis parum 
productis; mesonato maculis duabus mediis et la- 
teralibus subtriangularibus fuscis obsoletis, ex 
parte flavido-variegatis, punctis duobus posticis 
bene determinatis, scutello postice leviter excavato 
et fusco-marginato; dorso abdominis fuscescenti, 
marginibus segmentorum luteis; tegminis hyalinis, 
hic illic infuscatis, vena transversa prima parum 
obliqua, area prima apicali secunda et area octava 
septima- duplo fere longioribus; operculis sat 
magnis, valdissime approximatis, subcircularibus; 
segmento paenultimo ventris apice rotundato non 
vel male sinnato, ultimo oblongo, levissime trans- 
verso-rugoso, illo duplo fere longiore; pedibus sor- 


44 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


dide flavidis, spinis duabus femorum anticorum 
mediocribus. — Long. corp. 15, tegm. 17; lat. 
cap. 5, meson. 6 mm. 


Patria : Montevideo. 


De esta especie conserva el Museo Real de Berlin algunos ejem- 
plares bajo el número 4460, que fueron coleccionados por SELLOW, 
en Montevideo. 

Esta especie de Proarna es característica por la coloracion de las 
tégminas, por el primer nervio transversal algo oblícuo y por la 
celdilla apical octava muy larga. 


9. Proarna montevidensis 20%. spec, 


S : Flavido-olivaceus, parum sericeus, capite maxima 
ex parte, vitta frontis, linea abbreviata clypei, ma- 
culis, punctis sulcisque ad partim pronoti, ma- 
culis quattuor subtriangularibus punctisque duo- 
bus posticis mesonoti, maculis et strigis nonnullis 
abdominis pedumque, nec non tegminum venis 
nonnullis transversalis vel subtransversalis mem- 
branaque apud venas transversales subapicales 
totas et venas transversales nonnullas limbales, 
nigris aut fuscis; capite parte antica pronoti paullo 
latiore, parte postica fere aequilato, vertice sat 
longo, oculo transverso paullo plus quam duplo et 
dimidio latiore, fronte modice convexa, dimidio lati- 
tudinis faciel fere occupante, clypeo gibbo, utrim- 
que sat impresso, apice subtruncato; rostro coxas 
posticas attingente; ocellis posticis ab oculis quam 
inter se dimidio longius remotis; pronoto expanso, 
marginibus lateralibus sat dilatatis, medio parum 
deflexis, vix sinuatis, angulis sat productis et ex— 
pansis, parte media utrimque distincte ruguloso— 
punctata et parte postica latiuscula et fortiter 
transverso-striata; scutello postice late sinuato; 
abdomine lato, marginibus subparallelis, apice 
subito acuminato, dorso medio et postice utrimque 


CICADIDAE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y PAÍSES LIMÍTROFES 45 


obsolete nigro-maculato; pertore dense sericeo; 
opercutis mediocribus, admodum approximatis, 
semicircularibus; segmento paenultimo ventris 
magniusculo, apice late sinuato, segmento ultimo 
aequilongo, hoc suboblongo, basi utrimque longi- 
trorsum impresso, medio subcarinato-elevato; te- 
egminibus hyalinis, venis maximam ad partem fla- 
vidis, sed apicem versus fuscis, venis transversa- 
libus membranaque apud venas transversales api- 
cales et nonnullas limbales, et vena transversa 
basi areae octavae apicali valde infuscatis; pedi- 
bus flavidis, femoribus ex parte fusco-striatis. — 
Long. corp. 16, tegm. 19; lat. cap. 6, meson. 
6*/,mm. 


Patria : Montevideo. 


El ejemplar que me ha servido para establecer esta especie, per- 
tenece al Museo Real de Berlin, y ha sido coleccionado por SELLoWw. 

Se acerca mucho á la Proarna uruguayens:s, pero tiene la cabeza, 
el tórax y el abdómen mas anchos, el pronoto punteado, el clipeo 
gibo, los opérculos de menores dimensiones y mas distantes entre 
si, el penúltimo segmento ventral mas ancho y largo, y en el ápice 
con una sinuosidad bastante marcada, y el segmento último corto. 
Las márgenes del pronoto son bastante extendidas y en el medio 
apénas sinuadas; el nervio transversal en la base de la octava cel- 
dilla apical es negro como el transversal medio anterior; el nervio 
transversal limbar de la 1*, 52, 67, 7* y 8%, tiene una infuscacion 
cerca del nervio longitudinal, lo mismo como los nervios transver- 


sales subapicales y la primera celdilla apical en su base. La celdilla 
basilar es clara. 


10. Carineta platensis 20%. Spec. 


Q : Fusco-testacea, sericea; capite dense sericeo, fusco, 
ad oculos nigricanti, fronte angustissime sulcata; 
rostro coxas posticas attingente; pronoto hic illic 
infuscato, marginibus medioque pallidioribus, po- 
stice parum transverso-triato; mesonato medio ma- 


46 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


culaque laterali subtriangulari punctisque duobus 
posticis fuscescentibus; scutello late levissimeque 
sinuato; abdomine sensim attenuato; tegminibus 
alisque testaceo-flavidis, subhyalinis; pectoris la- 
teribus pallidis; femoribus obsoletissime fusce- 
scenti-striolatis vel ex parte infuscatis, anterioribus 
extus quinquespinosis, spina basal: magna, tribus 
apicalibus valde approximatis minimis, longitudine 
decrescentibus; tibiis flavidis, spinis tribus inferio- 
ribus et exterioribus numero variabile, rufescen- 
tibus; segmento anali profunde inciso, lobulis la- 
teralibus subrotundatis. — Long. corp. 20, tegm. 
16 mm. 


Patria ; Buenos Aires. 


De esta especie, que tiene en su aspecto algo del género Huechys, 
posee el Museo Real de Berlin un ejemplar que ha sido remitido por 
el Sr. ReicH de Buenos Aires. 


DEROTETTIX NO0%. gen. 


Corpus compresso-ovatum. Caput pronoti parte an— 
tica multo latius, parte postica aequilatum; vertice 
medio brevissimo, oculis duplo fere latiore; fronte 
basi semigloboso-prominula, convexa, medio sulco 
longitudinal: instructa, plus quam dimidium latitu- 
tudinis facies occupante; clypeo apice acuminato. 
Rostrum mediocre. Ocelli postici ad basin verticis 
positi, inter se et ab oculis aeque longe distantes, 
ocellus anticus ad marginem anticum verticis po= 
situs. Pronotum marginibus lateralibus solum po- 
stice ampliatum, ante medium obtusissimum, con- 
vexum el ideo parte antica parte postica admodum 
angustiore. Metanotum productum.Tegmina vitrea, 

costa basique clavi cornea, areola basali plus duplo 
longiore quam latiore, venis ulnaribus basi val— 
dissime distantibus, una ante medium, altera apice 
areolae basalis oriente, area ulnari interiore apicem 


CICADIDAE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y PAÍSES LIMÍTRUFES 47 


versus ampliata, areis apicalibus sex, inveniuntur 
areola subapicalis subrhomboidalis vel subelliptica 
areolaque apice clavi satis magna triangularis. 
Alae areis apicalibus quattuor (anormaliter quinque) 
et area subapicali parva instructae. Segmentum 
dorsale primum abdominis margine antice partis 
posticae pone tympana tota detecta obtusissimo, 
recto. Abdomen segmentis dorsalibus mediis medio 
longitroasum carinato-elevatum. Metasternum non 
elevatum. Opercula parva. Femora antica mutica. 


Este muy singular género debe colocarse, al parecer, entre Sta— 
gira y Callipsaltria SraL; por la disposicion de los nervios tiene 
cierla semejanza con el Tetiigades Aw. el Serv.; pero posee solo 
6 celdillas apicales, con excepcion de la celdilla subapical, como 
lo muestran las figuras siguientes del tégmen y ala cuatro veces 
aumentados. 


Es bien característico por la cabeza ancha y la parte anterior del 
pronoto bastante angosta, por la posicion de los ojos simples, por 
la frente avanzada, casi semi-hesférica, por el metanoto posterior- 
mente saliente, por los tímpanos descubiertos, por los segmentos 
dorsales medios que forman una especie de carena, por la nerva- 
dura de las alas superiores é infériores, y por la carencia de espinas 
en los fémures anteriores. 


11. Derotettix mendosensis 200. Spec. 


S : Totus laete ochraceus, tantum-modo unguiculis, 
basi excepta, spinis tibiarum posteriorum maximam 


48 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


ad partem apiceque ipso rostri, rubris; vertice sub- 
tilissime rugoso inter antennas et frontem sat 
producto et deflexo; rostro coxas posticas fere at- 
tingente; pronoto convexo, antice declivi, sulcis 
duobus antico-sublateralibus profundis, parte po- 
stica subtiliter transversim striata, angulis vix fo- 
liaceis, subrotundatis, margine postico late levis- 
simeque sinuato ; mesonoto convexo, sericeo, im- 
pressione postica sat profunda, scutello postice non 
depresso, vix sinuato; metanoto valde producto, 
medio postice modice sinuato, scutellum secundum 
propemodum formante; partibus coriaceis tegmi- 
num sericeis, areis apicalibus (area subapicali 
excepta) longitudine decrescentibus sed latitudine 
plus minusve accrescentibus; operculis longissime 
distantibus, apice rotundatis; ventre pubescenti, 
albido-adsperso, segmento paenultimo apice late 
rotundato, segmento ultimo oblongo. — Long. 
corp. 12; lat. cap. cum oc. 5, lat. part. ant. pron. 4; 
long. tegm. 14 mm. 


Patria : Provincia Mendosensis Reipublicae Argentinae. 


El único ejemplar Y de esta especie, que me ha servido para 
establecer este nuevo género, se conserva en el Museo Público de 
Buenos Aires. El ejemplar fué recogido por el Dr. BurmrrstEr, en el 
año 1856, y quien me lo ha proporcionado para la descripcion, lo 
que le agradezco vivamente. 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ACIDO LAPÁCIICO 


DE LA MADERA DEL LAPACHO (TeEcoMaA AvELLANEDAE) 


(Conclusion.) 


Una última observacion tengo que hacer al trabajo de Siewert. 
Dice que ha obtenido un ácido nitrolapáchico, pero de la lectura de 
su Memoria no resulta que haya comprobado la presencia del ázoe en 
su producto; creo, por lo tanto, que la formacion del nitro producto 
sea solamente una suposicion, y no puede por consiguiente conside- 
rarse esta observacion como contradictoria al hecho observado por mí 
de la produccion de la lapachona, por la accion del ácido nítrico sobre 
el ácido lapáchico. o 

No obstante estas observaciones creo que, en general, las diferen- 
cias entre mis experiencias y las de Siewert no sean tales que hagan 
sospechar que hemos tenido entre manos dos productos diversos; los 
puntos de contacto y las analogías son demasiadas para hacer dudar 
de la identidad de los dos cuerpos. 

El primer argumento para probar tambien la identidad del ¿óllo 
taigíico de Arnoudon con el ácido lapáchico, es el del orígen botá- 
nico. Hay ademas el punto de fusion, encontrado por Arnoudon á 135" 
y por míá 138”, y el conjunto de los demas caractéres, principal- 
mente los de las sales de amoníaco y de plata. 

Entre todas las diferencias debo citar el comportamiento con la 
- glicerina; yo he encontrado que, si el ácido lapáchico no se precipita 
de la solucion en la glicerina fria, agregándole agua, es solamente 
porque es muy soluble en ella, mientras Arnoudon hace suponer que 
el ácido taigiico, muy soluble en la glicerina 450 6 60%, no se le 
pueda despues separar agregándole agua. La diferencia mas notable 
se encuentra en la composicion elemental. Arnondon ha encontrado : 


EA A 70.9 - 


50 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Pero como el autor mismo dice que da esta composicion centésimal 
con toda reserva, desaparece completamente el valor de este hecho. 

Comparando finalmente el ácido lapáchico con la groenhartina de 
Stein, debemos, ante todo, hacer notar que este químico, lo mismo 
que Siewert, no se preocupa de determinar el punto de fusion de su 
producto. 

Entre las diferiencias se encuentra una importante, que no he 
conseguido interpretar, y es la relativa al comportamiento con el 
bromo: Stein dice que ha obtenido un derivado bromado, conteniendo, 
en término medio, mas del 37 %/, de bromo, y admitiendo la fórmula 
dada por mí para el ácido lapáchico, corresponderia á un derivado 
bibromado para el que se calcula el 40 %/, de bromo, mientras que 
yo no he podido obtener mas que un derivado monobromado para el 
que se calcula próximamente el 25 %/, de bromo. Pero el hecho de 
que el producto de Stein se descompone por la desecacion á-la tempe- 
ratura del agua hirviendo, me hace sospechar que el analizado por él 
no haya sido puro y haya contenido la sustancia resinosa, mas rica 
en bromo, cuya formacion yo tambien he observado. 

Pero lo que elimina toda duda acerca de la identidad del ácido la- 
páchico y la groenhartina, á mas del comportamiento general es, á 
mi parecer, la composicion. Se trata aquí de cuatro combustiones, 
concordantes entre sí y que han dado, término medio : 


Carbono. "2. nece o spas, "TASON 
HidrOBeaO e os E OS 
mientras que el término medio de las mías, es : 
Carbon ió 74.52 
Hidrógeno.......... 2-90, 09, . 5.85 


Reasumiendo : creo que por lo expuesto debe admitirse que el 
ácido lapáchico, el ácido taigñíico y la groenhartina son la misma 
sustancia. Siento, sin embargo, no haber podido conseguir una pe- 
queña cantidad de las dos últimas sustancias, porque así me hubiese 
sido mas fácil resolver mejor la cuestion, fundándome en la base mas 
sólida de los hechos. 

Es necesario tener presente tambien, que en la confrontacion que 
he hecho de mis estudios con los de Siewert, de Arnoudon y de Stein, 
he tenido pocos argumentos sobre los cuales poder fundarme, desde 
que las experiencias de estos químicos no son tales que permitan 
caracterizar completamente una sustancia, pero que mas bien deben 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 51 


considerarse como ensayos preliminares que no se han hecho siempre 
sobre productos que presentarán las garantías de pureza necesarias. 
Siendo muy importante para el desarrollo ulterior de la química 
vegetal y para la siempre creciente cantidad de nuevos compuestos 
que van acumulándose, no aumentar la confusion con distinciones 
inútiles, seria conveniente que Arnoudon y Stein se tomasen la mo- 
lestia de volver al estudio de los cuerpos que han descubierto, para 
que si son, como firmemente lo creo, idénticos al ácido lapáchico, sea 
permitido hacer desaparecer de la ciencia dos nombres supéríluos. 


10. CONSTITUCION DEL ÁCIDO LAPÁCHICO Y DE SUS DERIVADOS 


Hasta aquí me he limitado á exponer los hechos observados en el 
estudio del ácido lapáchico y á describir los varios derivados obteni- 
dos, tratando de excluir toda consideracion teórica; pero creo que los 
hechos recojidos en este estudio sean suficientes no solo para poder 
discutir, si no tambien para establecer la funcion química del ácido 
lapáchico, y la constitucion del mismo y de sus principales derivados. 

1. Y en verdad si por una parte la formacion del ácido ftálico, en 
la oxidacion del ácido lapáchico por medio del ácido nítrico, acerca 
notablemente esta sustancia á la alizarina y á la purpurina y me ha 
podido hacer suponer por un momento que el ácido lapáchico fuese un 
derivado de la antracena, por otra parte la destilacion con el zinc y la 
produccion de naftalina, destruyendo precisamente aquella duda, 
prueban que el ácido lapáchico es un derivado de la naftalina. 

En cuanto á la funcion química: Los caracteres completamente 
ácidos, la composicion de las sales, la formacion y la composicion del 
derivado monoacetílico, el color de las sales, su fácil reduccion para 
dar compuestos á su vez oxidables y todo el conjunto de los he- 
chos, que he detenidamento expuesto en esta Memoria, no dejan la 
menor duda que el ácido lapáchico sea una oxiquinona que puede 
muy bien parangonarse al ácido naftalínico (oxinaftoquinona), y 
excluyen del todo las suposiciones del que ha creido poderlo indicar 
con el nombre de ácido butilnaftil carbónico. (V. Indice de los Beri- 
chte, año 1879, p. 2437.) 

Por lo demás, la duda de que el ácido lapáchico sea un ácido en 
toda la acepcion de la palabra, conteniendo el carboxilo ámas de estar 
completamente excluida por el comportamiento general y por los 
otros hechos sobre los que he llamado la atencion, se hace tambien 
inadmisible desde que en ninguna condicion el ácido lapáchico pierde 


A ls ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


anhidrido carbónico. Creo, por lo tanto, justificada y aun probada, la 
idea de que el ácido lapáchico sea una monoxiquiuona de la série de 
la naftalina. 

Establecido este primer punto, que incluye la necesidad de admitir 
que el ácido lapáchico no tiene ménos de tres átomos de oxígeno, la 
composicion elemental lleva á la consecuencia que deba contener por 
lo menos 15 átomos de carbono y que la fórmula mas simple debe 
ser la de C'*H**0?, que he admitido en esta Memoria ; fórmula con- 
firmada por la composicion de las sales que he descrito en considera- 
ble número, del derivado monobromado y del monoacetílico. El punto 
de fusion del ácido lapáchico notablemente bajo (1389), su estabili- 
dad, las propiedades señaladas y completamente ácidas, me hacen 
excluir la duda de que pueda tratarse de un producto de condensa- 
cion y me hacen inclinar siempre mas hácia la fórmula mas sencilla 
C5H**0?, la que en su esencia no difiere mas que por un átomo de 
hidrógeno de la C*%H**0* admitida por Stein para la groenhartina. 
Debo decir en verdad que los resultados de la composicion elemental 
conducen mejor ¿esta última formula que ála mia, comose desprende 
echando una mirada sobre el cuadro siguiente : 


Término medio de mis Término medio de los Calculado Calculado 

análisis análisis de Stein para C15H14Q3 para (C15H13023)2 
Carbono... 74,52 74,64 74,38 74,69 
Hidrógeno 5,85 OZ 5,78 5,39 


A pesar de todo, siendo imposible admitir la fórmula C**H'*0?, por- 
que exije por 100: 


Catbonos420 204. ¿UI LS DO 
Hidrógeno......... E ODO 


me inclino siempre por la de C**H**0*? en oposicion á la de C*%H”*0*, 
por las siguientes razones: 

Porque la composicion de la sal argéntica para la que es presumi- 
ble que los análisis hayan dado resultados mas exactos, concuerda 
perfectamente con la fórmula; pues admitiendo una fórmula con 30 
átomos de carbono, hay que suponer ó que la union tenga lugar para 
los dos núcleos de naftalina, de donde resultaria formacion de dinaf- 
tilo por la accion del zinc, ó sinó que la union de los dos grupos C**, 
siendo imposible que tenga lugar por el intermedio del oxígeno, se 
haga por medio de los átomos de carbono de las cadenas laterales, 
hipótesis no justificada por ninguna analogía. Agregando á todo esto 
que el ácido lapáchico es una sustancia que arde difícilmente y cuyo 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 53 


análisis exije ser ayudado por una corriente de oxígeno, no es impo- 
sible que se produzca el transporte de un poco de humedad á los 
tubos de potasa, de donde resultaria el insignificante aumento en el 
carbono y la pequeña deficiencia en el hidrógeno. 

Por todas estas razones he escojido para el ácido lapáchico la fór- 


mula : 

C5SHE03 — (0543 OH 
(0y 

y fundaré sobre ella todas las consideraciones ulteriores. 

92. Establecido pues, que el ácido lapáchico es una oxiquinona de la 
naftalina, de la fórmula C**H**0*, queda ahora por averiguar la natu- 
raleza de la cadena ó de las cadenas laterales, es decir, conocer la dis- 
posicion de los 5 átomos de carbono necesarios para que del núcleo de 
la naftalina resulte un compuesto de 15 átomos de carbono. Los he- 
chos que he podido recojer para resolver esta cuestion, no son en 
verdad numerosos; sin embargo creo poderme acercar á la solucion 
del problema, examinando los productos gaseosos de la destilacion 
del ácido lapáchico con el zinc. El análisis de los gases que se des- 
prenden en esta operacion y que pueden considerarse el producto 
complementario entre la naftalina y el ácido lapáchico, no ha sido 
posible hacerlo completamente; sin embargo se ha demostrado que, 
con certidumbre, ellos contienen: anhidrido carbónico, óxido de car- 
bono, hidrógeno, butileno, un gas dotado de accion reductora sobre 
el nitrato de plata y otros hidro-carburos no definidos. 

Debe existir, evidentemente, una relacion entre los gases que se 
obtienen por la destilacion con el polvo de zinc de una sustancia de 
núcleo aromático y la naturaleza de las cadenas laterales, no siendo 
presumible que la accion se reduzca siempre y en toldos los casos á 
una reduccion; desgraciadamente, que yo sepa, nadie se ha ocupado 
antes que yo de éste exámen y las experiencias de Jahn (1) sobre 
la destilacion de los alcoholes y de los ácidos sobre el polvo de zinc 
no tienen ninguna aplicacion en el presente caso. La única conse- 
cuencia que puede deducirse con seguridad de las experiencias espues- 
tas es que ordinariamente el metilo unido á los núcleos aromáticos 
se desprende en las destilaciones con el zinc; como ejemplo pueden 
servir la emodina y el ácido crisofánico que dan metilantracena y tal 
vez, tambien, las resinas que dan metilnaftalina (2). 


(1) Monatshefte der Chemie, 1880, p. 378 y p. 675. 
(2) Ciamician, Gazz. chim. t. IX, p. 304. 


54 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Respecto al comportamiento de las cadenas laterales mas comple- 
jas, y principalmente de las de aquellas que contienen mas de 2 áto- 
mos de carbono, nada sabemos con seguridad, si se esceptúa la de 
que el timol dá cimol. Un solo hecho podria servir de guia para las 
deducciones á hacerse en el caso de que me ocupo y es la formacion 
del propileno por medio del ácido santónico (1) pero desgraciada- 
mente la constitucion de los derivados de la santonina no es mejor 
conocida que la del ácido lapáchico. Pero de todos modos, creo que 
la presencia de un hidrocarburo con 4 átomos de carbono en los gases 
obtenidos por la destilacion del ácido lapáchico con el zine, es un 
argumento para admitir que aquel contiene una cadena lateral de 5 
átomos de carbono, como tal vez la formacion del propileno por el 
ácido santónico hace suponer que contenga una cadena de 4 átomos 
de carbono; creo, en efecto, muy probable que en las destilaciones 
con el zinc las cadenas laterales no resulten íntegras, y que esto su- 
ceda despues mas difícilmente en los casos en que, como el presente, 
la cadena lateral no es el resíduo de un hidrocarburo saturado, tenga 
dobles cambios mútuos de carbono. Esta opinion, si bien no es basada 
sobre experiencias directas, no le faltan fundamento, y tiene su orí- 
jen en los resultados que he obtenido algunos años ántes, pero aun 
inéditos, calentando _varjas sustancias, entre ellas la esencia de anis 
con anhidrido fosfórico; mientras que, segun las experiencias de En- 
gelhardt y Latschninoff el propilo del timol se produce en forma de 
propileno; yo he observado que el alilo de la esencia de anis dá eti- 
leno. Siento que el tiempo y tambien los medios me hayan faltado para 
hacer experiencias sobre sustancias de composicion conocida y poder 
asi deducir de hechos bien seguros consecuencias exactas sobre el com- 
portamiento de las cadenas laterales en la destilacion con el zine, y 
me propongo verificarlas pronto, si otro no resuelve antes la cuestion. 

De los hechos y consideraciones espuestas, creo que puede dedu- 
cirse como probable, que el metilo constantemente y tal vez las otras 
cadenas laterales provenientes de radicales saturados, queden segun 
los casos, ligados al núcleo, mientras que las cadenas laterales con- 
teniendo las uniones dobles, son constantemente elimininadas produ- 
ciendo hidro-carburos de órden inferior. De todos modos, yo creo que 
mientras no se demuestre lo contrario, la suposicion mas racional es 
la de admitir que el ácido lapáchico contenga una sola cadena lateral 
y que por lo tanto su constitucion debe representarse por la fórmula: 


(1) Canmizzaro e Carneluttz Atti des Lince: — Trassunti, Vol. V. p. 283. 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO d0 
CóHe 
(10,4 (0% 
OH 
En cuanto á la constitucion del grupo C*H” ella puede deducirse 
de la naturaleza del butileno obtenido. En efecto, el punto de ebu- 
licion del bromuro C*H*Br? por mí encontradu á 149-151” no deja 
duda de que sea bromuro de isobutileno, el que como es sabido hierve 
á 149, mientras que el bromuro de butileno hierve á 165-166” y el 
de pseudobutileno á see Siendo por consiguiente: 


pa e C = CH 


la constitucion del butileno que toma orígen del ácido lapáchico, el 
grupo C*H? contenido, debe ser: 


CES > 04: A yy: a: pad 


y la rotura de cadena se produciria como he supuesto, donde tiene 
lugar la doble union. 

Ahora que he espuesto las razones por las que me creo autorizado 
para escribir el ácido lapáchico: 


CH =CH H-—CH as 
OH 


C10pg* 


pasaré á discutir la constitucion de algunos de los derivados princi- 
pales. 

3. En primer lugar me ocuparé del derivado bromado. Ciertamente 
que á ninguno asombrará que el ácido lapáchico, aunque contenien- 
do una cadena lateral con dos vacíos no dé con el bromo un producto 
de adicion, pues de esta manera se comportan otras sustancias de 
constitucion análoga, como por ejemplo la esencia de anis. Me ocu- 
paré pues, de establecer el punto que en el ácido bromo-lapáchico, 
ocupa el bromo; esto es, si la sustitucion se hace en el núcleo de la 
naftalina en la cadena lateral ó en el hidrógeno del oxhidrilo. A mi 
me parece que lo último sea lo verdadero y que la constitucion del 
ácido-bromo-lapáchico, sea representada por la fórmula : 


(151 | pa a 


Los argumentos que me llevan á esta conclusion, son varios. Por 


56 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


una parte, el hecho de que el derivado bromado no tiene ya los carac- 
téres de un ácido, y no se disuelve ni en los álcalis, ni en los carbo- 
natos alcalinos ; y por otra parte su formacion tan clara por la accion 
del bromo sobre el ácido aceti-lapáchico; formacion que se explica 
con la mayor facilidad admitiendo el bromoxilo: 


0 


C15H41 | 0 


Br OB, + %H*0.Br 
y que es dificil poder explicar diversamente. 

Sin embargo, yo creo que el hecho de disolverse el ácido lapáchico 
sin alteracion en el ácido sulfúrico, confirma mi apreciacion, porque 
si el bromo fuera contenido en el núcleo, entonces me parece que el 
ácido sulfúrico debia obrar como sobre el ácido lapáchico, dando orí- 
jen á una lapachona bromada. Finalmente el comportamiento con el 
acetato sódico y el anhidrido acético, se explica mejor, como veremos 
en seguida admitiendo en el ácido bromo-lapáchico la existencia del 
bromoxilo. 

Por lo demás, los ejemplos en los que el bromo se sustituye en [el 
oxhidrilo fénico de las sustancias aromáticas no son raros, y basta 
citar la pentabromorcina, el bromotrifenol, recientemente estudiado 
por Beneditk (1), y el bromoalcanfor. (2) 

4. Es supérfluo ocuparse del derivado monoacetilico, pues su modo 
de formacion y su descomposicion por la accion de la potasa, no tiene 
necesidad de interpretacion alguna; es evidente : 

0 


CH” 1 0.C2H20 


Pero merece atraer nuestra atencion el otro compuesto fusible 
á 131-132” que se forma por la accion prolongada del acetato sódico 
y del anhidrido acético sobre el ácido lapáchico. Guiado por el hecho 
observado por primera vez por Sarrow (3), y recientemente confir- 
mada por Buschka (4) esto es que la quinona por la accion del acetato 
sódico y del anhidrido acético, se transforma en diacetilhidroquinona, 
la primera idea que me ocurrió, fué que pudiese tratarse de un deri- 
vado triacetílico producido por ulteriores transformaciones del monoa- 
cetilico, de la misma manera que de la quinona se forma la diacetil- 


(1) Annalen, t. 199, p. 127. 

(2) Schi/f, Gazzetta Chimica. t. X, p. 334. 

(3) Berichte ecc. de Berlin. t. X]l, p. 680. (1879). 
(4) Berichte, t. XIV, p. 1226. (1881 ). 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 51 
hidroquinona; para un derivado triacélico C**H* (0C*H*0?)* requiere 
por ciento: 


números que se alejan notablemente de aquellos dados por la expe- 
riencia. Habria podido tambien tratarse de un derivado biacetílico 
C**H*(0H) (C*H90?7 para el que se calcula : 


esto es, números que concuerdan bastante con aquellos dados por la 

experiencia; pero en contra de esta suposicion se oponen otros argu- 

mentos. Ciertamente que si por un lado, no repugna admitir que el 

erupo 0? quinónico, se transforma por la accion del anhidrido acético 
23 0.C*H%0 

y del acetato sódico en 0.C2H%0 

no se encuentra por otro lado una razon plausible de la formacion 

del derivado biacetílico, en vez del triacetílico; y tambien pasando 

por encima de esto queda siempre la dificultad de que el compuesto 

0C?H*0 

0C?H*0 

OH 


Cp 


deberia conservar aun los caractéres fénicos y por la saponificacion 


deberia transformarse en 

OH 
OH 
OH 


015418 


del cual deberia poderse volver fácilmente al ácido lapáchico. Ahvra, 
como he espuesto á su tiempo, nada de todo esto tiene lugar y del de- 
rivado acetílico en exámen me ha sido imposible regenerar el ácido 
lapáchico. Creo por lo tanto probabilísimo que no sea un derivado 
triacetílico ni tampoco biacetílico del ácido lapáchico pero que tenga 
en cambio la constitucion representada por la fórmula: 


OC2H*0 
Coge ) 002420 

0 

| 

0 
Cs ) 002H20 


0C?H*0 


58 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


En otros términos, la accion del acetato sódico y del anhidrido 
acético seria en este caso análoga á la observada por Sarow para la 
quinona, pero la reduccion en vez de ser completa se limitaria á la 
formacion de una quinidrona y á la sucesiva acetilizacion de ella y 
del mismo modo que la quinona por lo que se sabe podria dar el com- 
puesto: 

C*H*0C?H*0 
> 


| 
0 


/ 
C*H*0C2H*0 


igualmente no debe causar maravilla ni debe parecer estraño que el 
ácido acetil-lapáchico 
C*H*(0C*H?0)0” 


dé el compuesto por mí indicado. La analogía no podria ser mas com- 
pleta. 

La diferencia está solo en el resultado, y mientras que con la qui- 
nona la reduccion es completa y se obtiene la diacetilhidroquinona 
en el caso del ácido lapáchico se limita á la formacion de un derivado 
de la correspondiente quinidrona. Obsérvese finalmente que en todas 
las reacciones análogas á la observada por Sarow en la trasformacion 
de la quinona en diacetilhidroquinona debe producirse una accion 
oxidante como se ve en la ecuacion siguiente : 


CHI? + (0*H20)20 = C9H4(OC*H*0)? + 0 


Ahora esta accion en un caso puede ejercerse destruyendo ó alte- 
rando profundamente una porcion del producto como parece el caso 
de la quinona, mientras que en otras condiciones y con sustancias 
mas estables puede el oxígeno servir para operar la union de dos mo- 
léculas del producto principal como todo lo hace suponer que suceda 
en el ácido lapáchico. 

5. Admitiendo que el derivado que se produce por la accion del 
acetato sódico y del anhidrido acético sobre el ácido lapáchico tenga 
la constitucion por mi supuesta, se deduce fácilmente la naturaleza 
de la sustancia fusible 4 140-141? que de él se forma por la accion 
de la potasa ó del amoníaco en solucion en el alcohol; basta tener 
presente que tal producto no es el derivado de una simple saponifica- 
cion, pero que tras de esta se produce una oxidacion; y en efecto no 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 59 


he dejado de hacer notar en lugar oportuno que las soluciones que 
derivan de la accion de sustancias alcalinas sobre el derivado acetílico 
son en principio amarillas y que en seguida se coloran en rojo por la 
accion del aire. 

La accion de los álcalis eliminando el acetilo daria orígen al com- 


puesto: 
OH 
C15q13 Lercaa OH 
0 


| 
0 


0H Á— 0H 
OH 


el que en solucion alcalina y en presencia del oxígeno atmosférico se 
transformaria en el otro: 


/ 0? 
C15p13 e 0 
| 


01513 S ós 


La sustancia, pues, fusible 4 141-142" seria una especie de diqui- 
nona y todo su comportamiento corresponde, al ménos por los datos 
que hasta ahora he podido recojer, á este modo de considerarla. 
Tambien la composicion elemental concuerda con tal suposicion. 

6. Debo finalmente ocuparme de la constitucion de la lapachona. 
Es este tal vez el punto mas árduo y mas importante y que es de 
mayor interés todavia que se aclare, tratándose de un compuesto que 
encuentra su correspondiente en cada quinona, como he podido ase- 
gurarme. 

Dos hechos tienen relacion, si bien me acuerdo, y pueden recordarse 
al discutir la transformacion que el ácido lapáchico sufre al pasar al 
estado de lapachona por la accion de los ácidos sulfúrico y nítrico. 
El primero de estos hechos es debido al malogrado Dr. José Magatti 
el cual ha observado que calentando con ácido sulfúrico ordinario la 
tetracloro y la tetrabromodifenilquinona, se transforman en las hi- 
droquinonas correspondientes, ó sea en tetracloro ó en tetrabromo- 
difenol. (1) 

A primera vista, sin embargo, se apercibe de que aquí se trata de 
algo del todo diferente, tiene lugar una simple reduccion que adquiere 


(1) Inaugural Dissertation, p. 38, Berlin, 1880. 


60 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


mayor interés por la dificultad de interpretarla, pues que el ácido 
sulfúrico no sufre alteracion aparente; no es improbable, á mi modo 
de ver, que el ácido sulfúrico sufre una transformacion análoga á la 
del ácido mangánico que se convierte en permangánico y que se forma 
ácido persulfúrico como lo indica la ecuacion: 

C*H?C1%0 C+HA?010H 

|sá | + 2H?S0* == | + 2H5S0* 
CéH?C1P0 C*H*C1?.0H 


De cualquier modo la transformacion del ácido lapáchico en lapa- 
chona no puede ser de este género. 

La otra manera de obrar del ácido sulfúrico sobre las quinonas, 
que tiene mayor analogia con aquella por mí observada, fué compro- 
bada por Stenhuseo y Groves con (1) la f nalfoquinona. Este com- 
puesto ligeramente calentado con ácido sulfúrico diluido se trans- 
forma cuantitativamente en una sustancia de la misma composicion 
elemental, que aquellos químicos llaman dinaftildiquinidrona y repre- 
sentan por la fórmula C”*H*0*%; esta sustancia oxidada forma la di— 
naftildiquinona y reducida el dinaftildiquinol C*H*(OH), compues- 
tos todos que Stenhuseo y Groves consideran como derivado del di- 
naftilo, admitiendo que el último de ellos contenga cuatro oxhidrilos 
y el primero dos; pero es bueno observar desde ahora que esto no lo 
confirman con ninguna experiencia y que todo lo conocido sobre estos 
compuestos se reduce á la transformacion indicada por reduccion y 
por oxidacion. A mi me parece, sin por esto aceptar las ideas de 
Stenhuseo y Groves, que la transformacion del ácido lapáchico en 
lapachona sea análoga á la que la f nalfoquinona sufre por la accion 
del ácido sulfúrico, transformacion que como lo indicaron Stenhuseo 
y Groves parece ser general para todas las quinonas: he probado que 
esto no es generalmente verídico y que mientras la toluoquinona dá 
un producto de condensacion, la timoquinona se disuelve sin alte- 
rarse en el ácido sulfúrico. Volviendo, en tanto, al argumento prin- 
cipal y en espera de resultados de esperiencias mas completas que 
tengo en curso, yo creo que aún reconociendo la mas completa ana- 
logía entre la lapachona y la dinaftildiquinidrona no se puede atribuir 
para la primera una constitucion correspondiente á la supuesta por 
Stenhuseo y Groves para su compuesto; y en verdad la lapachona 
debiera entónces corresponder á uno de los siguientes esquemas: 


(1) Journal of the Chemical Society, 1878; Annalen, tomo 96, p. 202. 


INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁCIDO LAPÁCHICO 61 


| OH 
O? 
CB C5u0) 4 C1HC5H e OH 
| 


| dl | 
e a gd e ¿ OH CH3(C5H> Á— OH 
OH OH 


En el primer caso debiera estar todavia dotada de propiedades 
netamente ácidas y probablemente tambien en el segundo; de cual- 
quier modo tanto en el primero como en el segundo caso á juzgar por 
la analogía debiera ser una sustancia oxidabilísima. En cambio ella 
es insoluble en los álcalis y se forma nada menos que en presencia 
del ácido nítrico concentrado. Es evidente pues que estas fórmulas 
de constitucion no le convienen. Si á todo esto, se agrega que por la 
destilacion sobre el zinc la lapachona no dá dinaftilo quedan tambien 
excluidas todas las fórmulas de estructura, en las cuales debiera 
admitirse dos núcleos de naftalina directamente unidos por el car- 
bono. 

Por todas las consideraciones espuestas creo que la lopachona 
tenga la constitucion siguiente : 


CH*(C*H>) (OH) (OH) (C*H?)CH* 
00 


ó sea, que los dos núcleos de la naftalina estén unidos por medio de 
los cuatro átomos de oxígeno que primero constituian los dos gru- 
pos quinónicos, como lo demuestra la siguiente figura esquemática : 


O —0 


UOC 


Con esta hipótesis queda explicado el hecho de que la lapachona 
no dé dinaftilo, que no goce mas de propiedades ácidas ; seria un 
fenol que conteniendo por una molécula tan compleja dos oxhidrilos 
únicos en los dos núcleos diversos de naftalina, debe tener propieda- 
des fénicas poco pronunciadas. 

Una constitucion semejante á la que he admitido para la lapachona 


62 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


debe tener el polímero del timoquinon fusible á 201? obtenido por 
Liebermann (1) por la accion de la luz sobre la timoquinona ya que 
no puede suponerse que él contenga unidos directamente los dos 
núcleos carbónicos, porque reducido por ácido iodhídrico y fósforo 
rojo, ó por ácido clorhídrico y zinc se transforma en hidrotimoquino- 
na. La fórmula 


0 0 
| | 
CH os H H C3H7 
H CH* CH? H 
| | 
0 0 


explica tambien que por primer producto de reduccion se forma un 
compuesto C*H*0* el que pasa despues á hidrotimoquinona; tal 
compuesto seria en efecto: 


Por lo demás yo comprendo que todas estas consideraciones no 
tienen mas que un valor muy limitado y he querido detenerme un 
momento con el único objeto de mostrar la importancia y el alcance 
del argumento que me propongo estudiar partiendo de las quinonas 
y Oxiquinonas de constitucion conocida y tratando de ver si del naf- 
tilo sea posible llegar al compuesto de Stenhouse y Groves; pero 
todo me hace suponer que este ni tampoco contenga directamente 
reunidas por el carbono dos núcleos de naftalina. 


MANUEL PATERNÓ. 


(1) Berichte ecc. de Berlin, t. X, p. 2677. 


CONDICIONES 


DE 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 


(Conclusion) 


Las componentes $ y F constituyen la fuerza del vástago del ém- 
bolo. La componente vertical P tang f que resulta de la direccion 
oblícua de con respecto á AC es trasmitida de las paralelas, por 
intermedio de la rueda al riel, aumentando así la presion N de la 
rueda sobre el riel. 

Por otra parte el cilindro trasmite al bastidor, con el cual está in- 
variablemente unido, la presion P, igual y contraria que obra sobre la 
tapa del cilindro; en el presente caso obra hácia adelante. La dife- 
rencia 


LA "sella =|- p) e 
as uma E e) (40) 


será la resultante horizontal que obra sobre el bastidor, esto es en la 
primer media vuelta de la manivela. Los mismos resultados se ob- 
tienen en la segunda media vuelta, con la diferencia que la posicion 


de las piezas en este caso, son diferentes y están indicadas con líneas 
de puntos. 


En la segunda posicion la fuerza obra sobre la biela como 


E 
cos f 
fuerza de traccion, mientras en la primera, obraba como fuerza de 
compresion, y su direccion viene á caer fuera de los puntos de apoyo 


A y C. Tendremos considerando primero á C como punto de apoyo : 


ak SN .D_p Gp r sen («—$) 
5 us: VACIA NAO ENSURE cos B 


y tomando en seguida á A como punto de apoyo, viene : 


64 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


LE AE, _p46,_pA0+C6, r sen(« —f) 


TE TO AC R cos 

En este caso el larguero del bastidor estará sometido por la fuerza 
F hácia adelante y por la P, hácia atras, la resultante será hácia ade- 
lante é igual á la diferencia. 


:P=P+P. 


2,7. sen(e—f) 
A ACA (40) 

Si sustituimos =— a, por a resultará sen («—f) =sen (a, + f) 
como en (40*), así que para posiciones simétricas a y a, de la maní- 
vela resultarán siempre valores iguales para $. 

El movimiento tendrá lugar cuando uno delos puntos de apoyo de 
la rueda ceda, es decir, cuando el mismo sea susceptible de trasla- 
darse; ahora bien, para que la locomotora avance será necesario que 
así lo haga el bastidor, mientras que el frotamiento del riel con la 
llanta de la rueda contrarestan á la fuerza $S sujetando la rueda en A, 
por lo que estará obligada á jirar al rededor del punto A. $Se ve que 
solo una parte de la fuerza que actúa sobre el bastidor, es capaz de 
producir el movimiento del centro de gravedad de la locomotora y es 
aquella precisamente igual 4 S, pues si fuera mayor no encontraria 
apoyo suficiente para obrar y las ruedas empezarian á jirar sobre sí 
mismas en el mismo lugar. Las fuerzas + (P, — P) no hace sinó pro- 
ducir un movimiento alternativo de adelante hácia atrás y vice-versa 
con respecto al centro de gravedad del bastidor y demas partes á él 
sujetas, pues supuestas aplicadas al centro de gravedad de la loco- 
motora, siendo iguales y de sentido contrario se neutralizan y por 
consiguiente no tienen ninguna influencia sobre la traslacion de la 
máquina. y 

Cuando la máquina marcha para atrás la direccion de las fuerzas 
son opuestas á las que acabamos de considerar, sus intensidades serán 
las mismas; así la presion sobre la paralela P tang f obrará hácia abajo 
y la reaccion sobre el bastidor será hácia arriba, en este caso la 
presion sobre el riel deberá ser disminuida de P tang f. 

La magnitud del esfuerzo de traccion que produce un cilindro, se 
puede representar de una manera fácil, gráficamente, por medio de la 
distancia entre los puntos de interseccion G y Gr, de las direcciones 
de la biela y de la vertical que pasa por el centro C. En efecto, hemos 
visto que la fuerza P es proximamente constante é igual á R. Si pues 
tomamos P=R, vendra por la (38*), 3=CG ó = CG, segun la posi- 
cion de la manivela que se considera, pero como estas dos posiciones 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 65 


son precisamente las que ocuparian en un mismo instante las mani- 
velas de los dos cilindros, resulta que el esfuerzo total se podrá 
siempre obtener sumando los dos segmentos CG y CG, en un mo- 
mento dado en el punto muerto la fuerza de traccion es nula, teniendo 


A ¡A . ¿ 5 
el valor máximo E E cuando la biela viene á ser tangente al cír- 


culo que describe el boton de la manivela: en general, la fuerza de 
traccion sufre las mismas variaciones de la componente tangencial que 
obra sobre una manivela de eje fijo cualquiera. Si pues consideramos 
una figura en que están marcadas todas las posiciones de la manivela 
y de la biela, se verá inmediatamente que la fuerza de traccion se hace 
mínima cuando la manivela pasa por uno de los puntos muertos y 
máxima cuando tiene una inclinacion de 45% con la direccion del 
vástago del émbolo. Se vé pues, que hay diferentes máximos durante 
una vuelta de la rueda. 

Entre estos diferentes máximos, los que corresponden á la posicion 
de las dos manivelas cuando forman un ángulo agudo con el vástago 
son los que producen un efecto máximo, este valor máximo absoluto 
del esfuerzo de traccion de la máquina y que llamaremos Z max no 
tiene lugar sinó una vez por vuelta de rueda. El valor Z max se en- 
contrará haciendo en la (38”), « = 45” y multiplicando en seguida la 
espresion por 2, esto es: 

¿sen (45? +8) 


r oa 
Zmao = 2P E da 


ó simplificando, á causa de ser f, muy pequeño, se puede poner 
tang f, = sen f,= a siendo L la longitud de la biela, y luego 


como sen 45 — cos E E se tendra : 
r r 
Zmao =P y (va Ze r) (44) 


Para que el esfuerzo de traccion produzca el efecto de traslacion 
deseado es necesario, que en cualquier instante este sea menor ó á 
lo mas igual al frotamiento fN entre las ruedas motoras y el riel, es 


decir se debe tener: 
E AN 8 (42) 
Esta condicion, como hemos visto mas arriba, es satisfecha con mas 
seguridad en la marcha hácia adelante que en la hácia atrás. 
Cuando los cilindros de la locomotora son inclinados, la fuerza S 
5 


66 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


no varía ni tampoco la fuerza de traccion, pero en cambio la presion 
ejercida por las ruedas sobre el riel, es tanto mas variable cuanto 
mas inclinados sean los cilindros, lo cual es un inconveniente para la 
traccion regular. Por esta razon es necesario tratar de hacer siempre 
las locomotoras con cilindros horizontales. 

El valor medio del esfuerzo de traccion Z se deduce de la ecuacion 


72Rr = 2P x< kr 


que se obtiene igualando el trabajo de la fuerza de traccion durante 
una vuelta al de la fuerza media del émbolo durante las dos emboladas 
correspondientes. De la anterior se deduce: 


=p Pal 


E AA (43) 


l y D representan respectivamente la carrera del émbolo y el diá- 
metro de la rueda motriz. 
Por otra parte se tiene 


2 
Po gp. E 
sustituyendo en la (43) viene 
l 
pure 9% 
IPR D (44) 


Se ve que la fuerza de traccion es directamente proporcional al 
volúmen del cilindro é inversamente al diámetro de las ruedas mo- 
trices. Asi, cuando es necesario ejercer un gran esfuerzo de traccion 
se deben emplear cilindros grandes y ruedas chicas. 

La relacion entre la fuerza máxima y media de traccion se obtiene 
dividiendo la (41) por la (43) lo que nos dá: 


Zmazn ; (ya En -) (45) 


Observaremos aqui que las variaciones en el movimiento, debidas 
al exceso ó defecto de la fuerza de traccion sobre la fuerza resistente 
son tan insignificantes, que podemos considerar al movimiento como 
uniforme, esto es cuando el tren ha adquirido ya su velocidad de 
réjimen, pues en estas condiciones la masa relativamente grande de 
la locomotora sirve como depósito para almacenar las fuerzas en ex- 
ceso y proporcionarlas luego en forma de fuerza viva, cuando el 
esfuerzo de traccion está en defecto. 

Al principio del movimiento, esto es, al desamarrar la locomotora es 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 67 


necesario que haya siempre un exceso de fuerza de traccion, á fin de 
poder ir venciendo la inercia de la masa del tren hasta adquirir la 
velocidad de réjimen. 

La determinacion de la fuerza de traccion necesaria para el arran- 
que puede determinarse con bastante aproximacion, de la manera 
siguiente: 


Sea (QQ) = peso de la máquina 


T = peso del tender en toneladas de 1000 kilos. 


W, la resistencia inicial del tren sin velocidad. 

W la resistencia del tren, igual á la fuerza de traccion cuando el 
tren tiene la velocidad normal BE (fig. 16). 

Z,,= AG el valor medio del esfuerzo de traccion durante el período 
de aceleracion hasta llegar á adquirir la 

Y =velocidad normal del tren en metros por segundo. 

y= intensidad de la gravedad. 

¿= número de segundos que dura el período de aceleracion. 

Suponiendo que al principio el movimiento del tren sea unifor- 
memente acelerado, el camino recorrido durante este período será 
ES E Consideremos los caminos recorridos como abcisas y 
trasportémoslas á partir de A sobre AB (fig. 16) y las resistencias ó 
fuerzas de traccion como ordenadas, obtendremos así una línea DJE 
de resistencia, esta curva se aproxima mucho á una parábola, nosotros 
la consideraremos como tal, siendo DF su eje. El trabajo consumido 
por las resistencias á la traccion estará pues representado por el área 
de la figura ABED, y el producido por la fuerza de traccion Z,, es 
dado por el área del rectángulo AGHB. El área de la figura DJEHG 
nos dará pues el exceso del trabajo producido por la fuerza de trac- 
cion sobre el trabajo de las fuerzas resistentes al fin del período de 
aceleracion. Este exceso se acumula en la masa del tren en forma de 
fuerza viva. Segun el principio mecánico del «efecto del trabajo» esta 
fuerza viva es igual á la suma algebráica de los trabajos de las fuerzas 
esteriores aplicadas al sistema, se de pues poner : 


1000(Q +1) y = (2. —W)=3 + 5 (W-W) 
de donde 


A re AQUÓ Ss Bl -(46» 


68 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Indicando respectivamente con W, W,, Z, Z, las resistencias y 
fuerzas de traccion por tonelada de peso inclusive la máquina se 
podrá poner: 


W=(Q+Dw, W=(Q+TD)w, 2.=(Q+1T) 23, 
y la anterior se transformará en 


a O 7 (46 


Supongamos ahora que el tren haya alcanzado Ja velocidad normal 
para la cual Z= W y sustituyamos este valor en la (44) 


Z=(T1 +0) (479) 
vieno (14 0Q)3=gnpab5 (47>) 


Esta ecuacion nos muestra que la tension del vapor que debe intro- 
ducirse en el cilindro para arrastrar un tren dado, se debe determinar 
siempre en funcion de las resistencias de dicho tren. A mas, es nece- 
sario poder conservar esta tension durante la marcha, á fin de sostener 
siempre la velocidad normal V, para lo cual debe disponerse de una 
caldera de poder vaporizador suficiente. Suponiendo llenada esta 
condicion en la locomotora que consideramos, esta producirá un 
efecto 


E=ZV=(T+0)zV (48*) 

En caballos de vapor será : 
(+03 » 
e = id 


Z es dado en kilógramos y V en metros por segundo. 

Para determinar con mas exactitud el gasto¡del vapor y del carbon, 
debemos deducir la velocidad v del émbolo en la funcion de la ve- 
locidad V del tren. Así en una vuelta de la rueda motriz, el émbolo 
recorrerá el camino 92/ y el eje de la rueda motriz recorrerá la dis- 
tancia Dz; podemos pues establecer la siguiente proporcion: 


TO ALE 
17D 2 
y el cálculo del gasto lo haríamos segun el párrafo anterior. 
Cuando se trata solo de cálculos aproximados se puede seguir el 
siguiente método mas cómodo que el anterior. 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 69 


El efecto de una locomotora puede hacerse, en determinadas condi- 
ciones, proporcional á la superficie H de calefaccion de la caldera, 
como hemos tenido ya ocasion de hacerlo notar. En lugar de la (48”), 
podemos pues escribir 


Ny —(1+0Quv 


q A (50) 


de donde se deduce el efecto útil de la locomotora en funcion 
N . 
de q H. 


De la anterior podemos deducir tambien la velocidad V, con la 
cual una máquina de superficie de calefaccion H, puede arrastrar un 
tren de T toneladas, Ó vice-versa determinar á T dado V. En efecto, 


se saca 
N 
16) (5) H 


E 


75 (E) H 
y T= 4 (51) 


VA (512) 


En esta última, V debe estar espresado en metros por segundo. 
Si la velocidad V, fuese dada en kilómetros, por ahora bastaria tras- 
formarla por la siguiente relacion: 


3.6 V=V, 6 V=0.278V, (52) 


El valor de z debe pues ser determinado con bastante exactitud, 
lo que ha sido el objeto de la primera parte. Observaremos única- 
mente que el valor de 3 que debemos introducir en las fórmulas an- 
teriores no debe comprender la resistencia propia de los órganos de 
trasmision de la máquina, pues ya la hemos tenido en cuenta en el 
factor g,, al tratar de la resistencia propia de la locomotora. 

De la ecuacion (51”) se puede deducir tambien el consumo del va- 
por y del combustible por tonelada de peso útil trasportado. En el 
peso T está comprendido el peso T, del tender, deduciéndolo nos 
- queda el peso útil T,, es decir: 


N 


70 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


La relacion del peso útil T, al peso bruto (T +- Q) lo indicaremos 
con y,. Ahora bien, como 


A E 


ZW 
se tendrá dividiendo una por otra las ecuaciones anteriores 
A+ E fo ZW 
qa AA 00 Q/XH (53) 


El estudio comparativo de varias locomotoras ha dado por resultado 
que el peso Q de estas, viene á ser determinado por H, superficie de 
calefaccion. Se ha visto que en término medio puede ponerse, para 
máquinas con tenders separados, preparadas para la marcha; 


(3 H.H”: 2 
Q= 15 + 5% (54?) 
y para máquinas, tenders : 
Q'= 11' + 0.5H”? (54) 


Las máquinas de casi todas las fábricas, con escepcion de las de 
Krauss y C* de Munich satisfacen á las ecuaciones anteriores. Las ma- 
quinas de la fábrica mencionada, son algo menos pesadas, lo cual se 
esplica que, á causa de ser construidas en acero la mayor parte de las 
piezas, exijen por consiguiente menores dimensiones. 

Las ecuaciones (54) dándoles una espresion general tomarán la 


forma 
Q => pH : (54*) 


sustituyendo este valor de Q en la (53) viene 


pai da 
2 (55) 


Es evidente que para trasportar el peso útil T, es necesario consu— 
mir la cantidad de vapor y combustible correspondiente al peso bruto 


T + Q, es decir Lo Q e == veces mayor de la que corresponde se- 


E z 


gun los cálculos al peso útil. El consumo por hora del vapor y com- 
bustible por caballo de vapor será 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 71 


D 4 /D 
NT (5) e 
BRA 178 
“=5 (8) a 


Indicando con N, el número de caballos correspondientes al efecto 
útil producido para trasportar el peso T,,. S y SS espresan el gasto 
de vapor y de combustible por caballo de vapor del peso bruto. 


MEDIO DE DESTRUIR EL PATINAGE DE LAS RUEDAS MOTRICES 


Acoplamiento de los ejes. —Los resultados obtenidos en el párrafo 
anterior son ciertos en el supuesto que las ruedas motrices no pati- 
nen, investigaremos ahora si la desigualdad (42) es satisfecha. El 
esfuerzo de traccion máximo Z” tiene lugar, como hemos ya visto, 
durante el período de aceleracion del tren, al empezar á moverse 6 
cuando el convoy tiene que subir una rampa. 

Hagamos 

Vf / 

VA 
las ruedas no deben patinar aun cuando tenga lugar el esfuerzo de 
traccion máximo que sabemos es 


Z' max = a (v2 be 1) z (58) 


=m (57) 


para que las ruedas no patinen debe ser menor que el frotamiento 
entre las ruedas motrices y el! riel. Si el frotamiento de un par de 
ruedas motrices, es menor que la fuerza de traccion, será necesario 
acoplar un nuevo par al prineroá finde darun punto de apoyo mayor 
al esfuerzo de traccion, y si aun el frotamiento producido por los dos 
pares es siempre menor se acoplará un tercer par y asi un cuarto, eto, 
hasta tanto el frotamiento producido por ellas sea mayor ó al menos 
igual al esfuerzo de traccion, pues solo en ese caso las ruedas no 
patinarán y la traslacion del tren tendrá lugar. Al tener que acoplar 
varios pares de ruedas se vé inmediatamente que estas deben tener 
diámetros exactamente iguales. 

Llamemos Q, el peso adherente de la máquina, esto es el peso que 
soportan los ejes acoplados, f el coeficiente de frotamiento, debere- 
mos tener 


72 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
1000 0, > E 5 z) z (591) 


esta desigualdad se espresa diciendo que: la adherencia debe ser ma- 
yor que la fuerza máxima de traccion. 

El coeficiente de frotamiento f varia segun las condiciones atmos- 
féricas; para el cálculo de las locomotoras bastará sin embargo tomar 
un término medio que segun las esperiencias hechas varía entre ¿ y ?. 
En caso que una locomotora calculada con estos coeficientes patinase 
por efecto del mal tiempo, se aumenta el frotamiento, echando arena 
sobre el riel, para lo cual se dispone de un depósito que la conduce 
por medio de tubos delante de las ruedas motrices. Supongamos 
z = a entonces la (59*) llamada condicion de adherencia, se simpli- 
fica y viene : 

Q. > 0.006m2Z ) (59”) 

Podemos dar otra forma á la (59*) para lo cual dividiremos los dos 

4 : s 75N NEL 
miembros por (Q), pondremos en seguida Z => = ="18 E y y y 
dividiremos finalmente, despues de introducido el A Q =4>+fH, 
al numerador y denominador del segundo miembro por H, y obten- 
dremos: 


H 
QQ. Prr/ri 2 N » 
Q > 20001 (v2 io 7) RR ua 

EA Ol 
Suponiend le se transformar 
poniendo f= y y L=8 rmará en 
al 

q> 0.465m E (60» 

(+91 
Ahora bien, como - nunca puede ser mayor que 1, pues (2, siempre 

es menor que Q ó á lo mas igual, la condicion de adherencia será : 

2.15 15 Q A E 
EG (61) 


en el límite cuando todos los ejes son opladaR es decir cuando Q =d 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 713 


al 
2.15 ess 
e (4+0)>7 (elo 
Las desigualdades (59) y (61) nos permiten determinar los límites 
entre los cuales es posible, ómas bien dicho es económicola esplotacion 
de una locomotora. Cuando se trate que una locomotora sola supere 
una rampa, suponiendo acoplados todos los ejes á fin de obtener una 
adherencia máxima, y suponiendo m=1 la ecuacion (59”) nos dá : 


Q > 0.006.ZQ 
y por lo tanto 3 < 167 


Asi suponiendo que se necesiten 7 kilógramos de traccion por 
tonelada en línea horizontal, quedarian aun 160 kilógramos por 
tonelada para las rampas. La máquina seria pues capaz de superar 
rampas hasta de 046 por metro. Pero si la locomotora no solo se 
traslada á sí misma, sinó tambien á un convoy de wagones cargados 
y queremos determinar la carga que puede arrastrar comprendida 
dentro del límite del patinage, debemos proceder del modo siguiente: 
supongamos siempre acoplados todos los ejes, lo que equivale á poner 
Q =0Q, la (59 nos dará: 


Q > 0.006mz (T +0) 


dividiendo por Q y trasponiendo 


A (62) 
6m (5 1) di 

(a+ 
Restándole luego á z el número de kilos necesarios para trasportar 
= una tonelada en línea horizontal nos quedará la fuerza de traccion 
disponible para las rampas, y conociendo esta fuerza se podrá fácil- 
mente calcular las rampas que podrá vencer. Cuanto mayores son las 


rampas tanto menor será la parte de z disponible para la velocidad, 
es decir, tanto menor será la velocidad con que podrán ser superadas. 


De la relacion adoptada para = y del peso del tren dado se puede 


deducir el peso de la máquina 4 =Q y de allí la superficie de cale- 


O|RlHA 


714 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


faccion. A fin de que el poder de vaporizacion y la adherencia con- 
cuerden es necesario satisfagan la ecuacion (61). 


Distribucion del peso sobre los'ejes. — Consideremos primeramente 
la máquina en reposo y determinemos en este caso la carga que cor- 
responde soportar á cada uno de los ejes. 

La distribucion del peso en una locomotora de dos ejes se hace 
siempre segun el principio de los momentos de las fuerzas suficiente- 
mente conocido para no entrar en mayores detalles, pasaremos á estu- 
diar la distribucion de la carga en las locomotoras de tres ejes (fig. 17). 
Indiquemos con (), el peso que es trasmitido por los resortes de sus- 
pension sobre los ejes y aplicado al centro de gravedad S. Con Q,, 
Q. Q;,, los pesos que soportan respectivamente los ejes á contar desde 
la caja de humos. 

Sean Q,, a, ¿los pesos propios de los ejes con sus ruedas y cajas. 

a, A, las distancias entre los ejes y.s la distancia del centro de gra- 
vedad $S al segundo eje, positiva cuando el centro de gravedad cae 
entre el eje de adelante y el segundo, y negativa cuando se encuentre 
entre el segundo y el eje de atrás. 

La distribucion de la carga sobre los ejes debe satisfacer á las ecua- 
ciones de equilibrio de las fuerzas paralelas, es decir, se debe tener: 


Q, +0, +0, =Q, (63) 

Q, (a, —s) = Q,s + Q, (a, + s) (64) 

Tenemos dos ecuaciones con tres incógnitas, el prublema es pues 

indeterminado; sin embargo, introduciendo la condicion de la elasti- 
cidad de los resortes desaparecerá la indeterminacion. 


Supongamos que el eje de adelante pueda ser cargado con un peso 
a Q, (a se toma gereralmente igual á 5) vendrá entonces : 


0,=0,(1 +5)-0 (142) (65) 


Ay 
Las presiones sobre los rieles serán respectivamente : 


AFA: Did 7.0 + 


Si es preciso que dos ejes sean acoplados á fin de obtener la adhe- 
rencia ñecesaria, entónces es conveniente que estos sean cargados con 
pesos iguales á fin de que el desgaste en las llantas sea el mismo, evi- 
tando de esta manera frotamientos especiales que serian provoca- 


TRACCION EN LOS. FERRO-CARRILES 715 


dos por la (desigualdad de los diámetros de las superficies de roda- 
mientos. 

Suponiendo, por ejemplo, que el segundo y tercer eje sean acoplados 
deberemos poner en (63) y (64) Q,=Q, de donde: 


== E Y 4, —$ 
1-45 %.2 +. 
de dia id 9s 
0.5.0 202.0 %a, + a, (66) 
Si los tres ejes deben ser acoplados deberemos poner: 
a=0=0=? (67) 
y de la (2) viene : 4, — 4, = 95 (67”) 


Las máquinas de cuatro ejes se ejecutan ya sean llevando giratorios 
para poder servir vias con curvas de rádios muy pequeños ó bien 
los cuatro ejes acoplados para servir á vías en paises montañosos ó 
muy accidentados. En el primer caso se consideran primeramente los 
dos ejes que forman el giratorio como uno solo, y luego la carga se 
distribuye por mitad sobre cada uno, esto cuando el eje vertical del 
jiratorio ocupa el punto medio (centro) del sistema. 

En el segundo caso (fig. 18) se tendrá en general 


Q, + 0.+0,+0=0Q, 


(68) 
Q, (a, +8) + Q2s, = Qys52 + Q, (4, + $3) 
Si se quiere que Ue YEN EN = = (691) 


á fin de obtener igual desgaste en las llantas la segunda de las (68) 
dará 
(a, A Ay) = 2(s, 3% S1) ; (69) 


Suponiendo a, —a, resultaria necesariamente s, =S,, es decir el 
centro de gravedad deberia estar en la vertical que pasa por el medio 
de a, condicion que no se puede satisfacer al mismo tiempo en línea 
horizontal y en rampas. 


Diámetro de las ruedas y dimensiones del cilindro. — Las dimen- 
siones del cilindro se determinan en funcion de la velocidad del ém- 
bolo para lo cual debemos fijar primeramente, el diámetro de las 
ruedas motrices y la carrera del émbolo. 

El diámetro D de las ruedas motrices debe ser tanto mayor cuanto 


76 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


mayor sea la velocidad V de marcha á fin de no obtener un número 
crecido de vueltas en el eje y una velocidad demasiado grande para el 
émbolo. Se ha adoptado en los últimos tiempos la siguiente fórmula 
empírica 


D = 0795 + 0.04V (70) 


que establece una relacion entre el diámetro y la velocidad. Esta fór- 
mula dá para V —25" por segundo solamente D— 1”95. 

Como se vé ya no se trata de emplear ruedas de diámetros muy 
“grandes, aun cuando sea grande la velocidad, contrario al sistema de 
las máquinas Crampton. Esto ha tenido por causa primero la dificultad 
con que se adaptaban á los ejes, segundo la influencia perturbatriz que 
ejercia su peso enorme sobre los rieles y finalmente cuando el eje 
motriz fuese el del medio, la necesidad de elevar demasiado el centro 
de gravedad, perjudicando la estabilidad de la máquina. 

Los constructores adoptan generalmente los siguientes valores 
como mínimos 


D = 0790 cuando B < 25 


D=4"10 — P<30f 1, 
D= 430 — p< 45 kilómetros por hora 
D= 1504: 8345 


f es el camino recorrido en kilómetros por hora. 

Como el peligro de subir la pestaña de una rueda sobre el riel, 
aumenta con el diámetro de la misma, se adoptan siempre diámetros 
menores para las ruedas que no son motrices, como son generalmente 
las de adelante en una locomotora para trenes de pasageros, para 
estas se adopta en término medio un diámetro igual á 110. 

Las cantidades que determinan las dimensiones del cilindro son, el 
diámetro y la longitud de carrera del émbolo. El diámetro lo podemos 
sacar de la fórmula (44) que nos dá 


== 0 15 ND 
EN quo; O Y Pao WO E 


(1) 


A fin de obtener la mayor economía posible en el combustible, se 
establecen las dimensiones del cilindro de tal manera que el vapor 
obre con una espansion máxima. 

La (70) nos dice que D no es proporcional á V sinó que crece con 
menos rapidez, asi aumentando V se pueden disminuir los otros fac— 
tores del denominador p, y l, disminuyendo p, amenta la espansion 
lo que se debe tratar siempre de obtener como acabamos de decir. 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 71 


La longitud l de la carrera del émbolo depende tambien del diá- 
metro de las ruedas, se emplea para su determinacion la siguiente 
fórmula que ha dado resultados conforme á la práctica : 


1 = 086 —0.17D (72%) 


Como esta longitud debe ser igual al diámetro de la manivela de 
las ruedas motrices, deberá tener conforme á la práctica: 


I<6=D—0.46 (19) 


á fin de que el 'estremo de la manivela no toque el suelo. 


Número de los ejes que debe tener una locomotora. — Despues de 
fijar las dimensiones principales de una locomotora, se puede deter- 
minar con bastante aproximacion el peso Q =«u +(fH de la misma 
por las ecuaciones (54). 

La fuerza de traccion deberá ser pues (T + Q) y el trabajo en 


caballos 3 Eta 0. 
15 
Ahora bien, habiamos determinado el número de caballos 2 que 


y 
corresponde por metro cuadrado de calefaccion en cada clase de má- 
quinas. Por otra parte se debe tener : 


Z(THFQUV_.(N H 
75 NA 
reemplazando H por el valor sacado de las (54) viene 


cOn E a 


H 
despejando á Q se tendrá el peso de la locomotora en funcion de can- 
tidades todas conocidas 


(13) 


las constantes a y f se determinan segun los datos de construccion de 
la fábrica. 


Una vez determinado el peso, es necesario buscar el número de 


78 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


ejes que deben soportarle de manera tal que no se produzca un des- 
gaste demasiado rápido en las ruedas y los rieles. La esperiencia ha 
demostrado que no es prudente esceder el peso de 7 toneladas por 
rueda, cualquiera que fuere su diámetro. 

Las fórmulas que se emplean para calcular el peso que debe so- 
portar cada rueda son empíricas : 


Para locomotoras de pasageros...... UM VD (74%) 
Para locomotoras de mercaderías.... P<ó =6yD- (14) 


P representa la presion que se puede admitir por rueda sobre el riel. 
El peso 2P encontrado por eje es mayor que el que dá la (59”), es 

decir 
Q, < 0.006 m.z (74) 


Para impedir el patinage será suficiente un solo eje motriz ; pero 
si el peso adherente (), es mayor que el 2P por eje, el cociente de 


Q. 


ap 20s dará el número 2 de ejes que deben hacerse motrices, el resto 


del peso debe repartirse sobre los ejes sueltos de diámetro D, cuyo 
número 2, debe ser tal que satisfaga á la condicion 


2P + 2,P, > Q (75) 
en la cual debe tenerse siempre 
E. yd, 0 P.< 6yD; 


Hecha esta investigacion se reparte el peso segun lo dicho ante- 
riormente. 


EJEMPLO 


Como una aplicacion del estudio que acabamos de hacer vamos á 
determinar las dimensiones de una locomotora que debe servir para 
remolcar trenes de pasageros por el Ramal al Pergamino del Ferro- 
Carril del Oeste. 

Dada la importancia que adquirirá esta línea, debido á los centros 
de poblacion florecientes que atraviesa, un tren de pasageros, em- 
pleando el sistema de vehículos de que dispone actualmente el F. C. O. 
deberá poder formarse de : 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 79 


Kilos. 
9% Salones de 1* clase série A con 52 asientos cado uno 


estando todos ocupados, peso medi0......o........:. 36.934 
4 Coche de 1* clase série D con 24 asientos, peso medio... 8.910 
2 Salones de 2* clase série B con 52 asientos cada uno, peso. 28.300 
4 Coche de 2* clase F con 52 asientos ocupados, peso..... 6.845 


1 Wagon encomiendas con 10.000 kilos de carga........ 23.417 
tc dle es Ln oa Mc o 10.000 
En casos estraordinarios esceso de Calg2...........o..... 10.500 

SUMA..... . 124.906 


El peso total que una máquina destinada al servicio de trenes de 
pasageros deberá poder remolcar será pues en números redondos 
de 125 toneladas métricas. 

Examinando el pérfil de la línea se vé que hay rampas y pendientes 
que alcanzan hasta 0010 por metro, siendo alternados con trechos 
horizontales. No teniendo en cuenta los trechos horizontales para el 
cálculo de nuestra locomotora lo que redundará en beneficio de su 
poder, se observa que la relacion entre las estensiones de las rampas 
mínimas de 0"001 por metro y las máximas de 0010 es proxima- 
mente de 1000 á 200 ó lo que es lo mismo de 10 42. Se podria pues 
reemplazar toda la estension por una sola rampa de 00025 por metro 
y el trabajo ejecutado por la máquina con el peso dado sobre esta 
rampa seria un trabajo medio; pero la práctica ha demostrado que es 
mas conveniente no tomar como base del cálculo de una locomotora 
el trabajo medio, sinó una media entre el trabajo medio y el máximo 
pues el efecto perjudicial sobre la economía en el combustible es 
mayor cuando la máquira ejecuta un trabajo mayor al medio, que 
cuando es menor. Tomaremos pues como base la pendiente de 07005 
que es una media entre la rampa media calculada y la máxima y su 
pondremos que la velocidad con que se ha de superar esta rampa sea 
de 121 por segundo, lo que equivale á 43 kilómetros por hora. 

El problema para resolver seria pues el siguiente: 

Calcular las dimensiones principales de una locomotora que sea 
capaz con una velocidad de 43 kilómetros por hora, vencer una 
rampa contínua de 0005 por metro, remolcando un tren de 125 to— 
neladas métricas de peso, esclusive la máquina y el tender. 

Para determinar la fuerza de traccion necesaria por tonelada, to- 
maremos para mayor sencillez la fórmula de Clarck que es 


¿=26 + 50 + 1000: 


80 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
sustituyendo las cantidades v é ¿ por los datos del problema que son 
v=12 é ¿=0.005 


2 
viene: z=2.6 + E + 5 = 10 kilos 


Vemos pues que son necesarios 10 kilos de fuerza de traccion para 
subir una tonelada de peso del tren en la rampa de 0005 con una 
velocidad de 43 kilómetros por hora. 

Para saber el esfuerzo total de traccion que la máquina debe eje- 
cutar, debemos conocer primero su propio peso, para eso empleare- 
mos la ecuacion (73) en la cual todas las cantidades son conocidas 


- 


menos la relacion Sl esta la sacaremos del cuadro de la (pág. 62) que 


para la categoría de la máquina que consideramos, nos dá un valor de 
= = 3.25. Por otro lado, en vez de T debemos reemplazar el peso de 
125 toneladas del tren mas el peso del tender que supondremos igual 
420 toneladas. Haciendo pues todas estas sustituciones, viene: 

125 boot 


p< 1012 


o BP 


¡ 1 
¿g<10x12 


= 30 toneladas 


El esfuerzo total de traccion á ejecutar será pues 
Z = (145 + 30) 10 = 1750 kilógramos 
y en caballos de vapor 


1750 x< 12 
N= E 280. 

El diámetro de las ruedas lo determinaremos por medio de la (70), 
suponiendo que en línea horizontal la máquina pueda andar con una 
velocidad de 16 metros por segundo ó sean 57'200 por hora, lo que 
nos dá 

D = 0.95 + 0.04 < 16 — 1760 


y la carrera del émbolo nos la dá la (713). 
1= 0.86 — 0.17 < 1.6 — 0759 


TRACCION EN LOS FERRO-CARRILES 81 


Suponiendo, una presion de 7 kilos por centímetro cuadrado en el 
cilindro, y que en los 3 décimos de la carrera del émbolo, el vapor 
obre sin espansion, ademas tenemos p.=0.5 y p=4 (cuadros 
pág. 61), de donde por la (71), tomando Y. = 0.76 (pág. 61) se tendrá 
el diámetro de los cilindros 

1750 < 1.6 


== 0.76 >< 4520.59 == 39,5 centímetros. 


Ahora bien, segun el cuadro (pág. 254, t. XIII) se tiene = =4a y 


Ñ 
siendo N — 280 resulta : 
D = 12 =< 280 — 3360 kilógramos, 


que será la cantidad de vapor necesario á consumir por hora. 
La cantidad de hulla necesaria por hora para producir el vapor 


calculado será, siendo 5 =p 08 


B = 2.30 < 280 — 644 kilos. 


Conociendo la cantidad de vapor y combustible 4 consumir por 
hora, podremos ahora fácilmente calcular la superficie de calefaccion 
y la de la parrilla. 

La superficie de calefaccion será dada por la fórmula: 


D 3360 
ES D =>=39 = 86 metros cuadrados, 
H 
y la de la parrilla por 
Da A 
O AO 


Conociendo la superficie de calefaccion podemos ahora determinar 
exactamente el peso que ha de tener la locomotora. En efecto, susti- 
tuyendo H por su valor en la (54) viene: 


Q=15 +] =59%0. 


Es decir que la máquina sin el tender tendrá un peso de 29.500 
kilos. 

Determinemos ahora el esfuerzo detraccion que será necesario para 
desamarrar el tren. Para esto nos pondremos en el caso mas desfavo- 


6 


82 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


rable, suponiendo que enla estacion de partida la vía tampoco sea ho- 
rizontal sinó que tenga siempre la misma rampa de 0005 por metro. 
Tendremos, segun la (45), suponiendo que el tiempo necesario para 
el desamarre sea de £ — 3.60 segundos 


_-10+2,<7.60 MN 
La AAA 1000 0.81 2180 — 15 kilos 


son pues necesarios 15 kilos de traccion por tonelada para empezar 
el movimiento del tren. 


: , Dis 15 
Conociendo á Z y z, conocemos la relacion 7 =m=pxq= 15y 


por la (74%) podemos establecer la condicion de la adherencia. 
La condicion para que las ruedas no patinen será 


Q, > 0.006 m z 


sustituyendo 4 m z por sus valores viene 
Q, > 0.006 < 1.5 < 1750 
Ó Q,. > 15.75 toneladas 


es decir que el peso adherente debe ser mayor que 15.750 kilos para 
que las ruedas no patinen. 

Ahora bien, como los ejes no pueden soportar sinó 10 vT.6 =12.6 
tonelada cada uno, resulta que un eje motriz no será suficiente y se- 
rá necesario emplear dos ejes acoplados. 

El peso de la máquina podria pues distribuirse de la manera si- 


guiente: 


Toneladas 

Ejes del jiratorio.......... E 8 » 
Eje motor: (medio).kiy. of...» 10.75 
Eje acoplado (atras... o 10.75 
A 29.50 


Orro KRAUSE. 


MISCELÁNEAS 


La competencia sobre el mejor sistema de caño- 
nes mecánicos ó sean ametralladoras. Conclusion (1). — 
Los ensayos de las ametralladoras, hasta el punto en que debian 
hacerse, se concluyeron en Shoeburyness. 

Ya hemos dado cuenta de los resultados obtenidos respecto de 
las siguientes partes del programa: 

40 Rapidez; 2 Precision con deliberacion y precision con rapi- 
dez, con escepcion de la última parte de los ensayos de fuego sobre 
blancos fijos á 700, 500 y 300 yardas de distancia sucesivamente, 
para representar la posicion de un cuerpo de infantería avanzando 
sobre la pieza. Ya dimos los resultados obtenidos con la ametralladora 
Gardner, de 2 cañones, en esta última prueba, pero no los de las de- 
más ametralladoras; y no tenemos noticia de que hayan sido publi- 
cados en periódico alguno. Los resultados, á que aludimos, fueron los 
siguientes, incluyendo la Gardner, de 2 cañones, para que se puedan 
comparar, en los cuales se hallará tambien una ligera correccion: 

4% Ametralladora Gardner, 4 2 cañones, á 700 yardas: tiempo que 
duró el fuego, 6 segundos; 4 blancos. A 500 yardas: tiempo em- 
pleado en hacer puntería 24 segundos; fuego, 6 segundos ; 6 blancos. 
A 300 yardas: puntería, 24 segundos; fuego 5 segundos; 8 blancos. 
Total, 65 segundos de tiempo y 18 blancos. 

90 La Gatling, de 10 cañones, 4 700 yardas: fuego durante 3,9 
segundos; 16 blancos. A 500 yardas: puntería, 4,5 segundos; fuego, 
2 segundos; no se hizo blanco. A 300 yardas: puntería, 16,5 se- 
gundos ; fuego, 3,5 segundos; 8 blancos. Total, 30 segundos y 24 
blancos. 

30 La Gardner, de 5 cañones, á 700 yardas: fuego, 5 segundos; no 


(1) Véase Anales de la Sociedad Científica Argentina, t. XI, pag. 189; t. XII, 
págs. 37 y 281; y t. XIII, pág. 45. 


84 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


se hizo blanco. A 500 yardas: puntería, 30 segundos; fuego, 4 se- 
gundos; 18 blancos. A 300 yardas: puntería, 26 segundos; fuego, 4 
segundos; 29 blancos. Total, 69 segundos, 47 blancos. 

4% La Nordenfelt, de 5 cañones, á 700 yardas : fuego, 3 segundos; 
7 blancos. A 500 yardas: puntería, 14 segundos; fuego, 4 segundos; 
15 blancos. A 300 yardas: puntería, 19 segundos; fuego, 4 segun- 
dos; 31 blancos. Total, 44 segundos, 53 blancos. 

5” La Gatling, de 10 cañones, á4 700 yardas : fuego, 4,5 segundos; 
8 blancos. A 500 yardas: puntería, 8,5 segundos ; fuego, 5 segundos ; 
13 blancos y 1 de rebote. A 300 yardas: puntería, 12 segundos; fuego, 
3 segundos; 40 blancos. Total, 33 segundos, 61 blancos. 

6” La Pratt y Whitney, de 4 cañones, á 700 yardas : fuego, 4 se- 
gundos; 36 blancos. A 500 yardas: puntería, 19 segundos; fuego, 4 
segundos; 39 blancos. A 300 yardas: puntería, 16 segundos; fuego, 4 
segundos; 39 blancos. Total, 47 segundos, 110 blancos. 

Habiéndose hecho el ensayo de la Nordenfelt, de 10 cañones, al 
oscurecer, se dió órden de que se ensayase nuevamente el dia 4 de 
Febrero, lo que se hizo obteniéndose los resultados siguientes: 

A 700 yardas: fuego, 2,5 segundos; 17 blancos. A 500 yardas: 
puntería, 18,5 segundos; fuego, 2,5 segundos; 19 blancos. A 300 yar- 
das: puntería, 16,5 segundos; fuego, 2 segundos; 29 blancos. Total, 
42 segundos, 65 blancos, 

Se hizo tambien un ensayo para probar la fuerza de penetracion de 
los proyectiles, haciendo fuego sobre blancos de 20 piés cuadrados de 
superficie, y cuyo espesor consistia en 20 hileras de tablas de pino 
blanco, de una pulgada de grueso, colocadas á distancia de una pul- 
gada una de otra, con escepcion de las dos primeras tablas del frente 
que se pusieron juntas. Distancia 300 yardas. Los proyectiles de la 
Gardner, de 2 cañones, penetraron al través de 18 hileras; la Gatling, 
larga, de 10 cañones, 16 hileras; la Gardner, de 5 cañones, 18 hile- 
ras; la Nordenfelt, de 5 cañones, 17 hileras; la Gatling, corta, de 10 
cañones, 16 hileras; la Pratt y Whitney, 16 hileras. 

Se repitió este ensayo haciendo fuego sobre un blanco compuesto 
de dos chapas delgadas de acero, con tablas de olmo entre ellas, y el 
resultado fué que los proyectiles, de todas las ametralladoras, fueron 
detenidos por el acero. 

La prueba de exposicion á la intemperie, consistia en exponer las 
piezas al raso, á la accion de un tiempo muy malo, durante una se- 
mana; luego se daba medio minuto de tiempo para limpiar las piezas, 
con medios ordinarios; hecho este ensayo, se obtuvieron los resulta- 


MISCELÁNEAS 85 


dos siguientes : 1” La Gardner, de 2 cañones, despues de limpiarla en 
30 segundos, hizo 209 tiros en medio minuto; 2” La Gatling, larga, 
de 10 cañones, empezó á hacer fuego á los 25 segundos despues de 
haber empezado á limpiarla, pero se atasco á los 29 tiros por haber 
cortado con el extractor la cápsula de un cartucho; 3 La Gardner, 
de 5 cañones, despues de 28 segundos de limpieza, hizo 405 tiros en 
30 segundos (deben ser 305 tiros); 4” La Nordenfelt, de 5 cañones, 
despues de 12 segundos, solamente, de limpieza, hizo 320 tiros, sin 
una sola detencion en el medio minuto; 5% La Gatling, corta, de 10 
cañones, despues de 30 segundos de limpieza, hizo 313 tiros en medio 
minuto; 6? La Pratt y Whitney, de 4 cañones, despues de 26 segun- 
dos de limpieza, hizo 357 tiros, atascándose, sin embargo, al 28” tiro; 
7% La Nordenfelt, de 10 cañones, despues de 20 segundos de limpieza, 
empezó á hacer fuego, pero se atascó á los 18 segundos por no haber 
sido bien colocada su caja de alimentacion. 

La Nordenfelt y las dos Gatling fueron aceitadas, las otras piezas no 
lo fueron. Dos hombres limpiaron cada ametralladora, esceptuando 
las dos Gatling, para las que se emplearon tres para cada pieza. 

Se hicieron tambien otros ensayos para tratar de paralizar la accion 
de las piezas. A la Nordenfelt, de 10 cañones, se le hizo atascar un 
cartucho en una de las recámaras y el cargador cargó hasta 20 cartu- 
chos sin que se produjera esplosion. En una accion de guerra, la 
pieza hubiera continuado operando con la sola pérdida del cañon 
atascado. Se ensayó asimismo el alimentar mal é irregularmente á la 
pieza durante el fuego, sin que sufriese detrimento. 

Las dos ametralladoras Gardner, soportaron todas las tentativas 
que se hicieron para entorpecer su accion, por medio de atascamiento 
ó alimentacion irregular, con impunidad. 

Despues de la prueba de esposicion á la intemperie, se ensayaron 
las piezas para probar la rapidez, obteniéndose los siguientes resul- 
tados: la Nordenfelt de 5 cañones, hizo 1009 tiros, con dos atasca- 
mientos, en 2 minutos 52 segundos; la Gardner de 5 cañones, en 1 
minuto 24 segundos; la Pratt y Whitney, en 2 minutos 20 segundos. 

La accion de las piezas fué tambien probada, colocándolas durante 
medio minuto bajo una lluvia de arena cernida por un cedazo, mien- 
tras duraba el fuego. La arena paralizó completamente la accion de 
todas las ametralladoras. : j 

Se hizo tambien pasar y repasar á cada una de las ametralladoras 
por una zanja llena de agua y barro, despues de lo cual se hizo que 
los inventores con sus asistentes limpiasen las piezas para la accion, 


86 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


usando un cepillo de balde, destornillador, baqueta de limpiar los 
cañones, aceite y estopa de algodon; ensayadas las piezas enseguida 
se obtuvieron los siguientes resultados: 

1* La Gardner, de 2 cañones, despues de 3 minutos 5 segundos, 
abrió su fuego, disparando tres alimentaciones ó sean 60 tiros; 3* 
La Gardner, de 5 cañones, despues de 4 minutos, disparó 3 alimen- 
taciones de 50 tiros cada una ó sean 150 tiros; 5? La Gatling, corta, 
de 10 cañones, despues de 14 minutos 42 segundos, disparó 3 ali- 
mentaciones Ó sean 90 tiros; 6* La Pratt y Whitney, despues de 9 
minatos 34 segundos, disparó sus 120 tiros, y 8* la Nordenfelt de 10 
cañones, despues de 6 minutos 20 segundos, disparó sus tres alimen- 
taciones ó sean 300 tiros. 

Las ametralladoras fueron ademas probadas, haciendo fuego á la 
alta elevacion de 33 grados, siendo esta altura necesaria para poder- 
las apuntar á hombres apostados en las cofas mayores en un combate 
naval, Ó en ciertas posiciones en sitios. Todas las ametralladoras 
operaron con buen éxito, escepto la Gatling, en las cuales no tenien- 
do los cartuchos, cargadores que los llevan hasta colocarlos en su 
posicion propia en las recámaras, se atravesaron y atascaron. 

Se tomó el peso de cada ametralladora, que son los siguientes: 1* La 
Gardner de 2 cañones, 101 libra; 2? La Gatling, larga, de 10 cañones 
y tambien 5* la Gatling, cortayde 10 cañones, 254 libras; 3? La Gard- 
ner de 5 cañones, 302 libras; 4% La Nordenfelt de 5 cañones, 143 
libras; 6* La Pratt y Whitney de 4 cañones, 261 libras; 7* La Ga- 
tling de 6 cañones, 194 libras. Estos pesos deben tenerse en cuenta 
por cuanto, si bien el mayor peso hace probablemente disminuir la 
rapidez, en cambio, contribuye á la regularidad y precision de los 
disparos, y probablemente contribuye tambien á que la pieza resista 
mejor 4 las marchas por malos caminos. 

En seguida, se ensayó la ametralladora Gardner, de 2 cañones, ha- 
ciendo un fuego contínuo hasta disparar 3,000 tiros, sin acejtar y 
sin que se produjera atascamiento alguno. 

Esta ametralladora quizás sea sometida á algunas otras pruebas en 
el Arsenal Rea!; lo que quizás sea debido á quesu sistema no se conoce 
tan bien como los otros por nuestro Ejército y Armada. Sin embargo, 
nos inclinamos á creer que finalmente será adoptada en alguna forma. 


Sobre incendios en los teatros. — La cuestion de moda 
en todo género de publicaciones, desde las literarias á las teológicas, 
es la de incendios en los teatros, en toda Europa. 


MISCELÁNEAS 87 


M 


Se ha examinado ya bajo todos los puntos de vista, y la exagera- 
cion de los peligros ha producido una reaccion, que dirigida por M. 
Guimet, trata hoy de demostrar que ese peligro es una paradoja, 
pues la estadística prueba que es mucho mayor el que hay yendo á 
paseo, subiendo en un coche ó quedándose muy tranquilo en casa al 
lado de la chimenea; reduciéndose á dos millonésimas la probabilidad 
de este peligro. 

Nosotros creemos que estos consuelos son muy convenientes para 
dar tranquilidad moral al público, y para no causar perjuicio á las 
empresas teatrales; pero no por eso debe suspenderse la campaña 
emprendida con objeto de evitar tales desastres. 

No nos hagamos ilusiones, ni veamos las cosas de-color de rosa, ni 
comparemos un acto, que tiene por objeto el recreo y la distraccion 
del ánimo, con guerras, terremotos y otras calamidades que afligen á 
la humanidad. 

Los incendios en los teatros serán siempre temibles; el gran nú- 
mero de luces, el hacinamiento de muebles y telas pintadas, la arma- 
zon interior del escenario, todo de madera, son un peligro constante 
y forman un material siempre dispuesto al fuego. 

El gran número de espectadores; su ordenada colocacion en filas 
de bancos ó butacas, de tal modo, que una sola persona detiene á todas 
las que sigan el mismo camino; la presencia de señoras y niños que 
pierden y hacen perder la serenidad, el ánimo y hasta el instinto de 
salvacion, son motivos que aumentan infinitamente los horrores de 
un incendio. 

Todos estos peligros eran conocidos; debian estar previstos; pero 
como el hombre no aprende nunca sinó con la desgracia, ha sido pre- 
ciso que sobreviniera una catástrofe como la de Viena, para que 
en toda la Europa se trate hoy de tomar precauciones contra esos 
conflictos. 

Es necesario, en efecto, tomarlas rápida y enérgicamente; es nece- 
sario que se estudien con detencion las causas de los incendios; que 
se prevengan sábiamente, y que ademas, llegado el caso de que estalle 
un incendio, el espectador tenga' facilidad de evitar sus estragos 
y las desgracias que provienen de la confusion, del terror y del 
egoismo. 

A esto vamos á contribuir en la medida de nuestras fuerzas. 

Ante todo no debe permitirse la construccion de ningun teatro sin 
determinadas condiciones. La anchura de los pasillos y de las puertas, 
el número y disposicion de éstas, la brevedad de las salidas, no deben 


88 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


en manera alguna depender de la belleza de la forma, ni del capricho 
del empresario, ni del aprovechamiento del terreno. Todos estos ele- 
mentos de seguridad deben estar exclusivamente en relacion con el 
número de espectadores que caben en el teatro, y con el tiempo que 
deben tardar en desocuparle y salir al aire libre. Es necesario calcular 
este tiempo, para que no suceda lo que en la mayoría de nuestros 
teatros, en que se invierte mas de media hora para la salida del pú- 
blico. 

En Madrid, la especulacion mercantil, anti-artística y anti-higié- 
nica, ha dado hace algunos años en construir los teatros aprovechando 
los patios de las casas ; lo que no sabemos hasta qué punto debiera 
haberse autorizado. 

El casero hace el plano de su casa aprovechando las luces exterio- 
res, la ventilacion, las vistas á la calle y ¿los patios; y luego construye 
en el interior un teatro. De esta manera han sido construidos los de 
Apolo, Lara, Eslava, la Comedia y otros. 

No hay para qué esforzarse en demostrar que esta costumbre puede 
traernos gravísimos conflictos; porque la salida tiene que consistir 
necesariamente en un largo portal, cuya longitud aumenta la duracion 
del peligro, pues el espectador no se cree seguro hasta que sale al aire 
libre; el mismo temor tiene en el salon que en el portal. 

Estas condiciones generales de la construccion son la primera ne- 
cesidad, que no se salva en modo alguno con precauciones interiores, 
que no siempre pueden tomarse, como demuestra la catástrofe de 
Viena. Yl público no encuentra confianza mas que en salir pronto 
del edificio y en ver combatir rápida y enérgicamente el fuego. 

Se ha hecho de moda hablar del telon corta-fuegos, cuya utilidad 
es discutible, y no da de modo alguno seguridad al espectador. Re- 
cientes y curiosas observaciones han demostrado que no es oro todo 
lo que reluce en este punto, llegado el momento de la práctica. 

El telon de malla 6 tela metálica, deja pasar el aire, y produce, 
como es natural, una corriente desde el escenario al salon, que atrae 
enérgicamente las llamas. Ademas, los que se han construido hasta 
ahora se rompen con facilidad con los muebles, cascotes y otros obje- 
tos que caen sobre ellos en el tumulto del incendio. 

El telon, pues, debe ser una cortina plana de hierro, semejante á la 
que se emplea para cubrir los escaparates de muchas de nuestras 
tiendas. Al mismo tiempo, entre los surtidores de agua debe haber 
uno que caiga constantemente sobre este telon de hierro. 

Tambien se ha discutido mucho sobre el modo de hacerle caer, pa- 


, 


MISCELÁNEAS 89 


reciendo lo mejor varios botones ó resortes colocados en diversos 
puntos del teatro. 

A las condiciones de construccion que hemos expuestos deben agre- 
garse otras muchas de menor importancia, pero deducidas de la expe- 
riencia. Las puertas deben girar hácia afuera, porque llegado una vez 
el tropel de la gente, es imposible vencer la masa de carne que sobre 
ella se precipita, y ya no pueden abrirse; deben tener el mismo ancho, 
que los pasillos, porque en sus quicios es mayor siempre el número 
de desgracias. En éstos deben evitarse los ángulos, y de no ser una 
sola recta, tener una forma curva, porque tambien se aumentan las 
desgracias en los rincones. 

La experiencia demuestra que las escaleras son uno de los mayores 
peligros: en ellas se aglomeran las víctimas, que son pisoteadas sin 
que nadie pueda salvarlas. Convendria, pues, que desaparecieran por 
medio de rampas, que se evitára su construccion en lo posible, estando 
los teatros al nivel de la calle ó mas bajos, y por lo ménos estudiar 
su forma y colocacion para que no sean fáciles las caidas y para que 
no interrumpan con frecuencia y bruscamente el piso. 

Las bocas de riego, que debe haber en todo teatro indispensable- 
mente, han de estar situadas de manera que aunque converjan direc- 
tamente al escenario, segun es costumbre, puedan en un momento, 
sin adiciones de mangas y aparatos auxiliares, cuyo uso consume un 
tiempo precioso, dirigirse á cualquier punto del teatro. Nada inspira 
tanta confianza como ver caer el agua sobre el fuego. 

Siempre es peligroso el gas del alumbrado; pero tiene la inmensa 
ventaja de que se corta en un instante; lo que si bien evita un temor 
respecto del fuego, crea un nuevo conflicto con la oscuridad, á la 
cual deben atribuirse la mayor parte de las desgracias ocurridas en 
Viena. Deben haber, pues, luces supletorias de aceite, y cuando ménos 
los pasillos debeiran estar alumbrados siempre por este medio. 

Las luces del escenario, de la maquinaria, tramoya, etc., deberán 
estar necesariamente encerradas en farol, bomba ó tubo, y rodeadas 
de un aparato aislador. Parece increible que no se prenda diaria- 
mente fuego en nuestros teatros, donde las luces de gas están arri- 
madas álos bastidores y decoraciones, lamiendo alguna vez su llama 
traida y llevada por el viento, las telas y maderas. 

De igual precaucion deben estar rodeadas las luces de los cuartos 
de los actores, que ademas deben ser fijas y de ningun modo movibles, 
y mucho ménos con tubos de goma. ; 

El servicio de incendios debe ser exclusivo y ageno á los demas 


90 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


servicios del teatro. Son casi inútiles todas las precauciones interio- 
res, si no hay un personal exclusivamente dedicado á hacerlas eficaces 
en un momento oportuno. Esta fué la causa principal de las desgra- 
cias en el teatro de Niza, y ha sido tambien casi la única del espan- 
toso número de víctimas en Viena. El Rings-threater estaba sábia- 
mente construido: los espectadores, que no llenaban ni con mucho el 
salon, habrian podido salir sin que hubiese habido ninguna desgracia. 
Pero se apagó el gas, y quedaron á oscuras sin otras luces supletorias ; 
porque no hubo quien las encendiera; no hubo tampoco quien corriera 
el telon corta-fuegos, ni quien abriera todas las puertas, ni quien 
acudiera inmediatamente á las mangas de agua. 

Solamente con un personal dedicado exclusivamente á este servicio, 
coninstrucciones especiales y sabiendolo queconcretamente ha de hacer 
cada individuo y el punto en que ha de hacerlo, puede asegurarse que 
todas estas precauciones serán eficaces. El bombero debe estar al pié 
de la boca de agua, y no en sitio tan recóndito ó lejano que tarde en 
llegar á su puesto, ó le sea imposible conseguirlo, como tambien ha 
sucedido en Viena; los encargados de abrir las comunicaciones han 
de estar al lado de las puertas, y los demas empleados en este servi- 
cio siempre cercanos al sitio en que hayan de prestarle. 

Hemos apuntado lo mas principal en esta importantísima cuestion; 
pero creemos que deberia formarse un conjunto de instrucciones 
propuestas por las Academias de Ciencias y de Bellas Artes, para 
que se sujetáran á ellas los teatros que se construyeran en lo sucesivo; 
y que respecto de los actuales, deberian corregirse, en cuanto fuera 
posible, y hasta donde lo permita el respeto á los intereses creados, 
la construccion, forma y condiciones del edificio, oyendo en brevísimo 
plazo á las mismas Academias. 


Fórmula para la salida de la gente del teatro. — Hemos dicho que 
debe existir una relacion entre los elementos de construccion del 
teatro y el número de espectadores, y esta relacion puede expresarse 
matemáticamente por medio de una fórmula algebráica, como !pasa- 
mos á hacerlo. 

El camino medio que cada espectador tiene que recorrer para salir 
desde su asiento á la calle, está expresado por la fórmula 


5r + 4p+a 


4 


siendo ” el radio, y a la altura del salon, y p la longitud de los pasi- 
llos y portal, desde la puerta del salon á la de la calle. 


MISCELÁNEAS 91 


La fórmula que expresa en segundos el tiempo necesario para de- 

socupar el teatro es 
pde (5r + 4p + a) si + 2n (s + 12) 
Y Asi 

siendo n el número de localidades, 2 la anchura de las puertas del sa- 
lon, y s la anchura total de las puertas exteriores, y tomando por 
unidad siempre el metro. 

Esta fórmula, que establece la relacion general de que hemos ha- 
blado, demuestra desde luego que hay un límite mínimo de tiempo. 

En efecto, despejando s con ella, tendremos : 


E 2m 
— Ati — (Sri + Api + at) —2n 


Ahora bien, para que esta fórmula sea posible es necesario que el 
denominador sea positivo, es decir que 


4t1 > 5ri + 4pi+ ar + 2n 
ó lo que es igual q A 
que puede escribirse así : 
3r+4dpta,n 
A o 


ar+p+a 
4 


lo cual es evidentísimo; porque siendo el tiempo que el 


espectador tarda en llegar á la puerta, y 7 el tiempo que emplea el 


público en salir del salon, no es posible que se desocupe el teatro 
en menos tiempo que el necesario para que el público llegue á la 
puerta. 

Hagamos aplicacion con un ejemplo. 

Supongamos un teatro, proximamente como el de la Zarzuela, en 
questensamos 1 — 9% q, = 10%, p = 10% 12 1500. .2 12". 

Si la salida á la calle se verifica por una puerta de dos metros de 
ancho, hallaremos : 

0 E 

Y para el tiempo mínimo en que puede desocuparse el teatro, cual- 

quiera que sea la anchura de las puertas exteriores : 


¿=1'26" 


92 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Si el salon no tuviera puertas, es decir, si estuviese completamente 
abierto, resultaria z 
¿=D 


Todo esto nos demuestra que hay un límite mas allá del cual la 
anchura de las puertas exteriores y de los pasillos, en que principal- 
mente se han fijado los periódicos, no tiene influencia eu el tiempo 
necesario para desocupar el teatro. 

En efecto, si hacemos s — o< en la fórmula 


0d (Sri + Apt + ars + 2n (s + 1) 
a Asi 


preparada bajo esta otra forma mas conveniente : 


2, 2n 
¿PAP E ") s 
SF 4 


y suprimimos las puertas interiores, resulta 


_or+4dp+a 
ARI E 


es decir, que aunque el salon diese á la calle, sin puerta alguna, to- 
davía se tardaria en desocuparlo el tiempo que el espectador, por 
término medio, emplease de salir de un asiento y llegar á la calle. 

Si suprimimos tambien los pasillos, tendremos: 


ps ar +4 
AO, 
Y si no hubiese escaleras, esto es, si el teatro estuviese al nivel 
de la calle 
[== Y, 


lo cual es evidente, porque no podria desocuparse en ménos tiempo 
del que emplease en salir al aire libre el espectador colocado en el 
centro del salon. 

No queremos decir que esta fórmula sea de una utilidad tan grande 
que resuelva el problema de desocupar el teatro en breves momentos ; 
pero sirve indudablemente para establecer las relaciones matemáticas 
de la forma del teatro en cuanto se refiera á la salida. A lo que puede 
aspirarse en este punto es á que el teatro tenga tales condiciones, 
que se desocupe ordenadamente en el menor tiempo posible, y á que 


MISCELÁNEAS 93 


llegado el caso de un incendio, ó de otro peligro cualquiera, los espec- 
tadores no encuentren obstáculos ó peligros que, saliendo en tumulto, 
detengan su marcha ó sean ocasion de desgracias. 

Claro es que la fórmula no puede aplicarse sinó á un movimiento 
regular y ordenado, en cuyo caso el teatro se desocupa en mas breve 
tiempo ; pero la confianza del público en poder salir rápidamente dis- 
minuye el temor y el desórden. 

La primera de estas dos condiciones, que constituyen la aspiracion 
posible en la forma actual de los teatros, nos dice que es inconve- 
niente la longitud extraordinaria de los pasillos y portales, por anchos 
que sean, ofreciendo por consiguiente un gran peligro teatros como 
el Apolo y Lara. 

La segunda nos demuestra la defectuosa construccion del Eslava y 
Lara. Las escaleras en una salida ordenada no ofrecen por sí mismas 
peligro alguno, aunque exigen mayor tiempo; pero en una salida tu- 
multuosa son una gravísima ocasion de peligro. La salida de las bu- 
tacas en el teatro Lara, hallándose el público inmediatamente sobre 
una escalera, daria orígen sin duda alguna á horribles desgracias. 


Cuanto hemos escrito está fundado en que no ha de hacerse una 
reforma radical en la construccion de los teatros; pero entendemos 
que mas de 5.000 víctimas en trece teatros incendiados en Europa 
durante el año 1881, son razones bastantes para que se modifique por 
completo la construccion de edificios que ofrecen tanto peligro. 

Los teatros no deben ser monumentos seculares, como las catedra- 
les y otros edificios públicos destinados á perpetuar una idea, un 
sentimiento, 6 á servir para una necesidad permanente.' Muy al con- 
trario, deben tener el carácter de otras construcciones modernas no 
ménos importantes que eligen en un momento dado el sitio, la exten- 
sion y la forma convenientes, que se levantan en breve tiempo y de- 
saparecen de la misma manera, como las estaciones de los ferro-carri- 
les y los palacios de la exposiciones. 

De este modo se evitarian en gran parte los peligros que siempre 
ofrecen edificios como fortalezas, y se podria modificar su forma con- 
venientemente, segun lo exigieran las circunstancias. 


Movimiento de la Caja de la Sociedad Científica Argen- 
tina durante el 10" período: 13 de Julio de 1881 á 15 
de Julio de 1882, 


ENTRADAS 
Existencia del 9 período en 16 de Julio de 1881........... $ 5.215 
Socios : 
Pe A IN 2.700 
AA A A A NO 69.275 711.975 


Asociacion Médica Bonaerense : 


Sus entregas para pago de local, gas y limpieza........... 12.423 
Anales : 

NOrIOs BURcaLores. catan ls o. oa aia 4.980 

DNimeros suellos:. et a ee ei 40 

Gobletno Nacional add de ile 4.200 9.220 


Banco de la Provincia : 


istraido segun libreta. caco. A Ia 6.500 


Muebles y útiles : 


Por venta de seis estantes vidrieras...... o A 286 
TOTAL DE ENTRADAS.+.......... 105.619 
TOTAL DE SALIDAS..+..+..+. PEZ 102.628 


Existencia en 15 de Julio de 1882... nicas $ 2.991 


MOVIMIENTO DE LA CAJA DE LA SOCIEDAD 95 


SALIDAS 
Biblioteca : 
A A A $ 115 
Gastos generales : 
Sueldos e e AS AAA 35.800 
A a de A AA 14.340 
A. AI 1.818 
Útiles de escritorio. ci Dicocitacacociococicidods 49 52.007 
Anales : 
A A 26.825 
A A A e AA 4 1.100 
URIELOE/ HERODES. a e cenando de 1.691 29.616 


Asociacion Médica Bonaerense : 


Pagado por alquiler y gas (inversion de sus entregas)..... 10.390 


Banco de la Provincia : 


Depositado en cuenta corriente..oooo....ooommo.otorsro... 4.000 


Muebles y útiles : 
Pagado por el retrato de Florencio del Mármol............ 1.500 


Nicho en la Recoleta: 
Para depositar los restos de Florencio del Mármol......... 5.000 


'BOTAL DE SALIDAS... .. ¿Ud oe $ 102.628 


(1) Véase cuenta de la A. M, B, 


96 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Estado de la Sociedad en 15 de Julio de 1882 


ACTIVO 
Muebles y UT... Msi anio o e amina a 31.164 
A A A 7.005 
E A o 219.092 
Nicho en la Brcaleta cios le. o -5.000 
DobiernoMarional..... «ori a a ide 7.500 
Baucornde da ProviBcia iaa iio Dual je iodo e Els IAS 65.079 
Socios á Cobrar cuotas mensuales.........o..o«c.ono.oo.oo: 11.500 
Susrrtores:a los Anales a e 280 
Caja: extgheficia En eÍecÍivOs:. .Laarr...o.eoicemesedasas de 2.991 
TODA na eee $ 355.611 
PASIVO 
Asociacion Médica Bonaerense...... O O ÓS 8.678 
Capital 
Capital en 15 de Julio de 1881... ..........ooo.o.. 332.160 
Utilidades»en el 100 periodo ......*.....o...o... 114.773 346.933 
To AAA $ 355.611 


Buenos Aires, Julio 15 de 1882. 


Luis A. Huerco, 
Presidente. 


Pastor del Valle, 


Secretario. 


Luis A. Viglione, 


Tesorero. 


PATAGONIA 


RESTO DE UN ANTIGUO CONTINENTE HOY SUMERJIDO 


CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO DE LAS COLECCIONES DEL MUSEO ANTROPOLÓGICO 
Y ARQUEOLÓGICO DE BUENOS AIRES 


Conferencia del 15 de Julio de 1882 


SUMARIO : Los mamíferos fósiles de Patagonia. — La region austral, resto de un centrojde 
dispersion de una fauna independiente y contemporánea de las faunas terciarias Norte- 
Americanas y Europeas. — Causa de la estincion de los grandes mamíferos á que perte- 
necen los huesos que se encuentran sepultados en la Pampa. 


Las ciencias naturales comienzan á adquirir, en nuestro país, una 
importancia extraordinaria. 

Han pasado los tiempos en que eran ornato de nuestros salones, las 
cristalizaciones silícicas del Uruguay, las cáscaras de mataco, los 
huevos esculpidos de avestruz, las dendritas bautizadas como algas 
petrificadas, los caracoles mónstruos y las ramas de coral de la India. 
Hoy esos objetos se conservan en los Museos, en vez de continuar 
sirviendo de simples curiosidades que dieran vuelo á la imaginacion 
rica, pero ignorante, de alguna visita de esa época, fácil interpreta- 
dora de aquellos titulados adornos, á los que las causas físicas, á mu- 
chos de ellos, han dado la apariencia de productos orgánicos. 

Si en aquellas mesas y rinconeras admiraban al simple curioso, hoy, 
en los Museos, no solo admiran, sinó que instruyen tambien. Ahora 
el hombre estudioso los interroga, los clasifica, les asigna su puesto 
en el hermoso cuadro que forma la Naturaleza y los aprovecha en be- 
neficio del medio en que vive. 


98 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Dejemos á un lado aquellas curiosidades exóticas y ocupémonos 
de las que se relacionan con la República Argentina. Apreciemos 
estas en su justo valor, tantas veces ridiculizado por los que pretenden 
negar la importancia teórica ú práctica de las colecciones de objetos 
de historia natural y veremos que, con su auxilio, nos va á ser fami- 
liar la historia física de nuestro país, hasta el lejano Chaco, las Mi- 
siones y la Patagonia. 

De todos lados, desde el seno de las montañas Calchaquíes, desde 
las casiignotas tierras de los Gruaycurues y Tobas, desde las entrañas 
de los Andes, desde la dilatada Pampa, la Patagonia y la Tierra. del 
Fuego, última patria de los hombres primitivos americanos, nos llegan 
contribuciones valiosas para el conocimiento de aquellas regiones, 
traidas por los que se dedican al estudio de las ciencias físico-natu- 
rales y que son los que indican con ellas, el camino que seguirá la 
civilizacion que conduce á la industria. 


Dos Museos posee la Provincia de Buenos Aires: el Museo Público, 
fundado por Rivadavia y el Museo Antropológico y Arqueológico, de 
reciente formacion. En ambos, las piedras, las plantas, los animales 
embalsamados, los huesos y los utensilios del hombre, objetos sin 
vista agradable muchas veces, cuentan, á quien lo desea, lo que fué ó 
lo que es la vida de los mares, los rios, las selvas, las llanuras y las 
montañas argentinas. El primero ha sido dado á conocer, en estos úl- 
timos tiempos, por los importantes trabajos de su Director, el Dr. 
Burmeister, y á nosotros nos toca, como Director del segundo, hacer 
que nuestro público sepa lo que guarda en sus armarios el salon alto 
del edificio anexo al Teatro de Colon. 

En una série de conferencias nos proponemos hacer la historia de 
cada uno de aquellos objetos, y nos esforzaremos por hacer resaltar 
su valor, como elementos, bien documentados, para servir á la historia 
física y moral, pasada y presente de nuestro país, y esta será una tarea 
tanto mas agradable para nosotros cuanto que, hasta hace poco tiempo, 
esas colecciones eran solo el resultado de nuestras propias escur- 
siones, efectuadas hasta en los puntos mas lejanos y desiertos de 
nuestro país, para hacer su estudio y señalar al mismo tiempo el me- 
dio en que se desarrollará, en el porvenir, una gran parte de la pobla- 
cion de la República. 

Además, en este año, el público empieza á mostrar interés, no solo 


PATAGONIA 99 


visitando el establecimiento, sinó tambien aumentándolo con dona- 
ciones y esto nos impulsa á dar á conocer, cuanto antes, lo que se 
conserva en el Museo que dirijimos, antes que la agrupacion de mu- 
chos objetos, mas Ó menos heterogéneos, nos impida el fácil exámen, 
que iremos haciendo poco á poco, de lo que forma la corteza terrestre 
en la República Argentina, en sus componentes inorgánicos ú orgá- 
nicos, desde la roca mas antigua, hasta el hombre. Pensamos tambien 
que, conociendo el público la atencion dispensada á sus donaciones, 
anmentará el número de los donantes, en beneficio de la ciencia y del 
país entero. 

En una conferencia anterior (1) indicamos, á grandes rasgos, la im- 
portancia que tienen la Antropolcgía y Arqueología americanas, y para 
ello nos basamos en muestras investigaciones de viaje y en algunos 
objetos del Museo. Hoy, al volver átomar la palabra, queremos mos- 
traros el resultado de otras observaciones, distintas de la ciencia an- 
tropológica, pero que tambien, como las anteriores, iniciamos en las 
tierras del Sur, para completarlas luego en el gabinete. Os hicimos 
entónces una pequeña reseña de la historia remota del hombre ante- 
rior á su historia escrita, como introduccion á la descripcion detallada 
de los habitantes de América, hasta la época de la conquista, obra 
que estamos escribiendo desde hace algun tiempo; y hoy vamos á 
seguir con el mismo método, trazando un cuadro, desgraciadamente 
en bosquejo aún, de la perdida fauna patagónica, para indicaros la 
grande importancia que tiene su estudio para el conocimiento del gé- 
nesis orgánico del globo. 


Ninguno de vosotros ignora los trabajos importantísimos que han 
resultado de las esploraciones mandadas hacer por el Gobierno Norte- 
Americano en los territorios del Oeste de los Estados-Unidos. Los 
fósiles que se han estraido de las antiguas formaciones terciarias de 
Dacota, Nebraska, Wyoming, Colorado, Nuevo Méjico, etc, etc., 
cambian casi por completo las ideas, que teniamos antes, sobre la apa- 
ricion y distribucion de los séres organizados en los tiempos geoló- 
gicos. Esas esploraciones nos han mostrado que en la region en que 
mas tarde se levantaron las elevadas montañas del Oeste americano, 
vivian animales que tenian mas ó menos las mismas formas y la misma 


(1) Conferencia sobre « Antropología y Arqueologia », Setiembre 2 de 1881. Véase estos 
Anales. 


100 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


variedad de especies que los que habitaban las selvas fósiles de las 
inmediaciones de París y Lóndres, y no solo nos han enseñado esto, 
sinó tambien que, á pesar de esa analogía de formas, que obedece á la 
ley morfológica gradual que dirige la evolucion en los mamíferos 
(como en los demas organismos), ninguno de esos animales fué igual 
como especie, en ambas regiones, probando así la evolucion de la vida, 
en distintos centros, en tiempos remotísimos, en los que el fenómeno 
de la desigualdad de especies se debió quizá á los distintos medios de 
desarrollo, en aquel período genésico, distinto de las edades progre- 
sivas posteriores. 

Al ocuparnos, en aquella conferencia, de la distribucion de las razas 
humanas sobre la tierra y de sus centros probables de aparicion y dis- 
persion primitiva, tuvimos ocasion de insistir sobre la antigua oro- 
grafía del globo. A medida que buscábamos datos sobre el primer 
centro de aparicion de nuestros antepasados, distinguiamos con ménos 
nieblas, varios centros de aparicion y desarrollo de los seres que nos 
han precedido, siguiendo la ley de la filiacion natural; nos preocu- 
pamos de estudiarlos con los escasos materiales de que disponiamos, 
y hoy, al mostraros algunos de los objetos que forman las colecciones 
del Museo que dirijimos, reunimos, á esos datos, las observaciones de 
cinco distintos viajes, desde Buenos Aires hasta el Estrecho de Maga- 
llanes, desde el Atlántico hasta los Andes, y nos atrevemos á hablaros 
de una vida exhuberante, cuyo desarrollo independiente tuvo, por es- 
cenario, la hoy casi desierta Patagonia, vida que está íntimamente li- 
gada con la, hasta ahora, misteriosa aparicion de los animales por- 
tentosos, cuyos restos se exhuman diariamente en la Provincia de 
Buenos Aires, hasta Bolivia, Brasil, etc. 

Esto resulta de las exploraciones verificadas en la Patagonia en los 
últimos años. La region austral aparece como el resto de un gran 
continente, hoy sumerjido, donde han vivido y evolucionado séres 
desde tiempos geológicos muy remotos y si los materiales recojidos 
hasta ahora en esas tierras son muy reducidos si se les compara con los 
de los Estados-Unidos, son por lo ménos suficientes para comprobar 
lo que dejamos dicho, esto es, que Patagonia es el resto de un anti- 
quísimo centro de dispersion de séres organizados, invertebrados y 
vertebrados, desde la misma época que los de Europa y Norte-Amé- 
rica, y que, por regla general, la misma evolucion gradual ha seguido 
aquí el desarrollo de esa fauna, hoy casi estinguida, y que la han 
acompañado los mismos fenómenos que en el hemisferio norte. 

Los materiales de que disponemos se han descubierto en distintos 


PATAGONIA 101 


puntos del Sur. En la desembocadura del Rio Gallegos, los natura- 
listas ingleses han hecho fructuosas investigaciones; en la bahia del 
rio Santa-Cruz, hemos recojido huesos de un gran cetáceo y de un 
desdentado; en las tierras del interior, á mitad de camino entre el 
Atlántico y los Andes, hemos examinado con buen fruto otro depósito; 
el Sr. Lista ha recojido restos de mamiferos terciarios cerca de las 
nacientes del rio Chico; Darwin encontró los primeros huesos de la 
Macrauchenia en San Julian; en el Chubut hemos obtenido restos de 
varios vertebrados terrestres y marinos; D'Orbigny, en su escursion 
al rio Negro, estrajo, del terciario de la Ensenada de Ros, los huesos 
que Laurillard clasificó como de un roedor gigante; poseemos un 
húmero de un gran desdentado, recojido en las capas terciarias inme- 
diatas al rio Colorado y una de las últimas y mas valiosas donaciones 
recibidas en el Museo, este año, es la de algunos huesos recojidos por 
nuestro amigo el Sr. D. Edmundo Moyzes, piloto de la espedicion del 
coronel Obligado y mi antiguo compañero de viaje en la desgraciada 
espedicion del Vajalante; han sido estraidos del depósito terciario 
inferior que forma la meseta del rio Negro, antes de llegar á la con- 
fluencia de los rios Limay y Neuquen. 

Segun el feliz descubridor, aquellos parages son una verdadera 
mina paleontológica; abundan en varios puntos los vestigios de una 
fauna y de una flora tropical perdidas, pero le ha sido imposible 
traer un número mayor de objetos, dadas las circunstancias especiales 
de su viaje. 

¡ Pensad qué pasado se vislumbra, con solo observar los restos que 
acabamos de enumerar! 

Cualquier espíritu, por poco investigador que sea, encuentra, en 
la region austral, abundante alimento con qué satisfacer el apetito. 
Ricos manjares brindan al banquete intelectual, las pampas, las 
mesetas, las erupciones volcánicas, las altas cordilleras, los grandes 
rios y los majestuosos lagos con sus helados ventisqueros, la flora 
severa Ó risueña, las tierras áridas como el Sahara, ó fértiles como 
las del trópico, la vida antigua acuática y terrestre que el pico del 
geólogo despierta de entre las viejas rocas, los vestigios de genera- 
ciones humanas estinguidas y la vida social primitiva con el hombre, 
aún salvaje, como en los primeros tiempos de su aparicion, y que hoy 
habita nómada en aquellas regiones. 

Todos sabeis que Darwin sentó la base de sus grandes trabajos 
en el viaje á estos paises, á donde llegó traido por el deseo de conocer 
la naturaleza viva y averiguar su mecanismo. Los libros del hombre 


102 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


no le decian lo bastante, pero al hojear el libro de la Tierra, en las 
regiones pampeanas y patagónicas, encontró en sus primeras hojas 
los datos que buscaban sus preocupaciones anteriores. 

Hemos tenido la dicha de seguir, con su «diario» en la mano, y 
por cientos de leguas, las huellas del gran naturalista inglés ; hemos 
acampado en los mismos puntos donde él pasara sus noches, sin mas 
abrigo que la luz de las estrellas, resumiendo, quizá, las observa- 
ciones que le sujirieran las imponentes escenas de las tristes már- 
genes del rio Santa Cruz; hemos notado allí los golpes de hacha 
que señalaran el último vivac de sus compañeros del « Beagle » y, 
siguiendo ese ejemplo, es que hemos hojeado su gran libro predilecto, 
la Naturaleza, y hemos pensado en la evolucion de la fauna perdida 
de la Patagonia, que nos sirve, en parte, de tema para la conferencia 
de esta noche. 


11 


La costra terrestre no ha tenido simpre su fisonomia actual: las 
fuerzas naturales, actuando continuamente, han cambiado los re- 
lieves de su superficie y han transformado por completo las regiones 
donde tuvieron lugar las primeras manifestaciones de la vida animal. 

Hasta en las montañas mas elevadas, encontramos vestijios de 
fondos de mares antiguos, y seguramente, los fondos de mares mo- 
dernos, ocultan los restos de séres que, en otro tiempo, vivieron en las 
alturas de la tierra. 

Los estudios paleontológicos no han podido aún decirnos si los 
animales vertebrados han aparecido en distintos puntos, desde donde 
irradiaran para mezclarse entre sí mas tarde y formar los tipos del 
dia, Ósi ha habido un centro único genésico. Sin embargo, alejan 
mas, cada dia, los tiempos del origen de la vida; tenemos ya la segu- 
ridad de que en los tiempos secundarios se desarrollaban los mamí- 
feros, pues en el terreno triásico de ambos hemisferios, se han 
descubierto los huesos de algunos marsupiales, tipo á que pertenecen 
nuestras comadrejas. 

En el período terciario, desde sus mas antiguas capas, la vida se 
presenta exhuberante, lujosa, con los mamíferos placentarios, que 
habiendo aparecido ya en épocas mas antiguas, adquieren entónces 
un gran desarrollo, hasta poderlos considerar hoy como los abuelos 
de gran parte de la fauna actual, á pesar de tener, como ya lo hemos 
dicho, un área de dispersion muy distinta. 


PATAGONIA 103 


Para poder juzgar de esta dispersion, vamos á tomar una parte del 
globo, la que se relaciona con nuestro tema, y estudiando la orografía 
antigua bajo la superficie que hoy pisamos, encontraremos que ese 
teatro de evolucion animal ha sufrido un cambio casi completo. 
Ambas Américas estaban separadas, pues el istmo de Panamá no 
había emergido aún. Parte de la del Sur, quizá estuviera ligada, de 
alguna manera, con el Viejo Mundo; lo hace sospechar el descubri- 
miento, en Inglaterra, de palmeras americanas que no se han señala- 
do en la del Norte. Los Andes estaban léjos de tener su fisonomía actual. 
El Brasil formaba una gran isla, si nos refiriéramos á sus contornos 
actuales, pues no existian las cuencas del Plata y del Amazonas. El 
Maciso Colombiano que ocupa toda la region Norte, se estendía mas 
hácia el Norte y Este. El Boliviano y el Patagónico solo eran una 
inmensa península, con grandes golfos, del gran maciso austral, que 
tenia una forma y un tamaño diferente del de hoy. El mar de las 
Antillas una los grandes Océanos, Atlántico y Pacífico. Muchas de 
las islas del último parecen ser restos de un continente, hoy sumer- 
gido, que uniera la Australia con parte de Sud-América. Segun 
Hooker, hay 77 especies de plantas que crecen en Nueva Zelandia, 
Tasmania y Sud-América, además de cien géneros que, siendo cosmo- 
politas muy pocos de ellos, son comunes en las tres regiones; especies 
y géneros que, segun el mismo autor, son los vestigios de una flora 
que, en otro tiempo, se repartiera en tierras mas continuadas que en 
la actualidad, y que han sido separadas por causas geológicas y cli- 
matéricas. 

La curiosa distribucion de los Marsupiales, en los terrenos antiguos, 
ha preocupado á los paleontólogos, que no saben aún en qué hemis- 
ferio aparecieron primeramente esos animales, puesto que se han 
descubierto en ambos y en los mismos horizontes geológicos, de lo 
que resulta el mismo número de probabilidades para uno como para 
otro. En ninguno de los dos se han hallado séres que los liguen di- 
rectamente con otros que les precedieran en la evolucion, y Huxley 
ha tratado de definir el punto, emitiendo la opinion de que hayan 
aparecido en un continente hoy sumergido, del cual se esparcieran en 
el resto de la tierra, en tiempos posteriores. 

Darwin observó, en su memorable viaje, que las faunas actuales 
de Australia y Sud-América presentan las mismas particularidades 
de las que les precedieron inmediatamente y que han desaparecido 
casi del todo. Es sabido que generalmente donde se encuentran vivos 
los principales representantes de un tipo animal, del que no se tenga 


104 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


noticia de inmigracion, de memoria de hombre, tiene aquel parage 
muchísimas probabilidades de ser su punto de partida, en el periodo 
geológico anterior al actual; y que no hay escepcion á la regla de 
que todos los grandes animales habitan en continentes, ó islas 
recientemente separadas de ellos. 


Resumiendo todo esto, desde la mencionada distribucion de las 
tierras en el hemisferio Sur; haciendo notar que en la América y 
Australia, cuyos mamíferos actuales proceden de otros semejantes 
estinguidos, la fauna de esas regiones tiene un carácter antiquísimo 
parecido; y ampliando la opinion de Huxley, quien se ha referido 
solo á los Marsupiales, sin designar la situacion geográfica del conti- 
nente sumerjido, creemos que casi todas las tierras del hemisferio 
austral, que acabamos de enumerar, separadas hoy por largas dis- 
tancias y grandes profundidades marinas, son los restos de aquel 
gran continente, ya presentido por Hooker, al estudiar la flora Neo- 
Zelandesa. S 

El periodo actual de la tierra está caracterizado por la vasta esten- 
sion de las aguas en el Hemisferio Austral, mientras que el Boreal es 
el asiento de los grandes continentes; pero en los tiempos secunda- 
rios y una parte de los terciarios antiguos, sobre la superficie que 
hoy ocupan las aguas del Sur, se elevaban tierras por el estilo de la 
Europa y Asia modernas. En aquella época, el hemisferio austral era 
el hemisferio continental y, el hemisferio boreal, el hemisferio insular. 

Una parte de la América del Sur, con el maciso brasilero, se dirijia 
hácia el Africa Austral; otra comunicaba con Australia, dejando 
siempre grandes senos, pues las formaciones marinas no se habian 
elevado de la misma manera que en la actualidad. Las islas Falkland 
ó Malvinas, la Nueva Georgia, la América del Sur austral, Nueva 
Zelandia, Tasmania, Australia, formaban un continente alargado de 
Este á Oeste. La region terrestre antártica no se escondia como 
ahora entre los hielos y tenia sus orillas marinas en las regiones tro- 
picales; sus penínsulas penetraban, á la inversa de la Tierra del 
Fuego, al Norte del Brasil, y en vez de estar limitado todo ese conti- 
nente por el gran banco de agua congelada, que hoy lo oprime y 
labra sus flancos, adornaban sus costas bosques espléndidos, cuyos 
troncos refrescaban, bajo el Ecuador, las aguas oceánicas. Ese Conti- 
nente desapareció mas tarde, como tantas otras tierras y su denuda- 


PATAGONIA 105 


cion proporcionó materiales á las que las remplazaron en otros 
sitios. 

Los sondajes han indicado grandes profundidades donde antes 
elevaron sus gallardas crestas atrevidas montañas. En el Atlántico, 
entre el Plata y el Cabo de Buona Esperanza, el «Challenger » ha 
encontrado fondo á las 1250 y 2900 brazas, pero ¿acaso estos 
abismos son una prueba negativa de la existencia de aquel Con- 
tinente ? 

En los Andes hay conchas fósiles, secundarias, hasta más de quince 
- Ó veinte mil piés de altura, lo que indica un desnivel de 20 ó 25,000 
mil piés entre el depósito primitivo, muy profundo, en los ma- 
res secundarios, y su yacimiento actual. En la region Antártica se 
han elevado, en los tiempos modernos (hablamos geológicamente), 
montañas eruptivas tan altas como nuestro Aconquija; erupciones 
que bien pueden haber contribuido á alterar la fisonomía del conti- 
nente hoy sumergido. En la cadena de Uspallata, hay una orilla 
marina, terciaria, cubierta de bosques de Araucarias, que entónces 
reflejaban sus simétricas ramas en las aguas del Atlántico, que 
bañaban el pié de la cadena, cubriendo la region donde está situada 
hoy Mendoza y á esos árboles se les encuentra, petrificados, levan- 
dos á siete mil piés de altura. Las costas de Chile, en algunos parajes, 
se han elevado á mil trescientos piés durante la vida de los moluscos 
actuales. 

En todo esto notamos la ley del equilibrio universal, que rige hasta 
las mas insignificantes (en apariencia) manifestaciones cósmicas; 
esa ley nos dice que si esas conchas abandonaron aquellos fondos de 
mares, las cumbres de otras montañas se conviertieron en abismos 


del Océano. 


La época en que principió la destruccion ó la separacion de las 
grandes regiones de ese continente perdido, no es posible precisarla 
por ahora; nos inclinamos sin embargo á creer que sucediera á fines 
de los tiempos secundarios y que parte de la Australia fuera uno de 
los primeros trozos desprendidos del conjunto, quedando otra parte 
unida á la tierra antártica, y la que á su tiempo se separó de ella y, 
uniéndose con la primera, por solevantamientos posteriores, formó la 
eran isla actual. Los marsupiales primitivos se aislaron y evolucio- 
naron parcialmente, con la primera parte; conla segunda en los tiem- 
pos terciarios medianos, aparecieron allí los desdentados, fenómeno 


106 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


interesante para juzgar de la antigua distribucion de esa familia de 
mamíferos. En el aislamiento, desde entónces, le faltaron á Australia 
los medios ambientes apropiados, que contribuyen al desarrollo de 
una fauna, y la de esa region se ha conservado estacionaria, con sus 
caractéres generales primordiales. 

Aún cuando no se hayan señalado restos de mamíferos secund arios 
en aquella parte del mundo, esto no quiere decir que no hayan 
vivido allí, primero, porque á esta falta se opone la ley filogénica, en 
caso que ya en aquellos tiempos hubiera allí tierras emergidas 
aptas para la vida animal, y luego porque las exploraciones pa- 
leontológicas han sido poco importantes y solo han investigado, por 
lo general, las capas del drift cuaternario. 

Nueva Zelandia tambien ha quedado aislada desde tiempos remo- 
tos; en sus aves gigantes, estinguidas, y aún en algunas, mas 
pequeñas, vivas, vénse los vestigios de tipos antiquísimos, precur- 
sores, en lejano grado, de los mamíferos terrestres. 

El intrincado archipiélago de las Malvinas, que ha sido poco estu- 
diado geológicamente y donde solo se han descubierto, hasta ahora, 
algunos fósiles secundarios, comunes en las regiones del Africa 
Austral, tiene como único mamífero, de talla importante, un zorro 
muy parecido al zorro magallánico y cuyas pequeñas diferencias con 
este último pueden atribuirse al medio en que ha continuado 
viviendo, desde el tiempo de la separacion del continente, cuando 
quedó aislado ese archipiélago de la Patagonia, lo que ha sucedido 
probablemente en tiempos terciarios no muy lejanos. 

Ese gran continente no desapareció, pues, súbitamente, sinó poco 
á poco. Además, no ha sido una tierra unida, lo que hay que tener 
en cuenta; ha tenido inmensas bahias donde se depositaban las denu- 
daciones ; y por último, es mas que probable que el quebrantamiento 
y desaparicion parcial de esa gran masa continental, haya coincidido 
con el solevantamiento de una parte de los Andes, que antes tenian 
proporciones reducidas, y con el solevantamiento de las areniscas rojas 
que ocupan parte del Brasil, los territorios de Limay y Neuquen, 
Chile, hasta el interior de la Cordillera, etc. 

El actual continente es, pues, un compuesto de grandes islas, 
formadas á su turno de fragmentos de otras islas y antíguos conti- 
nentes; islas que han conservado los animales que triunfaban de la 
lenta catástrofe y que mas tarde formaron la fauna que encontra- 
mos, estinguida en las profundidades del suelo, ó viva, en la super- 
ficie. 


PATAGONIA 107 


Si no temiéramos emplear mucho tiempo, hariamos conocer 
algunas observaciones curiosas que llegan hasta referirse al hombre 
indígena, y que afirman mas esta teoría del continente perdido, del 
que, en la region austral argentina, son vestigios importantes : la 
Patagonia y la Tierra del Fuego. 


El Océano impresiona siempre. Su superficie instable, alborotada 
ú ondulada suavemente, oculta un misterio que intimida al hombre. 
Rara vez averigua este si la masa líquida mide diez metros ó al- 
gunos miles; no calcula su hondura al primer sentimiento que 
produce su vista, sentimiento que casi siempre persiste en la genera- 
lidad humana, para la cual el mar no tiene fondo. 

Si aquí, en la tiera, pasa desapercibida una barranca ú otra 
elevación cualquiera del suelo, una depresion de la misma altura, en 
el agua, impone. Para muchos, la tierra cesa donde baten las olas 
marinas. Parece que creyeran que mas allá del alcance del ojo, las 
tierras que se elevan de las aguas no tuvieran relacion de continuidad 
con las que ocupan, y que así haya sucedido desde los tiempos mas 
remotos; creencia, esta, casi inconsciente por la falta de un raciocinio, 
poco necesario y sin utilidad inmediata y disculpable, puesto que se 
refiere á un punto de poca importancia en la lucha diaria. Pero si los 
que así piensan miraran con calma el Océano vecino y relacionaran 
su profundidad con las alturas de la pampa en que vivimos, encon- 
trarian que no es el gran fondo lo que impresiona, sinó la capa líquida 
que lo cubre y la falta de horizonte terrestre. 

Si con la vision mental penetráramos, por un momento, bajo las 
aguas que cubren gran parte del globo, encontraríamos que la prime- 
ra grada de doscientos metros, el primer escalon de la tierra hácia el 
abismo oceánico y plataforma inmensa sobre la cual se elevan las 
actuales, liga varias de las islas que consideramos aisladas, y que 
las que existen adquiririan un tamaño mucho mayor, si ese gran 
pedestal se elevara tan solo esos doscientos metros. 

Por otra parte, si con la misma vision observáramos sumerjirse las 
tierras actuales, á la misma cantidad de metros, tendriamos un 
paisaje general muy distinto del que hoy ofrece el mundo : la mitad 
de las tierras emerjidas habria desaparecido de la superficie y la 
cubririan ondas saladas. Mas ó ménos, era este último el paisaje 
terrestre antes del solevantamiento de los terrenos marinos de la 


108 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


época terciaria. Se observa ese curioso fenómeno estudiando la 
costra terrestre. 

Tracemos un cuadro local. En tiempos muy modernos, las ostras, 
iguales á las que hoy nos traen de Rio Janeiro, vivian en los criaderos 
situados al pié de la barranca de Belgrano; mas tarde, el surgimiento 
disminuyó el fondo de ese mar, cesaron las ostras y formóse una línea 
de aguas bajas en las inmediaciones del Riachuelo, en las tierras del 
Puente chico, estancia Las Conchitas, Ensenada y en direccion al 
Estrecho de Magallanes, línea donde el mar arrojaba moluscos que 
hoy viven en el Océano, y restos de grandes ballenas. Cualquiera 
que dé un paseo por esos puntos, encontrará allí la antigua orilla del 
Atlántico con sus inmensas capas de conchilla, 

En aquellos tiempos, las aguas salobres llegaban hasta el Puente 
de Marquez en el Partido de Moron, donde hemos recojido, en perfecto 
estado, moluscos que hoy solo viven, como punto mas cercano, en la 
barra del rio Santa Lucia, vecino á Montevideo. 

Ciertos terrenos de las inmediaciones de Bahia Blanca se han 
levantado sobre la superficie, despues de la introduccion del ganado 
vacuno, pues se ha encontrado un cráneo de vaca bajo una capa de 
conchillas marinas que fueron depositadas bajo el agua y que hoy han 
emerjido. Si este movimiento ascensional se acelerara y el fondo del 
mar se elevara solo á 30 metros de su lecho actual, las costas de la 
provincia de Buenos Aires se extenderian desde el Cabo Corrientes 
hasta el Cabo Santa Maria, en la Repúhlica Oriental; iríamos por 
tierra á Maldonado sobre el lecho del Plata. Si ese solevantamiento 
continuara hasta solo una cuadra, las islas Falkland volverian á ser 
parte del continente y con la Patagonia y la Tierra del Fuego adqui- 
ririan una extension doble de la que tienen y semejante, en cierta 
manera, á la que tenian cuando se desarrolló la fauna cuyos restos 
voy á mostraros. 

Estas elevaciones modernas de las tierras nos parecen difíciles, si 
no imposibles. Pues bien, en el Estrecho de Magallanes, hemos visto 
semejantes emersiones realizadas en poco tiempo. 

A 200 piés sobre el mar actual, en las lagunas saladas que han que- 
dado como vestigio del lecho marino, hay moluscos que continuan vi- 
viendo como sus congéneres del mar vecino y añadiremos que, en tiem- 
pos no muy remotos, la Tierra del Fuego y la Patagonia estaban unidas 
por la meseta terciaria emerjida y que entónces fué probablemente 
cuando el hombre llegó á la última rejion que se convirtió en gran 


isla con el hundimiento posterior que formó los estrechos actuales. 


PATAGONIA 109 


El 0'ona, que habita esas tierras es, en nuestra opinion, el Ahon- 
nekenke de la Patagonia, y la Tierra del Fuego es hoy cl último 
refugio del verdadero gigante del tiempo de Magallanes. 


Si vemos en nuestros dias fenómenos geognósticos tan impor- 
tantes ¿por qué no admitirlos para los tiempos antiguos y aceptar 
así la existencia de un continente austral sumergido ? 

Una parte de la confusion que ha reinado á este respecto y que ha 
hecho que se preste poca atencion á la antigua fisonomía de las tierras 
del Sur, se debe á que, por falta de los estudios suficientes, se viene 
diciendo, desde D'Orbigny, Darwin, hasta Burmeister, que Patagonia 
es un depósito marino terciario superior y nosotros mismos hemos 
incurrido en ese error. Poca atencion se ha prestado al modo de 
depósito de los mamíferos terrestres, en esa gran formacion ; se les 
ha creido probablemente arrastrados de otros parajes, pues las capas 
terrestres terciarias no habian sido indicadas aún, pero hoy “que las 
exploraciones argentinas han levantado una punta del velo que cubría 
aquella region, todo ha variado. 

Os hemos hablado de los Estados Unidos; el mismo fenómeno que 
han divulgado las exploraciones allí, y que cambió por completo, 
como ya hemos dicho, las ideas hipotéticas que se tenian sobre las 
formaciones de aquellos territorios, se ha presentado aquí. Las 
regiones patagónicas han pertenecido á un antiguo continente; han 
tenido montañas, valles, grandes rios, lagos dulces y salados, costas 
distintas de las actuales; han sido ocupadas por una vegetacion 
lujosa y una fauna espléndida y han sido sepultadas varias veces y 
levantadas otras tantas, como en Norte América. 

Hoy la fisonomía general de las dos regiones es tan semejante, que 
mas de una vez he creido ver, en las reproducciones de la « Geological 
Survey » paisages admirados en plena Patagonia. 

Para hacer mas notable esta semejanza, al comparar las dos faunas 
extinguidas : Artica norte-americana, Antártica patagónica, y daros 
así una idea del proceso de la vida de los mamíferos en aquella 
region, proceso que fué independiente del de Europa, vamos á bos- 
quejar primeramente las faunas del hemisferio norte, en el nuevo y 
viejo mundo, lo que servirá de introduccion al cuadro que haremos, 
en seguida, de la vida patagónica extinguida. 

En Norte América, si bien hay órdenes y familias comunes á ambos 


110 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


lados del Océano, solo se han señalado muy pocos géneros iguales 
contemporáneos, que no bastan para admitir la comunicacion ter- 
restre entre ambos centros. Los caballos han evolucionado en ambos 
por separado, y en Norte América se sigue el desarrollo gradual 
desde el Eohippus hasta el Equus curvidens, casi de la misma manera 
que en el viejo mundo, desde el Anchitherium hasta los caballos 
actuales. Lo mismo sucede con los Tapiros y los Cerdos que, par- 
tiendo de tipos separados, pero parecidos, han evolucionado tambien 
en los dos Hemisferios, hasta el Tapiro de la India y el Tapiro y 
Pecarí americanos. 

Como los mamíferos han sido señalados ya en el período triásico, 
es posible que esos géneros comunes provengan desde aquel tiempo, 
siendo el resultado de una evolucion anterior á los tiempos eocenos, 
en épocas en que Europa y América tuvieran conexion, Ó que se 
desarrollaran durante esos tiempos antiguos, en otra region, é 
irradiaran como ramas de un mismo tronco á dos lados distintos. 
¿ Tendría esa region afinidades con el continente austral ? 

En la época eocena tuvo lugar, pues, un desarrollo ascendente, 
paralelo, en cada uno de los dos hemisferios. En la época miocena no 
hay familias comunes entre Europa y América, y sí solo en Asia, 
con tapiros eocenos, originarios de las dos regiones y que evolucionan 
en ambas. 

Los Prosimios que eran comunes á ambos centros, desaparecen 
con el eoceno americano, mientras continuan en el hemisferio orien- 
tal hasta el dia. 

Los murciélagos aparecen al mismo tiempo de los dos lados del 
océano ; los roedores tambien, en el eoceno, como los insectívoros, 
pero quizá su aparicion remonte mas lejos. Los carnívoros del 
eoceno, que no presentan un solo género comun, los tuvieron ya en 
el mioceno, lo que viene á comprobar la marcha igual en la evolucion 
de los seres de igual época. 

Los rinocerontídeos tenian tambien sus representantes en América 
y en Europa. Con los artiodáctilos y los rumiantes sucede igual 
cosa, 

En el mioceno es cuando algunos géneros americanos, que derivan 
de otros eocenos, aparecen y se extienden hácia el Oeste por el 
camino del Asia y llegan á Francia, iniciando, así, la época de las 
primeras migraciones conocidas, migraciones que cesan despues, 
por causas geológicas, probablemente, y se restablecen en sentido 
contrario, con los proboscideos conocidos hasta ahora, que aparecen 


== 


PATAGONIA 111 


en la India, en el mioceno superior, viajan lentamente, y de un lado 
llegan á Grecia y Francia, y mas tarde, en el plioceno inferior, á la 
América del Norte, y en seguida á la del Sur hasta el Plata, mientras 
que el Elefante, que en la India se presenta en el mioceno, no llega á 
Europa hasta el plioceno inferior y á la América del Norte y Colombia 
hasta el plioceno superior, lo que prueba la lentitud de las migra- 
ciones, durante las cuales puede transcurrir casi todo un periodo 
geológico, de los imaginados por el hombre. 

Ya en el plioceno, las comunicaciones entre Europa, Asia y Amé— 
rica eran fáciles; — la Groenlandia se comunicaba con Europa; el 
estrecho de Behring había vuelto á cerrarse despues de haberse 
cerrado y abierto en el mioceno; pasaban del viejo al nuevo mundo 
los mastodontes, el elefante, el almizcle, el reno, los zorros, las mar- 
tas, etc. Cesó entónces la espléndida vegetacion miocena de Groenlan- 
dia y del Espitzberg, análoga á la de la California actual, y principió 
la época glacial, cubriendo con su manto helado lo que el frio destruia, 
y dejando mas tarde, al retirarse, la fisonomía actual de la fauna y 
flora de aquellas regiones. 

De todo esto resulta: que la region del nuevo mundo Boreal, que 
evolucionaba por separado durante la época eocena y miocena, entró 
en relaciones con el viejo mundo á fines de la última y que estas 
relaciones se cortan y se reanudan en el plioceno, para volver á sepa- 
rarse en la glacial, hasta los tiempos actuales, en que el hombre las 
vuelve á unir con sus trabajos de colonizacion. 


111 


Con tanta forma antigua tenemos la prueba de un verdadero centro 
de evolucion zoogénica superior, desde los tiempos triásicos, en la 
region neo-ártica. Vamos á ver si la palcontología de los mamíferos 


, 


patagónicos nos conduce á un resultado parecido en las regiones 
tropicales y antárticas. 

Desgraciadamente, los materiales con que contamos están lejos 
de ser tan importantes como los suministrados por Estados Uni- 
dos. 

Darwin, D'Orbigny, Owen, Lund, Bravard, Burmeister, Huxley, 
Flower, Gervais y Ameghino han restaurado, con sus estudios, gran 
número de los animales extinguidos de la Pampa, pero si esceptua- 
mos las pocas investigaciones sobre los animales terciarios del Paraná 


119 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


y el Rio Gallegos, no conocemos nada de la fauna mamalógica pata- 
gónica, precursora de la pampeana. 

Los que nos preocupamos de examinar las tierras aún vírgenes 
de exploracion, contamos con tan pocos elementos, que no es de 
extrañar esta falta de documentos paleontológicos. Si fuéramos 
ayudados, resucitaríamos maravillosas épocas de vida, faunas riquí— 
simas de un esplendor desconocido hoy y de una importancia quizá 
mayor que la de la América del Norte, para el conocimiento del 
desarrollo de los animales vertebrados sobre el Globo. 

Ya hemos trazado á grandes rasgos el proceso de la vida de la 
region ártica y vamos á haceros conocer ahora los datos que ha 
proporcionado la paleontología terciaria austral para un proceso pa- 
recido, pero independiente de aquel, en la region antártica. 

Siguiendo la evolucion progresiva, principiamos por los mamíferos 
mas inferiores. 


El mas antiguo y de mayor talla de estos animales, es tambien 
el mas interesante de toda la fauna conocida Sud-Americana. 

Lo descubrimos durante el viaje de exploracion á los lagos Andinos 
y fuentes del Rio Santa Cruz, en los años 1876 y 77, en las inme- 
diaciones de dicho rio, á mitad del camino entre el Atlántico y los 
Andes. Ese punto es notable, desde léjos, por su curiosa fisonomía : 
forma la base de una alta meseta, y avanza, en su parte mas compacta, 
en peñascos de grandes dimensiones, que imitan las ruinas de anti- 
guos edificios y esculturas gigantes, destrozadas. 

Es el depósito mas interesante que hayamos encontrado en el Sur. 
Darwin ha pasado á algunos metros de distancia, pero, caso curioso, 
el eminente sábio que, en todas sus observaciones ha sido minucioso 
y ha puesto el sello de una maravillosa exactitud, parece como si en 
ese punto de la penosa ascension del Rio Santa Cruz, hubiera estado 
fatigado, de lo que se resintieron las observaciones de ese dia. Jl 
único error que hemos notado en su admirable diario, se refiere á un 
paraje inmediato á ese yacimiento fosilífero. Dice que no nota nin- 
guna alteracion en la horizontalidad de las capas terciarias, cuando, 
por el contrario, en ese mismo punto (pues allí el rio corre veloz 
al pié de ia barranca y no hay sinó un estrecha senda) las capas 
están casi verticales, y el basalto que las cubría se halla completa- 
mente destrozado, en pequeños fragmentos Atribuyo este error á 
los duros trabajos del remolque, penoso en extremo allí (los hemos 


A 


Me 


PATAGONIA 113 


pasado en ese punto). El viajero, explorador en tierras desiertas, no 
puede ir dedicado continuamente al estudio de la Naturaleza; la 
lucha por la vida es ruda en ese medio. Darwin, mas de una vez, ha 
tirado, dentro del agua, las balleneras del «Beagle »; no ha podido 
ser de otra manera, dadas las condiciones de aquel rio. Por nuestra 
parte ¿sabeis en qué condiciones nos llamó la atencion el rincon 
de aquella meseta, tumba de séres perdidos? Arreando los pocos y 
maltratados caballos de nuestra expedicion, al bajar la abrupta la- 
dera, para continuar la marcha á pié, dentro del agua, con la cuerda 
del remolque á la cintura. Criticase aquí, en nuestro país, lo reducido 
(relativamente) de las colecciones que los exploradores traen consigo, 
al regreso de sus viajes, pero ¡si supierais cuánto sacrificio cuesta 
el mas simple objeto! 

Ese punto que escapó á su observacion, qué grande interés hubiera 
tenido para Darwin! Guárdase, en ese duro zócalo de meseta, la 
historia de muchas generaciones pasadas, de ahora millones de años, 
y esos restos de animales, extinguidos en la oscuridad de los tiempos 
geológicos, muestran allí, al hombre, el animal generado por la in- 
cansable progresion de las fuerzas evolutivas, la genealogía de los 
que le han precedido en su actual teatro de accion. En aquella sole- 
dad en que el hambre nos apuraba mas de lo normal, hemos encon- 
trado la animacion de las épocas pasadas. 

Desde la altura, bajo el manto de detritos glaciales, en las variadas 
capas de terrenos de agua dulce y salada, alternadas, que indicando 
varlas inmersiones y emersiones, hemos descubierto en distintos 
horizontes, eoceno, mioceno, y quizá plioceno inferior (aceptando, 
para estas rejiones, la misma clasificacion geológica de las norte 
americanas) diez formas distintas, correspondientes á los Marsupiales, 
Paquidermos, Desdentados, Roedores y Carnívoros, hasta la pro- 
fundidad de 150 metros mas ó menos, lo que hace cerca de 250, 
contando con la capa de basalto que cubre el territorio. Deteniéndo- 
nos mas tiempo, hubiéramos podido coleccionar grandes tesoros 
paleontológicos, pero habiendo hecho el hallasgo al ascender el rio, 
dejamos su inspeccion para el descenso, por no cargar nuestro bote 
demasiado, esponiendo además las colecciones á las peripecias de 
todo el viaje, y al llegar de nuevo á ese punto, regresamos extenuados 
por las fatigas y solo con restos de un guanaco podrido, para ali- 
mento de los cinco expedicionarios. En estas circunstancias, el 
exámen se hizo, pues, en condiciones desfavorables. 


114 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


El descubrimiento mas valioso, fué el cráneo que teneis á la vista, 
y el que, junto con otros restos del animal á que pertenece dicho 
cráneo, extrajimos con gran trabajo de la arenisca dura eocena. Des- 
graciadamente no está completo; aún cuando tuvimos la suerte de 
recojer, en los lavados, al pié de la meseta, los distintos fragmentos 
del colmillo que hemos podido reconstruir, no pudimos hallar la 
parte anterior del cráneo, que queda desconocida por ahora. 

Durante nuestra ausencia, en 1879 y en 1880, en el último viaje á 
Patagonia, el Dr. Burmeister visitó el Museo Antropológico y des- 
cribió este cráneo, como de un animal, al cual dió el nombre de 
Astrapotherium patagonicum, cuando todavía estaba engastado en el 
gran trozo de roca con que lo extrajimos. En esas condiciones, poco 
adecuadas, el Dr. Burmeister ha creido ver en los restos menciona- 
dos, los de un ser semejante, en su forma general, al Brontothe- 
ríium del terreno mioceno Norte-americano ; pero si os tomais el 
pequeño trabajo de comparar ambos, encontrareis que el sábio direc- 
tor del Museo Público ha padecido error, pues aún cuando en lo que 
se relaciona con el tamaño de los animales, el error no existe, esa es 
semejanza única que no basta para que haya afinidad entre los dos 
géneros (Ejemplos: el caballo y el buey). 

El Brontotherium tiene una forma muy distinta ála del animal pa- 
tagónico; ha tenido cuernos y este no los tiene. El primero no tenia 
colmillos y este los tiene y enormes, comolo podeis ver; el Brontothe- 
ríum ha tenido siete, entre molares y premolares, en cada lado de la 
mandíbula superior y este no parece haber tenido mas de tres ó cuatro. 

La forma general del cráneo es distinta; la parte superior, en el 
Brontotheríum, es cóncava y en nuestro animal es convexa; la cresta 
occipital es mucho mas parecida á la de los Rhtinoceros, al oso, al 
tigre fósil, que á la del Brontotherium; en fin, son dos animales com- 
pletamente distintos en su forma general, aún cuando mas ó ménos 
de la misma talla. De 

En otra ocasion haremos una descripcion detallada de este animal; 
por hoy, solo añadiremos que: dadas las diferencias que tiene con el 
Brontothertum y hecho notar el error del Dr. Burmeister, error que 
ha servido de base para darle el nombre de Astrapotherzum, «animal 
rayo,» por analogía con Brontothertum «animal trueno » y haciendo 
valer nuestro derecho de descubridor, lo nombramos Mesembriothe- 
ríum (animal del Sur) Brocae en honor del distinguido sábio francés, 
á quien debemos los mayores estímulos que hayamos recibido casi 
desde el principio de nuestra carrera. Cada vez que en esta se pre- 


PATAGONIA 115 


sente ocasion, hemos de honrar, de la mejor manera posible, la me- 
moria de nuestro paternal consejero y amigo. 

Hemos hecho notar que los marsupiales son los primeros mamíferos 
que aparecen sobre la escena terrestre. Muchos de los seres extin- 
guidos de la Patagonia y de la Pampa, parecen haber tenido afinidades 
con ellos y aún cuando en los Estados Unidos, los restos que se han 
encontrado de ese órden, son de un tamaño pequeño, en el hemisferio 
Sur se han descubierto colosales; en el Brasil ha vivido uno del 
tamaño de un leon, y en Australia, han habido marsupiales tan gran- 
des como elefantes y hasta un leon marsupial (el Thylacoleo 
carnifex ). Esta es otra coincidencia curiosa que acerca las faunas 
australianas y sud-americanas; los animales de mismo órden han te- 
nido, en la época geológica pasada, representantes mucho mayores 
que en la actualidad — los marsupiales allá, los desdentados aquí. 

En los tiempos antiguos, los géneros (tal como se consideran en 
la actualidad) estaban muy léjos de poseer los caractéres definidos, 
propios de cada animal, como en el dia. La evolucion de los séres, 
mas activa en aquella faz del desarrollo de la vida, hizo que los 
animales que resultaban de ella, pasaran por una série de modilica- 
ciones, para alcanzar su tipo actual. Cada uno tenia caractéres 
diferentes, propios de aquel grado de adelanto morfológico, pero bien 
distintos de los que el zoólogo toma hoy para dividir la fauna actual. 
Era aquella una forma de evolucion, que quiebra la clasificacion del 
dia, con la mezcla de caractéres que hoy son de animales distintos y 
que entónces pertenecian á uno solo. Si no existieran sus restos, y, 
sin basarnos en ellos, enumeráramos esos caractéres, creeríase que 
imaginábamos séres fabulosos. Así es que no extrañareis que este 
animal, tenga caractéres de Marsupia!, en su figura general y en su 
única muela, y tambien de los carnívoros por analogía con su forma 
craneana; el gran colmillo lo coloca tambien en otros órdenes, te- 
niendo el cráneo (exceptuando la muela y la forma del colmillo), un 
parecido bastante notable con el del tigre fósil de la Pampa, Brasil, 
Estados-Unidos y Viejo Mundo. Además, ese mismo cráneo tiene 
algo de los Pinnipedios Ó Morsas, y focas, lo que nos hace pensar 
que quizá ha pertenecido á una forma Marsupial, transitoria, con 
caractéres bastante diferentes de los de los animales del mismo 
tipo del dia, y que puede haber sido animal de costumbres acuáticas. 

De todos modos, ha sido, aquel, un ser particular, colocado muy 
inferiormente en el árbol genealógico de los mamíferos, sobre todo 
por su pequeñísimo cerebro, mas reducido, en apariencia, que el del 


116 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Dinoceras, de Norte-América, el que, hasta ahora, era el animal pla- 
centario de mas pequeño cerebro, acercándose, en esto, á los marsu- 
piales y reptiles. 

En el mismo horizonte geológico que el Mesembriotherium, 
descubrimos una mandíbula, al parecer de un marsupial; en la 
descripcion detallada llevará el nombre de Palaeotenthes Aratae en 
honor del condiscípulo y amigo, hoy Profesor de nuestra Univer- 
sidad. 

Durante la expedicion del bergantin goleta « Rosales » en 1874, 
visitamos, con nuestro amigo el Dr. D. Cárlos Berg, la Bahia del Rio 
Santa Cruz. En Weddell Bluff, descubrimos, enla base del terciario 
marino, entre un banco de ostras gigantes, el cráneo de un enorme 
cetáceo, arrojado á esa costa por las olas de los mares antiguos. 

Desgraciadamente la roca era sumamente dura y nuestros recursos 
insignificantes, y solo pudimos extraer un gran fragmento, que 
contiene parte de la region occipital y las vértebras cervicales, lo que 
basta para demostrar la existencia de esos grandes mamíferos 
marinos en el terreno mioceno; nos permitimos nombrarlo Palacoba- 
laena Bergit, como un recuerdo del buen compañero de viage, hoy 
tambien Profesor de Ja Universidad. En Patagonia, como en Norte 
América, se presentan, pues, los cetáceos mas ó menos en la misma 
época geológica. 

Los Ungulados terciarios no son aún abundantes en Patagonia, 
pero esto depende probablemente de la falta de mayores investiga- 
ciones, pues en Norte América son los animales mas comunes. 

Aún no se sabe con seguridad si los restos extraidos por Bravard, 
del terciario del Paraná, pertenecen al Anoplotherium, y no sabemos 
hasta qué punto sea exacta la clasificacion de Palaeotherium, dada por 
dicho paleontólogo á dos muelas recojidas en el mismo depósito. El 
Sr. Lista ha traido de su viaje, á las nacientes del Rio Chico, restos 
de un cráneo que el Dr. Burmeister ha clasificado como de Anchithe- 
rium australe, por parecerse mucho á su congénere de Estados 
Unidos, lo que demuestra otra afinidad entre las dos faunas. Estos 
restos son del periodo plioceno lo mismo que en Norte América. 

El Dr. Cunningham extrajo del terciario inferior del rio Gallegos 
algunos restos de otro Ungulado, que el profesor Flower ha llamado 
Homalodontotheríum Cunninghamit y que parece ser un antepasado 
de los caballos. Segun el sábio clasificador, ese género se asemeja al 
Hyracodon norte-americano, pero como es de un horizonte geológico 
inferior, es su precursor. En ese mismo depósito del rio Gallegos, 


PATAGONIA 117 


pero de capas mas modernas, probablemente miocenas, se han descu- 
bierto los Nesodontes, animales cuyos restos son comunes en Pata- 
gonia, y que han persistido hasta los primeros tiempos del depósito 
pampeano, de donde hemos obtenido algunos huesos. Ya hay tres 
especies bien caracterizadas, fundadas por Owen. El señor Lista ha 
traido de las fuentes del Rio Chico restos del Nesodon ¿mbricatus y 
nosotros hemos encontrado, en el mismo depósito que el Mesembrio- 
thertum, pero en horizonte mas moderno, un fragmento de mandí- 
bula, probablemente de dicha especie. 

La Macrauchenta, que tiene muchas analogias con el Nesodon, no 
se ha señalado hasta ahora en el verdadero terciario y sí solo en los 
aluviones glaciales del Puerto San Julian y en la formacion pam- 
peana, pero no dudamos que haya vivido en aquella época. 

Un órden particular de mamíferos, son los Toxodontes y Tipoterios, 
animales que tienen afinidades con los Roedores, y á los cuales están 
tambien ligados, por otras, los Vesodontes y hasta los Proboscideos, 
pareciendo, á veces, como si fueran intermediarios entre los primeros 
y los últimos. En Norte América se ha descubierto un género de este 
órden, el Synoplotherium. El Trpolhertum solo se ha encontrado 
hasta ahora en el pampeano inferior, pero no dudamos que haya 
vivido en los tiempos terciarios; tenemos restos de muelas que pare- 
cen ser de este animal. Se ha descubierto el Toxodon en el terciario 
del Paraná y poseemos dos muelas, de un animal de ese género, ex- 
traido, tambien, del mismo horizonte que el Nesodon, en el yaci- 
miento del rio Santa Cruz; lo hemos llamado Toxodon patagonenes, y 
en el mismo punto y horizonte, recogimos los restos de cráneos de 
otros dos géneros particulares de animales muy pequeños, que parecen 
ser la transicion que se buscaba, siguiendo las leyes evolutivas, entre 
los Roedores y los Toxodontes; los hemos llamado, á uno: Toxodonto- 
phanus australis [el que se asemeja al Toxodon] y al otro Interathe- 
ríum rodens, como un intermediario entre el Toxodon y los Roe- 
dores. 

Conocemos pocos roedores en estado fósil, en Patagonia; el ma- 
yor es el Megamys patagonensis, descubierto por D'Orbigny en la 
Ensenada de Ros. En el yacimiento, tantas veces citado, del Santa 
Cruz, hemos recojido un fragmento de mandíbula con el que funda- 
mos el género Tembotherium y la especie Holmbergú en honor de 
nuestro amigo y colega Eduardo L. Holmberg. 


118 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Ha llegado el momento de deciros algo sobre el hallasgo del Sr. 
Moyzés. El resto de cráneo presenta dos muelas, perecidas á las de 
un carpincho gigante 6 á los de un elefante enano; y pensad qué 
distancia hay entre ambos órdenes! 

Hace tiempo que se piensa en el parentesco de estos dos órdenes 
que encierran los mamíferos mas pequeños y mas grandes de la actua- 
lidad. 

Los elefantes aparecen en el Viejo Mundo despues de los masto- 
dontes, siguiendo la evolucion progresiva, en los terrenos pliocenos, y 
solo llegaron á estos países, en los tiempos postpliocenos, hasta Co- 
lombia. Ningun resto se ha señalado hasta ahora en la República 
Argentina, ni en el Brasil, donde, como en Chile, los mastodontes no 
son raros. Estos últimos pertenecian al periodo lacustre pampeano. 

Pero, ahora nos encontramos con este hallasgo que viene á plan- 
tear un nuevo é importantísimo problema zoogénico, que estudiaremos 
en otra ocasion detenidamente. No hay duda que el animal que nos 
ocupa tiene caractéres de roedor y sobre todo de elefante; el paladar 
y la forma y tamaño de las muelas, se refieren á este último. 

¿Seria probablemente una forma de transicion entre ambos órdenes 
y que se hubiera extinguido antes de completar su evolucion, como 
ha sucedido con tantas otras? En otra ocasion trataremos de aclarar 
este punto. 

El depósito de que ha sido extraido, pertenece á un horizonte ter- 
ciario muy antiguo, á las areniscas rojas patagónicas, donde hasta 
ahora no se habian indicado restos fósiles. 

Aun cuando no hemos visto ese yacimiento hemos pasado sobre él, 
pero en condiciones especiales, mas ó ménos, como Darwin en Santa 
Cruz. Fué durante nuestro primer viaje 4 Nahuel-Huapí en 1875-6; ese 
dia, distribuíamos nuestro tiempo entre el arreo de los caballos y el de 
la yeguada que nos servia de alimento. Viajábamos con indios y era 
peligroso demorar allí el tiempo que habríamos deseado para estudiar 
detenidamente la rejion, pues la fisonomia del terreno cambia en 
aquel paraje. 

La Meseta patagónica terciaria que hasta allí es uniforme, se alte- 
ra; bajo su manto de arenas arcillosas, blanquisco amarillentas, 
aparecen manchas, mamelones y luego capas de una arenisca dura, 
primero parda amarillenta rojiza y, mas adelante, roja completamente, 
como sucede en la confluencia del Limay y Neuquen, continuando así 
por una gran extension, hacia al Oeste y Sud-Oeste. 

En la capa superior de aquel terreno patagónico (que es probable- 


PATAGONIA 119 


mente miocena), se observan grandes troncos silificados de coníferas 
y verdaderas palmeras. 

En la region que baña el arroyo Balcheta, hemos vistomaderas fó- 
siles, lo mismo que en las inmediaciones del rio Chubut, donde hemos 
recojido muestras, en un valle profundo, alterado por la vecindad de 
una erupcion porfírica. En Santa Cruz encontró Darwin algunos 
fragmentos de coníferos y en la region que hemos estudiado, situada 
entre el Lago Argentino y el Lago San Martin, hemos visto una 
antigua orilla del mar terciario donde existió un criadero de ostras, 
orillas que adornaban, en esas épocas, hermosos árboles, cuyos restos 
que hemos recojido y que hoy yacen en fragmentos petrificados, están 
enbiertos por un grueso manto de basalto y mas arriba por otro de 
rocas glaciales. 

En otros puntos de Patagonia tambien se han señalado restos de 
bosques fósiles; ya he citado las araucarias que examinó Darwin 
en la Cadena de Uspallata. 

Todos estos árboles han crecido sobre un terreno mucho mas mo- 
derno que el que contiene los restos del mamífero descubierto por el 
señor Moyzés junto con otros de un carnívoro, que se ha extraido 
posteriormente. 

Calculad con estos datos su inmensa antigúedad! 

Suponemos que las areniscasrojas, del triángulo formado por los rios 
Limay y Neuquensean cretáceas; juzgándolas por analogía con las chi- 
lenas, y en este caso, que las amarillentas sean un período de tran- 
sicion con el terciario ó el principio de éste. En este caso tendriamos 
en el Museo el mamíferomas antiguo conocido de Sud-América y al que 
vistoslos caractéres señalados, le hemos dado el nombre de Mesotherzum, 
considerándolo un anillo entre los roedores y los elefantes y á la espe- 
cie la hemos llamado Marshit en honor del paleontologo Norte-Ameri- 
cano á quien debemosgran parte del conocimiento de las faunas extin- 
guidas de la region ártica. 


Los Desdentados que dan un carácter especial á la fauna pampea- 
na, parecian, hasta ahora, propios de los terrenos llamados cuaterna- 
rios de Sud-América. Aún cuando en la del Norte han vivido en los 
tiempos pliocenos, hasta ahora no se conocen, allí, sinó uno que otro 
de los géneros sin la coraza de los (rlyptodontes. El verdadero centro 
de aparicion es la region austral; los encubertados no han pasado el 
límite del Valle del Amazonas, el que quizá, en la época de extincion 


120 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


aún separaba casi del todo el maciso colombiano del brasilero y pata- 
gónico y tampoco han traspuesto los Andes como el Mastodon y el 
Megatherium. 

Hasta hace poco tiempo no se habia indicado la presencia de estos 
animales en el terreno terciario, y el primero que¡los mencionó es el 
doctor Cunningham, en su visita al rio Gallegos, donde recojió algu- 
nas placas de la coraza de un (Glyptodon. 

En el Museo Antropológico poseemos algunos restos recojidos en 
departamento de Santa Maria el en la Provincia de Catamarca. 
Pertenecen á un Hoplophorus, distintos de los conocidos hasta el 
dia y lo hemos llamado HH. Ameghina en honor del cólega que ha enri- 
quecido tanto la paleontología de la pampa. 

Hemos recojido otros fragmentos de coraza en el horizonte supe- 
rior del depósito del rio Santa Cruz; son de otra especie distinta 
y la hemos llamado Hoplophorus Australss. En el viaje del «Rosales» 
obtuvimos un fragmento de pelvis de un gran (Glyptodon, en las arenas 
amarillas terciarias de Weddel Bluff, manto espeso de 100 metros y 
superior al depósito marino mioceno. 

Ya veis pues, á los (—lyptodontes, terciarios, lo que comprueba una 
vez mas la exactitud de un centro terrestre de desarrollo en Patago- 
nia, antes de la emersion ó formacion dela Pampa y darémos una prue- 
ba mas, mencionando un húmero de Mylodon extraido de un depósito 
terciario vecino al ri Colorado y que conservamos en el Museo. En 
los aluviones mas modernos del rio Negro, contemporáneos co. los 
de la Bahia de San Julian, donde Darwin recojió los huesos de la Ma- 
crauchenia, hemos recojido nosotros placas de (Glyptodon, pero son 
muy posteriores á los tiempos terciarios. 

No os hablaremos de otros restos de mamiferos fósiles, como ser el 
saurocetes Argentinensis, de delfines, de lobos marinos, que hemos 
recojido en el Chubut, junto con restos de pájaros, porque seria 
hacer interminable esta conferencia. 

Basta citarlos como otro ejemplo de que las faunas perdidas de 
Patagonia son las precursoras de las de la República Argentina y que 
esta fauna ha contenido todos los anillos de la Cadena Mamalógica. 

Ya hemos dicho que si aún no conocemos la presencia de todos los 
animales cuaterniarios, en los terrenos terciarios, es porque las in- 
vestigaciones son muy recientes. Recordad que solo en 1869 fué 
cuando en Norte-América se descubrieron los primeros restos de los 
antiguos paquidermos, y que la Patagonia apenas ha sido explorada 
y menos paleontológicamente. 


PATAGONIA 191 


IV 

Con lo dicho, la teoría de un centro de aparicion y dispersion de 
esas faunas perdidas, en un continente antiguo, del que son restos las 
posesiones argentinas australes, tiene ya una base séria. Y con los 
datos que hemos expuesto queda destruida la creencia de que la for- 
macion terciaria patagónica fuera solo una formacion marina. 

En otra sesion hemos de tratrar de demostrar que las formaciones 
marinas que han alternado con las terrestres, en las tierras del Sur, 
no han sido generales, sinó parciales en casi todos los casos—y que 
la Patagonia presenta aún, en el seno de sus terrenos, los vestigios 
de las antiguas orillas de los mares y los contornos de sus antiguas 
islas, hoy perdidas en el maciso general. 

No tendria explicacion fácil la persistencia de los tipos verte- 
brados terrestres, en aquellas regiones, si aceptáramos esa idea 
de un mar que cubriera totalmente la region que habitaban los 
animales que acabamos de enumerar; las inmersiones y las emer- 
siones han sido parciales generalmente y la prueba de esto es el hun- 
dimiento del terciario pampeano, mientras que relativamente se pre- 
senta á una elevacion notable en Entre-Rios, la Banda Oriental y 
Patagonia. ú 

Lo mismo que las «Malas Tierras» de los Estados Unidos, la region 
austral ha tenido un tiempo de clima tropical, como lo hemos visto 
al citar las palmeras, — y las mismas fluctuaciones del suelo han 
cambiado sus relieves, aquí, como allí; y lo que se llama depósito 
marino, en ambos casos, no son sinó capas formadas posteriormente á 
la aparicion y desarrollo de la fauna que hemos citado, cuando la 
region sufrió el efecto local de la instabilidad de la corteza terres- 
tre, sumerjiendo lo quese elevaba sobre las aguas. 

Las formas animales eocenas han desaparecido en estas regiones 
por las mismas causas que en los grandes continentes, en la lucha por 
la existencia y por causas geológicas ó climatéricas y si algunas han 
persistido, es debido á los resultados de la evolucion, segun la ley de 
la seleccion natural, como lo comprueban el Toxodon, la Macrauche- 
nia, los desdentados, algunos roedores, el avestruz (que hemos halla- 
do allí) y otros séres que, ó se han extinguido en los últimos tiempos 
del periodo pampeano ó viven en la actualidad. 


192 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Acabamos de ver que un número considerable de especies animales 
ha dejado sus restos en Patagonia, la que no dudamos sea el vesti- 
gio mas importante del antiquísimo núcleo Zoogénico antártico; 
busquemos ahora en qué circunstancia cambió la faz de ese territorio 
y alejó de ella la fauna que lo poblaba, despues de la emersion del 
depósito marino superior, fauna que ya se habia distribuido en el 
resto de la América Meridional, al Sur del Ecuador. 

No creemos estar lejos de la verdadera causa, al suponer el cam- 
bio de relieve de Patagonia, cambio bastante parecido á una catás- 
trofe geológica, como resultado de las formidables erupciones volcá- 
nicas, traquíticas en los Andes y sus inmediaciones y basálticas en 
el resto del territorio argentino, desde la «Tierra del Fuego», hasta 
el Brasil, — erupciones que tuvieron lugar en distintas ocasiones á 
fines del período terciario, y las que, si tomais una carta geológica 
de la Tierra, notareis no solo en estas regiones, sinó en toda la esfera. 

Se formaron asíalgunas islas de Oceanía; Nueva Zelandia sufrió 
sérias modificaciones, en la República Oriental se levantaron nume- 
rosos volcanes, al parecer sub-marinos en algunos puntos, lo que 
prueba que el solevantamiento de algunas cadenas montañosas, allí, 
habia sepultado en el mar las tierras emergidas antes, como sucedió 
con las que hoy forman la cuenca del Plata, pues hemos visto que 
bajo nuestros piés se extiende la formacion terciaria patagónica que 
en un tiempo emerjió, pues tenemos datos de huesos de mamíferos 
terrestres hallados á 150 metros de profundidad en las capas de esa 
formacion. 

Creemos que estas erupciones basálticas americanas bien pueden 
haber sido contemporáneas con las que hemos examinado en la Costa 
de Africa (Dakar) y en las orillas del Rin, y con las Norte-Ameri- 
canas, que no son menos importantes quo las de Patagonia. 

En esta, casi todo el territorio se sumerjió poco antes ó contempo- 
ráneamente con estas erupciones basálticas, lo que coincidió con la 
emersion de algunas secciones de los Andes. 

Cuantas veces, en viaje en aquellas tierras, hemos notado esos im- 
portantes fenómenos, de los que los libros no pueden dar sinó una 
muy pálida idea! Los volcanes que reventaron bajo esos mares, alsentir 
la presion de la tierra, lanzaron sobre ella sus torrentes de lava. Si, con 
lo que hemos visto en el Sur, pudiéramos imaginarnos un cuadro del 
aspecto de la region, tendriamos delante un sombrio paisaje y ve- 
riamos emigrando hácia el Norte los animales que salvaban de la 
catástrofe, en las pocas tierras que”permanecian emergidas. 


PATAGONIA 123 


Pero los estrechos límites de una conferencia no nos permiten ex- 
tendernos sobre nuestras observaciones de viaje y debemos conten- 
tarnos con trazar á grandes rasgos la marcha de aquellos fenómenos 
intimamente ligados con las alternativas de la existencia de las fau- 
nas. 


Concluido el período de las lavas basálticas, las fuerzas internas 
continuaron obrando y Jevantando de nuevo el terreno. Patagonia 
surgió de nuevo, con mas ó ménos los contornos del dia; algunos ani- 
males, de los que se habian alejado al Norte, regresaron á sus anti- 
guos paraderos, por ejemplo la Macrauchenia, pero, las condiciones 
de vida habian cambiado y la falta de adaptacion apresuró la estin- 
cion de otros. 

Aquellos territorios estaba entonces en uninteresante proceso geoló- 
gico, que producia las mas grandes transiciones delos tiempos protomo- 
dernos. Despues de las lavas sobrevino la época glacial antártica, fenó- 
meno ligado, indudablemente, con causas astronómicas, y que tiene 
una importancia inmensa en el estudio de la geología superficial de 
la República Argentina, habiendo contribuido á dar su fisonomía actual 
á la region austral americana. 

Los hielos antárticos avanzaron imponentes sobre el mar Atlánti- 
co, el que, por las catástrofes citadas, habia emplazado el gran conti- 
nente ya sumerjido. Un grueso manto de hielo cubrió gran parte de 
América del Sur. El Oceano se heló; masas de hielo de cientos de 
metros de espesor formaron un mar sólido, como el que aún ocupa 
las inmediaciones de los polos. Patagonia quedó encerrada y casi 
cubierta totalmente por ellos; la pampa era de hielo y el limo rojo que 
hoy vemos, es segun mi creencia compuesto en gran parte por el resto 
casi impalpable de los detritos que los hielos arrancaban de las rocas 
en el Sur y en la vecindad, al Norte, y que se depositaron en el 
fordo poco profundo de entonces. 

Los hielos fueron los primeros vehículos de trasporte(con lasaguas 
que resultaban de ellcs) de los huesos sueltosé deuno que otro esque- 
leto desarticulado (por la distancia recorrida) de animales australes, 
Hasta hoy, no sabemos de ningun esqueleto completo, encontrado en 
el verdadero limo rojo inferior. Los séres que consiguieron salvar de 
esos hielos y que no estaban en condiciones suficientemente adapta- 
das al nuevo medio que se desarrollaba en esa época, continuaron 
emigrando hácia el Norte, pero el frio se hizo sentir en Chile, Bo- 


124 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


livia y Brasil y muchos perecieron por esa causa. Aún cuando en Bo- 
livia, vivian algunos de ellos en los tiempos mas modernos del ter- 
ciario, cuando principiaron las emigraciones del Sur en la época 
precedente á la glacial, los frios los aniquilaron allí tambien. No 
está demás consignar que los sitios fosilíferos llamados cuaternarios, 
en aquella region, no están distantes de los terrenos terciarios ya 
emergidos, entonces, y que igual cosa se nota en el Brasil y República 
Oriental, donde tambien vivian los animales australes en los mis- 
mos tiempos terciarios que en Bolivia. 

Aún no conocemos bien la geología de la region situada al Sud- 
Oeste de Bahia Blanca, pero basta leer el libro de Darwin, para for- 
marse una idea de la gran cantidad de restos de vertebrados conteni- 
dos en el depósito fosilífero de Punta Alta, cerca de Bahia Blanca, 
depósito que puede ser formado por los restos de las víctimas 
del frio, en una de las etapas fatales de la emigracion y arrastrados 
luego hasta allí por las aguas. Solo quedaron libres del manto glacial, 
las tierras altas de algunos puntos de Patagonia y de las Provincias 
del Interior, etc. y en ellas se guarecieron los animales adaptados á 
esa clase de medio,como sucedió en Norte-América durante el mismo 
período. 

El Guanaco, el guemul, la viscacha, el puma, el zorro, el avestruz, 
son de regiones templadas y no tropicales. Aún cuando alguros viven 
en ambas, otros llegan hasta la region fria de la Tierra del Fuego; 
los encubertados los acompañan hasta cierta altura. 

El casquete glacial! no solo cubrió entonces la region austral ame- 
ricana, sinó tambien la del Pacífico y conservan señales evidentes 
Australia, Tasmania, Nueva Zelandia, etc. 

Cuando llegó el período del decrecimiento de los hielos, las tierras 
volvieron áser habitadas y los animales regresaron á ellas, como 
sucede hoy en el hemisferio Norte, donde animales y hombres se 
alejan en invierno para volver en verano. 


Cada alteracion en la fisonomía física de la region, traia consigo 
un cambio de medio ambiente, mas Ó menos grande y mas ó menos 
importante para las condiciones de vida de los antiguos pobladores, 
los que mientras no adquirian las condiciones fisiológicas, necesarias 
á ese medio nuevo, sufrian alteraciones y desaparecian, por esa causa, 
algunos, los ménos dotados para esa nueva lucha por la existencia. 


PATAGONIA 125 


Los desdentados gigantescos que antes llegaban hasta el Estrecho 
de Magallanes, no volvieron á las tierras patagónicas (Ó hasta ahora no 
han sido señalados); bajaron de las regiones tíbias del Norte y ocu- 
paron la pampa ya emergida, casi como en el dia, pantanosa, y sem- 
brada de lagos y rios, mas extensos que los de la actualidad. Solo los 
tipos de pequeña talla, mas adecuados al nuevo medio, se adelanta- 
ron hácia el Sur (hemos encontrado, aún vivo, el Dasypus minulus, 
en las orillas del rio Santa Cruz). 

Los mastodontes aparecieron en la Pampa en esa época post-gla- 
cial; ya habian penetrado á Sud-América por el istmo de Panamá, 
emergido, y que unía ya los centros zoogénicos ártico y antártico. El 
Rio de la Plata y el Amazonas adquirieron sus enormes proporciones 
con el derretimiento de los hielos y las nieves, y las lluvias que sobre- 
vinieron con el nuevo cambio de clíma, y sus aguas arrastraron parte 
del limo diluvial posterior al limo glacial. 

En Nueva Zelandia, los Moas, aves gigantescas sin alas, que 
allí reemplazan á los grandes animales de la Pampa, volvieron á sus 
antiguas tierras, despues de haber emigrado al Norte, á regiones hoy 
sumerjidas bajo las aguas del Pacífico. Esta reaparicion está demos- 
trada por los restos que se encuentran en los no muy antiguos cam- 
pamentos del hombre indígena y este hecho apoya el realizado en la 
Pampa, donde los animales vuelven despues de haberse alejado como 
los Moas en Nueva Zelandia. 

La fisonomía de una parte de la República Argentina y Patagonia 
tiene gran semejanza con la de aquella tierra lejana y el estudio 
de una y de otra ha de aparecer ligado mas de una vez, cuando los 
geólogos se ocupen del hemisferio austral. 


Nuestras regiones del Sur se elevaron lentamente, despues de la 
época de los mantos de lava; así lo indican las distintas anchuras 
de los cauces de sus rios, cuyas antiguas orillas son las que han for- 
mado las mesetas transversales, y las líneas de morenas de los ven- 
tisqueros terrestres que quedaron persistentes despues de la época 
glacial antártica, líneas que variaron con la emersion de esas tierras. 
Las costas oceánicas muestran tambien las elevaciones graduales, 
lentas, de la region y son éstas las que, vistas desde el mar, han he- 
cho creer á los viajeros que las han examinado, que las tierras pata- 
gónicas son formadas por una sucesion de mesetas, que sirvieran de 


126 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


pedestal á los Andes, error que se desvanece en cuanto se penetra en el 
interior del territorio. Esas elevaciones producidas en tiempos moder- 
nos, relativamente, han alcanzado un nivel de 80 metros en las inme- 
diaciones de la costa del mar, y han aumentado progresivamente hasta 
1000 metros en el interior del país, donde, á esa altura, hemos visto 
las antiguas lavas submarinas, en forma de picachos y negras mesas 
inclinadas; pero esos solevantamientos de la region terciaria cesan 
al acercarse á los Andes. Observad una carta marina de la Costa del 
Pacífico; vereis que al pié de la Cordillera, en su falda Oeste, corre 
un canal marino, paralelo á ella, que la limita al Este y que tiene por 
el Oeste una série de islas mas ó menos estensas, separadas por otros 
canales transversales y perpendiculares al gran longitudinal, el que 
no es sinó una prolongación marina del gran valle central de Chile. 
Bien pues, al Este de los Andes sucede cosa parecida; el canal lon- 
gitudinal ha existido allí en otro tiempo, hoy se halla cubierto de 
aluviones mas ó menos modernos, y los transversales están general- 
mente reemplazados por valles ó grandes y hermosos lagos, que los 
ventisqueros han labrado y que embellecen la severa naturaleza 
austral. En esos lagos, en aguas dulces, se licuan los témpanos de 
los ventisqueros del Este, como sucede con los de la region del Oeste, 
que concluyen en los fjords profundos, salados, del Pacífico. El gran 
maciso andino no es unido en esos parajes, ni continúo; los ventisque- 
ros y los valles atraviesan desde la Patagonia orienta: hasta la region 
del Pacífico, y si examinarais, en una buena carta, la fisonomía de la 
gran cordillera, encontrariais que casi desde el Sur de Nahuel-Huapí 
hasta el Estrecho, está formada aquella por grandes islotes de pie- 
dra. Varios de los rios que desaguan en el Pacífico, tienen sus 
fuentes en las regiones situadas al oriente de los Andes. 

En otra ocasion hemos de haceros conocer nuestras observaciones 
sobre este punto interesantísimo de la geografia austral y sobre las 
montañas centrales de Patagonia. No es nuestra intencion salir ahora 
de los límites del tema que hemos elegido; solo queremos hacer 
constar la existencia de esa hendidura profunda, longitudinal, de 
Patagonia, paralela á la que forman los canales del Oeste, hendi- 
dura que se debe, en parte, al movimiento ascensional de los Andes 
á traves de aquella gran grieta de la tierra, abierta en tiempos en que 
las regiones inmediatas eran habitadas por la fauna estinguida 
antigua. 

Las elevaciones del territorio patagónico fueron parciales, como ya 
lo hemos dicho. Algunas regiones permanecieron sumerjidas mas 


PATAGONIA 497 


tiempo que otras; los volcanes continuaron lanzando basalto, y cuan- 
do emerjieron esas tierras, sepultaron, á su turno, á otras. En el terri- 
torio comprendido entre el Rio Negro y el Rio Chubut, hemos visto 
paisajes de aspecto caótico; las lavas parecen aún calientes (las podeis 
examinar en el Museo Antropológico); hay volcanes de barro en acti- 
vidad y los geyssers lanzan chorros de agua y vapor. 

Por un lado el fuego, por otro el hielo. Desde el rio Negro, hasta 
el Estrecho, hemos examinado los efectos de estos dos poderosos 
agentes, que han modificado tanto la costra terrestre. Los restos de 
inmensos ventisqueros, cubren en parte, la imponente masa negrusca, 
columnar;del basalto, hasta en la costa oceánica, en el maciso central 
montañoso, elevado de 1725 metros, que hemos tenido la suerte de 
ser los primeros en señalar y al cual hemos dado el nombre del mar- 
tir de la ciencia, Julio Crevaux, nuestro cólega y amigo, y en los 
contrafuertes que preceden á los Andes. Desde la falda de éstos, he- 
mos visto los témpanos, que flotan en los grandes lagos, desprenderse 
con estruendo formidable del ventisquero que ocupa las gargantas, y 
hemos distinguido los humos de los volcanes que, de noche, alumbran 
las blancas crestas y siembran de sombras fantásticas el colosal 
sudario helado que cubre la Cordillera. 

La region austral tenia ya una fisonomía parecida á la que acaba- 
mos de bosquejar, cuando se estinguieron los últimos mamíferos, cu- 
yos restos exhumamos hoy del terreno que se llama pampeano, fenó- 
meno que se debe probablemente á una recrudescencia transitoria del 
clima. 

Cuando aquellos animales volvieron á ocupar esta region, des- 
pues del gran exodo forzado, encontraron que las condiciones de 
vida habian cambiado; entónces comenzó un decaemiento, lento, pero 
contínuo ; la lucha por la vida se hacía difícil y perecian los seres 
menos adaptados al nuevo medio. 

Si el tiempo no nos faltára, podriamos extendernos detallando las 
causas que, á nuestro modo de ver, contribuyeron á la extincion de 
los animales anteriores á la época de la Conquista, y el por qué de la 
supervivencia de los que aún pueblan la Pampa y la Patagonia, como 
ser el Guanaco, el Ciervo, la Liebre, la Viscacha, el Leon, el Zorro, 
el Peludo, etc. No se deben buscar, para esa extincion, grandes causas, 
difíciles de aceptar, como inundaciones, inmensas lluvias, terribles 
vientos, que levantaran nubes de arena, ante las cuales el Simum 
pareciera suave brisa; creemos que todo es cuestion de mas ó menos 
medios de adaptacion á las nuevas circunstancias, producidas por el 


128 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


cambio geológico y climatérico. La teoría de los cataclismos rápidos 
no tiene para nosotros fundamento alguno. 

En las orillas de los lagos y rios pampeanos, sobre los cuales he- 
mos de volver en otra ocasion, desapareció la espléndida fauna pata- 
gónica, y esto en tiempos muchos mas modernos que lo que general- 
mente se supone. 

Es un error el querer referir 4 una causa comun, general, la extin- 
cion ó aparicion de todos los seres; — todo depende de causas locales, 
de medios ambientes independientes. Además, estus fenómenos no 
están ligados á un mismo horizonte geológico comun, como muchos 
lo creen aún; han tenido lugar en distintos, mas ó menos antiguos, 
mas Ó menos distantes. No porque el Mastodonte haya vivido en la 
América del Sur, y se encuentren sus restos en esos depósitos, han 
de ser declarados terciarios los depósitos pampeanos donde se reco- 
jen sus huesos, alegando para ello que en el viejo mundo vivió y se 
extinguió, es esa época, aquella forma avimal. 

En un caso parecido estaría Nueva Zelandia con sus Moas y Aus- 
tralia con sus Marsupiales, donde, si desaparecieran por cualquier 
causa las actuales generaciones humanas, las futuras clasificarian, si- 
guiendo el método aplicado á los animales pampeanos, los puntos 
donde se encontráran los restos de la fauna actual, como pertenecientes 
á unafauna remotísima, dado su antiguo carácter actual y refiriéndola 
álas que se exhuman en horizontes paleontológicos muy alejados de 
los tiempos en que viven aún esos animales. Para clasificar l. edad 
geológica de un horizonte, no siempre se debe tener en cuenta el tanto 
por ciento de los animales extinguidos que contenga; este número va- 
ría con las causas que han formado esos horizontes; pero desgracia- 
damente esto último no se tiene en cuenta, como sería de desear. 
Las leyes generales, en paleontología, imaginadas por los hombres, 
como en muchos otros ramos de los conocimientos humanos, solo sir- 
ven para los que no profundizan, localizándolos, estos estudios; eran 
aceptables cuando las investigaciones eran muy limitadas y se refe- 
rian á conocimientos generales, pero hoy no se las puede tomar en 
cuenta, si es que se las interpreta tal cual nos las enseñan los anti- 
guos autores, que no pudieron estudiar sinó una muy pequeña parte 
del mundo habitado. 

Muchas opiniones se han emitido sobre la extincion de los animales 
de estas regiones y á ellas agregamos hoy la nuestra, que indica, á 
nuestro parecer, la verdadera causa de la desaparicion local ó total de 
gran parte de la fauna patagónica; hemos empleado, para ello, una 


PATAGONIA 199 


nueva teoría que entra á la discusion y que, ampliada, sin variarla en 
lo que tiene de esencial, podría aplicarse á la desaparicion de muchos 
animales de Bolivia, Brasil, etc. 


Señores: ha sido muy larga esta Conferencia y vamos á dar por 
terminada esta rápida exposicion á grande rasgos de lo que hemos 
observado sobre la antigua geografia y la paleontología austral. 

Hemos tratado de probar, con todo lo que dejamos dicho, que la 
fauna extinguida y parte de la moderna, se han desarrollado en la anti- 
gua region del Sur, avanzando luego hácia el Norte por las causas ya 
citadas. 

Aún cuando hay seres que tienen hoy su mayor punto de ex- 
pansion en el Sur, como ser las Otarias ó lobos marinos, y los Pengúi- 
nes, los que á veces avanzan hasta. las aguas del Plata, siguiendo, en 
esto la marcha de las aguas marinas, pues sabeis que las aguas del 
Océano Antártico son las que alimentan el Atlántico, corriendo de Sur á 
Norte, esos seres no tuvieron su desarrollo en un medio tan rudo como 
el actual; poseian, sí, probablemente, propensiones, en su orígen, 
á una fácil adaptacion á él, y mas tarde fueron modificándose, á 
medida que el nuevo medio se presentaba, hasta identificarse com- 
pletamente, y esos son hoy, quizá, los únicos animales terrestres, 
vertebrados, que hayan quedado fieles á su patria primitiva, ayudados 
por las facilidades que tenian sus organismos, á modificarse segun la 
influencia del medio. 

Basándonos en nuestras observaciones, creemos que es un error 
grande el suponer que los animales que hoy vivenen las regiones aus- 
trales del continente hayan sido originarios de Bolivia y que hayan 
llegado, siguiendo los contrafuertes andinos, á las regiones patagóni- 
cas á medida que estas emerjian del mar, como supone el Dr. Bur- 
meister, ó del maciso Brasilero, como lo suponen otros naturalistas. 
Ningun organismo traslada su patria ú otra peor, si ú ello no lo 
obliga la lucha por la vida ; por el contrario, mientras los medios que 
le rodean no le sean desfavorables, busca en ellos los mas aparentes 
para su desarrollo, siguiendo la ley del progreso. Ningun animal 
boliviano ó brasilero abandonó ese medio superior para bajar á las 
regiones inferiores de la Patagonia y Tierra del Fuego; no hallamos 
ninguna causa física que pudiera obligarlos. 

Hemos dicho que en los tiempos en que la fauna mamalógica anti- 


9 


130 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTIFICA ARGENTINA 


gua, patagónica, adquirió el desarrollo que demuestran sus restos, las 
regiones del Sur tenian una fisonomía especial, distinta de la actual. 
Esa fauna se estendió entonces probablemente y en parte á las 
regiones tropicales (de hoy); modificóse luego, adaptándose á los 
distintos medios que crearon las alteraciones geológicas y clima- 
téricas; desaparecieron algunos tipos, aparecieron otros; pero ninguno 
buscó, para su habitacion, un cambio de medio inferior al que tenia al 
principio de su presencia en el continente hoy perdido. 

Patagonia, Tierra del Fuego, son restos del Continente Austral 
en el cual aparecieron y se desarrollaron los animales que aún 
viven en parte de la América Meridional, Nueva Zelandia, Tasmania, 
Australia, Africa, etc. En lo que se refiere á Patagonia, teneis la 
prueba delante de vosotros. Estos huesos os muestran que el hemisfe- 
rio austral fué un núcleo zoogénico como los del viejo Mundo y Norte 
América, y este es, en suma, uno de los resultados que creemos haber 
obtenido de nuestros viajes al Sur, y de nuestras lecturas en el gran 
libro predilecto de Darwin, el de la Naturaleza, libro cuyas tapas abre 
quien tenga deseo y resolucion y cuya lectura se hace facilmente con 
un pequeño esfuerzo de voluntad y contraccion. 


Tal ha sido el tema elejido para esta noche, con el objeto de de- 
mostrar públicamente ia importancia de algunos objetos de las colec- 
ciones del Museo que dirijimos; objetos que, si bien no se insinuan 
al curioso por su vista, tienen, como habeis podido juzgar, un 
gran valor, en el grandioso cuadro del desarrollo de la vida sobre 
la tierra, desde las épocas mas oscuras de los tiempos geológicos. 
Puede ser que se nos tache de haber dado, en esta ocasion, demasiado 
vuelo á nuestra fantasía, pero sírvanos el saber que la ciencia posi- 
tiva siempre es el resultado de la induccion y que muchas veces no 
hay una gran distancia entre una realidad y lo que se cree a priori 
una quimera. Casi todas las nebulosas se reducen; es simple cuestion 
de anteojos. 

Hemos consagrado nuestros esfuerzos á estudiar el pasado del 
hombre americano y para ello hemos tenido que emprender el estudio . 
de los animales que le precedieron en este teatro; hemos de continuar 
en ambos estudios con el mismo empeño que hasta hoy y esperamos 
que algun dia volveremos á ocupar vuestra atencion para presentaros 
cuadros mas perfectos que los trazados, en esta y en la anterior con- 


PATAGONIA 131 


ferencia, de lo que fué la República Argentina antes de la aparicion 
del hombre ; trataremos de averiguar cómo es que éste apareció en 
estas regiones, qué condiciones de vida tuvo, á qué grado de cultura 
alcanzaron y cómo es que se estinguieron y se estinguen las razas 
que el Europeo encontrára en este escenario, donde hoy tiene uno de 
los mayores teatros de accion de los tiempos presentes y futuros. 

Además, hemos querido, con la conferencia de hoy, colocar otra 
piedra en la obra á cuya realizacion debe consagrar principalmente 
sus esfuerzos la Sociedad Científica Argentina, esto es: 

« El conocimiento físico y moral de nuestro país, desde los tiempos 
geológicos mas remotos, hasta nuestros dias, y su relacion con las de- 
más regiones de la Tierra. 


FRANCISCO P. MORENO. 


15 de Julio de 1882. 


ASÍLIDES ARGENTINOS 


(Continuacion ) 


(6) Archilestris Loew. (1) 
(9) A. capnopterus (Wied.). 


Agréguese á su bibliografia : Schin. Verh. zool.—bot. Ges., XVIL, 377, 45 
(1867). 


(39) [Dasypogon Meig. 
(14) D. costalis E. Lch. A. 


La señorita ELINA (GrONZALEZ ha conseguido capturar, por Enero 
de este año, en el partido de Mercedes, tres ejemplares más (2 Q y 
1 S) de esta especie, los cuales están conformes con la descripcion 
que de ella he publicado, excepto en un solo punto: que las cerdas 
marginales del escudete son cuatro en lugar de dos, por lo 
ménos en el espécimen masculino. 


23. Plesiomma Macq. 


Plesiomma, Macq. Dipt. exot., I, p. 2, 54 (1838). — Walk. L. of Dipt., p. VI 
(Suppl. 11), 377 et 500 (1854). — Big. Anm. Soc. Ent. Fr. ser. 3, V, 551 
(1857). — Schin. Verh. zool.-bot. Ges., XVI, 658 (1866). 


52. P. semiruía (Wied.) Schin. 


Dasypogon semirufus, Wied. Auss. zwetfl. Ins., 1, 393, 42 (1828). — Walk. 
op. cit. 441 et 443, 157 (1854. 
Plesiomma semirufa, Schin. op. cit., 678 et 702 (1866). 


(1) Al imprimir la entrega de Abril de este año se omitieron, por un descuido, 
los n* (6) á 53, publicados ya en un tiraje á parte de este trabajo, por cuya razon 
se publican ahora. 


ASÍLIDES ARGENTINOS 133 


Hab. observ. : Brasil (Wied.-Walk.-Schin.). 

Este bonito Asílide, cuyo aspecto general recuerda el de los Hime- 
nópteros del género Ammophtla, es muy comun en el Oeste de esta 
provincia, particularmente por el mes de Febrero, durante el cual he 
tenido oportunidad de observarlo en los campos de Chacabuco, donde 
mi hermano descubrió el primer ejemplar que hayamos visto. 

Es muy facil reconocer esta especie entre todas las indígenas de la 
misma familia por la esbeltez de su figura, por el color general negro 
de su cuerpo, sobre el cual se destacan agradablemente el amarillo 
sedoso de los bordes laterales del mesonoto y el rojo anaranjado vivo 
que tiñe la base del abdómen, adelgazada como en todos sus congé— 
neres, y, finalmente, por sus alas negruzcas, con una gran mancha 
amarilla testácea en la region ántero-basal. Su longitud oscila 
entre 14 y 18””. 

Se aparta de las especies típicas en que el vértice es mucho menos 
estrechado, lo cual permite que los ojuelos esten colocados en un 
tubérculo, como de ordinario; ademas, su cara es muy tuberculiforme 
y su mostacho asciende hasta junto á las antenas. 


24. Holcocephala Jaenn. 


Discocephala, Macq. Dipt. exot., 1, p. 2,50 (1838,, nec. Lap. (1833), nec Ebr. 
(1830. Discocephalus). — Walk. L. of Dipt. p. VI (Suppl. II), 377 et 495 
(1854). —Big. Ann. Soc. Ent. Fr., ser. 3, V, 552 (1867). — Loew Dipteren- 
fauna Súdafr., 73 et 96 (1860). — Schin. Verh. zool.—bot. (es., XVI, 658 
(1866). — V. d. Wulp. Bijdr. Asil. Oost-Ind. Arch., 7 et 18 (1872). 

Holcocephala, Jaenn. Neue exot. Dipt., 51 (1867). — Loew. Berl. ent. 
Zeitschr., 377 (1874). — O. Sack. Bol. Buf. Soc. Nat. Sci., 182 (1874). 


53. MH. uruguayensis n. sp. 


Fusca, pleuris abdominisque arcuum dorsualium marginibus late- 
ralibus paulo rufescens, dense flavescenti-cinereo-prulnosa, pills se- 
tisque omnibus flavescenti-albis ; palpis fuscescenti-testacers ; antennas 
nigris; scutello mesonotoque setis destitutis, hoc vittis tribus latas 
fuscis, opacis, quarum media postice abbreviata lateralibusque ma— 
culiformibus; pedibus rufo-testaceis, femoribus ad margínes genicu— 
lares nigro-picers tibiisque ad apicem plus minusve infuscatis; alarum 
cellula anali satis ante margiínem clausa. Long. 6-7”. 

¿ Pedibus posticis trochanteribus femoribusque extus valde in- 
fuscatis s. magnam ad partem subpiceis, tibis triente apical: tarsis- 


134 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


que articulorum apice nigro-piceis; alis limpidis, triente basal 
cellulisque costalibus fusco-nigris; organa copulatoria rufo-testacea. 

Q Pedibuws posticis trochanteribus, femoribus tibrarumque aptce 
minus infuscatis et tarsis articula ultimi apice tantum distincte 
nigro-piceo, praecedentibus tamen apice 1mo leviter infuscatis; alis 
nigricantibus, basi saturatioribus, interdum cellularum disco sub-lim- 
pidas. 

Hab. observ.: Rep. Oriental del Uruguay (Mercedes). 

CABEZA parda, densamente pruinosa. Cara medianamente convexa, 
longitudinalmente dividida por un surco medio, mas marcado en su 
parte superior que en lo demas, con el borde bucal un poco promi- 
nente, desprovista de vello, con la pruinosidad cenicienta, un poco 
amarillenta. Tubérculo ocelifero ni setígero, ni pilífero. Occapucto con 
la pruinosidad blanquizca, con ralo y fino pelo del mismo color. 
Mostacho peristomático compuesto de unos cuantos pelitos amari- 
llentos. Barba igualmente escasa y del mismo color que el mostacho. 
Antenas negras, opacas, con el estilo lustroso y los pelitos basales 
amarillentos. Trompa negra pícea, luciente. 

TÓRAX pardo, un poco rojizo testáceo en los flancos, revestido de 
densa pruinosidad aplomada amarillenta, completamente desprovisto 
de cerdas. Mesonoto sin vello, con tres bandas longitudinales pardas 
opacas, la media desvanecida mucho antes del borde posterior, las 
laterales maculiformes. Flancos con los pelos antehalterales blan- 
quizcos. Patas rojas testáceas, lustrosas, con ralo y muy corto vello 
amarillento y con todas las cerdas de este color. Ancas cubiertas de 
pruinosidad como la pleural, con muy escasos pelitos blanquizcos; 
fémures con el borde genicular negro píceo; tibias, particularmente 
las posteriores, con el extremo mas ó ménos oscurecido por una tinta 
parda; pubescencia tibio-tarsal interna anaranjada sedosa viva; 
último artejo de los tarsos negro píceo, con la base testácea; uñuelas 
testáceas, con el extremo negro; ventosas blanquizcas. Alas con la 
celdilla anal cerrada bastante antes del borde posterior y con las 
nervaduras pardinegras. Cucharones y balancines rojizos testáceos, 
los primeros con pelitos blancos amarillentos. 

ABDÓMEN pardo, con los bordes laterales de los arcos dorsales un 
poco rojizos, densamente cubierto de pruinosidad aplomada ama- 
rillenta. 

Macho. Patas posteriores con los trocánteres y los fémures muy os- 
curecidos en su cara externa y con el tercio inferior de las /¿bias y el 
extremo de todos los artejos tarsales negros píceos. Alas límpidas, con 


ASÍLIDES ARGENTINOS 135 


el tercio basal y las celdillas costal y subcostal pardinegros. Aparato 
de la cópula roju testáceo, luciente, con pelitos blancos amarillentos. 

Hembra. Patas posteriores con los trocánteres, los fémures y el ex- 
tremo de las tibias menos oscurecidos y con el extremo de los artejos 
tarsales 1-4 sólo ligeramente empardecido. Alas negruzcas, mas oscu- 
ras en la base que en el resto, á veces con el disco de las celdillas sub- 
límpido. Oviducto rojizo, con vello blanco amarillento. 

Se distingue de la mayoria de sus congéneres por el color general 
de las patas, que en ésta es negro, y, en particular, de la H. abdo- 
minalis (Say) por el del abdómen y de la HH. albo-atra Walk. por el de 
los pelos palpales. 

He examinado cuatro ejemplares (3Q y 1 $) cazados en la vecina 
República Oriental del Uruguay, no lejos de la ciudad de Mercedes, 
por el Dr. D. CárLOS BERG. 


Nora. — El Dr. BurMEISTER menciona /Reise elc., TI, 170. 1861) una Holcoce- 
phala de Tucuman, «semejante á la D. abdominalis Say, con la mitad de las 
alas teñida de negro », ála cual denomina Discocephala pullata, 


(La continuacion véase en las páginas 185 á 192 del tomo XIID. 


26. Rhathimomyia n. gen. 


Genus Atomosiae valde affine, notis sequentibus evidenter distin— 
ctum: scutellum superficie descendente convexa, satis promnente, 
setis omnino destitutum; femora postica incrassata, inferne setis bre- 
vibus, at validas, spimformibus, parce armata; tibiae posticae haud 
eiltatae; alae latiores; abdomen obtriangulare supra minus convexum 
(SÍ) v. ovatum depressiusculumque (Q) apice haud late rotundato, 
sed obtuse acutvusculo, segmento 7* praesertim mare distincto; organa 
copulatoria maris parum exserta. 

CABEZA exactamente como en el género Atomosta; sólo la trompa 
se asemeja mas á la de las Ceratotaenta. El tercer artejo de las an- 
tenas lleva un pequeño segmento apical, cubierto de pubescencia mi- 
eroscópica, que debe considerarse, en mi opinion, como un estilo; en 
el dorso del mismo artejo, junto á la base de dicho segmento, hay 
una espinícula, correspondiente á la que presentan varias de las Ato- 
mosia que Conozco. 


136 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


TÓRAX no puntuado. Escudete desprovisto de cerdas, con el canto 
convexo y bastante saliente. Flancos con 2 cerdas mesopleurales cortas 
y delgadas, y con las série antehalteral simple, y compuesta de pocas 
cerdas. Alas proporcionalmente mas anchas que en las Atomosta y las 
Ceratotaenta (2 */, veces mas largas que anchas); inervacion como 
en estos géneros; nérvulo transversal medro situado en la mitad de 
la celdilla discal; la nervadura que cierra la cuarta celdilla posterior 
no continua ordinariamente á la que cierra la discal, ni sigue precisa- 
mente su misma direccion, sinó que nace comunmente (1) un poco 
detrás de ésta y corre con visible oblicuidad, como en las Ceratotaenia 
de mi coleccion y aún en ciertas Atomosta (p. ej. A. venustula Nob.) 
(2) Patas como en Atomosta y Ceratotaenia, pero los fémures poste— 
riores visiblemente hinchados, cubiertos de escasas espinículas, en vez 
de pelos y provistos, por debajo, de cerdas espiniformes muy cortas y 
robustas y las tibvas del mismo par armadas de unas cuantas de estas 
espinas en lugar de los largos pelos y cerdas que las erizan en los 
géneros citados. 

ABDÓMEN finamente puntuado, tan largo proporcionalmente como 
el de las Ceratotaenía que conozco, menos convexo que en el género 
Atomosta, terminando en punta obtusa y no en la ámplia curva que se 
observa en éste; segmento 7” libre, es decir, no cubierto por el 6. 


MACHO 


ABDÓMEN obtriangular, tan ancho ó apenas mas ancho que el tórax” 
7” segmento mas aparente. Aparato de la copula un poco saliente. 


HEMBRA 


ABDÓMEN aovado, mas deprimido, visiblemente mas ancho que el 
tórax; 7” segmento menos saliente. 

El nombre que doy á este género alude á la lentitud, observada 
por mi hermano, en los movimientos de la especie típica, lentitud por 
cierto aberrante, pues la agilidad y la viveza son características de 
los Asílides. 

En cuanto á la distincion de esta nueva forma de las ya descritas 


(1) En un ejemplar de mi coleccion forma (en ambas alas) su continuacion, pero 
cambia de direccion, formando un ángulo obtuso. 

(2) La bifurcación de Ja cubital es ó no apendiculada en la especie típica. Con- 
súltese la descripcion detallada de ésta. 


ASÍLIDES ARGENTINOS 137 


es sumamente fácil hacerla mediante el exámen del escudete y de las 
patas posteriores. 


56. Rh. nitidula n. sp. 


Anthracina nítida; antennis, mystace, barba setisque omnibus 
nigris; capite, prothorace, pleuris, praeter discum mesopleurarum, 
el coxis tenuissime denseque cinereo-pubescentibus ; mesonoto, scu— 
tello abdominique dorso tenutter cano-villosulis; alis hyalinas, leviter 
infumatis, venis picess, parum vel vix fuscescenti-marginatis ; tibiis 
posticis intus vellere albo hirtis; abdominis dorso incisuris laevibus 
impunctatis, ventre fusco-piceo, incisuris sordide albidis, yriseo-prur- 
noso parceque albido-villosulo. Long. 8 mm. 

S. Tubús tarsisque rufescenti-piceis, geniculis testacers ; abdominas 
arcu dorsualt septimo plerumque nigro, raro testaceo ; organis copu- 
latorús nigris quoque, flavido-prlosulas. 

Q. Geniculis, tibús tarsisque luteo-testacers, apice horum fusco; 
abdominis arcu dorsuali septimo luteo-testaceo, interdum eburneo et 
arcu sexto postice lutescente. 

Hab. observ. : Buenos Aires (Chacabuco). 

CABEZA negra, densamente revestida de finísima pubescencia ceni- 
cienta clara, ligeramente amarillenta. Antenas negras, así como las 
cerditas de sus dos primeros artejos. Mostacho compuesto de unas 
pocas cerdas negras, esparcidas por toda la superficie facial. Barba 
negra, corta y rala. Cerdas restantes del mismo color. Trompa negra, 
lustrosa. 

TÓRAX antracino, luciente, con todas sus cerdas negras. Pronoto y 
flancos, excepto el disco de las mesopleuras, cubiertos de una pu- 
bescencia como la de la cabeza. Mesonoto y escudete con vello corto, 
fino, blanquizco, poco abundante. Patas con todas las cerdas negras; 
ancas negras, cubiertas de pubescencia como la pleural; fémures 
negros, lustrosos, con el borde genicular testáceo; t¿b1as anteriores 
con la pubescencia blanca amarillenta sedosa, las posteriores erizadas 
en el lado interno de fino vello blanco; uñuelas negras, con el arran- 
que testáceo; ventosas blancas súcias. A/as hialinas, ligeramente 
ahumadas, mas Ó menos parduzcas junto á las nervaduras, y con 
estas píceas; la costal cubierta de vello áspero negro; el apéndice 
de la célula marginal mas corto que en Ceratotaenta y que en la 
mayoría de las Atomosía de mi coleccion; la bifurcacion de la nerva- 
dura cubital con ó sin apéndice; cuando existe éste, es mas Ó menos 


138 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


prolongado y se dirige con mayor ó menor oblicuidad hácia la nerva- 
dura radial, uniéndose á veces á ésta, de lo cual resultan tres cel- 
dillas submarginales; ordinariamente nace dicho apéndice á corta 
distancia del orígen de la rama anterior de la bifurcación, pero en 
algunos ejemplares parte del arranque mismo de la rama mencionada; 
es, pues, muy variable y con frecuencia diferente el de un ala al de 
la otra del mismo indivíduo; primera celdilla posterior un poco mas 
ancha en el extremo que en la base. Cucharones blancos, con una 
orla. de pelitos del mismo color. Balanciínes amarillos claros. 

ABDÓMEN con el dorso negro luciente, á veces un poco rojizo en los 
costados, con vello como el del mesonoto, pero aún mas corto, formado 
de pelitos, cada uno de los cuales se levanta del fondo de uno de los 
hoyuelos punctiformes, como sucede en las Atomosta y Ceratotaenía ; 
borde posterior de cada arco dorsal liso y glabro; vientre pardo 
píceo, con cada arco anchamente orillado de blanco impuro en el 
borde posterior, cubierto de pruinosidad grisácea y de escaso vello 
blanquizco. 

Macho. Tibias y tarsos píceos rojizos; un poco de testáceo en el 
arranque mismo de las primeras. Séptimo arco dorsal del abdómen 
generalmente negro, rara vez testáceo. Aparato de la cópula negro, 
con pelitos amarillentos. 

_ Hembra. Tibras y tarsos amarillos testáceos; el último artejo de 
éstos pardo. Séptimo arco dorsal del abdómen amarillo testáceo, á 
veces marfileño y con el sexto tambien un poco testáceo en su parte 
posterior. : 

Este Atomosino es bastante comun en los campos de vegetacion aún 
casi vírgen del partido de Chacabuco, de donde mi hermano me ha en- 
viado como una docena de ejemplares de ambos sexos. 


(10). Dasythrix Lw. 


Agréguese á su bibliografía: Law Dpterenfauna Súdafr. 124(1860). 


(17) BD. leucophaea E. Lch. A. 


Poseo ahora varios ejemplares de los dos sexos, cazados por mi her- 
mano en Chacabuco, los cuales me permiten completar mi descripcion 
con las siguientes observaciones. 

El tegumento de la cara suele ser un poco rojizo ferruginoso, por 


ASÍLIDES ARGENTINOS 139 


lo menos en las hembras. El color de la pruinosidad que lo cubre, así 
como el de la que reviste las otras partes del cuerpo, es generalmente 
un poco amarillento (murinus). En las antenas predomina ordinaria- 
mente el color rojo de herrumbre, oscurecido por la tinta parda en 
algunos puntos, sobre todo en el primer artejo y en el medio del se- 
gundo. 

Las cerditas negras de las bandas del mesonoto invaden los espacios 
que separan á éstas entre sí; la línea que divide en dos á la banda 
media es bien distinta. La cara inferior de los fémures, la interna de 
las tibias posteriores y la base de las intermedias suelen ser tambien 
rojas testáceas ó ferruginosas, por lo menos en el sexo femenino. En 
éste, cuyo abdómen es un poco mas corto y mas robusto, las alas so- 
brepasan al 6% segmento, cuando menos; el vello de la nervadura 
costal es blanco amarillento hasta la mitad ó los tres cuartos de la 
celdilla humeral y en seguida negro. Cucharones blancos, orlados de 
finos pelos del mismo color. Los balancines suelen volverse ferrugi- 
nosos en los ejemplares secos. 

Las grandes manchas obtriangulares del dorso abdominal no están 
completamente desprovistas de pruinosidad, pues aparece mirándolas 
de cierta manera, y están cubiertas además, por lo menos en su disco, 
de cerditas negras, tan largas como el vello claro que reviste lo demas 
del ABDÓMEN. El color del aparato de la cópula es antracino ; el pelo 
que lo cubre es escaso, blanco amarillento. Ovipósttor negro por arriba, 
ferruginoso por debajo, con escaso vello blanco. 

La longitud del insecto oscila entre 19 y 24 mm., sin contar las 
antenas. 

Resulta de esta revision, que la D, leucophaea bien podría ser la 
misma que la D. heteroneura (Mcq.) Lw.-Schin., pues en verdad los 
dos únicos caracteres diferenciales de alguna importancia, á saber, 
el color del abdómen («castaneo») y las nervaduras desvanecidas 
antes de alcanzar el borde alar, quizas no tienen otro fundamento 
que un exámen demasiado superficial ó constituyen una simple des- 
viacion individual; MAcQquART no menciona tampoco las cerditas 
negras del mesonoto y del dorso abdominal, pero debe recordarse 
que yo tambien he omitido las de este último en mi primera descrip- 
cion, por haberme servido de un solo ejemplar. Sin embargo, consi- 
dero mas prudente conservar el nuevo nombre específico hasta tanto 
que el exámen del tipo de MACQUART Ó el descubrimiento de otros 
ejemplares brasileños que convengan satisfactoriamente con su des- 
cripcion vengan á resolver la duda. 


$r 


140 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Por lo que toca á los hábitos de esta Dasythrix, sólo sé que, segun 
observaciones de mi hermano, acostumbra dar caza al Allopogon 
vittatus y es víctima á su vez del Eraz singularis y del Phonicocleptes 
Bustrs. 


27. Lycomyia Big. 


Lycomyia Big. Anm. Soc. Ent. Fr., sér. 3, Y, 288 (1857). —Schin. Verh. 
zool.-bot. Ges. XVI, 663 [1866). 


Hasta ahora no he visto especie argentina alguna de Lycomyla, 
pero entre los Asílides de Córdoba enviados por el Dr. WEYENBERGH 
al Prof. VAN DER WULP fué uno, que este competente especialista cree 
perteneciente á dicho género (V. Tydschr. voor Ent. XXII, Versl., 
21. 1879). 


III. ASILITAE Maco. 


(13). Mallophora Serv. Macq. 
(19). M. ruficauda (Wied.) Walk. 


Agréguese á su sinonimía: 
Mallophora soccata, Thoms. Eugen. Resa, Dipt., 467, 35 (1867). 
Muy al contrario de lo que yo suponía, la M. soccata de THOMSON 
ha resultado ser, segun cópia de su descripcion detallada, que M.B1IGOT 
ha tenido la amabilidad de comunicarme, nó la especie descrita por 
WIEDEMANN como variedad de su Asilus scopifer, sinó el Y de nuestra 

bien conocida M. ruficauda! 


57. Mi. vegeta n. sp. 


$. Niger, pedibus perparum rufescentibus; mystacas disco pilisque 
palporum, verticas, orbitarum posticarum, mesonoti partis anticae 
abdominisque apicis super: pallide sulphureis; barba, fasciculo parvo 
ad mesopleuras postto pilisque femorum partis inferae, tibiarum posti- 
carum faciel mternae meda tarsorumque posticorum articulorum 2-5 
dimidi extern albis; abdominis dorso ad medium ventreque ad 
apicem rufo-hirtis; hirsutitie reliqua omnino nagra; alas nigrescenti- 
fuscis, antice paulo obscurioribus, cellula postica prima ante mar- 
ginem clausa. Long. 27 mm. 


ASÍLIDES ARGENTINOS 141 


Hab. observ.: Provincia de Santa Fé. 

CABEZA antracina, luciente. Cara con el surco medio menos mar- 
cado que en la M. lugubris, orillada de pruinosidad leonada blan- 
quizca en los bordes oculares, la cual se extiende por los costados de 
la protuberancia epistomática, y provista de escasos pelos blancos 
amarillentos junto á las márgenes pruinosas laterales. Vértice y 
órbitas frontales erizados de pelo sulfúreo pálido; éstas con algunas 
cerdas negras en su parte anterior; tubérculo ocelifero sin cerdas. 
Occipucto con las órbitas cubiertas de pruinosidad idéntica á la de 
los lados faciales, erizado en su parte superior y en aquellas de pelo 
igual al del vértice y de pelo negro en el resto; dos ó tres cerdas 
occípito-orbitales (1), robustas, negras, situadas detrás de las depre- 
siones del vértice. Mostacho sulfúreo pálido, orillado de cerdas negras. 
Barba blanca pura, con los ángulos súpero-externos sulfúreos claros. 
Palpos negros, densamente erizados de cerdas del mismo color que 
el mostacho y, hácia la base, con una que otra negra. Trompa negra, 
iustrosa, con pelitos leonados en la punta y con largos pelos negros 
por debajo, en la mitad basal. Antenas exactamente iguales á las de la 
M. ruficauda, esto es negras, con los dos artejos basales cortos, sub- 
iguales en longitud; el primero glabro, lustroso, con pelitos sulfúreos; 
el segundo cubierto de pruinosidad cenicienta leonada, con las cerditas 
inferiores sulfúreas (2) y las superiores negras; el tercero una y media 
vez mas largo que los dos precedentes reunidos, revestido de pruino- 
sidad leonada sedosa ; el estilo casi tan largo como el 3** artejo, fer- 
Tuginoso. 

TóRAX negro, con reflejos color café en los flancos, debidos á la 
ligera pruinosidad leonada que los reviste. Parte anterior del meso- 
noto erizada de pelitos sulfúreos pálidos. Flancos con un pequeño 
mechon de pelo blanco en el centro de las mesopleuras. Todo el pelo 
y cerdas restantes del tórax son negros. Patas negras, un poco ro- 
jizas, particularmente en las tibias anteriores é intermedias y en los 
fémures posteriores; éstos ralamente erizados, por debajo y en los 
costados, de pelos blancos; los otros dos pares con la mayor parte 
del pelo de dichas partes del mismo color; unos cuantos pelos de las 
ancas anteriores, un mechon en el medio de la cara interna de las 


(1) Segun la nomenclatura de Osten-Sacken /An essay of comparative Chaeto— 
taxy, etc. in Mitth. d. Múnch. Ent. Ver. 1881). Estas cerdas constituyen lo que he 
llamado «corona» ó «série post-ocular. » 

(2) Suelen ser negras en la M. ruficauda. 


1492 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


tibias posteriores y el pelo que cubre la mitad externa de los artejos 
2-5 de los tarsos del mismo par blancos puros; todo el pelage res- 
tante, incluyendo la pubescencia tibial interna, las cerdas y las 
uñuelas son negros; ventosas parduzcas, con los ejes píceos. Alas 
pardas negruzcas, con reflejos violetas, un poco mas oscuras en las 
celdallas costal, medrastina y subcostal (Ó marginal), el borde an= 
terior de la 4* cubital (6 submarginal), la 3? cubital (la interna) 
y las dos basales; nervaduras píceas; vello de la costal negro; 4? cel- 
dilla posterior cerrada un poco antes del borde alar. Cucha- 
rones negros, orillados de pelo del mismo color. Balancines pardi- 
negros. 

ABDÓMEN negro, cubierto de pelo del mismo color, excepto en los 
arcos dorsales 3”, 4” y 5” y en los dos últimos del vientre, donde el pe- 
lage es de un color semejante al del ápice abdominal de la M. ruficauda, 
pero notablemente mas rojo, y en el extremo dorsal, donde es sul- 
fúreo blanquizco ; los arcos ventrales 3% y 4” presentan, en el medio, 
por lo menos en mi ejemplar, un mechoncito rojo. Aparato de la 
cópula negro luciente, con pelo ralo igual al del extremo dorsal del 
abdómen. 

Esta especie es la que el Dr. BURMEISTER descubrió en el Paraná 
(Entre-Rios) y que menciona en su viaje (Resse durch die La Plata- 
Staaten 1, 489); en la coleccion del Museo Público de Buenos Aires 
se conservan tres ejemplares. El espécimen típico fué capturado en 
Santa Fé por el jóven aficionado á los estudios histórico-naturales, y 
en particular á la Botánica, D. Nicanor Elia, quien se la entregó al 
Dr. HOLMBERG, á cuya amistad la debo. 

Creo prudente hacer notar los principales caracteres que la distin- 
guen de las siguientes especies : 


1. M. ruficauda (Wd.) Wlk. —El color del pelo que cubre los 
palpos, el escudete y el abdómen es suficiente para que no se 
confunda á esta especie con la M. vegeta. 

2. M. Pluto (Wd.) WIk. — « Muy semejante al As. ruficauda, 
quizas sólo variedad, pero sin nada amarillo en el iórax», 
dice WIEDEMANN; fuera de esto, su barba y el pelage escutelar 
son negros. 

3. M. robusta (Wd.) Mcq.— Su barba y el pelo de las ancas ante- 
riores son amarillentos, la mitad basal de las tíbias posteriores 
lleva pelage blanquizco, etc., segun WIEDEMANN y, segun MAC- 
QUART, « las nervaduras de las alas son normales » y en el macho, 


ASÍLIDES ARGENTINOS 143 


el escudete está cubierto de pelo negro, orillado posteriormente 
de pelos amarillos. » 

4. M. ventralis Mcq. —El pelo de los palpos y el de la frente del 
macho es negro, el pelage abdominal no es rojo en parte al- 
guna, etc. 

5. M. rufiventris Mcq. — Parece aproximarse mucho ála M. rufi- 
cauda y á la M. vegeta, pero se caracteriza bien por la banda 
de pelos amarillos situada debajo de las alas, que menciona 
MACQUART; por otra parte, las frases de este autor: «scutello 
abdomimneque rufo hirtis» y «écusson et abdomen á potls 
fauves » no son aplicables á ninguna de dichas especies. 


La 1? celdilla posterior cerrada es el carácter esencial del género 
Megaphorus de M. Bicor, el cual no ha sido aceptado, con mucha 
razon en mi concepto, pues no sólo chocaría con afinidades evidentes, 
como por ejemplo, la que aproxima mi nueva especie á la M. ruficauda, 
sinó que aquel es variable, dentro de ciertos límites, en la misma es- 
pecie, segun lo ha demostrado el exámen hecho por ScHINER, de 14 
ejemplares de la M. singularis Mcq. de los cuales 4 la tenian abierta, 
si bien fuertemente estrechada. La particularidad en cuestion ha 
sido observada en las M. laphrordes (Wied.) Schin. (M. heteroptera 
Mcq., M. clausicella ej.? et M. minuta ej.?), singularis Mcq. y pu- 
silla Mcq., especies mucho menores que la M. vegeta y bien ci 
por los colores de su pelage. 


(Continuará) 


ENRIQUE LywcH ARRIBÁLZAGA. 


MISCELÁNEAS 


Composicion del aire en los altos y en las lla-— 
nuras. —M. Virlet d'Aonst ha dirigido recientemente á la Aca- 
demia de Ciencias de París una carta sobre esta cuestion, cuyo conte- 
nido vamos á dar á conocer á nuestros lectores. 

En ella hace algunas observaciones sobre la interesante comuni- 
cacion, tambien dirigida á la Academia, por MM. Muntz y Aubin, 
retativa á la determinacion del ácido carbónico en las altas regrones 
de la atmósfera, cuyos esperimentos, que considera muy exactos, 
confirman su opinion sobre la composicion del aire en lo alto de las 
montañas. 

Cree M. d'Aonst haber demostrado en los dos opúsculos que remite 
con su carta, que la composicion del aire debe ser exactamente la 
misma en las cúspides de las mas altas montañas, que en las llanuras 
que ocupan sus bases; lo que demuestran las corrientes diversas, que 
se elevan lamiendo sus flancos. 

Estas corrientes arrastran el polvo de las llanuras, lo trasportan 
hasta sus cúspides, cuyo polvo concluye por constituir un suelo, en 
algunos puntos de bastante espesor, al que el autor denomina terreno 
meteórico ó de trasporte aéreo. Y dice en el opúsculo titulado Ascen— 
siones al Popocatepetl y al Iztaccibuatl, que no es mas que la repro- 
duccion de la carta que reprodujo el periódico La Nature; «que la 
composicion de las capas de aire en las montañas es exactamente la 
misma que en las llanuras, porque estas capas se elevan sucesiva- 
mente por corrientes, adelgazándose, ciertamente, hasta las cúspides 
mas elevadas ; de suerte, que el aire recogido á grandes alturas, sobre 
una montaña, debe tener exactamente la misma composicion que en 
la base, que es lo demostrado por MM. Muntz y Aubin. Cuando se 
quiera descubrir la diferencia de composicion que podrá tener el aire 
á diferentes alturas, solo podrá conocerse elevándose verticalmente, 
en globo, y recogiendo muestras á diferentes alturas sobre el suelo, » 

Es de opinion M. d'Aonst, en este punto, que el ácido carbónico, 
no encontrándose en la atmósfera sinó al estado de mezcla, debe en 
razon de su mayor densidad, disminuir en proporcion, á medida que 
nos elevamos verticalmente en la atmósfera, donde acaso concluye 
por desaparecer. Lo cual seria conveniente averiguar por nuevos es- 
perimentos ; los cuales podrian hacer fácilmente MM. Muntz y Aubin 
de las ascensiones aereostáticas que hoy son tan frecuentes. 


CONFERENCIA PÚBLICA 


EN HONOR DEL SOCIO CORRESPONSAL, D” D. LADISLAO NETTO 


EL 12 DE OCTUBRE DE 1882 


DISCURSO DE APERTURA DEL PRESIDENTE D" BERG 


Señoras y Señores : 


Debo explicar en pocas palabras el motivo de esta reunion, á la 
distinguida y numerosa concurrencia que nos honra con su presencia. 

La Sociedad Científica Argentina se encuentra hoy en asamblea 
extraordinaria, celebrando una fiesta de familia en honor de un aso- 
ciado extranjero y que vosotros haceis mas solemne por el concurso 
que nos prestais. Estas reuniones bulliciosas son raras en nuestra 
Suciedad, ajustando nuestros actos al verdadero carácter que deben 
tener las asociaciones científicas, que deben distinguirse por la mo- 
destia, sobriedad y seriedad, y no seguir el ejemplo de ciertas aves, 
que apénas ponen un huevo, Jo cacarean y comunican á la vecindad. 

La Sociedad está muy léjos de atribuirse méritos inmerecidos; al 
contrario, tiene que confesar lo limitado de sus fuerzas y méritos. 
Vive en un medio poco favorable para su desarrollo, alejada de los 
focos científicos y luchando con numerosísimos inconvenientes. Vive 
y trabaja modestamente, contribuyendo al noble fin de la ciencia 
verdadera, que en busca de la verdad no especula con las recompensas 
materiales. Pero, señores, el hecho mismo de poder vivir para las 
ciencias, ser útil á ellas y al país durante y despues de diez años de 
existencia, importa ya un gran triunfo. 

No le ha faltado el aplauso por sus humildes tareas, de que dan 
cuenta los 14 volúmenes de los Anales que publica la Sociedad y que 
han sido acojidos favorablemente en todos los países, no solo para sor 


AN, CIENT, T, XIV. 10 


146 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


colocados en sus bibliotecas, sinó para ser leidos, aprovechados prác- 
ticamente y en parte para ser traducidos en otros idiomas. 

Con la firme y mejor buena voluntad, y en los límites de nuestras 
facultades, podemos, ademas, vanagloriarnos de haber contribuido en 
algo á propagar entre nosotros el gusto por el estudio de las ciencias 
exactas y naturales y hacer conocer las riquezas del suelo argen- 
tino aun poco explorado. - 

La Sociedad ha iniciado conferencias públicas y ha reunido siempre 
una concurrencia culta é ilustrada, tanto de hombres como de se- 
ñoras, y sobre todo se han distinguido por su asiduidad las maestras 
y alumnas de la Escuela Normal, que han venido á nuestras reunio- 
nes á ampliar sus conocimientos y á demostrar que la mujer que se 
educa para esposa, madre ó maestra, no solo debe cultivar el senti- 
miento, sinó que debe robustecerlo y darle una base sólida por el 
conocimiento de la naturaleza en sus hechos y leyes. 

La Sociedad Científica Argentina se halla en buen camino para su 
desarrollo y prosperidad. El número de sócios aumenta. Hace un mes 
se nos ha incorporado la Sociedad «Estudiantes de Ingeniería», para 
trabajar con fuerzas unidas. Y, señores, la juventud es el alcohol 
conservador de la vejez; la juventud de hoy es el poder del porvenir. 

La Sociedad saliendo de vez en cuando de su modesto local de se- 
siones, lo ha hecho para celebrar una fiesta y dar cuenta de su labor. 
El objeto de esta sesion extraordinaria en el salon del Coliseo, no es 
el mismo. La Sociedad Científica Argentina celebra esta fiesta en 
honor de un distinguido huésped y uno de sus miembros correspon- 
sales que ha venido á visitar las playas del Plata. — Este es el co- 
nocido naturalista brasilero el Dr. Ladislao Netto, Director General 
del Museo Nacional de Rio de Janeiro, que está sentado á mi lado de- 
recho, á quien saludo en nombre de la Sociedad Científica Argentina, 
presentándolo á la distinguida concurrencia que me escucha y pi- 
diendo un saludo para él. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 147 


OBSERVACIONES SOBRE LA TEORIA DE LA EVOLUCIÓN 


POR EL D" D. LADISLAO NETTO 


Señores: 


Invitado, inesperadamente, por la Sociedad Científica Argentina, 
á exponer algunas ideas sobre el transformismo, hube de escusarme 
de tratar tan elevada materia, así por falta de la tranquilidad nece- 
saria para darle el desarrollo que requiere, cuanto por falta de tiempo, 
pues solo dispongo de muy pocos dias para contraerme al exámen 
minucioso de algunas antigúedades prehistóricas americanas, que he 
tenido la felicidad de encontrar en esta ciudad, siéndome, por lo 
tanto, imposible contraerme debidamente al órden de ideas que ella 
comporta, sin gran perjuicio de la cuestion objetiva de mis actuales 
investigaciones arqueológicas. 

Empero, señores, la Sociedad Científica Argentina representa para 
mi corazon y á mis ojos, no solamente el gremio de cólegas y amigos 
argentinos, consagrados al progreso intelectual de esta República, 
sinó tambien la franca hospitalidad y la indecible delicadeza de la 
sociedad bonaerense, donde he sido tan finamente agasajado en los 
pocos dias en que por fortuna he sido vuestro húesped. 

Era obligatorio, por lo tanto, responder á la honrosa invitacion ; no 
tanto para ocupar vuestra atencion con una conferencia respecto de 
la teoría de la evolucion, como me lo han pedido mis distinguidos 
cólegas, — pues, como lo he dicho, no me seria dado hacerlo debida— 
mente, — sinó porque esta era la ocasion más oportuna para expre- 
saros mis sentimientos de profunda gratitud y eterna estimacion. 

Tal es, señores, el objeto principal de las palabras que voy á 
dirigiros. Os ruego, pues, que considereis la parte técnica que las 
envuelve y acompaña como un mero pretesto, y, como tal, imperfec- 
tísima y llena de vacíos. 

La doctrina de la evolucion, que todavía espanta á la ignorancia, 
irritando la supersticion del fanatismo, vá ganando terreno en el 
campo de los refractorios, á la vez que nuevas legiones de la ciencia 
con creciente entusiasmo la profesan, por cuanto es la más lógica, la 
mas natural, y por eso mismo la mas atractiva de todas cuantas 


148 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


hasta el presente se han presentado para explicar la admirable epopeya 
de la creacion. 

Verdad es que algunos hombres eminentes en las ciencias exactas 
ó en las doctrinas políticas y sociales, radicados aun en la filosofía 
escolástica, contemplan con espanto la marea creciente de la nueva 
ciencia, y se preguntan llenos de pavor si no será ella un cataclismo 
en que hayan de sumergirse las creencias religiosas y los dogmas de 
la moral cristiana. Pueden tranquilizarse los espíritus despavoridos. 
La nueva doctrina, además de seductora como es, convence mas bien 
que vence, trayendo la irradiacion fulgurante de los rayos de la 
verdad, que tiene por divisa su misma simplicidad ; y no puede nin- 
gun espíritu ilustrado resistirla de buena Té. Conquistadora de la 
razon, ella ofrece, por la manera rápida con que se asimila en el seno 
de la sociedad, la mas elocuente prueba de su perfectibilidad, pues 
en ningun ramo de los conocimientos humanos ha dejado de hacerse 
sentir, por medio de una imperceptible, pero creciente adaptacion, 
sin pretender por ello provocar conflictos en la órbita de la religion, 
ni ponerse en pugna con la ley civil; antes por el contrario, some- 
tiéndose á su irresistible dominio. 

Para comprenderlo, no necesitamos de mas libro que el de la misma 
naturaleza; ni de otros ejemplos que los que nos ofrecen los animales 
y las plantas. El mismo Nosce te apsum de la antigua filosofía griega, 
interpretado hoy por el desenvolvimiento de la antropología, os 
demostrará Juminosamente que el organismo del hombre, su natu- 
raleza tan compleja, su tan complicado lenguaje y, sobre todo, su 
asombrosa potencia intelectual, no es sinó el resultado de un perfec- 
cionamiento progresivo, tan lento y tan largo, que no puede «er 
computado por los cálculos de la mas elevada inteligencia, ni podria 
apreciarlo ó determinarlo el mas sagaz investigador de las cosas 
naturales. 

Desgraciadamente, los mas ilustres expositores de las leyes de la 
evolucion no se han contraido especialmente á la parte mas impor- 
tante de esta ciencia, que es la seleccion intelectual del género 
humano ó sea su desenvolvimiento psicológico, que con mas propiedad 
podríamos llamar la evolucion social. 

Es evidente que la inteligencia humana se ha ensanchado tan 
asombrosamente desde el hombre de las cavernas hasta el de nuestros 
dias, que seria preciso, para mayor claridad de la enseñanza del 
transformismo preestablecer y patentizar una subdivision distinta 
para esa seleccion psíquica, que ha sido la parte mas importante del 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 149 


perfeccionamiento del hombre, el sér mas complejo y mas adelantado 
en la escala zoológica. 

Perdonadme, señores, si parezco exajerado en lo que voy á exponer, 
pero habreis de convenir en que, estudiados detenidamente los orga- 
nismos en su ascendencia gradual, y bien apreciadas las facultades 
superiores que ha conseguido adquirir la raza indo-germánica, — la 
mas alta espresion del perfeccionamiento humano, — existe mayor 
diferencia entre los mas cultos y mas bellos tipos de esta raza com- 
parados con los mas imperfectos y bestiales individuos humanos, que 
entre estos últimos y los gorillas y los chimpanzés. 

Colocados en este terreno de indagaciones, fácil nos será compren- 
der la série ascencional, no en línea recta, sinó siguiendo esa especie 
de ramificacion genealógica que hubo de recorrer la individualidad 
humana, desde los animales inferiores, desde los organismos celulares 
hasta el hombre primitivo, entidad primordial antropoforma, cuya 
osamenta fosilificada tardaremos probablemente mucho en encontrar. 

No es posible cerrar los ojos á la luz de la verdad, pretendiendo 
ahogar en nuestro entendimiento la voz de la razon, pues cada hom- 
bre, por mucho que sea su orgullo ó su gloria, no puede negar su 
propia ontogonia, esto es, su orígen unicelular y toda la escala 
morfológica ascencional porque ha pasado su individualidad, que cons- 
tituye un elocuente epítome del génesis de la humanidad. 

Es inveterada costumbre contestar estas proposiciones diciendo 
que aún no se han exhumado las formas intermediarias, los anillos 
sucesivos de la cadena zoológica. A tal objecion puede oponerse 
que muchos animales intermediarios han sido encontrados última- 
mente como, por ejemplo, numerosas especies afines entre el mam- 
mouth, el elefante y el mastodonte, que Cuvier declaró no tener 
parentesco alguno entre sí, y además de esto, rarísimos son los puntos 
de la superficie del globo que hayan sido ligeramente removidos por 
la piqueta del minero ó rasgados por los cortes de las vías férreas. 

Además de esto, cuántas y cuán vastas cuencas llenas de agua 
dulce ó salada, son debidas á las depresiones de la tierra, que en otra 
época emergía, y en cuyas capas inferiores, yacen, y han de yacer 
quizá por siempre, fuera de nuestro alcance, innumerables despojos 
de la primitiva humanidad ó de indivíduos intermediarios de los tipos 
apenas conocidos hoy. 

Basta reflexionar un momento sobre el plan de la unidad morfoló- 
gica, tomando una clase cualquiera de animales, la de los mamife- 
ros, por ejemplo, é inmediatamente se reconoce que, desde el hombre 


150 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


hasta los Monotremos, hubo, en la espléndida y armoniosa homología 
de ese inmenso grupo, la misma distribucion y analogía de miembros, 
los mismos órganos, y, por consecuencia, con sus respectivas fun- 
ciones, diferenciándose apenas esos miembros en cuanto era necesario 
para la adaptacion á los medios de existencia de cada tipo. 

Así vemos en los anfíbios y los cetáceos que viven en el agua, los 
brazos y las immanos mucho mas cortos que los de cualesquiera de los 
otros indivíduos, tomar la forma de verdaderas palas ó instrumentos 
natatorios, al paso que, en los murciélagos, distendiéndose extraordi- 
nariamente y revistiéndose de una estensa membrana elástica, sirven 
de nérvios á las enormes alas con que esos mamíferos se mueven en 
los aires. 

La adaptacion de los animales y de las plantas á los medios en 
que deben vivir, 6, mas bien dicho, á la energía y los recursos 
morfológicos y fisiológicos de que pueden disponer en la lucha por la 
existencia, son á veces el oríjen de estas profundas modificaciones. 

Es así como se han reducido, como por una seleccion natural, las 
alas de los pájaros de las regiones polares verdaderos remos; que 
se han atrofiado por perjudiciales las alas de los insectos en ciertas 
regiones en que los vientos impetuosos los arrastrarían al océano, y, 
por tanto, á una inevitable muerte, y que, en los animales que viven 
en la eterna noche de las cavernas, los órganos de la vision ceden su 
lugar y su importancia álos del tacto. 

No son ménos notables ni ménos dignos de atencion los fenómenos 
de la teoría evolutiva en los vegetales, y como sobre ellos tengo 
hechas observaciones peculiares con respecto á algunos de los puntos 
de que particularmente me he ocupado, os expondré diversos rasgos 
de los mas característicos de estos fenómenos en cuanto se refieren á 
la Flora brasilera. 

La nutricion y el clima, que tanta influencia ejercen sobre la na- 
turaleza del hombre y de los animales, y que pueden ser consideradas 
como las bases principales de la adaptacion de cada indivíduo á la 
existencia que está obligado á aceptar, tienen igualmente gran valor 
en las condiciones biológicas de las plantas. 

Comparemos los vejetales de las tupidas selvas con los que viven 
en las cumbres de las serranías. Los primeros, robustos, hermosos y 
llenos de exuberante sávia, desempeñando sin esfuerzo sus múltiples 
funciones, sin grandes luchas por la existencia, porque en aquel hú- 
medo y tibio ambiente, impregnado de dulces fragancias y sobre 
aquel suelo fertilizado por los despojos de mil generaciones de sus 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBBE DE 1882 151 


antepasados, su vida se asemeja á la del heredero rico y feliz 6 de 
los hijos predilectos de la fortuna, no azotados jamás por el viento 
de las Pampas y sin que sus piés se enfriaran nunca al contacto 
mortífero de las heladas en las largas noches de invierno. Son vege- 
tales de brillantes hojas, pulposas, suaves y bien nutridas, donde á 
veces se posa la grande mariposa azul de los bosques ó el inquieto 
pica-flor de alas de oro y de záfiro. El látigo violento de los vendabales, 
quebrando su fuerza en la ramas exteriores del arbolado, jamás logra 
penetrar en el recóndito de aquella perfumada espesura, ni encorvar 
siquiera el ramaje de esos sibaritas de las selvas. 

Dejemos á esos privilegiados en su venturosa existencia, y prosi- 
gamos el exámen comparativo que tenemos en vista; apartémonos 
de los frondosos bosques y trepemos á lo mas alto de las cimas de la 
montaña. Védla cubierta tambien de vegetales, de vegetales hermanos 
de aquellos cuya belleza y riquísimo ropaje no ha mucho admirába- 
mos. Son Mirtáceas, Melastomáceas, Sinantéreas, Rubiáceas y muchas 
otras familias representadas en la selva de que acabamos de salir; 
pero ¡qué diferencia de aspecto! ¡qué tortuosidad de gajos! ¡qué 
hojas tan velludas y tan ásperas! ¡qué follaje tan pobre en cada rama 
y qué ramaje tan escaso en cada tronco! 

¡Ah, señores! es que aquellos pobres y toscos proletarios son los 
descendientes de millares de generaciones de proletarios como ellos, 
y como ellos condenados á colonizar, de padres á hijos, aquellas 
pedregosas y ásperas cimas. Pero tranquilizaos respecto del destino 
de estos heróicos montañeses ! No morirán al frio de las irradiaciones 
nocturnas, tan temibles en la cumbres de las sierras, ni sucumbirán 
ateridos á los rigores de los vientos de la cordillera, porque de sus 
antepasados y desde muchos siglos atrás aprendieron á luchar contra 
el rigor de los ardores del estío y las inclemencias del invierno. 

Así como las espumas salitrosas del mar no pueden tostar mas el 
rostro del pescador curtido por los años, ni el arado encallecer la 
mano endurecida del labrador, así tambien acontece á estos vegetales 
de la montaña que os presento. Aquella envoltura de corteza que á 
manera de un manto de invierno abriga su tronco y sus gajos ; aquella 
pelusa que como túnica de lana cubre la superficie de las hojas, son 
patrimonio hereditario é inalienable de la familia, Ó sea de cada 
miembro de la colonia, porque son bienes adquiridos por una série 
inimaginable de operaciones calculadas, repetidas, cien veces modifi- 
cadas de año en año y de siglo en siglo, hasta que alcanzaron á re- 
sistir las intempéries del inhospitalitario medio en que debian vivir 


152 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Y no solamente fueron cubriéndose así de ropas abrigadas para 
protegerse del frio, sinó que tambien aplicaron todos sus esfuerzos 
para disminuir su estatura primitiva, para encorvar los miembros y 
el tronco, y, finalmente, para que se adhirieran mas las raices en las 
hendiduras de las rocas, porque todas estas eran precauciones indis- 
pensables contra los tifones que reinan en las alturas. 

No es posible hacernos una idea de la cantidad enorme de miembros 
de aquella colonia que, por débiles ó ménos aptos para aquellas tre- 
mendas pruebas, sucumbieron antes que sus hermanos hubiesen 
alcanzado esa peligrosa y atrevida adaptacion. Fué aquella una lucha 
horrorosa, que duró largos siglos; pero en su largo decurso vencieron 
algunos valientes que trasmitieron á sus descendientes los enérgicos 
caractéres que por herencia recibieron de sus antepasados, y que, 
en la progresion creciente de las leyes de la hereditabilidad, llegaron 
al alto desenvolvimiento en que al presente los admiramos. 

Acabo de bosquejaros con colores verdaderos, bien que con rasgos 
incorrectos, la lucha sin alivio por la existencia, que contra los frios 
del invierno sostienen los mal nutridos vegetales de las montañas, 
que en su esfera y en su mundo fitológico, dan la fiel imágen de los 
pueblos serranos, de los pobres montañeses que viven en eterna lucha 
con la mala suerte de su existencia. 

Pero no penseis que solo ellos luchan, que solo ellos sufren. Á 
struggle for life, es fatal atributo de todo cuanto vive. La diferencia 
consiste únicamante en el género de combates, siempre de acuerdo 
con las circunstancias y la configuracion de los combatientes, y para 
probarlo, volvamos por un momento á la selva frondosa de que ha 
poco_salimos. 

Os decia que los hermosos y felices vegetales que allí viven no 
acostumbran entregarse á las grandes luchas por la existencia, pero 
en verdad, aquellos indivíduos tienen tambien sus contiendas intes- 
tinas, tambien se disputan unos á otros recíprocamente los elementos 
dela existencia, no de la vida limitada sinó la de la opulencia, y, en 
efecto, estas contiendas y disputas no son como las de los pobres 
campesinos, esfuerzos hechos contra los frios del invierno, contra los 
vientos de la cordillera, ó con el fin de obtener el parco alimento del 
suelo estéril delas montañas. Son como los pleitos entre los hombres 
acaudalados, entre las aristocracias poderosas, á quienes no puede 
saciar el bienestar en que viven y no bastan los tesoros acumulados 
por sus antecesores, porque aspiran á mas como término á la satis- 
faccion de su orgullo y á la exaltacion de su grandeza. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 153 


El high life de las florestas, como los nobles de las grandes córtes 
europeas, vive haciendo los mas supremos esfuerzos para recibir la 
influencia directa del soberano, y para que las luces protectoras y 
vivificantes de la poderosa majestad que los fecunda, se reflejen á 
cada instante en su faz. 

El soberano de estas plantas florestales es el sol, y esta ficcion es 
la más perfecta y natural imágen de la realidad. Es que los bosques 
frondosos de los paises intertropicales, á la vezque contienen en su at- 
mósfera, los elementos de su gran vitalidad vegetativa, encierran, por 
su propia naturaleza, ún cierto tropiezo, un cuasi obstáculo al des- 
envolvimiento de las plantas cuya hoja no ha alcanzado el nivel supe- 
rior del arbolado. De ahí la lucha de cada uno de aquellos indivíduos 
de menor estatura para elevarse á mayor altura, á posicion más 
elevada é independiente, donde le sea mas fácil recibir la accion 
directa de la luz solar. 

¡Ah, señores ! muchas largas horas de observacion he dedicado al 
estudio de este fenómeno, y puedo aseguraros que ningun otro podria 
con mayor precision y elocuencia pintar á lo vivo las varias pasiones, 
las innumerables pretensiones y las no ménos indescriptibles animo- 
sidades de una córte humana. 

Ocupábame entónces en estudiar la estructura de las plantas 
sarmentosas, la vida íntima de aquellas hermosísimas lianas, que, 
como sabeis, constituyen la parte más característica y graciosa de 
las selvas vírgenes del Brasil. 

Por estos estudios vine á reconocer que estas plantas suministraban 
la mas acabada prueba de la seleccion natural y de la adaptacion del 
indivíduo á su medio de existencia en el reino vegetal. 

Permitidme describiros el hecho observado, analizándolo fisioló- 
gicamente y poniéndolo á la vez en paralelo con la vida social de la 
humanidad, como lo hice ántes al ocuparme de las plantas de las 
sierras y de las florestas, por cuanto, además de su perfecta analogía, 
espero que comprendereis mas facilmente por medio del ejemplo 
conocido el fenómeno ignorado. 

Empezaré diciendo que una larga série de observaciones y de 
esperimentos me hizo ver que las plantas sarmentosas de los bosques 
intertropicales son vegetales arbustosos, condenados á vivir al pié 
de los gigantes de los bosques seculares, y 4 morir suplantados y 
desmedrados como los antiguos siervos de la gleba, esclavizados al 
pié de los muros de los señores feudales de la edad media. Muchos 
de estos infelices sucumbieron sofocados por el denso follaje de los 


154 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


poderosos vecinos, pero algunos, sin embargo, resistieron y dejaron 
hijos á quienes trasmitieron toda la energía de sus fuerzas. Las 
generaciones se sucedieron rápidas, y unas á otras se trasmitieron el 
coraje y el vigor, y, lo que es mas, el espíritu de venganza contra la 
propotencia de los déspotas. 

Un solo medio habia para escalar aquellas Bastillas, y ese medio, 
la naturaleza lo proporcionó inmediatamente: era el crecimiento 
longitudinal de sus vástagos; aun cuando fuese sacrificando á ese 
crecimiento imperfecto todo el desarrollo lateral Ó transversal del 
tronco. Dado el primer paso, las generaciones que se fueron suce— 
diendo esforzarun briosamente la acometida para cumplir el glorioso 
mandato y dar satisfaccion al odio secular de raza. El crecimiento de 
esos vegetales tornóse entónces en una verdadera maravilla; sus 
gajos, al principio de dos ó tres metros de altura, se convirtieron en 
delgadas cuerdas de treinta y mas metros de estension. 

Todo el cuerpo de cada vegetal habia condensado su máxima coope- 
racion orgánica, habia hecho el sacrificio de su propia esencia, en 
provecho de aquel rudo crecimiento. Pero faltaba algo todavia para 
completar tan estupenda y extraordinaria transformacion, pues no 
bastaba la distension espantosa del tronco de aquellas plantas para 
alcanzar el fin deseado, que era poder erguirse hasta las mas altas 
enramadas de la selva, y allí, bajo la accion directa de la luz del sol, 
ejercer sus principales funciones fisiológicas de clorofilacion, como 
por ejemplo, que cada hoja sea un completo y vasto elaboratorio. 

Pues bien, señores, ese anhelado quid, que parecia imposible alcan— 
zar, obtuvose por la sorprendente facultad de adaptacion de las 
plantas sarmentosas, y siendo este el mayor esfuerzo de la seleccion 
natural, fué tambien su mas bello triunfo. Para obtenerlo, algunos 
sarmientos hiciéronse volubles, esto es, sacando partido de la predis- 
posicion en lo general de las plantas al crecimiento elipsoidal, desen- 
volviéronse en espirales, enroscándose como serpientes de acero en 
esos mismos gigantescos troncos, verdugos en otro tiempo de sus 
antepasados, y eleváronse de esta manera á las mas altivas cumbres 
boscosas. Empero, otros, por causas que no es del caso esplicar, 
vanamente tentaron la espiralizacion caulinaria; bien que no queda- 
ron frustradas sus esperanzas respecto de algunos de sus: órganos : 
sus hojas, sus estípulas, y en muchos indivíduos, hasta los propios 
gajos, transformáronse en barrenas, especie de garras espirales, y 
con el auxilio de estos nuevos y curiosos apéndices, fácil les fué trepar 
hasta la copa de los mas altos árboles, apoyándose para ello en los 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 155 


troncos seculares del espeso bosque, reproduciendo así en la vida 
de las plantas la victoria alcanzada por las comunas sobre los antíguos 
barones feudales, cuando insurreccionada la plebe triunfante, subió 
al asalto de las viejas y orgullosas torres señoriales. 

El tiempo me falta, señores, y temo, por otra parte, ser demasiado 
prolijo en esta exposicion á que procuro dar las formas mas com" 
prensivas, al tratar un asunto que'puede no tener los mismos atractivos 
para todos. 

Pasaré ahora 4 ocuparme del importante papel que desempeña la 
hoja en el transformismo. 

No hace mucho que os dije como vino la hoja en auxilio de los 
caulículos sarmentosos no volubles, transformándolos en manos ó en 
órganos aprensores, que estos vegetales no poseian. 

Muchos otros servicios presta este órgano á los vegetales, y si se 
presta un poco de atencion á las hojas de la pita, del bananero, y en 
general á las liliáceas, las mirtáceas, y otras familias de hojas pul- 
posas y abundantemente nutridas, se reconoce que para estas plantas 
cada hoja se constituye en un involucro protector de los órganos 
centrales y mas importantes de ellas, á la vez que se transformaron 
en un recipiente de abundantes jugos que repentinamente se convierten 
en alimento cuando la planta lo exige al tiempo de su floro-fructi- 
ficacion. ; 

¡ Ved cómo, despues de realizada esta funcion se secan y desfallecen 
las hojas de la pita y del bananero, algunas semanas ántes tan lozanas 
y ricas de sávia! 

Cortad de estas dos plantas una buena porcion de sus hojas, y 
mas tarde reconocereis que ninguno de los frutos del bananero podrá 
siquiera alcanzar á su mediano tamaño ó regular dulzura, y que el 
bello ástil floral de la pita no tendrá ni ei mismo vigor ni el mismo 
número de flores que tendria sin esa mutilacion. 

Otra no ménos curiosa transformacion de la hoja es la que ofrece 
una Pontedería (no puedo decir ciertamente si la antigua Pontedería 
azúrea) que existe abundantemente en las mágenes del puerto del 
Riachuelo, en esta capital, donde la vi no há muchos dias. Aquel 
vegetal, señores, es un gran traidor, y si entre vosotros se halla el 
inteligente y activo director de los magníficos trabajos que allí se 
ejecutan, desde luego le prevengo que se ha de arrepentir si se deja 
engañar por las angélicas sonrisas de aquellas flores de color azul 
celeste con quese viste ese famoso salteador. Es que el vegetal contra 
el cual de esta manera me pronuncio, tiene hojas cuyos limbos han 


156 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTIFICA ARGENTINA 


sido absorbidos por la espantosa complicacion de los respectivos pe- 
tiolos, transformados de este modo en boyas singulares, — verdaderos 
salva-vidas, — á favor de las cuales aquella planta, conquistadora de 
los rios, con los piés en el fondo del lodo y la cabeza vigilante á flor 
de agua, se desenvuelve y ramifica tan rápidamente, que en definitiva 
consigue obstruir todo el curso inferior de algunos importantes rios 
del Sur de la Provincia de Bahía. 

Empero, debe convenirse en que las innumerables transformaciones 
por las cuales la hoja puede pasar en su infinita variabilidad de 
estructura, de funcion y de colorido, las mas interesantes son las que 
este importante órgano vegetal ha conseguido realizar á fin de prote- 
ger, y muchas veces promover los amores florales. Inocentes amores 
de que son eficaces, bien que inconscientes Mercurior, cual todos los 
insectos, y en algunos casos los mismos picaflores. 

Las hojas coloridas que bajo la denominacion de plantas de ornato 
llenan los salones, los paseos y los invernáculos de Buenos Aires, 
comprueban mi aseveracion, pues ellas no son sinó los distintos 
ropajes, los vestidos de terciopelo, las túnicas de raso y los mantos 
rozagantes, exprofeso preparados para atraer las miradas de los 
enamorados, con que cada tentadora hija de Eva se hace mas atrac- 
tiva á los ojos de su predilecto. El vegetal en este caso, es un padre 
experto que tiene hijas muy feas é incasables, pero que disponiendo 
de fortuna las reviste con los mas ricos atavios á fin de atraer por 
tal arte á los novios incautos y ambiciosos. 

La diferencia en las plantas consiste únicamente en que los vivos 
colores de las hojas de tantas especies de coleus, de croton, de Mo— 
rantha, de caladíum, ete., los novios que atraen, son esos oficiosos 
insectos, que tomando á la nube por Juno, ó bien con perfecto cono- 
cimiento de causa, van en busca de las vistosas hojas, y una vez 
posados en ellas, chupan el néctar en el seno de las mezquinas é 
inodoras florecillas que alí encuentran. Innumerables hojas de la 
misma especie son así visitadas en pocos instantes por un insecto, 
que, inconsciente, como ya dije, es el trasmisor de los elementos 
fecundantes, de unas flores á otras, las cuales, por lo comun en estas 
plantas, son unisexuales ó dicógamas. Bien sabeis que las hojas 
progresivamente modificadas, se transforman en brácteas, y que cada 
verticilo floral es compuesto tambien de hojas que se transfiguran ó 
metamorfosean en sépalos, en pétalos, en estambres y en cárpalos. 

Pues bien, en algunas plantas de flores igualmente pequeñas é 
inodoras, son las brácteas, los órganos que se encargan de revistir 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 157 


los mas vivos colores para llamar á sí, muchas veces á una gran dis- 
tancia, las miradas del insecto que es su sócio y cómplice en el artificio, 
cuando no víctima incauta de estos singulares y curiosos estelio- 
natos. . 

Otras veces son las propias envolturas florales las que se combinan 
de uno ú otro modo, con este ó aquel colorido, que se perfuman, que 
toman ciertas conformaciones excéntricas, como lo vemos en las 
Orquídeas, en las Escrofularias, en las Aristoloquias y otras familias 

así compuestas. 

Aproximaos á esas flores, permaneced junto á ellas algunas horas, 
estudiad atentamente el número, la calidad y la forma de los alados 
visitantes que las frecuentan y tendreis la certidumbre de que los 
varios perfumes, los distintos colores y las formas insólitas de todas 
ellas, no son sinó las diferentes adaptaciones apropiadas á la confor- 
macion del cuerpo ó de la cabeza, ó al goze del olfato y de la vision 
de aquellos insectos. 

¡Cuántos hechos mas pudiera apuntar, y cuántos otros muchos 
sorprendentes fenómenos de las plantas y de los animales me fuera 
fácil escogitar, para demostraros cuán comun y cuán universal es la 
ley de la transformacion ! 

Pero he abusado por demás de vuestra benévola atencion. 

Además, no era mi objeto ocuparme detenidamente del asunto, 
sinó exponer, en rápido y rudimental bosquejo, algunas ideas sueltas 
como un homenaje de consideracion á mis colegas, y de cortesia á 
vuestra asistencia. 

De lo que dejo dicho, bien puede deducirse que lo que tuve en 
vista fué demostrar, que el estudio de la teoría evolutiva debe tener 
por base, así como el estudio de la corteza terrestre, y en general el 
de la historia de toda la creacion, la observacion mas cuidadosa de 
las causas iniciales. 

Una vez investigadas las similitudes que enlazan todo el mundo 
orgánico en una fatal y, puede decirse, lógica afinidad, los fenómenos 
observados, tales como los he presentado, en su paralelismo con la 
naturaleza humana, demuestran que las luchas y las pasiones de la 
humanidad, las ambiciones insaciables y los sentimientos eternos de 
venganza, tienen sus simulacros así en el fondo del Océano, como en 
el seno de las florestas, lo mismo en los eriales ardientes del desierto, 
que en las yermas regiones de la cordillera. 

Mísera condicion la del en otro tiempo llamado señor de la natu- 
raleza, que hácia cualquier punto á donde dirija sus pasos, sea cual 


158 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


fuere el lugar escondido del globo en que procure huir de sí mismo, 
allí surge la imágen eterna de su flaqueza; mas allá parece escuchar 
el ruido multisono de los animales y de las plantas, en una voz que 
le grita: «Tú eres mi hermano !» 

Ante estos ejemplos enseñadores de la naturaleza, procuremos, se- 
ñores, por medio de la cultura de la inteligencia y por el mas lato 
desenvolvimiento de las leyes sociológicas, romper las cadenas que 
nos esclavizan aún al resto de la creacion. 


He dicho. 


CONFERENCIA PÚBLICA VEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 159 


COSTUMBRES DE LOS HABITANTES DE LA TIERRA DE FUEGO 


DISERTACION DEL D" D. CARLOS SPEGAZZINI 


Bajo el nombre de Tierra de Fuego, no se entiende solo aquella 
grande isla casi triangular, que parece porcion desprendida de la 
Patagonia; sinó tambien todas las otras islas menores, que le sirven 
de corona, y que están esparcidas en número considerable al Sud y 
al Oeste, formando un archipiélago al sur del Estrecho de Magallanes, 
propiamente dicho, del Froward Reach, del English Reach, y por 
fin de Smith Channel. Esta region presenta zonas tan distintas y 
características por su clima y conformacion, que forzosamente han 
debido influir sobre la vida y costumbres de sus habitantes. 

La parte Oeste y Sur, siempre fria y lluviosa, no consta sinó de 
una enorme aglomeración de lóbregas montañas, mas ó ménos altas, 
siempre cubiertas por las nieves eternas y con las faldas vestidas de 
impenetrables y oscuras florestas, que surgen repentinamente de las 
profundidades marinas, formando un laberinto inestricable de canales 
grandes y pequeños, y no presentando playas, sinó raras veces y 
siempre muy reducidas. Es indudable que una aglomeracion de 
hombres obligada, quien sabe por qué causa, á vivir en estas regiones, 
ha tenido que adaptarse á las condiciones de la localidad, y no 
teniendo medios de vivir en tierra, ya sea por falta de alimentos, sea 
por falta de espacio, ha quedado convertida en una poblacion 
acuática. 

La gran isla ó Tierra de Fuego, propiamente dicha, se estiende en 
toda su parte oriental en una inmensa llanura, apénas ondulada, é 
igual á la Patagonia, de la que solo la separa el Estrecho de Maga- 
llanes, que no ha debido ser mas que un gran rio hace algunos siglos. 
Su clima es mas seco y benigno, y presenta facilidades de vida, 
para cualquier raza que emigrara á ella. 

Teniendo en cuenta estos datos, podemos dividir a priori la pobla- 
cion indígena en dos grandes y bien definidas secciones: Indios de 
canoa é Indios de tierra. Los primeros viven muy poco en tierra, 
casi solo de noche, y pasan la mayor parte de su dia en los botes 
Ó canoas recogiendo algas, mariscos, pescando, cazando pájaros y 


160 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


focas; los segundos por el contrario, huyen del agua, y nacen, viven 
y mueren vagando en los llanos y valles, procurándose abundante 
alimento con la caza de los guanacos, de otros cuadrúpedos, y de 
pájaros que abundan en sus dominios. 

Hagamos á un lado los Indios de tierra y ocupémonos primero de 
los de canoa. Estos se subdividen en dos grandes familias ó tribus, 
que no presentan caractéres físicos muy diferentes y marcados ; pero 
quedan sin embargo separadus por un sentimiento de nacionalidad, 
y por la diferencia de lengua. Una de estas familias, la de los 
Alucáluf, habita todas las islas y costas fueguinas, del Oeste hasta 
Brecknock-pass, ó algo mas abajo, teniendo su centro principal en 
la isla Dawson, en la isla Clarence, en la tierra de Desolacion y en 
los canales del Almirantazgo, de Bárbara y de Cockburn. La otra 
de los Zajan vive en todas las costas é islas del Sur hasta el 
Cabo de Hornos, no pasando nunca en sus emigraciones al Oeste, 
mas allá de la isla de London, y del canal de Brecknock, al Este, 
de la isla Nueva y de la Bahía de Slogget. 

Por lo que he podido averiguar, parece que existen algunos restos 
de otras tribus, destruidas ó absorbidas por el desarrullo vigoroso 
delos fajan; tienen muy poca diferencia física de los demas fue- 
guinos acuáticos, solo hablan entre si un dialecto Ó una lengua 
especial; me han dicho que uno de estos grupos vive en la isla 
Eremita y lleva el nombre de Párri, miéntras otro permanece en la 
isla Londonderry y se conoce bajo la denominacion de Adwaplan. 

La vida y costumbres de estas razas marinas varian tan poco entre 
si, que pueden considerarse como idénticas; asi que trataré solo de 
las costumbres de los lajan. Todo lo que comunico, fué observado 
por mí, ó se refiere á datos de personas dignas de fé; no os aseguro, 
sin embargo, que no incurra en algun error, por el espacio de tiempo 
relativamente corto, que permanecí entre ellos, y por las dificultades 
que se me presentaban para entenderlos y hacerme entender de ellos. 

La estatura media de esta gente no es muy elevada, pudiéndose 
considerar á los mas grandes como de una estatura comun entre 
nosotros; en efecto, la media de las medidas que tomé, me dió como 
resultado, en el hombre 1 metro y 62 centímetros, y en la mujer 1 y 
56. El color de la piel, que muchas veces desaparece bajo capas de 
pintura, de humo y por el desaseo, no es muy oscuro; en muchos, 
especialmente en los que son algo civilizados, y que se limpian dia- 
riamente, es blanco ó lijeramente moreno ; la cabeza es regular, y lo 
único notable á primera vista, particularmente en los Zajan del Este, 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 461 


es su frente baja, pequeña y deslizada hácia atrás; los pómulos son 
algo pronunciados, particularmente en los individuos de la bahia de 
Lapatáia. El tronco y los miembros son bien torneados ; solo se ob- 
serva en las mujeres que las piernas son cortas. El cabello es liso, 
cerdoso, negro, lustroso, no tienen vello en el cuerpo, y solo en los 
viejos aparecen algunos pelos en el lábio superior y en la barba. Lo 
admirable de estos hombres son los ojos, negros, vivos, relativamente 
pequeños, con los párpados un poco inclinados hácia la parte interior, 
lo que les dá un aspecto inteligente. Las orejas son pequeñas, per- 
fectamente desarrolladas y regulares. Las manos y los piés creo que 
no tienen rivales en ninguna otra raza, ya sea por su pequeñez rela- 
tiva ya por su forma regular. 

Lo que no responde á nuestras ideas estéticas es la nariz, que en 
general es achatada y poco prominente, y la boca, que mas ó menos 
desarrollada, es siempre de un tamaño respetable, y poco poética, 
aunque no se pueda considerar fea por el hermoso carmin de los 
lábios y el blanco perlaceo de sus dientes, regulares y bien formados, 
si se esceptúa los colmillos, que son en general salientes y volu- 
minosos. 

En el traje siguen en general la moda del paraiso terrenal; algunos 
sin embargo, los mas ricos, cubren sus espaldas con un cuero de 
lobo ó un trapo, desperdicio de algun buque de los que pasan por 
aquellos lugares; recordaré siempre la escena cómica de una canoa 
con dos señoritas fueguinas, acompañadas de un galan, cuyo único 
vestido era un frac negro de cola, lleno de galones y estrellas, pro- 
bablemente proveniente de algun buque de guerra Norte-americano; 
sin embargo el figurin de Adan ha sido modificado en algunos parages 
por la influencia de la mision inglesa, y se observa que los cueros, 
sustituyen la hoja de higuera primitiva. 

Llevan en general, tanto los hombres como las mujeres, collares y 
pulseras de un trabajo bastante esmerado, hechos con huesecitos de 
pájaro, Ó de hermosas conchillas, y que no carecen de belleza. 

El objeto de mayor importancia para el fueguino es la canoa, que 
es hecha generalmente de corteza de grandes hayas, rara vez de ta- 
blones, y que puede llegar á dimensiones considerables, midiendo en 
general de 3 metros y medio á 4 de largo, con un ancho de 80 á 90 
centímetros é igual profundidad ; este botecito que los Tajan llaman 
Anan y los Alucáluf A¿li, es toda la riqueza del indio, que en su 
fabricacion emplea toda su paciencia, esmero y actividad, cuidándola 
siempre con todo primor; son livianas, y relativamente fuertes. 


AN. CIENT, T. XIV. a 


1692 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Para ir en ellas, es necesario conocer profundamente algunas leyes 
de equilibrio, porque facilmente se vuelcan, comolo he esperimentado 
desgraciadamente yo mismo; con estos botes esta gente tiene el 
coraje de atravesar los canales, cruzarlos en todas direcciones, y 
desafiar las horribles tempestades; los instrumentos que usan para 
su fabricacion, son escalpelos de hueso, y segun algunos, hachas de 
piedra, y con punzones tambien de hueso practican las costuras de 
barba de ballena; conocen además el uso del agua y del fuego para 
hacer flexible la madera. 

Ahora os describiré los pocos objetos que se encuentran en las 
canoas, y que constituyen todo el ajuar de los lajan y de los 
Alucáluf; en primer lugar 3ó 4remos, groseramente trabajados y 
pequeños ; en segundo lugar figuran las armas que consisten solo en 
lanzas; estas tienen una asta de un largo de dos metros y medio á 
tres, son un poquito achatadas por dos de sus lados, tienen seis caras, 
adelgazadas en la parte posterior, y escotadas en la anterior, en 
donde injertan y fijan, con una fuerte cinta de cuero, una púa de 
hueso de 1 á 2 decímetros de largo, y variable en su forma. 

Los fueguinos de canoa, llevan tambien un puñal de hueso con dos 
barbas laterales, y la honda, que manejan de un modo tan admirable 
como terrible; el arco y las flechas les son conocidos, pero no víá 
ninguno de ellos llevar estos instrumentos. Los otros útiles que se 
ven en la canoa son: un tarrito de cáscara de árbol, (tucux), para 
sacar el agua que penetra en la canoa; otro mas grande, llamado 
cála, y de algunos litros de capacidad, tambien de cáscara, para llevar 
el agua en los viajes ; algunas canastitas de junco de mallas espesas, 
para hongos, otras de mallas sueltas para marisco y pescados, algunas 
cuerdas de cuero, ó de junco, algunas piedras bien redondas para la 
honda, y por fin una misteriosa bolsa (cásánuk ), hecha de un cuero de 
pengiúinó de otro pájaro grande, é invertido de modo que las plumas 
queden adentro, cosido el pescuezo y los agujeros de las alas y de las 
piernas, y cuidadosamente cerrado en la boca, que corresponde á la 
parte posterior del animal. He dicho misteriosa, porque en verdad es 
la cosa que mas llama la atencion del viajero, siendo así que el dueño 
se niega siempre á venderla, tan solo á prestarla, y aún en la mayor 
parte delos casos la esconde á la vista profana. ¿Qué contiene ? Poco 
de bueno, os aseguro, y ya se lo imagina uno, desde lejos, al sentir 
el olor de grasa rancia que despide. Vamos á analizar uno de estos 
sancta sanctorum de una familia fueguina. 

Tomada y abierta la bolsa con delicadeza, no tanto por ella, como 


3 
' 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 163 


por el temor de ensuciaros los dedos, la primer cosa que os salta á la 
vista es el cuchillo prehistórico de este pueblo : es una piedra alar- 
gada, en cuya estremidad está solidamente atada con una tira de 
cuero, una de esas conchas, que se conocen bajo el nombre de mej+- 
llones, cuyos bordes afilados sobre un arenisca, cortan como una 
navaja; despues se encuentran algunos collares solo empezados, y 
otros adornos de pluma, y por fin varias bolsitas de vejiga de foca, en 
una de las cuales hay algunos de esos hongos, conocidos bajo el 
nombre de esponjas del campo, y dos pedazos de pirita de hierro 
para encender el fuego; en otra hay una gran cantidad de palitos 
del tamaño de nuestros fósforos, ó musgos secos; por fin los demás 
contienen polvos colorados, amarillos, negros y blancos que sirven 
para pintar el cuerpo. ¿Por qué tanto misterio para esta porqueria? 
¡Quién sabe! Esta bolsa es rigurosamente custodiada, siendo la china 
mas vieja de la familia, la que está encargada de guardarla, y esta 
no la separa de su cintura, aún cuando baja á tierra. 

Otro objeto que nunca falta en las canoas, es un perrito (¿esséla) que 
sirve para cazar á las nutrias, y que se parece mucho al zorru comun. 

Pasaremos á otro sujeto, es decir, á las chozas que los lajan llaman 
ácc-r, y los Alucaluf át-jl. 

En todos los parages, donde bajé en la Tierra del Fuego, encontré 
estas primitivas habitaciones que por forma y tamaño son en todo 
perfectamente iguales; parecen construidas por un solo ingeniero. 
Tienen la forma hemisférica con curvas tan perfectas, que extraña 
que hayan podido obtenerlas con materiales tan groseros. Su mayor 
altura es de un metro y sesenta centímetros, el ancho de dos metros 
y veinte; en la parte superior hay generalmente un pequeño agujero, 
lo mas de las veces muy irregular, para dar escape al humo, y del 
lado de la playa tienen otra abertura de un metro de alto y sesenta 
centímetros de ancho, que reemplaza la puerta. Están hechas con una 
cantidad de ramas encorvadas y entrelazadas, cubiertas en seguida 
por una capa de manojos de pasto, ó mas comunmente, por cojinillos 
de musgos, que en estas regiones cubren y visten completamente el 
terreno y los árboles. En el interior no hay ninguna cosa notable, 
sinó un poco de pasto en la circunferencia, miéntras en el centro 
está escavado un hoyo muy poco profundo para el fuego. Para entrar 
á la choza es preciso agacharse y encojerse, posicion muy poco agra- 
dable, que es preciso mantener tambien en el interior cuidadosamente, 
para no correr el riesgo de levantar el techo con algun movimiento 
de la cabeza. Esta posicion, el humo, el olor, no muy parecido al de 


164 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


las rosas, y otros inconvenientes peligrosos de estos salones, obligan 
muy pronto al curioso visitante á salir, echando miradas sospechosas, 
á las partes de su traje que tuvieron la mala suerte de ponerse en 
contacto con algun objeto ó sér viviente de estas casas. 

Están casi siempre fabricadas á la orilla del bosque y en los sitios 
mas reparados de los vientos y de las lluvias, y alrededor de ellas 
existen enormes montones de cáscaras de conchas, y de huesos, resí- 
duos de las comidas de sus habitantes. Todas las chozas, como he 
dicho, son iguales, solo las de los médicos ó brujos defieren en algo, 
como lo expondré mas adelante. En cuanto á todo esto, hablo solo 
de los indios que no han sufrido ninguna influencia civilizadora, 
pues las costumbres se han modificado bastante entre los que se han 
puesto en contacto con los misioneros. 

Vamos á dar una rápida ojeada á los alimentos de este pueblo, que 
no tienen ningun atractivo para nuestros paladares refinados; por el 
contrario, nuestras comidas parecen agradar bastante á estos indios. 

Juzguen ustedes por este dialogo, que oi un dia, poco despues de 
comer, mientras el olor del almuerzo aún embalsamaba el aire; estaba 
mirando una canoa que se habia detenido al lado de nuestro buque, 
al rato llega otra, y la chinita de la primer canoa dijo á la de la 
recien venida: Wez2-tula atd-unda sa pal-lal-dma? (Has comido tú 
viandas extranjeras?) — Contestó la otra: Annu, wálitas átama 
pal-lal-oala-dma! (Si, como son buenas las comidas de los extran- 
jeros!), y con la nariz al aire olfateando los perfumes de nuestra 
modesta cocina, se volvieron hácia mí, y sonriendo picarezcamente, é 
inclinando coquetamente la cabeza de un lado, las dos me dijeron 
áun tiempo: Hue hára wez tuatama pal-lal-dma? (Dame un poquito 
de tu comida, extranjero ?) 

El marisco, los pescados, los numerosos hongos parásitos de las ha- 
yas, los pájaros de tierra y de mar, las focas, el guanaco, los ratones, y 
cualquier otro animal, algo cocidos sobre las brasas, constituyen su 
comida; me han dicho que no comen el zorro, pero lo dudo. En cuanto 
á la antropofagia, me parece que no la practican, á lo menos al pre- 
sente, y todos han protestado siempre á mis preguntas referentes 
á ello. 

Sin embargo, noté algunas miradas dirijidas hácia nosotros, tan 
expresivas, que parecian destinadas á investigar cuantos bifes ó 
costillas, podrían formar de mí. Además esta costumbre les es atri- 
buida por Darwin y Fitzroy, y creo que eran hombres demasiado 
grandes para mentir. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 165 


Los fueguinos no tienen sociedad, no tienen gefes. Somos pobres y 
miserables, pero libres como los peces del agua, y los pájaros del 
monte, me decia un dia el indio Páhiuan, mirando con desprecio á 
un marinero, que, poco ántes, habia sido castigado por el capitan por 
una falta; no conocen la obediencia, y desde chicos hacen lo que se 
les dá la gana; en la lengua misma no tienen un verbo que corresponda 
al nuestro obedecer, no encontré parecido sinó el u(rjumana que 
significa consentir, hacer el gusto, con su negativo umanu(r)u, pala- 
bra que se oye frecuentemente á las criaturas, cuando lloran por 
algo y que corresponde á nuestro: no quiero ! 

Esta libertad es tambien efecto del estado de esparcion en que 
viven los individuos de las tribus de canoa: apenas llegan á ser 
hombres, se hacen una canoa, fabrican algunos harpones y lanzas, 
y se casan con una muchacha, se separan de la familia, abandonan 
el lugar donde nacieron, y van á buscarse otro rincon abundante en 
pescados y mariscos, y allí forman su familia, crian sus hijos, que, 
como los pajaritos, apenas echen sus plumas, dejarán á su turno el 
hogar paterno yendo á poblar otros rincones, y perdiendo toda rela- 
cion social; las únicas relaciones que mantienen son algunas visitas 
de tiempo en tiempo á la choza de sus padres para ver si aún viven, 
ó una corta conversacion con algun amigo de infancia, de paso por 
esos lugares. 

La familia constituye toda su sociedad, y el hombre vive sin goces, 
aunque sin grandes dolores, entre sus mujeres y sus hijos. El amor 
entendido en el sentido elevado de nuestra sociedad, no existe; existe 
sin embargo la natural selection, porque rara vez un jóven escoje 
una mujer que sea fea ó defectuosa, como una mujer nunca se liga á 
un mozo mal conformado ó imperfecto; está además comprobado 
este hecho, viendo que los hombres mas fuertes y mas hermosos son 
los que tienen mas mujeres, y las mas bellas. Al fijarme si el tipo de 
lo bello era el mismo que entre nosotros, he notado que las mujeres 
y los hombres, que me parecian lindos no solo atraían las miradas 
de los séres del otro sexo, sinó muchas veces algano, indicándome 
el sujeto con un relámpago en los ojos me decia: Ud-gannu (¡qué hom- 
bre!) Uá-quipa (¡qué mujer!) 

El matrimonio es cosa muy sencilla entre ellos; un mozo vé una 
jóven, y le gusta, se le acerca y sin cumplimientos le pregunta : ¿Te 
gusto? Si recibe una contestacion desfavorable, se retira, si un Annu 
(por cierto!) lo consuela, marcha derechito á la casa de la muchacha, 
y pregunta al padre: ¿cuánto quieres por tu hija? El viejo le pide 


166 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


una lista de objetos, como harpones, lanzas, cueros, collares, etc., 
y se establece el dia en que él llevará los objetos y sacará la 
muchacha. El dia fijado se presenta el esposo con todo su cargamento, 
con sus mejores trajes, pintado todo de nuevo, y es recibido por los 
padres y la muchacha. Va entónces con los nuevos parientes á cazar, 
pescar y juntar marisco, y al anochecer, mientras la familia come 
todo lo que han recogido, sale con la esposa y vuelve á su hogar ó al 
paraje que ha designado como su estacion, en donde cumple sus si- 
lenciosas bodas segun el sistema australiano, frias y primitivas, como 
los bosques que las contemplan; tengo que advertir que las caricias 
y el beso, son completamente desconocidos en estos pueblos. La única 
dote que llevan las mujeres es una canoa. 

El fueguino no es monógamo, como ya he indicado, y noes raro 
encontrar algun jóven que tenga 4 y hasta 5 mujeres; con todo, la 
paz familiar nunca es alterada, no surgiendo entre ellas ni celos, ni 
predilecciones; ereo que para facilitar las relaciones de las mujeres 
entre sí, concurra el uso general, que un hombre se case con todas las 
hermanas de una familia. La fidelidad, es una virtud profundamente 
guardada, ya por miedo al marido que por simple sospechas la repu- 
diaria Ó mataria, ya sea por costumbre natural; el marido cuando 
una desgracia arruina la belleza de sus esposas, ó hayan envejecido, 
tiene el derecho de tomar otras nueyas, bonitas y mas jóvenes, siem- 
pre, pero con permiso de las viejas, que á su vez saben muy bien 
castigar al hombre por su infidelidad: recuerdo haber visto un indio 
paralizado completamente por los palos que sus señoras le habian 
administrado á consecuencia de una falta de este género. 

Durante la gestacion, la mujer lleva algunos cueros de zorro ó de lo- 
bo, y está divorciada del marido hasta quelibra; otra cosa interesante 
es tambien la gran facilidad que tienen estas infelices en el parto; no 
tienen mas ayuda que el marido ó alguna amiga, que con método poco 
humano no hace mas que administrarle algunos puntapiés y trompa- 
das en las espaldas: todo lo demás lo hace ella, y yo he visto ¿algunas 
un cuarto de hora despues de la catástrofe, seguir sus trabajos de re- 
mar, recojer pescados, llevar cargas, como si no hubieran tenido nada. 

El amor maternal está profundamente arraigado, y aunque, como lo 
he dicho, el amor no tenga las manifestaciones ni del beso ni de las 
caricias, todavia aparece muchísimo, por el cuidado y el gusto que 
tienen los padres y las madres de adornar y tener bien mantenidos 
á sus hijitos; los afectos familiares como el cariño por los padres, por 
los hermanos, por las esposas no falta, y se declara por las terribles 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 167 


venganzas, muchas veces hasta la herencia, que tienen contra los 
que ofendieron ó mataron ásus parientes, bien que no se manifieste 
mucho en las relaciones familiares, donde parece que domine un bár- 
baro egoismo. 

El fueguino, como tos los indios, y pueblos orientales, es muy 

callado, poco espansivo, especialmente con el extranjero, cubre con 
una Capa de indiferencia todos sus sentimientos, todas sus pasiones. 
Referiré aquí un ejemplo de sus relaciones sociales. 

Un padre de familia, que habia salido para un largo viaje, vuelve á 
su casa; cuando llega, toda su familia sale, deja vacia la choza, llama 
á los vecinos, y se sienta cerca de la puerta. El recien llegado baja á 
tierra, entraá su casa y se sienta al fuego; una de sus mujeres, la 
más vieja, aviva el fuego, le lleva algo de comer y sale; entónces, 
afuera, el hijo ó hija mayor, ó la mas jóven de las esposas hablando 
con voz fuerte á alguno de los vecinos, le relata todos los sucesos de 
la familia; cuando concluye, el padre llama al individuo con quien 
habló la mujer afuera, lo hace sentar en la choza frente á él, y á su 
vez le refiere con voz alta, para que oigan los de afuera, las aven- 
turas de su viaje; concluida la narracion se levanta, y empieza 
los trabajos que tiene que hacer, como si hubiera estado siempre 
en ella. 

Como se vé, estos individuos no tienen ningun cumplimiento, nin- 
guna de las tantas barbaridades de nuestro convencionalismo social, 
que muchas veces se hacen con el ódio en el corazon: el Apa-sa? 
(¿cómo estás?) no se usa mas que con los enfermos; el C-tégata es más 
una esclamacion de satisfaccion, que equivalente á nuestro gracias; 
abandonan, vuelven, salen, se acercan á una persona sin una palabra, 
sin un saludo, pero si son parientes, se entrecambian miradas tan 
elocuentes como cualquier discurso, y he visto muchas veces á una 
esposa, ó á una madre mirar ásu marido ó ásu hijo, que salia con 
nosotros, séria, fija, como indiferente mientras lo veia, pero unas 
lágrimas surcaban sus mejillas. Me ha llamado la atencion que allí 
nunca lloren los niños; están siempre alegres, contentos, haga frio ó 
calor, con su traje adamítico completo, ¡qué beatitud séria, y cuántos 
matrimonios mas habría entre nosotros si tal virtud la tuviera tam- 
bien nuestra prole! 

Cuando un fueguino muere, los que sobreviven 1 no hacen grandes 
ceremonias; si ha fallecido en su casa, la mujer ó un hijo sale á dar 
la noticia á todos los vecinos, y estos vienen y se sientan callados 
delante de la puerta; el mismo individuo que dió el aviso, que casi 


168 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


siempre es el pariente mas cercano, óel mas querido del difunto, lo 
pinta de nuevo, y pinta tambien de un modo especial á todos los 
miembros de la familia, que salen á cazar y reunir comestibles, 
mientras los vecinos cuidan al muerto; de noche, familia y vecinos 
están despiertos y comen todo lo reunido hasta la mañana. Me dicen 
que ántes quemaban á los cadáveres inmediatamente, pero que ahora 
no lo hacen mas. A la madrugada los convidados salen y van á buscar 
una gran piedra en cuya base cavan la tumba, si no hay piedra hacen 
el agujero en el lugar mismo de la choza; este es muy poco profundo y 
regular, y el tamaño varia segun la dureza del terreno; depositado en 
él el muerto, le ponen al lado algunas lanzas que rompen, algunos 
collares, un /ucu, algunas canastitas, y despues lo cubren de pedre- 
gullo, y si hay, de gruesas piedras. Todo el dia los parientes están 
sentados cerca de la tumba, pintados segun sus reglas y al anochecer 
queman la morada donde murió, dirijiendo palabras al finado, dicién- 
dole que son sus amigos, y que su espíritu no les haga ningun daño; 
desde aquel momento ninguno habla más de él ; tiran todos los objetos 
que le pertenecieron, y todas las personas que llevaban su nombre, 
lo mudan. 

He visto á una jovencita, que se le habia muerto un hijo, tomar el 
cadáver é ir al monte, donde limpiado y pintado cuidadosamente el 
cuerpecito, despues de habérselo estrechado al pecho varias veces, 
envolverlo en cueros de zorro, y encerrarlo en una reja de gajitos, que 
en seguida enterró bajo las hojas de un árbol. Al salir dió una mirada 
al lugar donde estaba su chiquito, una de aquellas miradas que para 
esplicarlas necesitarian escribir todo un libro y que solo una madre 
herida así sabe lo que quieren decir. 

Como he dicho, una vez sepultado un muerto, ninguno habla mas 
de él, se trata de olvidarlo completamente; pero es curiosa la circun- 
locucion que tiene un padre para indicar á un hijo muerto, si alguno 
sin saber le habla de él; si ha muerto naturalmente ó ahogado, le 
llamará simplemente: mi primer amigo ó mi amigo verdadero; si ha 
sido matado lo indicará con el nombre de Wataua (arco-íris), espre- 
sion poética, pero que encierra una idea de amenaza, porque para 
ellos este fenómeno es el símbolo de una venganza jurada. 

Guerras, propiamente dichas, no existen en estos pueblos; son ordi- 
nariamente peleas por cuestiones particulares. Es interesante notar 
que los límites de una tribu estén bien definidos; nunca una canoa 
Alucáluf vá al territorio lajan, sino es por un asunto particular é 
importante; observándose que las relaciones de los habitantes de la 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 169 


frontera son cordiales, y á veces hasta amigos, efectuándose matri- 
monios entre lajan y Alucáluf. 

Un personage importante y que tiene una suficiente influencia en 
los fueguinos, es el médico ó brujo; este individuo que puede ser mas 
6 ménos jóven, es ordinariamente el mas inteligente, el mas pillo y 
el más haragan de la tribu; vive en chozas iguales á las otras, pero 
que difieren por tener la parte superior alargada en cono en lugar de 
ser esférica ; es el director de las fiestas, es el que cura á los enfermos 
con métodos curiosos y casi idénticos en todos los pueblos salvajes; 
el médico, llamado en lajan lácdmuss, visita al enfermo, vistiendo 
un trage especial de cáscara de árboles, con grandes adornos de plumas 
en la cabeza y una enorme cantidad de collares de todas formas, y 
allí empieza por practicar una farsa de las mas ridículas y admirables 
al mismo tiempo, empieza un canto largo, monótono y sin armonía, 
interrumpiéndolo con particulares ahullidos y contorsiones, de tal 
modo, que para el extranjero es prudente retirarse, para no dejar 
escapar alguna peligrosa carcajada. Es admirable ver la cantidad de 
objetos, como puntas de flechas, piedritas, puntas de harpones que 
saben esconder en la boca estos individuos, y que escupen durante la 
representacion, simulando que las sacan del cuerpo del enfermo. Por 
lo que he visto empero, no tiene un gran poder, y los indios en gene- 
ral se rien de él, á lo ménos cuando están sanos, no dejando sin 
embargo de recurrir 4 sus consejos cuando sienten algo, consultas 
que pagan con útiles y comestibles. 

Ya que he hablado del canto, diré que los fueguinos es el pueblo que 
menos tiene desarrollado este arte; le gusta la música, pero no la 
entienden y no produce gran efecto sobre ellos; muchas veces toqué 
delante de ellos un organito que poseíamos, pero no conseguí sinó 
algunas esclamaciones de admiracion y algunas sonrisas de curiosidad, 
masjpor ver una maquinita de producir sonidos, que por el efecto del 
sonido mismo sobre ellos; no tienen ninguna cancion, y sus cantos, 
único rasgo de música, es una especie de gemido prolongado, casi 
unísono, muy monótono, intercalado de frecuentes pausas, y consti- 
tuido de sílabas y palabras de ningun significado. 

El tiempo no está bien definido para ellos, no tienen sinó la idea 
del dia, falta la del mes y del año; tienen sin embargo una vaga idea 
de las estaciones, pero que es muy distinta de las nuestras; en efecto 
tienen la estacion de los cangrejos, la de los hongos, la de las rayas, 
ete.; nunca saben su edad, y la indican apenas vagamente, citando 
algun suceso de gran importancia para ellos, como el pasage de un 


1470 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


, 


gran buque, una gran pelea, la fundacion de la Mision inglesa, é 
indudablemente tambien el pasaje de la expedicion Bove, quedará 
como época. 

Con todo, en tiempos bien definidos, pero que yo no he podido 
precisar, los habitantes de una isla ó de un paraje se reunen para 
dar una fiesta; es una fiesta primitiva como la pueden solo dar estos 
hijos de la naturaleza; reunidos en un paraje, emplean todo el dia 
en acumular comestibles de todos géneros, en seguida al anochecer 
encienden una gran hoguera y pintados del modo mas estravagante, 
con grandes adornos de plumas en la cabeza, con collaresde huesecitos, 
de conchillas en el cuello y puños, con cueros nuevos sobre las es- 
paldas, se sientan al rededor de la hoguera, y empiezan bajo la direc- 
cion de un médico, uno de aquellos cánticos monótonos, inter- 
rumpiéndolo por frecuentes comidas; hácia la mañana los hombres 
entusiasmados por aquellas melodías, que en verdad para nosotros 
harian el efecto del ópio, se levantan y empiezan á dar brincos y 
saltos como endemoniados; muchas veces empuñan tambien las lanzas, 
y siguen bailando hasta la salida del sol, que saludado por un unánime 
y terrible grito, hecho mas fuerte y mas tremendo por el éco de 
aquellos peñascos, se separan para ir á sus chozas á descansar del 
trabajo de toda la noche. 

He hablado varias veces de la costumbre de pintarse y daré algunos 
detalles sobre este adorno. La pintura en verdad, suple en esta 
gente, que poco habla, muchas de nuestras relaciones sociales, que 
necesitan palabras; además es uno de aquellos tantos medios para 
aumentar los caracteres sexuales secundarios, que se hacen sentir en 
su desarrollo completo. No me extenderé sobre todos los modos de 
pintarse; apuntaré los principales. La cabeza es la que presenta 
mayor variedad, el cuerpo no es tan variado; los mandatarios de 
paz entre los habitantes de una bahía cercana, entre tribus limítrofes 
llevan toda la cara y el cabello tenido de colorado; dos bigotitos 
colorados y dos blancos sobrepuestos y el pelo colorado por partes, 
es indicio de guerra; dos puntos blancos, uno en cada mejilla, es 
indicio de una venganza que debe cumplirse; una série de rayitas 
coloradas verticales bajo los párpados indican lágrimas y es signo 
de dolor como la salida ó enfermedad de un pariente, la muerte de un 
perro, ete. ; siestas rayas son negras indican luto, y se agrega entón- 
ces otro signo indicando la clase de muerte que ha tenido el finado, es 
decir, muerte natural, por una línea de puntitos colorados que cruza 
horizontalmente toda la cara de una oreja á la otra; muerto ahogado 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 471 


ó por caida, una raya negra ondulada en la misma posicion; si ha 
sido muerto violentamente, simple raya recta negra, que arriba lleva, 
en los hombres, los dos puntos blancos amenazadores. Los demás 
modos de pintarse son caprichosos y vezÓS y sirven de cumplidos 
entre los habitantes de chozas cercanas, Ó amigos. 

El cuerpo no varia mucho, casi siempre lo. pintan de blanco, y solo 
en tiempo de guerra los llevan con simples rayas ales, con 
algunos puntitos colorados. 

Estos pueblos no tienen hora fija para comer; comen todo el dia, 
comen cuando y lo que se les dá la gana, y segun he visto comen 
muchísimo. No tienen tampoco hora fija para acostarse, y cuando el 
sol desaparece, ellos bajan á tierra, retiran la canoa del agua y la 
guardan en lugar seguro, en seguida entran á la choza donde están 
delante del fuego callados, ó cantando una de Li tan decantadas 
melodías que ya cité. Cuando el sueño empieza á dominarlos, si la 
familia es numerosa, quedan asi sentados, y no hacen mas que recostar 
la cabeza el uno sobre el hombro del otro; si son pocos, se echan 
todos á lo largo, siguiendo con las espaldas la curva de la choza y 
con la barriga casi en el fuego, que mantienen y avivan casi toda la 
noche; imagínense que dulces reposos, no teniendo sinó cuatro ma- 
nojos de pasto bajo la cabeza, en un lugar donde no es preciso 
moverse, para no caer en el fuego de un lado y del otro no arriesgar 
de echar abajo la casa, una casa que por los innumerables agujeros, en 
tiempo de aguaceros deja entrar bastante agua, y en invierno por la 
puerta, bastante frio, no dejando mientras tanto suficiente escape 
al denso humo, que forma en ella una atmósfera insoportable. 

Las mujeres solas saben nadar, cuando una canoa se acerca á un 
paraje desconocido, la mas jóven se echa al agua teniendo en la boca 
el cabo de una cuerda, nada hácia la playa, busca el lugar bueno 
para atracar, y allí tira la canoa; en general el sexo femenino entre 
los indios de canoa es mucho mas sano y fuerte que el masculino; 
esta debilidad natural del hombre y el no saber nadar son proba— 
blemente las causas que contribuyen al predominio tan grande de 
las mujeres. 

Nos ocuparemos ahora de sus creencias, ideas históricas y reli- 
giosas; yo he preguntado álos mas viejos si sabian de donde venian, 
quienes eran sus antepasados; me miraban admirados, y respondian 
que el abuelo se habia muerto en una bahía vecina, como su padre, 
y que ellos nunca le habian dicho nada sobre el asunto; las ideas 
religiosas faltan tambien completamente y la única creencia es la 


472 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


de los espíritus de los muertos, pero tampoco muy desarrollada ni 
definida. 

Creen que despues de la muerte el espíritu (cásptk) va á vivir en el 
lugar donde está sepultado el cadáver, ó que permanece errante por el 
monte, especialmente de noche; me parece que creen que se encarnan 
en el mal, y que persiguen á todos los que despues de la caida del sol, 
turben la quietud de sus sombrias selvas; un indio difícilmente 
sale de su chozá y por nada se atreveria de noche á dar un paseo por 
el bosque. Creen tambien que los remolinos de las numerosas cor- 
rientes, que hacen tan peligrosos los canales de aquellas tierras, sean 
producidos por espíritus malos, y para apacigúarlos echan al agua 
algunas brazas y pedazos de madera, supersticion fácilmente derivada 
del primitivo uso de observar de tal modo la direccion y la fuerza de 
las corrientes para poderlas esquivar. Existe tambien entre los Alu- 
cáaluf una de aquellas historias muy parecida á las del dios Pan y de 
los Faunos entre los romanos; creo empero que sirve simplemente 
para que las mujeres y las niñas no se alejen demasiado entre el 
monte. 

Acerca del europeo no tienen ninguna idea, creen que venimos de 
islas muy lejanas, y nos llaman Pallal-óala, nombre que tiene tam- 
bien un significado algo despreciativo, como el gringo de los ar- 
gentinos. 

Habiéndoos hablado bastante sobre los ¿ndi0s de canoa, pasaré 
entónces, á esponeros algo sobre los ¿ndios de tierra, que parecen 
constituidos de una sola tribu, nombrada por los lajan Aona, mien- 
tras ellos se llaman á sí mismos Mác-ck, y á los lajan Udu. 

Viven en toda la parte oriental de la gran isla de Tierra del Fuego, 
propiamente dicha, que recorren en todos sentidos siempre, pero en 
la llanura, sin salir de sus límites; solo de vez en cuando llegan 
hasta el canal de Beagle por los valles mas grandes, y que no pre- 
sentan gran dificultad depaso. 

Estos indios son aún mas primitivos que los de canoa; son fuertes, 
altos, bien formados, con una mirada clara y soberbia cuando jóvenes, 
pero fea, sombria y traicionera con el avanzar de la edad ; los hombres 
llegan á una estatura muy alta y las mujeres son altas tambien, 
aunque no llegan á la de los hombres; es notable y curioso que 
cuanto son mas hermosos y simpáticos los hombres, por el contrario 
las mujeres son feas, no ya de forma sinó de cara; esta es fácilmente 
una de las razones porque los Aona buscan y quitan todas las veces 
que pueden criaturas y jóvenes á las tribus de canoa, que con- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 173 


finan con ellos, y por otra parte parece que las señoritas iajan y 
alucáluf no se quejan demasiado de sus nuevos esposos. 

El figurin de moda de los Mac-ck es muy sencillo, se reduce á un 
cuero de guanaco aplicado sobre las espaldas, tanto en la mujer como 
en el hombre; los hombres además llevan un curíoso gorrito, hecho 
de un simple triángulo de cuero de cabeza de guanaco, que les cubre 
la frente, siendo detenido por atrás por medio de un hilito de nervio, 
moda que les dá á todos el aspecto de arzobispos. Hablan una lengua 
mucho mas simple, mucho más áspera que la de los lajan, y desde 
el primer instante, llama la atencion del viajero, la voz tan baja y 
fuerte que tienen ambos sexos, y por el acento gutural, intercalado 
frecuentemente por consonantes todas especiales y poco armónicas. 

Sus armas son el arco, las flechas y la honda, que saben manejar 
admirablemente; no tienen ni lanzas ni dardos; llevan tambien ador- 
nos en el pescuezo, en los puños y en los piés, esceptuando á los que 
tienen comunicaciones con los lajan, que compran trabajos en hue- 
sos y conchillas, se reducen á collares hechos de finísimas trensita s 
de nervio de guanaco, y pintados de colorado; tienen las mismas cos- 
tumbres de pintarse y las mismas creencias sobres los espíritus 
(ck-ér-ia) tienen comunes tambien con el indio de canoa las ideas de 
libertad, los afectos familiares y sexuales, las fiestas, las ceremonias, 
la facilidad delas épocas críticas vitales, los signos de pintura, la cons- 
titucion de la familia, la devocion de las mujeres por el hombre y por 
fin, el mismo médico (ld-ú1); difieren sin embargo en varios puntos 
como voy árelatar, puntos que concuerdan con la diferencia del clima, 
de constitucion del suelo y método de vida. 

Lo único que siento es que de toda esta region, no he podido hacer 
estudios continuados y bien fundados, sea ya por el poco tiempo que 
estuve en relacion con ellos, ó por la dificultad mucho mayor de 
hacerme entender. 

Un hecho curioso, é importante al mismo tiempo en estos indios, 
es la falta absoluta de casas, y hasta carecen de un nombre para 
indicarla, porque la palabra Hál?, indica tambien cualquier punto 
donde se encienda fuego; duermen perfectamente al descubierto, el 
padre rodeado de sus mujeres y sus hijitos, al rededor de un gran 
fuego, no abrigándolos del viento, mas que un cuero de guanaco 
estendido sobre algunos palos del lado donde sopla. Es preciso tener 
una constitucion bien fuerte, para resistir con los trajes que llevan á 
un clima tan riguroso como es el de aquella tierra, que muchas veces 
baja 415 bajo zero! Porcierto que entre ellos no se encuentran enfer- 


174 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


mos ó débiles de salud, y no es difícil que esto seala causa que hace notar 
la falta de viejos entre ellos. Son todavia mas pobres que los de canoa, 
y los utensilios son aún mas reducidos, porque viajando continua- 
mente de un lugar á otro, no teniendo ni caballos, ni otros animales 
de ayuda, no podrían llevar bultos grandes, que incomodarian y 
harian mas difícil la marcha por aquellos matorrales, de piedras, de 
lagunas y de rios. 

Los objetos que poseen, son dos grandes cueros de guanacos junta- 
dos por un lado, que sirven, como he dicho, para abrigarse del viento 
durante la noche; una docena de palitos largos de 60.4 70 centímetros, 
del grueso del pulgar, con una pequeña bifurcacion en el ápice, y 
acuminados en la otra estremidad para sostener á dichos cueros; una 
bolsa de cuero de guanaco para llevar agua; algunas canastitas, no 
más de dos en general, y por fin otra bolsa /Sénnuk), tan misteriosa 
como la de los de canoa, y que está hecha de cuero de guanaco, en lugar 
de ser de pájaro; contiene la misma mezcla, como hongos, piedras y 
palitos para encender el fuego, adornos y pinturas; cuidadosamente 
tenido, ofrece las mismas dificultades para poder llevar á cabo una 
inspeccion en él; otro objetu que llama tambien la atencion, es una 
enorme concha de mar, que sirve de vaso para tomar agua. 

Esta gente vive solo en tierra y me parece que tiene bastante des- 
confianza del agua, por las miradas sombrias que daban al mar 
cuando les preguntaba si querian venir conmigo, mucho mas allá de 
Tar-wúa-sin (Isla de los Estados), lejos, lejos; miran con desprecio á 
los indios de canoa, que á su vez le tienen miedo; y tampoco de 
nosotros tienen gran opinion, tanto mas cuando nos ven temblar, 
aunque bien tapados en comparacion de ellos, bajo el agudo frio; 
nos llaman Oónnuk, que significa gente que muere ahogada, palabra 
que deriva del verbo Oónnánnáick (morir ahogado), probablemente 
porque no nos ven llegar sinó en buques y muchas veces morir así. 

Sus alimentos son los pájaros, el zorrino, el zorro, el raton, el 
guanaco, pero no desprecian los pescados que la marejada echa á la 
costa, y los hongos parásitos que abundan asombrosamente en las 
playas; tambien les gusta la galleta, pero no quisieron comer ni po- 
rotos, ni conservas, ni tomar vino ó licores ; nos robaron sin embargo 
y se devoraron un pedazo de grasa vieja y rancia, que servia para 
untar á las ruedas del molinete del ancla, y comian con satisfaccion 
los pedazos de carne salada, que se encontraban en la costa cerca de 
nuestro buque naufragado; siempre me rio al recordar las caras tan 
cómicas que hacian un dia que quise hacer comer á algunos de ellos 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1889 175 


azúcar ; les gustaba poco, pero desconfiaban y solo cuando vieron que 
yo la comia, se arriesgaron á tragar un poquito, sin apetecerla, pues 
solo unas criaturas y unas mujeres comieron algo mas. 

Comen las cosas casi crudas, y ví tambien una moza devorarse 
ávidamente los pulmones crudos, sangrientos y calientes de un 
guanaco matado poco ántes por el hermano; como para los de canoa, 
aunque no tenga datos seguros, no juraria sin embargo que rehusaran 
un costillar humano bien asado; no creo que coman ásus viejos, por- 
que ví por el contrario tratarlos bien, y me acuerdo de un ciego de 
edad bastante avanzada, que iba siempre acompañado de su nieto, 
que lo guiaba por todas partes. 

Careciendo de facilidades para procurarse los alimentos, y siendo 
la caza del guanaco mas difícil que la pesca, las familias no viven 
aisladas, se juntan, así que el concurso mútuo facilita la captura de 
estos animales ; pero la ley es pareja entre ellos, quien trabaja come, 
y quien no lo hace no tiene derecho á la presa de los otros; los 
fueguinos de tierra viven así en grupos de 10 á 20 hombres con un 
número doble ó triple de mujeres, mudando cada dia sus ha bitaciones, 
y mientras recorren el país, van cazando; estos grupos no tienen 
gefe, el mas fuerte y el mas hábil es el que se impone á los demás ; 
en cada grupo hay siempre un médico, pero su imperio es muy redu- 
cido, y creo que no pasa de cierta jurisdiccion sobre el sexo débil. 
Para dar una idea del modo de mandar de estos gefes, citaré un 
ejemplo: Durante el tiempo de nuestra permanencia entre ellos iban 
todos los dias á nuestro campamento, y los dejábamos allí hasta la 
caida del sol, entónces los hacíamos volver 4 sus toldos, previniéndoles 
que no fueran de noche para no esponerse á recibir un balazo; obe- 
decian siempre, pero una tarde habiendo ordenado la retirada de las 
mujeres y no haciendo caso, me dirijí 4 los hombres, y les hice enten- 
der la cosa, pero sin llamarles la atencion; dirijíme entónces algo 
exasperado al gefe, me escuchó, salió y no dijo sinó un imperioso 
Wai-min (salgan), que apoyó con una muy persuasiva bofetada á la 
mujer que le quedaba mas cerca, se fué entónces á sus compañeros, 
y repitito el Wa¿-mán, aplicó un buen puntapié á todos los que podia 
alcanzar; se volvió hacia mi sonriéndose fieramente, y tomada una 
galleta que Je ofrecia, se envolvió artísticamente en su cuero, y con 
un paso verdaderamante majestuoso, siguió á la comitiva, que se 
habia ya alejado. 

En marcha los hombres caminan sin mas carga que el arco y las 
flechas, que guardan en un carcaj de cuero, mientras las mujeres los 


176 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


siguen cargadas de las pocas cosas que tienen, llevando tambien los 
chiquillos suspendidos en las espaldas; caminando tratan de llevar 
en lo posible una sola huella, costumbre que parece ser comun á 
todos los indios de América. 

Además de la caza, en que no se puede ménos de admirar la velo- 
cidad, la gracia, la ligereza de los movimientos, el hombre no tiene 
mas trabajo que hacer sus flechas y su arco, trabajo que admira á 
todos por la precision, por la hermosura, y por las condiciones yer- 
daderamente matemáticas; la punta de la flecha la hacen de vidrio 
6 de piedra, con la simple ayuda de otras piedras y de un hueso de 
guanaco; el canuto con madera de leña-dura ó de una especie de 
calafate, y lo trabajan con un cuchillo de piedra, y lo alisan con 
arenisca; las ataduras y las cuerdas las hacen con nervios de guanaco. 

Estos indios son mucho mas peleadores que los de canoa, y existen 
ódios terribles entre los varios grupos, de modo que casi siempre 
cuando llegan á encontrarse se traban en pelea, que concluye por la 
muerte de algunos de ellos, y quitándole el vencedor al vencido todas 
las niñas y mujeres jóvenes que puede. 

Este pueblo como los de canoa, tiene poderosos y fieles auxiliares en 
sus trabajos, en los perros (Wússna); cada indio tiene tres ó cuatro 
de estos animales, de raza muy diferente de la de los acuáticos; pare- 
cen que difieran tambien de los nuestros y para mí serian ó cruza ó 
descendientes directos del lobo-colorado ó gran zorro-colorado, que 
vive en los Andes, en Patagonia y Tierra del Fuego. Son altos, delga- 
dos, con ojos muy feos, pelo largo y cola voluminosa; predomina el 
color amarillo oscuro, pero he visto negros y overos; son muy callados, 
no ladran, pero ahullan muy tristemente; el indio los quiere, como 
él acostumbra amar, es decir, los cria cuidadosamente cuando son 
cachorros, y cuando son grandes les administra abundantes raciones 
de tripas de guanaco, de puntapiés y de palos; no es raro ver algunas 
veces esos animales, empujados por el hambre, reunirse varios y dar 


caza á los guanacos por su cuenta propia. 


Señores: Con esto queda concluida esta ojeada general sobre las 
costumbres de las diferentes tribus que viven en esta lejana provincia 
de la República Argentina; trataré ahora sobre las cualidades mo- 
rales de estos pueblos, y sus relaciones presentes y futuras con el 
mundo civilizado. 

Los fueguinos, como todos los salvajes, no conocen esta convencion 
social que llamamos moral. Los actos naturales de la vida, de cual- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 1717 


quier género, los cumple públicamente, y lo que nosotros llamamos 
pudor, no existe mas que en verdaderos rudimentos en las mujeres, 
y que consisten, hasta antes de casarse, en una reserva á conceder 
sus favores, y á la fidelidad en las casadas. Con esto no quiero decir, 
que en los fueguinos no se hallen desarrollados los sentimientos de 
los caractéres sexuales secundarios, todo al contrario; el hombre es 
orgulloso y altivo, conoce su fuerza, pero cede tambien ante las mu- 
jeres, intenta adornarse segun sus ideales; las mujeres son como 
todas, salvajes ó civilizadas, coquetas, tienen conciencia de su hermo- 
sura, conocen su poder, y saben muy bien conquistar los mas fuertes 
y valerosos guerreros con sonrisas picarescas, y con miradas traidoras, 
ni mas ni ménos como lo hacen los de nuestra sociedad ; un hecho 
curioso de notarse, es que si el Europeo le es genial, bien que no 
quiera demostrarlo, otro tanto desprecia al negro, que echa de sí y 
mira como á perro; es otra prueba que la natural selection tiene la 
principal influencia en los conubios de estas hijas de Eva. 

El Aona, el lajan, el Alucáluf no conocen mucho el derecho de 
propiedad, y los verbos tomar y robar son equivalentes, es decir, 
tienen una sola palabra para indicar estas acciones, que se diferencian 
tanto entre nosotros. El matar á su semejante, no tiene ninguna 
idea reprobable en ellos, y sus sentimientos se podrian espresar así: 
Tú tienes un objeto, me gusta, lo quiero, si soy mas fuerte tú me lo 
darás, ó bien defenderás tus derechos ó por la fuerza de los puños, ó 
matándome en la primera ocasion; la venganza es ley absoluta, al 
enemigo, si se puede, se mata por delante, si es peligroso, se le mata 
por detrás; todo es permitido. El carácter del fueguino seria malo 
teniendo por base estos sentimientos, si no existiera en su fondo una 
cierta dósis de bondad natural, y al mismo tiempo el miedo de la 
venganza del ofendido : rara vez es el primero en atacar, y en general 
las peleas con los extranjeros son causadas por malas interpretaciones 
de actos. Supóngase por ejemplo que un indio quiera llamar alguno 
que está cerca; él es callado, no lo llama con la voz, sinó le aplica un 
punta pié; es cierto que si este es un marinero ó algun otro individuo 
que no sabe juzgar las costumbres, le contesta de mala manera, y de 
allí seguramente resulta una riña, que iS por cierto en pelea 
con daño de alguno. 

Es preciso que los viajeros tengan una suficiente cantidad de pa- 
ciencia para estos diablos, y que no juzguen sus actos con relacion á 
nuestras costumbres, sinó con el estado del hombre que tiene por 
delante; no pretendo que sea demasiado confiado, ni quiero tampoco 


AN. CIENT. T. XIV. 12 


178 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


hacer la apologia de los salvajes, al contario, aconsejo al viajero que 
tenga los ojos abiertos, y no se deje engañar por falsas demostraciones 
de amistad, pero debe evitar cualquier causa de pelea, porque tendria 
que desistir de su mision. 

El indio es sumamente desconfiado con sus mismos compañeros, y 
aún mas con el extranjero, en quien presiente un destructor de su 
raza, 6 el raptor de su libertad; nunca marcha delante de un extran- 
jero, y sirva de ejemplo lo siguiente: Un dia deseando visitar un 
paraje lejano, llevé conmigo varios indios conocidos y amigos para 
que me sirvieran de guia; siguiendo el camino ellos venian detrás de 
mis pisadas así que á cada rato tenia que volverme para preguntarles 
la direccion; les rogué fueran por delante, pero me miraban de un 
modo extraño, y daban muestras de no entender; sospeché entónces 
tuvieran miedo de mi escopeta, que llevaba bajo el brazo con los 
cañones por delante; la dí vuelta entónces y puse los cañones para 
atrás pero los indios no tomaron la delantera, solo se pusieron á mi 
lado; los empujé, los amenacé, puse la escopeta en todas posiciones, 
pero el primero en el camino fuí siempre yo. 

Es notable tambien la finura de los sentidos, ménos el tacto y el 
gusto; ven áuna distancia que á nosotros cuesta mucho, aunque sea 
con el anteojo y distinguen al instante las pisadas de los animales ; 
oyen los menores y mas lejanos sonidos y olfatean á los objetos muy 
bien. Otro sentido tambien que falta por completo en el hombre civi- 
lizado, ellos lo tienen muy desarrollado, y es el de la orsentación 6 
direccion; tomado un indio y llevado á cualquier paraje, sabe volver 
á su campamento aunque no conozca absolutamente los lugares donde 
fué abandonado. El gusto como he dicho no está muy desarrollado, el 
tacto tampoco, amortiguado indudablemente por la mala vida que 
llevan; he visto á una muchacha sentarse en matas de calafates, 
llenas de espinas, donde yo no podia caminar, tampoco, con mis 
gruesos pantalones, levantarse imperturbable, sacándose las hojas 
secas, que se habian agarrado á la carne, como nosotros lo haríamos 
de nuestros trajes. 

Tienen tambien la habilidad de no dejar rastro de su paso, á lo 
menos para nuestros ojos; una de las primeras noches despues de 
nuestro naufragio fuimos alarmados por algunos marineros, que 
decian haber visto dos indios á pocos pasos de nuestro campamento; 
salimos todos armados pero no vimos á nadie; á la mañana siguiente, 
habiendo nieve, buscamos las pisadas ó al ménos algun rastro, pero 
infructuosamente, y creimos fuera una ilusion. Cuando nuestras re- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 179 


laciones con los indios se hicieron amistosas, nos declararon que 
verdaderamente una noche habian ido dos para espiarnos, pero como 
los descubrimos, habian disparado muy lijero! 

La primera impresion que el viajero recibe de los indios es muy 
poco agradable, sea por el miserable aspecto, sea por la fisonomia 
como de perro espantado; pero pronto se acostumbra y hasta se 
aficiona á esta gente tan primitiva, que le representa el hombre en 
su perfecto estado natural, con todos sus vicios y todas sus virtudes. 

Ante la civilizacion que adelanta á pasos de gigante, los salvages 
están condenados á desaparecer, y esto facilmente va á suceder entre 
pocos años, y los indios quedarán como recuerdos y leyendas; eso es 
indudable y fatal. 

Nos hallamos delante de dos lemas á los cuales no podemos esca- 
par. ¿Tenemos que destruir los salvages? ¿Tenemos que buscar todo 
.medio para reducirlos á la civilizacion? La primera es una pregunta 
que rechazamos, mientras apoyamos á la segunda. Vámoslas á dis- 
cutir brevemente, y demos ántes una lijera ojeada á la influencia de 
la civilizacion en los salvajes, con que nos ponemos en contacto. 

No tenemos que ir muy lejos; tenemos aquí las fronteras que son 
el libro abierto en que podemos leer. El indio es un niño, un niño, 
para nosotros, viciado, y que tiene todas las facilidades para adquirir 
los vicios, y pocas para las virtudes. 

Los primeros colonos que van entre ellos son casi siempre gente 
perdida, ó porlo ménos gente sin escrúpulos y que para ganar dinero 
se venderian á sí mismos; con este primer contacto es seguro que el 
indio no se civilizará. Además el indio conoce que es él el único y 
verdadero dueño de su tierra, y reclamará en contra de ¡as invasiones, 
que no piensan mas que arrebatarle su terreno y su libertad; se ba- 
tirá valientemente y las mas de las veces despues de haber degollado 
á varios europeos caerá bajo el plomo de la civilizacion. 

El contacto de la ínfima clase de la sociedad es absolutamente 
mortal para el salvage; los Alucáluf de la parte chilena de Tierra 
del Fuego ya tienen firmada su condena de muerte; el contacto de 
los loberos ó piratas, les dejó el horrible vicio de emborracharse con 
el tabaco, y un ódio profundo contra los blancos, que satisfacen en 
toda ocasion propicia; no hay mas, ya en ellos corre la venganza ju- 
rada, serán refractarios á cualquier sistema de civilizacion, tienen en 
breve que desaparecer. 

Los iajan y los aona son pueblos casi vírgenes, no tienen ningun 
ódio contra los blancos, y se pueden dominar muy fácilmente; es 


180 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


preciso sin embargo, que el gobierno evite absolutamente el contacto 
de las ínfimas clases sociales; es preciso que prohiba rigurosamente 
entre ellos la importacion de tabaco y bebidas alcohólicas; es preciso 
que tome un empuje rápido y enérgico, y que mande gente á propósito 
para civilizar estos pueblos. No se necesitan frailes, ni monjas ni 
curas ; el indio no tiene necesidad del catecismo, tiene necesidad de 
aprender un modo mejor de vivir, y de lanzarse en la vía del progreso, 
no es que yo sea contrario al cultivo de ideas religiosas entre ellos, 
aunque no seria mas que sustituir á una supersticion otra supersti- 
cion, todavia podrian las máximas de nuestra religion tener saludable 
efecto en su ánimo; el indio catequizado, en general no cree, y ha- 
blando con algunos criados por los misioneros ingleses, cuando les 
preguntaba sí creian, contestaban: ¿Ftú has visto a los espiritus del 
monte y del agua? (Tula tecai-índa sa Asjónna-nc: Cáaspik chili 
nc: Hannus?) Se hacen los que creen para utilizar á los misioneros, 
ni mas ni menos. Como he dicho, el indio necesita aprender un arte, 
y cuando la haya aprendido es necesario que el blanco lo ayude á 
poderla practicar, porque vemos en la práctica lo que ocurre á los 
pobres misioneros de Usuuáia, que tienen muy buenos aprendices 
carpinteros, herreros, etc.; salidos los niños del establecimiento se 
encuentran sin herramientas, sin apoyo social, sin nada, es preciso 
que vivan, y vuelven á vivir como sus padres. 

Otra cosa importante es que el indio de mas de 10 años, no es sus— 
ceptible de civilizacion, ya tiene demasiado arraigados en el alma 
sus principios de libertad y de haraganería; los mas chicos se pueden 
muy bien criar, y no carecen de inteligencia, pero hay tambien que 
hacer notar la necesidad de aislarlos de los viejos; recojer todas las 
criaturas de una cierta edad es cosa muy fácil, porque el indio sabe 
que están bien con nosotros y los ceden voluntariamente. 

El clima de la Tierra del Fuego y de la Isla de los Estados, espe- 
cialmente en lo referente á humedad, no es de los mas favorable para 
el desarrollo de las colonias; un europeo que vaya allí y que tenga 
todas sus comodidades de vestidos y de casas, podria vivir muy 
bien y trabajar, pero no se aclimatará por cierto el emigrante que 
llega allí pobre, miserable, y que los primeros años tiene mas ó menos 
que llevar vida de indio; se presenta clara la idea de aprovechar los 
indios mismos comolos colonos. ¿No se gastarian millares y millares 
de patacones para poblar con extranjeros aquellos rincones? ¿No es 
mejor entónces gastarlos para elevar á nuestra altura los indígenas ? 
Ellos están aclimatados, pueden sufrir mucho mas que el blanco 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 181 


todas las privaciones, en caso que una guerra ó luchas civiles apar- 
taran las ayudas gubernativas ; los colonos allí moririan de hambre, 
los indígenas adelantarían lo mismo. 

¡En la Isla de los Estados, al pié del monumento que esparcirá la 
luz de la civilizacion argentina en aquellos mares, tiene que formarse 
el primer núcleo de estos pueblos, allí alejados del contacto de sus 
padres, alejados del contacto de mala gente, con buenos y sábios 
maestros se difundirá la luz de la civilizacion en esta raza, que for- 
mará el orgullo de su madre pátria la República Argentina ! 

Señores ! Con esto concluyo, y hago votos ardientes, para que el 
Gobierno y el Pueblo Argentino se interesen de corazon por estos her- 
manos, y que se hagan esfuerzos para civilizarlos, y por mi parte 
deseo ardientemente lanzarme otra vez entre aquella pobre gente 
para estudiar su lengua, sus costumbres, las bellezas vegetales de su 
país, y quien sabe si de nuevo pueda entónces entretener á este 
elejido público con nuevas y mas importantes observaciones. 

Señoras, Señores. Hé dicho. 


182 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


EL ORIGEN DEL HOMBRE SUD-AMERICANO 


RAZAS Y CIVILIZACIONES DE ESTE CONTINENTE 


DISERTACION DEL:D” D. FRANCISCO P. MORENO 


Señores : 


« 
« 
« 
« 
« 


« Es necesario que esta idea de una raza dolico- 
céfala autoctona en América, cuyo tipo sería uno de 
los de Paraderos, sea lanzada con el nombre de 
usted á la brevedad posible. No veo asomar en el 
campo de la Antropología nada más interesante que 
este gran descubrimiento. Piense usted en esto y 
haga lo mejor para la mayor gloria de la Antropo- 
logía de la República Argentina y de usted mismo. 
(Carta del Dr. P. Topinard. Paris, 15 Junio 1877, ) 


« El album expuesto por el Senor Moreno nos ha 
causado ya más de una sorpresa. Se busca el se- 
creto de los orígenes de nuestro lado. ¡Quién sabe 
si la luz no nos vendrá del lado de América, por el 
contrario! El hombre tiene más de cien mil anos; 
sólo hemos estudiado sus últimas estratificaciones 
de razas, y muchas revoluciones pueden haberse 
efectuado en ese espacio de tiempo. » 


(Revue d'Anthropologie, del Dr. Broca. 
Paris, 1879, pág. 181.) 


« Del tipo del hombre de Neanderthal hay en el 
album del senor Moreno seis ó siete de perfil. Es 
como para preguntarse si el Neanderthal no sería 
accidental en Europa, en el tiempo cuaternario y 
si su pátria real no sería la América del Sur aus- 
tral. Los autores de la Cranía ethnica han tenido 
gran trabajo en reunir algunos casos en Europa; 
hélo ahí frecuente en Patagonia. » 
Discusion (Dr. Topinard) á proposito de la Nota 
sobre dos cráneos prehistóricos traidos del Rio 
Negro, por el Senor Moreno. Sesion 413 de la So- 


ciedad de Antropologia de Paris. 1* de Julio de 
1880. Boletin de la Sociedad, pag. 490. Paris. 1880. 


Hace un año, en una primera conferencia (1), tracé á grandes rasgos 
un cuadro de la marcha de la humanidad, desde su infancia en los 
tiempos geológicos, hasta la era histórica. 

Os dije que el hombre no habia aparecido como un aereolito que 


(1) Antropología y Arqueología. — Conferencia del 2 de Setiembre de 1881. 


Véase los «Anales». 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 183 


cae de los espacios siderales, sino que le habia precedido una larga 
evolucion abolenga. Nole asigné su cuna geográfica porque lo impide 
la perpétua instabilidad de la corteza terrestre, pero, partiendo 
la inmensidad de los tiempos cósmicos, con la mas humilde manifes- 
tacion de la vida, formé la cadena filogénica hasta llegar á nuestro 
primer antecesor humano, y convencionalmeute, dados los actuales 
medios de observacion, acepté su existencia en los terrenos llamados 
miocenos en las clasificaciones geológicas. Apoyado en pruebas que 
no es necesario volver á citar aquí, lo consideré contemporáneo de los 
animales ha mucho tiempo extinguidos, que caracterizan esos terrenos, 
como el Driopithecus, mono antropomorfo y nuestro pariente cercano. 
Seguí á ese hombre, pitecoídeo bajo mas de un concepto, y analizé 
los cambios de fisionomía que ha presentado el Globo, adaptándolos 
á la propagacion y evolucion, bajo nuevos medios, del género animal 
que formára la humanidad de entónces. Os mostré cómo, siguiendo 
la misma ley dela evolucion, encontramos en los terrenos mas anti- 
guos, los tipos humanos que hoy consideramos razas inferiores. — 
Australianos actuales, patagones extinguidos. Busqué luego la aurora 
de la industria, principio de la edad social, inquiriendo las causas 
selectivas que produjeron el progreso de las actuales, superiores, y 
pasé revista rápida á los embriones de las sociedades antiguas, á su 
brillante adolescencia y concluí con las causas de la senectud y ex- 
tincion de las que por falta de medios ambientes adecuados, no 
pudieron renovar sus fuerzas y dejaron el puesto á sus retoños, que 
brotaron con formas mas perfectas. 

Hablándoos de las colecciones del Museo Antropológico, reliquias 
de la historia perdida de la República Argentina, ligué con esta y con 
el resto del continente, el movimiento antiguo de la humanidad y 
aún cuando, por falta de tiempo, no pude detenerme á analizar 
en extenso el puesto de la América del Sur en ese movimiento, llegué 
al resultado siguiente: 

Vimos: Que alcanzaban á nosotros los lazos íntimos que existieron 
entre las distintas sociedades que se han sucedido en el ciclo sin fin 
en que giramos, y que si la lucha ha creado variedades físicas y 
morales en el género Homo, en medio delas transformaciones seculares 
no podíamos ménos de notar una unidad genésica perdida en una 
nebulosa animada, aún irreductible, cuya composicion solo presen- 
timos. 

Quizá no nos será dado conocer nunca el foco primitivo y simple 
que seformó con la gravitacion y condensacion de esa nebulosa, pero 


184 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


podremos estudiar los cuerpos que emanaron mas tarde de ese nucleo, 
cuerpos físicos y sociales, desaparecidos ya algunos, dejando apénas 
vestijios, y surcando otros el espacio de la vida. 


Es un estudio tan nuevo el de la América y sus habitantes, tan 
lleno de vaguedades y misterios, que requiere un exámen prévio de 
cada una de las manifestaciones vitales que tenga relacion directa 
con el hombre que la habita, para poder formar luego un conjunto 
armónico que sirva de trama para ese estudio. Esta es la única ma- 
nera de acercarse con seguridad á nuestros orígenes. 

Hasta hace poco tiempo, pudo decirse que la Antropología Ameri- 
cana apenas principiaba. Su método era defectuoso, basado en errores 
divulgados por viajeros Ó cronistas generalmente malos observadores 
ó poco escrupulosos en la recoleccion de sus datos, y en la casi com- 
pleta ignorancia de los numerosos materiales que guarda la mayor 
parte de los territorios cuyos habitantes debiera estudiarse. 

Hoy mismo en que los viajeros bien preparados recorren en todo 
sentido el Nuevo Mundo y enriquecen las colecciones europeas con 
reliquias preciosas, pocos son los que se dedican á interpretarlas con 
fruto. Los observadores de la vieja Europa parecen intimidarse ante 
los misterios que anuncian los restos exhumados, de la estructura 
física y del desarrollo moral de nuestros predecesores en este suelo. 

Conocen que hay que resucitar medio mundo, la mitad de la larga 
vida humana, obra difícil de ejecutar, sobre todo cuando se emprende 
en teatro tan lejano de su asiento, pero llena de atractivos y emo- 
ciones para los que se dedican á ella. 

Las probabilidades de éxito dependen del plan que se sigue; por 
mi parte, he adoptado el mismo que he puesto en práctica en mis 
investigaciones en el suelo de la República. Dicho plan consiste en 
averiguar primero las causas de los fenómenos que se presentan al 
estudio, desde sus orígenes, si es posible, ó desde el punto mas remoto 
á que alcanzan las facultades humanas, y siguiendo ese plan es que 
en la primera conferencia, al ocuparme de la distribucion de las razas 
humanas, insistí sobre el antiguo relieve terrestre, 


El estudio de la distribucion geográfica de los animales no se limita 
hoy á la superficie actual de la tierra; la geología trata de reconstruir 
las regiones antíguas, y la paleontología la zoogeografía perdida. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 185 


Las investigaciones á este respecto son muy recientes y ya, uno que 
otro golpe de pico en las quebradas, en las laderas de las montañas, 
en el fondo de los valles, resucita el pasado animal, cambiando com- 
pletamente las ideas que tenian los naturalistas del siglo pasado 
sobre la marcha de la vida en el globo. 

Estos descubrimientos se suceden con rapidez cada vez mayor y 
con ellos, teorías que se consideraban aventuradas en un principio, 
reciben al poco tiempo plena confirmacion; la suerte, en este caso, 
favorece á veces á los observadores ménos preparados y yo me cuento 
en este número. 

Apénas he registrado las tierras del Sur, he levantado una punta 
del velo que cubre sus misterios. A medida que buscaba allí los 
datos sobre el centro de aparicion de nuestros antepasados, distinguía 
el de los séres que nos precedieron; traté de conocerlo, reuní mis 
observaciones y hace tres meses me atreví á hablaros (1) de una vida 
exuberante que en parte, se desarrolló en Patagonia, descubrimiento 
que despejaba al mismo tiempo el misterio de la existencia de los 
portentosos animales, cuyos restos se extraen diariamente de las 
lagunas de la pampa. La region austral apareció como el resto de 
un gran continente, hoy sumergido, donde vivieron y evolucionaron 
séres desde tiempos geológicos muy remotos, centro de dispersion de 
organismos invertebrados y vertebrados que vivian en la misma 
época que los de las faunas terciarias norte-americanas y del viejo 
mundo; pude verificar, comparando las faunas de los tres centros 
terciarios, el hecho de que por regla general, la misma evolucion 
eradual ha seguido aquí la fauna antártica que las correspondientes 
del hemisfério ártico y que la han acompañado los mismos fenómenos. 
Extendí el area de dispersion mamalógica hasta la tierras australianas, 
designando, con el auxilio de la geología, la época aproximada en que 
tuvo lugar el desmembramiento del continente austral. Indiqué la 
causa local de la extincion de los animales pampeanos y la de la 
persistencia de los que aún viven, y por último, llegué á la con- 
clusion, comprobada por mis observaciones sobre la geografía y 
paleontología austral, de que la fauna extinguida y moderna se des- 
arolló en esa region, avanzando luego hácia el Norte y nó á la inversa, 
como afirman el Dr. Burmeister y otros naturalistas. Servíame de 
apoyo esta ley: 


(1) Patagonia. Resto de un antiguo continente hoy sumergido. Conferencia 
del 15 de Julio de 1882. (Véase los «Anales»). 


186 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


«Ningun organismo traslada su pátria á otra peor, siá ello no 
lo obliga la lucha por la vida.» 

Antes que por mí, ya habia sido señalada la existencia probable del 
continente austral hoy desaparecido; habíanse notado analogías y 
semejanzas entre los faunas australianas, oceánicas y americanas, 
pero fuí el primero en emitir la idea de quela sucesion cronológica de 
los vertebrados, en la época terciaria, fué igual en ambos hemisferios. 

Cerré aquella conferencia, esperando poder deciros algun dia, 
cómo es que el hombre, colocado en la misma série animal que los 
organismos estudiados entónces, apareció en estas regiones, qué con- 
diciones de vida tuvo y cómo se formaron, á qué grado alcanzaron y 
cómo esque se extinguieron las razas que el Europeo del siglo XV 
encontrara en este continente. 

Este estudio es tan vasto y su base actual tan inconsistente y 
superficial, que, 4 no aumentarla con otros y mejores materiales y 
darle mayor amplitud uniendo estos con la paciente investigacion de 
las afinidades que tengan entre ellos, correría gran peligro de des- 
moronarse el edificio de la Historia del Nuevo Mundo, que empiezan 
á levantar los Americanistas modernos. 

Se me puede tachar de que doy á mis temas horizontes demasiado 
extensos, pero este es el deber del que quiere sembrar en un terreno 
nuevo; primero, además de la tierra en que váá plantarse, hay que 
conocer, del árbol, las raices que alimentan el tronco y luego las ramas, 
aún cuando el poder del jardinero no llegue á definir la sávia que dá 
vida al conjunto del sér vegetal. : 

La primera vez que tuve la palabra delante de vosotros para ha- 
blaros sobre las antiguas sociedades sud-americanas, me limité á 
relacionarlas con las del resto del mundo y 4 remontarme hasta el 
orígen de ella. Creía entónces que lo que os decía podía servir de 
pequeña introduccion á la historia antigua del país; hoy veo que 
falta mucho. A medida que avanza el tiempo, se acumulan en esta 
rejion privilejiada documentos tan variados é importantes para el 
estudio de la América ante-colombiana que he tenido que volver, en 
parte, sobre el mismo tema para tratar de completarlo. Pensad que 
hay que reconstruir gran parte de la infancia del hombre, para poder 
conocer la filiacion de los hombres y de las sociedades antiguas de 
este continente. 

Dedicado desde algunos años al estudio de la Naturaleza 2n situ, 
he seguido siempre ese método, el que á veces es bien difícil, pero 
que siempre es el mas exacto. Aún cuando en una conferencia como 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 187 


la de hoy, no pueda entrar en pormenores, pues sería haceros un libro, 
voy á precisar, á grandes rasgos, los hechos que he observado y que 
confirman mis apreciaciones. | 

El problema de la poblacion de América, á pesar del descubrimiento 
del hombre fósil en sus territorios, no está bien claro para la mayor 
parte de los que se han ocupado de esta interesante cuestion. Casi 
todos se han dedicado al estudio de los vestigios de las grandes civi- 
lizaciones que se desenvolvieron en este continente, y que son las 
que presentan mayores atractivos y facilidades, pero no han buscado 
metódicamente la cuna de esas civilizaciones. 

Los que han estudiado al hombre físico, lo han hecho en escala 
muy limitada, si se lo compara con las demás razas humanas; han 
tomado á éste tal cual se presenta hoy, ó en los tiempos de la con- 
quista. 

El autoctonismo lo caracterizan solo porque ocupa el suelo en que 
los Europeos lo encontraron; no buscan su genealogía, ni averiguan 
si en tiempos remotos aquel hombre, salvaje ó civilizado, tuvo otro 
teatro de accion lejano ó si conoció medios superiores al que ocupa 
hoy y si sigue en el camino del progreso ó retrocede en el que si- 
guieron sus antecesores. 

En casi todas las obras que se han escrito sobre los indígenas ame- 
ricanos, encontramos solo referencias á sus hábitos y costumbres, 
á sus caractéres físicos, pero nada ó casi nada sobre los antecedentes 
étnicos. Una prueba de ésto es el importante libro «Perú y Bolivia» 
de Wiener, donde este arqueólogo describe al indio actual, como si 
fuera el constructor de los antiguos monumentos, y lo hace tal cual 
sele presenta hoy, en un medio distinto, sin inquirir absolutamente 
qué condiciones morales y físicas necesitaron sus antepasados para 
llegar al grado de cultura de esas viejas sociedades. 

Ese es el gran vicio de que adolecen los estudios sobre el hombre 
americano. El Europeo, el Mongol, el Negro, y los otros tipos hu- 
manos, han absorbido casi por completo la atencion de los Antropó- 
logos; apénas uno que otro ha dejado entrever cierta importancia 
etnológica para los hijos del Nuevo Mundo. 

Se han proclamado aquellos como los tipos fundamentales de la 
Humanidad (que para el sábio Huxley son cuatro), sin tener en 
cuenta que quedaban por investigar tierras mas extentas que las que 
ocupa el titulado tipo caucásico y en las cuales podrian encontrarse 
otros nuevos, desconocidos, y cuyo conocimiento podria explicar mas 
de una cuestion oscura en la historia humana. 


188 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Esta falta es defecto de la aplicacion de leyes a priort, en terrenos 
desconocidos, defecto que resulta de las ideas preconcebidas de que 
no pueden desprenderse los que estudian en los grandes centros del 
viejo mundo y que se dejan influenciar inconscientemente por las 
hipótesis de los viejos maestros, que las basaron, generalizándolas, 
en un conocimiento imperfecto de la geografía. Los estudios modernos 
se desligan hoy completamente de escuela, sobre todo en América. 
Con la experimentacion corroboran ó destruyen las teorías, aplican á 
todo la ley del progreso ó retroceso segun los medios ambientes y de 
ella desprenden leyes locales, que se convierten en generales salo 
cuando despues de aplicadas en medios correspondientes, concuerdan 
entre sí y tienden á la unidad inicial. 

Las leyes físicas, las biológicas, se estudian hoy de esa manera, 
buscando las causas primeras; así aclaran puntos irresolubles ántes, 
pero desgraciadamente, cuando deben referirse al hombre, esas leyes 
dejan muchas veces de aplicarse. Hay cierto temor en abordar la 
cuestion zoológica humana. Sentímos aún el peso de la teoría del 
Reino humano, teoría cuya aparicion fué lógica en un tiempo, pero 
que ya no tiene razon de durar. 

Como el periodo actual no nos dice todo lo necesario sobre el orígen 
y desenvolvimiento de los seres que habitan el globo, levantamos las 
primeras capas de su corteza, descendemos á las profundidades geoló- 
gicas y buscamos en ellas, lo mas lejos posible, las formas simples 
que engendraron las mas perfectas del dia. Estudiamos allí, con toda 
minuciosidad, en los diferentes horizontes geológicos, la reparticion 
de los animales inferiores, de los insectos, de los moluscos, de los 
pescados, las aves, los mamíferos, pero hay aún gran desequilibrio 
en los conocimientos que tenemos sobre esa cronología animal y su 
distribucion en aquellas capas, entre las épocas relativas de aparicion 
de los distintos centros y la relacion que hay entre los séres que 
ocupan hoy una misma area, teniendo un punto de partida diferente. 

El hombre es el animal cuyo estudio descuidamos mas en estos 
casos. 

Hoy que conocemos, en las rocas terciarias europeas, las piedras 
talladas por un animal pensador, que bien puede ser el hombre, y que 
en la América del Norte se señala el mismo caso, y que en la del Sur 
conocemos un buen número de observaciones relativas al hombre 
contemporáneo de las faunas extinguidas, hay aún naturalistas que 
no aplican la misma ley de desenvolvimiento geográfico en los tiem- 
pos geológicos, que rije á los mamiferos precursores. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 189 


Conocemos los antiquísimos restos de los hombres que forman la 
raza fósil de Canstadt; ninguno de ellos presenta rasgos característicos 
ni vínculos directos con las razas mongólicas asiáticas; por el con- 
trario poseen caracteres peculiares 4 los australianos y antíguos 
sud-americanos. No se toma nota de que aquellos hombres vivieron en 
épocas en que los relieves terrestres eran distintos de los de la actua- 
lidad, y se mira por muchos, como la cuna humana, las regiones 
himalayanas, apoyándose en que en ellas viven hoy los representantes 
de los tipos humanos considerados fundamentales y que ninguna otra 
region presenta, como esa, una reunion de tipos extremos distri- 
buidos al rededor de un centro comun. Esto es querer estudiar el 
orígen geológico del hombre, partiendo de una distribucion geográfica 
actual, sin tomar en consideracion los cambios que ha sufrido el 
relieve del globo, lo que no es aceptable aún cuando este método haya 
sido seguido por el eminente Quatrefages. Y no es este sábio el único 
que no se haya fijado en la inmensa distancia que existe entre esos 
hombres fósiles testigos de una épuca perdida y las razas que poste- 
riormente invadieran la Europa en los tiempos protohistóricos. Seria 
un caso único de inmovilidad de centro genésico, en caso que aquellos 
hombres partieran de la agrupacion del Pamir actual. 

La nocion de especie, mal interpretada, ha hecho que algunos 
acepten una sola especie humana, que se convierte así en género, 
familia, órden etc. etc. solo con variedades, olvidando que el hombre 
es un animal y que porlo tanto está sujeto 4 las mismas leyes que 
rijen los demás organismos. 

Sin embargo, en los tiempos cuaternarios europeos, está ya perfec- 
tamente caracterizada la dualidad específica. 

Sin la geología, no podremos conocer nunca el orígen y formacion 
de las razas étnicas, que están sujetas á las mismas fluctuaciones de 
todos los organismos, dado su desarrollo proporcional, y al discutirse 
el foco humano, deben recordarse siempre qué relaciones tiene la fisio- 
nomía actual de la tierra, con la de las edades anteriores, cuando las 
formas mas primitivas de la humanidad nacieron á la vida. 

Hay que calcular, además, la relacion de tiempo que hay entre las 
distintas faces del progreso y referirlas ¿los cambios geológicos que 
ha experimentado la tierra en esos intérvalos. No es pusible que el 
actual relieve terrestre haya coexistido (6 sea anterior) con la apa- 
ricion del hombre; la geología y la paleontología demuestran lo 
contrario, y nos enseñan á no dejarnos arrastrar por las risueñas y 
fáciles especulaciones del espíritu, útiles, á veces, para redondear 


190 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


teorías, como la del gran Haeckel, al hacer nacer al hombre en la 
sumergida «Lemuria», en condiciones, cuya posibilidad niega la 
ciencia, basada en estudios determinados. Haeckel lo distribuye en 
doce especies que se reparten en la tierra actual, sin tomar en cuenta 
la distribucion de las que existian, al desaparecer en el salado Indico 
la tan hipotética «Lemuria», y puebla la América (seguramente la 
actual) haciendo llegar por el estrecho de Behring, una raza mongó- 
lica, y afirmando que los americanos han llegado del Viejo Mundo 
por el Norte. 

Virchow en un discurso sobre Antropología Americana, pronunciado 
delante del Emperador del Brasil, en Berlin (7 Abril 1877), ha dicho 
que no cree que haya habido un hombre originario de América y que 
le parece inevitable que este continente haya sido poblado de afuera. 

Cuando en el Viejo Mundo vivian hombres, los continentes no 
tenian las formas de hoy. En América sucedió lo mismo y aún á 
pesar de que aquí no se ha encontrado el hombre terciario ó por lo 
ménos, los hallazgos no han recibido aún plena confirmacion, no hay 
motivo para negar su existencia, dada la composicion de las faunas 
extinguidas. Luego, la dispersion del hombre en el Globo, basada en 
emigraciones durante la era actual, no tiene fundamento sério. 
Además, si la época del génesis humano es desconocida, mal puede 
indicarse su teatro moderno. Puede estar este sobre la tierra, como 
bajo las aguas del Oceano. La teoría de Quatrefages puede reducirse 
á la probabilidad de que las civilizaciones orientales hayan nacido en 
la Meseta Asiática, pero no es aceptable como indicando aquel punto 
como centro del orígen humano. 


Es mucha osadía contrariar á estas eminencias del saber, que se 
llaman Huxley, Quatrefages, Virchow, Heeckel, pero si nos atrevemos 
á pensar de distinta manera es porque estamos apoyados en materiales 
de que no dispusieron esos sábios, y no nos arredra la discordancia de 
ideas que ha hecho que maduremos mas nuestras primeras induc- 
ciones. l 

Voy ahora, despues de haber bosquejado el estado de la cuestion 
del orígen y centro de dispersion humana, con relacion á América, á 
manifestaros mi teoría, emitida hace algunos años, y cuya confirma- 
cion someto á discusion. 

En 1873 iniciamos los estudios en este sentido; visitamos el Rio 
Negro con el objeto de estudiar los restos de los antiguos indígenas 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBBE DE 1882 191 


patagónicos. Antes que nosotros Musters, Strobel, Fontana, Holmberg, 
habian recogido allí objetos, pero eran deficientes para obtener un 
resultado. Hasta entónces se creía que Patagonia había sido habi- 
tada y loera aún, por una sola raza; con los recursos que nos pro- 
porcionó la coleccion formada en ese viaje, y cuyos primeros estudios 
publiqué inmediatamente en Paris, en la Revue d'Anthropologrte (1) 
de Broca, revelé otras completamente diferentes entre sí, abriendo, 
de esa manera, una nueva fuente de investigacion, contribuyendo al 
- mismo tiempo á hacer dudar mas de la pretendida unidad del tipo 
americano. Broca, Quatrefages, Topinard, Virchow, reconocieron in- 
mediatamente la importancia del descubrimiento. Estimulado así, 
continué las investigaciones en aquellas tierras y en 1874, desde la 
Boca del Rio Negro, al zarpar para Santa Cruz, á bordo del «Rosales» 
escribí al Dr. Broca, mi sabio consejero desde el principio de estos 
estudios, manifestándole las ideas que me habia sugerido el resul- 
tado de las nuevas excavaciones; veia ya completamente definidas 
varias razas antiguas sepultadas en distintos tiempos y distinguí un 
tipo primitivo desconocido hasta entónces. 

Con esto, la Antropología Americana tomaba nuevo impulso 2n situ. 
Broca había hecho conocer en Europa la fundacion de mi museo 
particular (2) al cual bautizó él con mi nombre, y al hacerlo había 
manifestado el deseo de que el ejemplo que habia dado, el primero, 
fuera seguido; al año siguiente (3) anunciaba que habia tenido imi- 
tadores en el Brasil. El Museo de Rio Janeiro abría una galeria 
antropológica y desde entónces el Director del establecimiento, el 
Dr. Netto, el sabio infatigable que teneis delante, ha continuado 
dedicándose á esa gran ciencia. 

Unos huesos aislados, quebrados, que antes, en las orillas del Rio 
Negro solo sirvieron para jugar ú las bochas, coleccionados por un 
muchacho, gracias á la proteccion moral del gran sábio Broca, cuyo 
entusiasmo, irradiando desde Paris, llegó hasta los mas recónditos 
confines de la tierra, sirvieron para dar comienzo á la restauracion 
de un pasado inmenso y formaron los primeros elementos de la futura 
Antropología sistemática americana, estudiada en su mismo teatro 
donde estaba abandonada. 

Siguiendo mi plan, volví al Sur en 1875, llegando á los Andes, al 


(1) 1874. 
(2) Le Museé Moreno. Revue d'Anthropologie. pág , 1874. 
(3) Musée de Rio Janeiro. Revue d'Anthropologie. 1875. 


192 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Lago Nahuel-Huapí y al Volcan Quetropillan, para buscar las razas 
cuyos cráneos había exhumado en el Rio Negro; adquirí en ese viaje 
la conviccion de que solo vivian las mas modernas y estudié sus usos 
y costumbres. 

Quedaba subsistente el problema. ¿Qué se habian hecho las demás? 
Regresé en 1876, y me dirijí al Norte, á las ruinas Calchaquies ; 
principiaba á vislumbrar una faz completamente nueva de las antí- 
guas razas argentinas y corroboré allí mis presunciones. 

Recojí un material grande, heterogéneo en una uniformidad apa- 
rente, dualidad de razas bien caracterizadas y tipos diferentes, pero 
no pude obtener los jalones que las ligaran con las patagónicas y 
completaran el cuadro de la vida pasada. Patagonia era el antíguo 
asilo de razas emigradas durante un larguísimo lapso de tiempo, pero 
tambien había tenido su hombre autoctono. 

Ya, en esa época, en Europa, se desvanecian las primeras dudas 
sobre esta cuestion. 

En 1876 Virchow comparaba los cráneos que le había enviado con 
los de un tipo bastante semejante al de los Esquimales. 

Topinard (1) dividía en dos los Patagones: el tipo comun conocido 
llamado Tehuelche, y el primitivo fundado en mi descubrimiento, y 
presentaba éste como el tipo probable de los autoctonos americanos, 
confirmando lo que yo había comunicado á Broca en 1874. 

Con esto, la doctrina de Morton sobre la unidad de las razas ameri- 
canas quedaba destruida. 

Volví de nuevo al Sur, buscando en la Naturaleza lo que no podía 
encontrar en los libros. Era necesario estudiar en el vivo, pues de- 
lante de él aprendería mas que buscando en las observaciones de 
todos los viajeros que me precedieron; habia vivido ya con los Arau- 
canos, y necesitaba hacer lo mismo con los Patagones; lo hice en 
el territorio del Rio Santa Cruz, estudiando allí los restos aún vivos 
de una de las razas de los Paraderos, los Tehuelches, á los que pude 
comparar así con sus abuelos. 

Mientras viajaba por las inmediaciones del Estrecho de Magallanes, 
una Comision científica francesa visitó el Rio de la Plata y examinó 
aquí mis colecciones, para lo cual traía instrucciones escritas; tal 
era el cambio que introducian ellas en las ideas que existian entónces 
sobre las razas americanas, que aún había incrédulos entre los Antro- 
pólogos de la Francia. 


(1) Manuel d'Anthropologie. Paris 1876. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 193 


A mi regreso, el Gobierno de la Provincia decidió, á fines de 1877, 
crear el Museo Antropológico, con la base de mis colecciones, que 
doné con ese objeto. La Exposicion internacional de Paris iba á abrir 
al año siguiente sus puertas á las maravillas de la industria actual y 
álos vestigios de las anteriores, y á estas debian acompañar los huesos 
de los hombres que las desarrollaron. En carta del 15 de Junio de 
1877 el Dr. Topinard me decía, hablando sobre los cráneos patagó- 
nicos : «Es necesario que esta idea de una raza dolicocéfala autoctona 
en América, cuyo tipo sería una de los Paraderos, sea lanzada con el 
nombre de usted á la brevedad posible. No veo asomar en el campo 
de la Antropología nada mas interesante que este gran descubri- 
miento. Piense usted en esto y haga lo mejor para la gloria de la 
Antropologia, de la República Argentina y de usted mismo». 

Mis cólegas del Brasil habian hecho conocer ya el cráneo de Lagoa 
Santa y el cráneo de Ceará, fósiles ambos que acercaban el hombre 
antíguo brasilero al tipo primitivo patagónico. 

No podia enviar al gran torneo los originales pedidos que no deben 
salir nunca del Museo, pero aproveché de la buena voluntad de la 
Comision Argentina y envié un album con fotografías de algunas 
de las piezas mas importantes. 

El Album, estudiado en Paris, corroboró mis aserciones; mas ade- 
lante os diré cual fué el juicio emitido en la Revue d'Anthropologie 
de Broca. 

No creia, sin embargo, llegado el momento de plantear definitiva- 
mente la nueva doctrina del desarrollo del hombre en América. 
Sabía que el menor error podia prolongar indefinidamente la solucion 
de este problema científico, cuya trascendencia era reputada grande 
por los sabios europeos. Habia que derrivar mucho de lo hecho 
anteriormente y luchar con opiniones respetables muy arraigadas y 
no quise esponerme á un contraste. 

Regresé por quinta vez á Patagonia, recorriendo hasta en sus re- 
giones vírgenes de la planta civilizada; visitéla raza de los Guennaken, 
casi desconocida, que tenia tambien representantes en lus cementerios 
del Rio Negro, registré las cavernas en las lavas, antiguas habita- 
ciones indígenas, formé alli colecciones y me penetré de la constitucion 
geólogica del país, conocimiento indispensable para desarrollar mas 
tarde mi plan. Las fatigas, los medios difíciles en que habia vivido 
en aquellas excursiones, destruyeron mi salud y me obligaron á bus- 
carla en Europa. 

En Lóndres, en Paris y otras capitales hice conocer mis descubri- 


AN. CIENT. T. XIV. ALE) 


194 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTIFICA ARGENTINA 


mientos. Dos cráneos, ó mas bien una calota y un cráneo deformado 
bastaron para que se diera crédito á mis afirmaciones. En Paris, en 
la calota que se consideró desde el primer momento como «extraordi- 
naria bajo mas de un concepto», y que es contemporánea de los 
animales extinguidos, se'aceptó mi opinion de que la lesion que pre- 
sentaba, había sido causada por la sifilis, triste enfermedad cuya 
patria no se conoce aún; en el cráneo se observó la antiquísima 
deformacion artificial y un principio de trepanacion. Con ayuda del 
Album renové la discusion del tipo primitivo y se llegó á preguntar 
(Dr. Topinard) si el famoso tipo de Neanderttal, el representante 
humano mas antiguo, no seria accidental en Europa, en los tiempos 
cuaternarios, y si su patria real no sería la region austral de la 
América del Sur. 

Se planteó, pues, la mas interesante de las cuestiones que se rela- 
cionan con el hombre fósil. 

Esas ideas hicieron camino; visité las colecciones europeas y al 
regresar á esta ciudad decidí principiar el trabajo definitivo y tratar 
de definir el orígen del hombre Sud-Americano y estudiarlo hasta los 
tiempos de su mezcla con el invasor europeo. 

Desgraciadamente me faltaban los elementos y la cooperacion ne- 
cesaria y marché lentamente; en mi primera conferencia corroboré lo 
que había dicho en 1878 al abrir al público el Múseo Antropológico;(1) 
en la segunda, estudié los séres que precedieron al hombre en 
este teatro y ahora, despues de este largo exordio, voy á plantear la 
cuestion de nuestros orígenes y de nuestro desarrollo, tal cual lo 
entiendo; tema vasto y difícil de abordar, que hubiera retardado mas 
en tratar, si no se me hubiera proporcionado el honor de recibir pu- 
blicamente á nuestro cólega el Dr. Ladislao Netto, á quien debe hoy 
el Brasil su magnífica exposicion antropológica. Me alienta tambien 
la corroboracion de algunas de mis ideas emitidas en trabajos ante- 
riores, hecha por los valientes expedicionarios á la Tierra del Fuego. 
Uno de ellos, el Dr. Spegazzini, que me ha precedido en el uso de la 
palabra, ha confirmado mis presunciones de que el O'ona que habita 
parte de aquellas regiones es el mismo Tehuelche ó Ahoneckenke de 
Patagonia. Además, el Gobierno de la Provincia váád dar nuevo im- 
pulso al Museo Antropológico, y antes de emprender el viaje á la 
rejion del Norte y á Bolivia, en busca de los materiales que nos faltan 
para reconstruir la historia pre-colombiana de la República, quiero 


(1) El estudio del hombre sud-americano. Buenos Aires, 1878, 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 195 


dejar sentadas mis ideas sobre el tema que he elejido para la confe- 
rencia de esta noche. 


He dicho que la costra terrestre no ha tenido siempre su fisonomía 
actual; las fuerzas naturales han cambiado contínuamente sus relie- 
ves transformando la,cuna de la vida orgánica; si cruzamos los Andes, 
encontramos lechos de mares antiguos sobresus cumbres nevadas y 
si pudiéramos excavar en el fondo del Oceano, hallariamos los restos 
de seres que en otro tiempo vivieron en las alturas; las rejiones 
mas desoladas contienen vestigios de vida exuberante; el hielo cubre 
las floras tropicales y la lava los gigantes monstruos de las edades 
perdidas. Pero la ciencia que debe hacernos conocer la estructura y 
armonía de estos restos, apénas ha nacido y los recursos de quedispone 
no guardan proporcion con el inmenso caudal de materiales que ha 
hacinado el tiempo. Las maravillosas revelaciones de la paleontología 
se han efectuado en un espacio muy limitado. Un pozo cavado al 
acaso, con otro objeto que el de buscar animales perdidos; el corte 
de un camino de fierro; las galerias subterráneas de las minas; las 
canteras que proporcionan el material para los monumentos humanos, 
y alguno que otro lugar apartado donde los exploradores recojen 
huesos en las cavernas, quebradas, denudaciones de montañas, valles, 
llanuras, hielos eternos; hé aquí casi todos los recursos de que 
dispone la ciencia de la vida pasada. ¿Cómo llegar así á su foco 
primitivo ? 

No podemos decir aún si los vertebrados aparecieron en distintos 
puntos, desde dónde irradiaron luego para mezclarse entre sí, y 
formar la fauna actual ó si ha habido un solo centro genésico, pero, 
sin embargo, podemos asegurar ya que en los tiempos considerados 
hoy como secundarios vivian tipos que aún persisten, y que parece 
ser en el terciario cuando los mamíferos adquirieron las formas gene- 
rales actuales por medio de una evolucion mas ó ménos rápida, que 
ya el hombre puede definir y distinguir con alguna claridad. 

Esto es lo que necesitamos saber para llegar á nuestros primeros 
antepasados humanos, que, animales como los demás, colocados en 
un órden, propio de aquella época de desenvolvimiento, ha debido 
aparecer entónces mas ó ménos con la misma morfología, y animales 
superiores, dotados de medios de adaptacion y de progreso mayores 
que los de muchos de los séres antíguos, sus contemporáneos, han per- 
sistido, progresando, á pesar de los cambios geológicos. 


196 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


En un tiempo se creyó que éramos los últimos séres aparecidos, 
pero los estudios alejan, 4 medida que avanzan, el orígen de otros 
que creilamos no mucho mas anteriores que nosotros, y como ellos, el 
hombre se ha hecho mas viejo. Cuando se le consideraba como especie, 
y cuando, sin tener en cuenta su organizacion, ó mas bien, aceptando 
ésta como una prueba de su orígen moderno, se negaba, hace pocos 
años, su antigúedad geológica, oponiéndose las clasificaciones paleon- 
tológicas de entónces, basadas en lo que se refiere al hombre, en ideas 
preconcebidas, ó en la influencia que ejercía hasta en los mas grandes 
génios, el falso orgullo humano ; pero ante las pruebas, se aceptó al 
hombre cuaternario; la mandíbula de Moulin Quignon, y los sílices 
de Saint Acheuil eran testimonios irrecusables. Parecía que no había 
un mas allá; poco despues el descubrimiento de sílices tallados plio- 
cenos lo vislumbran, pero se presenta nuevamente, en contra, la 
negacion absoluta para algunos y la duda para otros, aún cuando en 
distintos sentidos. Era una ley paleontológica la que se oponía; las 
especies animales de aquel periodo de la época terciaria no alcanzan 
á la era actual ¿cómo la especie humana sola habría escapado á esa 
ley? El tallador de aquellas piedras no podía ser hombre y algunos 
buscaron un tipo hipotético. : 


Si son aún un misterio las causas que intervienen en la formacion 
de los eslabones de la cadena orgánica, no lo son ménos las que 
situaron el área geográfica donde principiara su evolucion. La astro- 
nomía busca con empeño la explicacion de muchos de los fenómenos 
que han intervenido en el desenvolvimiento de la vida sobre este 
astro, y hoy se dá sério crédito á los movimientos apsidiales cuyo 
estudio aclara de cierta manera algunos de los problemas mas impor- 
tantes de cuya resolucion depende la verdadera base de los estudios 
físico-naturales del futuro. No es mi ánimo tratar aquí tales materias, 
ni poseo los conocimientos indipensables para ello, pero, si las men- 
ciono, es porque, del conocimiento de esa área geográfica, depende 
tambien el mejor desarrollo de mi teoría sobre el hombre americano. 

Tomando su ecuador actual y sus polos actuales correspondientes, 
como existiendo en las épocas en que la vida se iniciara en el globo y 
refiriendo tambien proporcionalmente á esos tiempos las condiciones 
físicas respectivas sobre todo climatéricas, á las distintas zonas, 
hoy mas definidas que anteriormente, encontramos que la vida 
debe haber comenzado en las rejiones inmediatas á los polos actua- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 197 


les, helados y muertos. En aquellos tiempos, los medios am- 
bientes, comprendidos, hoy, en la zona tropical, no pudieron ser, 
- de ninguna manera, aparentes para que germinara allí la vida. El 
calor excesivo de la corteza, mayor en esa zona que en las polares, 
no lo permitía; estas últimas eran sin duda mas adecuadas, pues en 
ellas el enfriamiento era mas rápido, dada su posicion relativa al 
centro del calor exterior y 4 su menor movimiento de rotacion 
sobre el eje, lo que aceleraba dicho enfriamiento; allí comenzó la 
vida en un tiempo que no os puedo fijar, en los dos extremos, Cor- 
respondiendo á los núcleos genésicos superiores que vá descu- 
briendo la paleontología en los dos hemisférios. Esta ciencia tambien 
va á favorecer nuestra opinion: los fósiles mas antiguos parecen per- 
tenecer á formas australes ó boreales, que avanzan en distintas épocas 
geológicas (animales inferiores en los tiempos más remotos, mas 
perfeccionados á medida que adelantan hácia nosotros), hasta ocupar 
lentamente las zonas templadas de hoy, luego la torrida (siempre, 
en zonas relativas), 4 medida que el enfriamiento permitía la situa— 
cion y desarrollo de los organismos, que, creados en un medio distinto, 
avanzaban, siguiendo la ley progresiva citada al principio de este 
trabajo. Cada sér surgió en un medio inferior; la paleontología 
lo demuestra. 

Si algunos han podido persistir en medios que creemos iguales, 
esto no es sinó mera ilusion, puesto que comparamos aquellos 
medios antiguos con los actuales; el calor y el frio (relativos) inver- 
tían entónces sus elementos favorables á la vida. Cuando el trópico 
quemaba, los polos estaban templados ya; los elementos combinados 
y propios de los organismos existían allí y principiaron á desarro— 
llarse. A medida que el enfriamiento progresaba, adelautaban hácia 
las rejiones consideradas ántes impropias que se transformaban 
favorablemente, mientras que esos medios polares, favorables para 
la germinacion de esos formas primitivas, con ese mismo enfriamiento 
progresivo, se convertian en desfavorables para esas formas, que así 
debían buscar un medio superior, y que dejaban el sitio á otras mas 
perfectas, que en escala ascendente y con cualidades de adaptacion 
mayores al nuevo medio, nacían de la lucha de los inferiores con el 
medio, que de favorable se convertia en lo contrario. Así creo que 
cuando á la zona ecuatorial llegaban formas simples, en las po- 
lares aparecian otras mas complicadas. Esta evolucion .orgánica, 
adaptada, á las condiciones físicas que evolucionaban tambien, ha 
continuado la marcha hasta las épocas actuales, con pequeñas desvia- 


198 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


ciones que entran en la regla, pero cuyas causas no conocemos. El 
descubrimiento de las formas vegetales del polo, que luego emigran 
hácia las regiones templadas donde hoy las vemos; el de las faunas 
boreales y australes, de que ya hemos hablado y que avanzan respec- 
tivamente hácia el Ecuador, buscando los elementos mas aparentes 
para su progreso, son la confirmacion de lo que vengo diciendo. Hoy 
el hielo cubre los polos, la vida se concentra en las zonas templadas 
y cálidas y el hombre tambien obedece á esta marcha; los que quedan 
en los extremos perecen víctimas de la seleccion y de otras causas. 

El hielo actual disminuye, es cierto; en la época geológica anterior, 
la sábana helada cubría parte de las actuales zonas templadas, pero 
si aún no conocemos la causa del fenómeno del retiro de los hielos 
en vez de su marcha progresiva gradual desde los tiempos antiguos, 
la explicacion de este fenómeno es tambien un misterio, pero que 
la Astronomía no ha de tardar en despejar y digo la Astronomía, por- 
qué creo que él depende de causas exteriores y no de interiores. 

¡Cuánto tendría que deciros sobre este interesante tema, pero 
tambien, cuánto sobre otros que se ligan con él! Sería cosa de 
nunca acabar. 


Vuelvo pues al estudio del hombre. En el grupo orgánico á que este 
pertenece, hay séres que viven desde épocas muy remotas con solo 
variaciones especificas, pero que van lentamente extinguiéndose, lo 
que podría demostrar una mayor antigiedad que la de nuestros ante- 
pasados. Se dice que en los tiempos eocenos, los mamíferos placen- 
tarios estaban en plena evolucion, pero ¿quién sabe si no llegaremos 
mas léjos y que esa evolucion no sea sinó una faz mas adelantada de 
las anteriores? Los animales no se transforman á la vista del hombre; 
tienen una larga evolucion oculta, con lentas modificaciones en la 
composicion de sus elementos y que aprovechan todos directamente, 
conjuntamente y por separado, de los medios evolutivos que solo en 
el transcurso del tiempo, se llegan á notar en la organizacion física 
exterior. Sería necesario poseer un microscopio mental para poder 
trazar la suave marcha progresiva de los organismos, que uniendo sus 
elementos, al principio casi ajenos unos de otros, luego atraidos y 
amalgamados por esa fuerza que llamamos vida exterior (y que resulta 
de la asociacion para la lucha), quizá único rol de los componentes 
simples, alcanzan á formar un Claudio Bernard, un Newton. Esa 
marcha cuya rapidez está en relacion directa con los medios locales 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 199 


en que actúa, es uno de los estudios que merece mas investigaciones, 
estando ligado á él el averiguar el por qué de la variedad de los 
organismos, variedad que atribuyo á distintos medios, apénas vis- 
lumbrables, pero que han debido haber influido poderosamente en 
un principio, cuando el conjunto ambiente fué mas propio á la extre- 
mada sensibilidad de los componente primeros de los séres que dota- 
ba así de vida. 

¡ Qué sucesion inmensa de medios especiales, increibles á primera 
vista, pero lógicos cuando la investigacion dirijida por la calma del 
espíritu, los busca, ha presidido, desde el principio de la vida, á la 
reparticion en formas tan distintas, la asociacion de los simples! ¿Es 
posible que lleguemos á conocer algun dia ese problema, ligado con 
las distintas ondulaciones del progreso? La geología nos dirá algun 
dia que ya no existen las tierras, que fueron asiento de las faunas 
eocenas'; encontraremos que faltan largos periodos de vida destruidos 
por los fuegos internos, sepultados en los abismos y desmenuzados 
por las influencias climatéricas. 

El hombre ha dependido del progreso de las formas primitivas 
ayudadas por ciertos medios. En mi conferencia (1) anterior estable- 
ciendo la relacion íntima de las faunas mamalógicas boreales y aus- 
trales, no llegué hasta él por no extender tanto mi tema, pero aque- 
lla ley de aparicion progresiva, aplicada á nosotros, no es sinó 
una consecuencia lógica. No hay nada mas anti-cientifico que la idea 
de la Especie humana, idea aberrante, si es que está fundada solo 
en el sér zoológico. Esa idea es la que se opone á admitir que fuera 
un hombre el que trabajó los silex pliocenos, pero si la hubieran 
abandonado, é interpretados la estructura humana tal como se debe, 
hubieran encontrado, los que combatian, esa gran antigiiedad, que 
formabamos nosotros una famila zoológica extensa, que, ciñendose 
á las clasificaciones mas estrictas, encierra una multitud de com- 
ponentes muy distintos en apariencia, pero que tienen entre sí un 
íntimo parentesco y el problema hubiera quedado resuelto. 

S1 e] hombre es un Género, su orígen moderno en la última edad 
geológica basada en su calidad de Especie, pierde todo su valor, aún 
cuando venga en su apoyo, aparentemente, su actual presencia sobre 
la tierra. Si estudiaramos la cronología de los mamíferos eocenos, 
encontraríamos que muchos atraviesan varios horizontes geológicos 
del terciario, persistiendo aún cuando otros ménos privilegiados hayan 


(1) Patagonia etc. etc. Anales. 1882. 


200 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


aparecido posteriormente y desaparecido antes que ellos. Esto puede 
aplicarse al animal hombre como genérico; nada se opone á que du- 
rante su evolucion, hayan vivido, aparecido y desaparecido otros 
séres ménos perfectos. 

Segun los medios, ramas laterales inferiores del gran tronco de la 
vida, pueden haber producido pequeños brotos, que tambien murieron 
sin largo desarrollo, culpa de esos mismos medios y de su falta de 
adaptacion, mientras que las ramas superiores, gozando de condiciones 
mas favorables, continuaban progresando. No se debe basar, de ninguna 
manera, la negacion de la gran antigúedad del hombre, en los escasos 
descubrimientos de restos de monos antropomorfos ó en la existencia 
actual de estos. Los monos no son sinó ramas mas ó ménos fuertes 
del árbol á que pertenece la que dió la semilla que, caida en buen 
terreno, formó la planta humana. 

¿Cuándo y donde nació esa planta? ¿cual fué su evolucion pre- 
cursora, desarrollada en los tiempos secundarios ? 


El periodo actual de la tierra está caracterizado por la vasta exten- 
sion de las aguas en el Hemisferio Austral; mientras que en el 
Boreal, tienen su asiento los grandes continentes. En los tiempos 
secundarios y en una gran parte de los terciarios, no sucedía lo mismo; 
sobre la superficie que hoy ocupan las aguas del sur, se elevaban 
tierras tan estensas y más que la Europa y el Asia moderna. En 
aquellas épocas el Hemisfério Boreal era el insular y el Austral el 
Continental. 

En los tiempos terciarios, la familia ó el género humano, siguiendo 
el órden de la marcha de los séres en su aparicion en la vida, hizo su 
su entrada, por la region austral, al teatro que hoy domina. 

Hé aquí, en qué fundo esta conclusion: 

Sabemos que las faunas actuales de Australia y Sud-América 
presentan las mismas particularidades de las que las precedieron 
inmediatamente y que han desaparecido casi del todo. Es sabido que 
generalmente donde se encuentran vivos Jos primeros representantes 
de un tipo animal, del que no se tenga noticia de inmigracion de 
memoria de hombre, tiene aquel paraje muchísimas probabilidades 
de ser su punto de partida y que no hay excepcion á la regla de que 
todos los grandes animales habitan en continentes ó islas reciente- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 9201 


mente separadas de ellos. (1) En la época terciaria el continente 
austral se extendía hasta las inmediaciones del Africa y quizá, parte 
de esta, dependiera de él. Y 

En otra ocasion he dado algunos detalles sobre ese continente, á los 
que me refiero ahora. Aún cuando la idea del gran continente sumer- 
jido y limitado á la rejion. que ocupan hoy las islas del Pacífico, ha 
sido combatida enérgicamente, los últimos descubrimientos la apoyan 
y le dan patente de veracidad. En las islas Salomon, al Este de Nueva 
Guinea, se ha descubierto la tíbia de un gran mamífero que algunos 
atribuyen al Mammouth, una muela de Mastodonte y restos del 
Dronte, la grande ave extinguida hace dos siglos en la isla de Bor- 
bon. En Nueva Caledonia, el señor Filhol ha encontrado, en los 
terrenos sedimentarios de la rejion del Oeste, huesus fósiles de un 
gran Paquidermo. 

Las condiciones fisicas de la tierra, en la época terciaria, eran mas 
favorables en el hemisferio Sur, que en el del Norte, para la aparicion 
del hombre. 

Es cuestion muy dificil de resolver, si el hombre fósil europeo 
es americano, aún cuando admitamos un hombre americano ter- 
ciario. Si aceptamos un centro comun para las formas precursoras 
humanas, del que se desprendieran antes de la aparicion del hombre 
ramas que, con la misma fuerza inicial de evolucion y aumentada 
segun los medios, continuáran adelantando en los diferentes centros 
terciarios, podríamos tambien admitir centros distintos para el 
hombre emanado de las ramas de un mismo tronco, dirijidas al 
Norte y al Sur; pero pudiera haber acontecido que en solo una de 
esas rejiones hubiera echado raices esa rama y prosperado esparcién- 
dose luego, con mas fuerzas, en la rejion desheredada, y esto en 
tiempos remotos que se pierden en el pasado geológico. Esto tiene 
muchas probabilidades, segun mi modo de ver, inclinándome con 
preferencia al desarrollo de la rama austral, dada la mayor facilidad 
por los medios favorables, que no ofrecia la rejion del Norte. 

Lástima es que en una conferencia como esta, no pueda exponer 
todas las razones que abogan por el orígen austral de los hombres, y 
deba concretarme á tratar las generalidades, dejandolas para mas 
tarde, cuando analice detenidamente las cuestiones que he sentado 
en este y en mis anteriores trabajos de esta clase. 

Disculpadme pues, si notais grandes vacios, que podría llenar si 


(1) Patagonia, etc. etc. Anales. 1882. 


202 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


no temiera dar demasiada extension á este; me contento con deciros 
que aún cuando seme hicieran objeciones á esta hipótesis, las mismas 
podrían hacerse, con mayor razon, á la que se le opusiera, haciendo 
partir á nuestros antepasados de un foco boreal. 


No conocemos aún la estructura física del sér que talló los silex 
de Thenay, pero sí los restog cuaternarios europeos y americanos. 
En el viejo Mundo, los cráneos de Neanderthal, de Canstadt, Engis- 
heim, Brux, etc. son de hombres desaparecidos ya; ninguno, salvo 
casos atávicos, pertenece á tipos actuales que habiten las rejiones de 
donde los han exhumado. Aquí, en América, tenemos el cráneo de 
Ceará, el de Lagoa Santa, los de Patagonia, y el tipo puro tambien ha 
desaparecido (aún cuando hay algunos que no están distantes), pero 
entre los hombres cuaternarios del Hemisferio Norte y los del Hemis- 
ferio Sur, no hay diferencia especifica (á juzgar por el cráneo), — 
son iguales. 

En el Norte no quedan hombres á los cuales pueda referirse el 
tipo fósil mencionado, si se exceptúan algunos habitantes de la 
India Central. En el Sur, viven aún los Australianos, Neo-Ca- 
ledonianos etc, los Patagones antiguos y ciertos fueguinos, los Boto- 
cudos, Tobas, etc, todos últimos representantes mas Ó ménos puros 
de los tipos primitivos autoctonos. El hombre fósil europeo tiene 
pues, su puesto étnico en el hemisferio Sur y se confirma en este 
caso lo dicho para la fauna, en la persistencia de las formas fó- 
siles. 

Alguien me dirá ¿ y dónde coloca usted á los Esquimales ? 

Este es aún un problema no resuelto. No comprendo cómo es que 
se coloca esta especie humana en la titulada «Mongólica», cuando no 
tiene con ella casi ninguna analogía étnica. Verdad es que los mon- 
goles son los que tienen ménos homogeneidad en sus detalles, abra- 
zando, bajo un solo nombre, los extremos de la estructura humana, 
propios de muchas razas unidas arbitrariamente en una sola. Creo 
que los pobres habitantes polares no son sinó los restos de las razas 
primitivas que habitaron en otro tiempo rejiones mas templadas y 
mas adaptadas á la propagacion vital. Al hombre primitivo, animal 
aún poco sociable, puede aplicársele la ley mencionada, de que ningun 
organismo traslada su patria á otra peor, siá ello no lo obliga la 
lucha por la vida. Por el contrario, mientras los medios no le sean 


CONFERENCIA PÚBLICA VEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 203 


desfavorables, busca en ellos los mas aparentes para su desarrollo, 
siguiendo la ley del progreso. 

El esquimal ha sido empujado á sus actuales tierras heladas cuando 
estas tenian ya su fisonomía actual. Al aumentar los hielos, el animal 
hombre debió retirarse de ellos, pero luego, en las luchas con sus se- 
mejantes genéricos, fueron vencidos y regresaron á ellas lentamente. 
Me inclino á creer que los séres que hoy prestan tan señalados servicios 
á los héroes de la ciencia, que se llaman exploradores polares, ocu- 
paron en otro tiempo las agrestes rejiones de la América Setentrional, 
y que fueron desalojados por hombres de razas superiores. 

En las razas posteriores al hombre de Canstadt se notan rasgos 
esquimoideos, los que, ó bien pueden ser el resultado de la lenta 
ascension 2n situ del tipo primitivo, modificado por agentes que no 
conocemos, ó ser esquimales emigrados. En el Círculo Boreal hay dos 
tipos esquimales : el del Este, que habita Groenlandia y sus inmedia- 
ciones y que es el puro, y el del Oeste, mezclado desde tiempos 
inmemoriales con los asiáticos, tambien boreales. 


Es tema extenso el estudio de la fisonomía del hombre primitivo. 
Aquí, en América, tenemos tipos que reunen los rasgos propios de 
los hombres de Canstadt, y tambien, de los habitantes polares. Topi- 
nard y Virchow han señalado analogías con los patagones antiguos, 
haciéndoles diferir en algunos detalles; sin embargo, esa diferencia 
desaparece si se observa un cráneo de Cacique Toba que forma parte 
de la coleccion del Museo Autropológico. Su bóveda es primitiva aus- 
tral; la cara es esquimal. 

Parece como si en la especie primitiva hubiera variedades, y lo 
mismo se nota en algunos casos Europeos y Australianos. Esto acentúa 
mas la hipótesis de que los hombres sean originarios del hemisferio 
Austral y que el boreal se poblára por migraciones humanas en 
tiempos en que la sociabilidad no existía, en épocas geológicas pa- 
sadas, cuando los relieves geográficos eran mas favorables á esa emi- 
gracion. 

La cuestion de la clasificacion de las razas humanas, basada de la 
manera como está hoy, puede solo considerarse bajo el punto de 
vista moral en algunas, pocas veces por su aspecto físico general. y 
casi no es posible hacerlo, si se busca un tipo unido, especial, que 
posea en sí caractéres comunes á sus individuos, pero que no se 


204 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


encuentren en las otras acumulaciones de hombres ó pueblos que hoy 
estan reunidos bajo un mismo calificativo. 

Algunos Antropólogos se inclinan á hacer grandes divisiones, sea 
craneológicas, ó sea por el cabello y el color, dejando á un lado las 
divisiones lingúisticas que históricamente tienen un valor menor en el 
cuadro de las razas. Estos estudios, 4 medida que adelantan, tienden á 
la unidad evolutiva y apartan los que antes se consideraban caractéres 
propios y que no son sinó ramificaciones de un mismo tipo. El hombre 
blanco, cuán lejos está de formar la raza Caucásica, el negro la 
africana, el amarillo la asiática oriental, el rojo la americana! En 
este trabajo debería, para darle unidad, bosquejar un pequeño 
cuadro de las razas, para llegar así al foco humano austral, pero hay 
que dejarlo para mas adelante. Llama la atencion el que, aun cuando 
las razas antiguas que hoy viven, poseen caractéres craneológicos 
análogos, el color de la piel y, á veces, la estructura del cabello, sea 
distinto entre ellos. No sabemos si el hombte originario fué blanco, 
amarillo ó negro y si tuvo el pelo lacio ó motoso. Hoy los tres colores' 
cubren su tipo osteológico. El negro africano, el motudo australiano 
y el melanesio, el negrito, pueden ser restos de una de las primeras 
ramas del árbol humano, aún cuando no sean el tronco. En Australia 
hay negros de pelo lacio, y en América del Sur hay tradiciones de 
razas negras y aún viven tipos oscuros, olivinos. 

Me inclino á creer que hubo un tiempo en que la familia humana 
se segmentó en dos grandes divisiones « dolicocéfalos » y « braqui- 
céfalos » y que cada una de estas divisiones tuvo sus hombres 
blancos, de pelo lacio; amarillos, de pelo lacio y de mota; negros, de 
pelo lacio y de mota tambien. Amalgamándose luego algunas de estas 
especies entre ellas, dieron por resultado la actual heterogeneidad 
de las razas humanas. 

En el hemisferio sur, salvo el hombre blanco (bien caracterizado), 
se presentan ahora y en la antigúedad, todos los tipos humanos que 
conoce la Antropología. 


En el hemisferio norte las razas fósiles no quedaron estacionadas; 
desde los tiempos geológicos, los medios favorecian su desarrollo y 
continuaron ascendiendo;— sin embargo creo que transcurrió un 
gran lapso de tiempo (durante el cual los hombres han vivido se- 
guramente en aquellas rejiones, pero enlasque aun no se han señalado 
rastros), hasta recibir las formas adelantadas de Solutré, de Gre- 


% 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 205 


nelle, de Cromagnon, época en que se acentuaron los tipos fundamen- 
tales, que despues de otro gran espacio de tiempo se mezclaron con 
las razas invasoras que llegaron á Europa por el Este. Cuando esto 
sucedió, esas razas se asimilaron, perdiendo algunas, su fisonomía 
antigua, pero quedaron restos mas ó ménos puros en los vascos espa- 
ñoles, en los guanches de las Canarias, que poblaron aquellas islas 
cuando formaban parte del Continente. 

En el hemisferio sur sucedió cosa parecida. Si miramos una carta 
geográfica, encontramos al Occidente de América una gran mancha, 
es Australia; otras mas pequeñas representan las islas Indicas, 
Nueva Guinea, las Célehes, Nueva Caledonia, Nueva Zelandia y 
Tasmania, y una multitud de puntos apenas perceptibles, las islas 
Polinésicas. Al Sur, una línea prolongada, sinuosa, señala la costa de 
las hoy reducidas (relativamente) y heladas tierras antárticas. Escep- 
tuando estas, que no contienen hombres, casi todas esas tierras están 
habitadas por distintas razas la mayor parte. En Tasmania el 
hombre ya estinguido, fué negro, de pelo motoso, dolicocéfalo, de 
cráneo semejante al de algunos patagones extinguidos; caracteres 
que no poseen los australianos, ni los neo-caledonianos. Fué un tipo 
verdaderamente primitivo. En Australia viven otras dos formas, 
negras ambas, una que se asemeja á los Tasmanianos, en su cráneo, 
y otra de pelo lacio, que se acerca al tipo étnico de algunas tribus 
indicas y parece ser una mezcla del tipo primero, con algun otro 
venido de afuera. Los Papús, negros-chocolate, con motas, dolico- 
céfalos, viven en Nueva Guinea y en las islas del Oriente y Norte de 
Nueva Caledonia. En esta y en las islas Fiji habita otro tipo, mezcla 
de papús, habitantes primitivos y polineses invasores, y cuyo in- 
dice cefálico es igual al de los Esquimales, Australianos y Veddahs, 
todos hombres antiguos. 

Los polineses ocupan hoy casi todas las pequeñas islas del Pacífico 
y Nueva Zelandia; el tipo mas puro está en las del Oriente y el mas 
mezclado, con japoneses, malayos, etc. en el Occidente; su color es el 
de la mayor parte de los Americanos, vieux chéne y sus tonos, y sus 
fisonomías tambien se acercan á estos. 

En las inmediaciones de las penínsulas asiáticas, índicas, vive el 
tipo Negrito papua y el tipo malayo que se divide en dos, uno ama- 
rillo braquicéfalo, y otro mas claro y elegante, dolicocéfalo, que se 
acerca al Europeo. 

Todos estos hombres australes no han vivido siempre en esas 
tierras en los mismos medios físicos. Recorriendo las tradiciones an- 


206 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


tiguas, encontramos, en sus origenes, recuerdos de cataclismos espan- 
tosos, hundimientos, grandes tierras desaparecidas en el seno de las 
aguas, inundaciones, diluvios, erupciones volcánicas, hombres sal- 
vados en las alturas y que pueblan de nuevo esas rejiones, quedando 
como reminiscencias de aquellos cataclismos, las leyendas adornadas 
mas tarde por la fantasía de las generaciones que sucedieron á 
los testigos de aquellas escenas. En el transcurso de los tiempos 
que abarca la tradicion oral, mas de un fenómeno geológico se ha 
presentado que la confirma; si las erupciones, que de cuando en 
cuando brotan del mar griego, no hubieran sido observadas en los 
últimos siglos, las citadas, como verificadas en los tiempos antiguos 
y consideradas hasta hace poco como fabulosas, no hubieran sido mi- 
radas sinó como ficciones. o 

Los antiguos americanos aseguraban que en una época lejana hubo 
tierras extensas al Oeste de los Andes. La geología lo confirma de 
cierta manera, y ya hemos visto que, si estudiamos la zoología anti- 
gua y la flora actual Neo-Zelandesa y de otras islas, notamos que hay 
muchísimos puntos de contacto con las americanas. 

Si examinamos la lista de los efectos de los temblores americanos, 
encontramos que ellos son sensibles hasta en la Oceania y vemos que 
sus efectos levantan ó hunden las orillas marinas arrasando ciudades 
enteras; aumentemos la importancia de esos efectos, y encontra- 
remos confirmada la tradicion. Esta, sin embargo, no abraza sinó un 
período muy pequeño, relativamente, si se le compara con la alta anti- 
gúedad del hombre, en una era social bastante adelantada, en que 
ya el Continente Austral se habia desmembrado formando inmen- 
sas islas, algunas ligadas por istmos que mas tarde se sumerjieron 
pero que los sondajes descubren. 


El gran Continente no desapareció al mismo tiempo, en toda su 
extension y si alguna vez ocupó casi todo el hemisferio Sur, 
quebrado y accidentado de una manera semejante al actual hemis- 
ferio norte, esto fué en época á que no alcanza el objeto de esta con- 
ferencia, época que noes posible precisar con seguridad, pero que, 
en lo que se relaciona con Australia y Tasmania, la creo no muy 
lejana del período terciario mediano. 

Ya habitaban allí hombres del tronco primitivo, hombres que que- 
daron aislados, representando ese tipo, hasta el dia en que, desde en- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 207 


tónces hasta la época del descubrimiento por los Europeos, apénas 
progresaron, fenómeno que tambien se refiere á los mamíferos de 
aquellas rejiones, los que conservan aún sus caracteres primordiales. 

La lucha por la existencia tenía allí un medio fácil, el clima era 
aparente, faltaban los animales feroces, el alimento abundaba. El 
aislamiento impedia el contacto con razas mas adelantadas; no se 
hacia sentír la escasez que engendra el progreso cuando es paulatino 
y se concilia con medios inesplotados, pero que estaba al alcance 
relativo del que la esperimentaba, que fué el hombre-animal poco 
sociable, encontrado por los navegantes del siglo XVII. 

En el fondo de la humanidad hay un hombre-fisico, separado 
por un barrera espesa del hombre moral. Cuando principia la evolu- 
cion del último, que en un primer medio rudo llega hasta pensar y 
hablar y obrar con sus manos, obedeciendo lengua y manos al pen- 
samiento, se retarda la evolucion física visible, siendo reemplazada la 
perfeccion progresiva morfológica, por la de la fuerza íntima emanada 
de la perfeccion adquirida ya por la evolucion colectiva del organismo 
físico, fuerza que llamamos espíritu. Los australianos apénas han 
alcanzado las primeras manifestaciones de esa fuerza. 

Nueva Zelandia pertenece tambien al Continente perdido y se se- 
paró del maciso en tiempos remotos pero teniendo proporciones mayo- 
res y aun cuando su geología y paleontología muestran que en la época 
glacial aquellas islas tenian una extension mucho mas importante que 
la del dia y que se encuentran en sus aluviones armas de piedra de 
una gran antiguedad, tuvo un largo período en que no fué habitada. 

Hay opiniones de que de esa region partieron los polineses, aceptán- 
dola como un centro de creacion, pero en este caso aquellas dos 
grandes islas fueron abandonadas mas tarde por sus habitantes, pues 
las tradiciones Oceánicas nos cuentan que, cuando á mediados del 
siglo X llegaron allí los navegantes polineses, no encontraron hom- 
bres. Nueva Caledonia y Nueva Guinea formaron parte del antiguo 
Continente, pero sus hombres difieren entre sí. Nose sabe aún si son 
autoctonos ó si son inmigrantes; en el caso primero resultaria una 
dualidad étnica en los tiempos geológicos. 

La Malasia es una reunion de islas grandes y pequeñas, despren- 
didas del continente asiático, en distintos tiempos, pero, al parecer, 
en la época moderna, y los hombres que hoy se llaman malayos, al 
llegar á esas islas, encontraron, sobre todo en Java, los restos de 
una antigua civilizacion de la actual rama hindú, establecida, quizá, 
en épocas anteriores á la desmembracion de esas tierras. 


208 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


La Polinesia es hoy el resto mas fragmentado del Continente aus- 
tral, pero esto no quiere decir que todas sus islas hayan pertene- 
cido á aquel; muchas se han levantado posteriormente por las fuerzas 
volcánicas ú orgánicas, mientras otras que ya no existen se sumer- 
jian en tiempos pre-históricos, que fueron las que sirvieron de esta- 
ciones en las remotísimas migraciones humanas. 

Algunas de esas islas parecen los palos de un gran buque náufrago, 
cuyo casco está enterrado en los abismos, y á pesar de que Quatrefa- 
ges Cree que sus habitantes, los descendientes de los náufragos geo- 
lógicos son de orígen malayo, creo por mi parte que son de los anti- 
guos habitantes australes y que ¡tienen un gran parentesco con los 
Sud-Americanos. 


Los polineses del siglo XV, que el sábio francés ha descrito con 
tanta viveza en su libro Les Polynésiens et leur migrations; aquellos 
marinos de Raratonga descubriendo Nueva Zelandia y poblándola, se 
comparan, aun cuando obraban en bien distintos medios, con los an- 
tiguos escandinavos, sus contemporáneos. El Araud de N'gahué, es, 
mas ó menos, la lancha de Eric el Rojo. Eran, pues, civilizados, aque- 
llos hombres; tenian una grande unidad de pensamiento y una socia- 
bilidad adelantada, lo que prueba la gran antigúedad de la raza y de 
haberse desarrollado en un medio mas ámplio que esas islas, grandes 
piedras esparcidas en la sábana líquida del Pacífico. Recordad 
las tradiciones polínesas y las de este Continente, tan llenas de ana- 
logías (la aparicion humana segun los Patagones); las costumbres, 
la religion y sus cosmogonias tan parecidas; las esculturas gigantes 
llamadas Tz, Ti-ouz, Tu-papa, en aquellas islas y Tia-huañuk 
(Tiahuanaco) en Bolivia, su semejanza linguística (hacha de piedra 
toke en polinés, y en araucano, hachade piedra: tokz), los monumentos 
ciclópeos sembrados en las islas Pascuas, Pitcairn, Laivavaió Ravavai 
Libuai, Tubuai, Puynipet. Tinian, Rota, en el grupo de Hawahi, en 
la isla Malden etc., que recuerdan las antignas obras de la América 
meridional; las estátuas gigantes de mas de 10 metros de altura; las 
habitaciones subterráneas en la piedra; el uso de los Quippus; la co- 
munidad de los caractéres morales y fisicos, el color, las formas Cra- 
neológicas, la igualdad de estatura elevada, pues si los Patagones son 
los gigantes de la actualidad, sus únicos rivales son los polineses, y 
tantos otros lazos que unen esas dos grandes divisiones actuales, y 
encontrareis, apoyandoos ademas en la geología y paleontología, que 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 209 


la hipótesis de un Continente antiguo que desaparece lentamente, y 
que unió en un tiempo las rejiones del Océano Pacífico y parte del 
Indico con América, no deja de tener una base séria. 

Moerenhout creia que los polineses aparecieron en un Continente, 
hoy hundido, situado, segun unos, al S. E. del Pacífico, segun otros 
en el mismo sitio actual de dichas islas; D'Urville tambien participó 
en un tiempo de esa opinion, Ellis los creyó de un orígen ameri- 
cano, y que esas islas pertenecian á un Continente que ligara Asia con 
América, lo que es mas difícil, sobre todo si lo hubiera sido al Norte 
del Ecuador; Garnier tambien ha sostenido el orígen americano de 
los polineses lo mismo que otros autores, con mas Ó menos elementos 
de discusion, y á todos ellos opone Quatrefages sus teorías de emi- 
graciones, fruto de ideas preconcebidas, llegando hasta decir que la 
hipótesis del orígen americano no cuenta ningun adherente cuyo 
nombre tenga algun valor en la ciencia! 

Difícil es hacer invadir la Polinesia, tal como se presenta hoy, por 
las razas americanas, pero, si remontamos la invasion á los tiempos 
antiguos, el problema se vuelve de mas fácil solucion. En la América 
del Sur se han encontrado Patóo-patós, la maza de los Neo-Zelan- 
deses. Ademas, la poblacion de Polinesia, por los americanos, tiene 
tantas probabilidades, como la de América por los polineses, pues, la 
antigiedad del hombre en el hemisferio austral, es tal, que llega, 
como ya lo he dicho, á las épocas del Continente perdido. — Un tipo 
con distintas especies, transformadas mas tarde en variedades y razas, 
por la marcha ascendente y la seleccion segun los medios, tuvo su 
asiento allí y de él han resultado las aglomeraciones humanas ac- 
tuales. 

Mi cólega el Dr. Spegazzini ha encontrado en la Tierra del Fuego, 
lenguas completas que no pueden haber sido desarrolladas alli por 
los hombres que hoy habitan la region y que indudablemente son 
inmigrantes. En este Continente Sud-Americano se recojen armas po- 
lineses y podria mostraros con la craneología que hay mas seme- 
janzas notables entre los habitantes de algunas islas Oceánicas y 
de America, que las que se notan entre muchas razas que se con- 
sideran hermanas. 


En fin, el Continente austral no se sumerjió rápidamente ; en épo- 
cas pasadas geológicas y en la actual, han tenido relaciones america- 
nos y polineses por tierras que luego han desaparecido en el seno de 


AN, CIENT. T. XIV. 14 


210 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


las aguas. ¿Quién sabe si los volcanes modernos que arrojaron las 
últimas lavas basálticas en el centro de Patagonia y cuyos cráteres 
apagados he visitado, no son contemporáneos con aquellas catástrofes 
de la última época, y si algunos de los volcanes cuyas inmensas lu- 
minarias dan luz siniestra á las noches tropicales americanas, no 
han labrado en el fondo de sus antros la ruina de las razas Oceá- 
nicas? Dejo trazada, en general, la distribucion del tipo primitivo, 
desde su tronco ó primeras ramas, hasta el hundimiento de las tier- 
ras del Sur. El tipo primitivo, allí, es el hombre dolicocéfalo; en 
el Norte sucede lo mismo, pero llegan luego las razas de cráneo bra- 
quicéfalo, asiáticas y americanas, desde los lapones hasta algun 
fueguino en los extremos del mundo. El punto de partida de este tipo 
no se conoce, abraza todas las formas que, en su esqueleto, su cabello, 
su piel, tiene el hombre. 

No se sabe aún si es un tipo aparte, mas que específico, division del 
género, Ó género de la familia humana, ó un resultado de la evolu- 
cion del anterior. Hasta ahora no se ha descubierto como contempo- 
ráneo uno del otro, lo que favorece la idea de que sea tipo evolutivo y 
el privilegiado como último aparecido en la escena, presuncion que 
en la actualidad reune muchos votos en su favor, pero que no quita 
que haya un gran misterio en la organizacion de las razas que for- 
maron las grandes civilizaciones. 

Todas estas, las de América, las egipcias, las griegas, etc. son obra 
de un tipo humano intermediario. Si mas tarde esas razas civilizadas 
se mezclaron con el tipo germánico ó fino, creo que al progreso solo 
concurrieron con sus elementos fisicos. La inteligencia, el génio, ve- 
nia de las razas del Sur del Continente boreal; el sentido práctico, 
la calma, es el resultado del medio frio, desde donde invadieron esos 
últimos hombres. 

Pero el problema mas difícil, en el hemisferio Norte, dejando á 
un lado los africanos negros ó rojos, que no entran en este tema, es 
el de la China habitada por la titulada raza Mongólica, aun cuando 
no cabe duda que sea una especie moral distinta, cuando tenga 
con ella un parentesco étnico oscuro, especie desarrollada en algo que 
se puede llamar un mundo aparte, fragmento de otro planeta social, 
incrustado misteriosamente en la Tierra. ¿Esos hombres Chinos son 
acaso víctimas de la influencia del medio en otro tiempo, de la falta 
de mezcla? ¿Qué causas habrán influido en su evolucion desconocida, 
que ha llegado á un punto inmutable, estereotipándose desde la os- 
curidad de los siglos ? 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 911 


He necesitado sentar todas estas cuestiones, para acercarme 4Amé- 
rica, donde la filiacion de las antiguas civilizaciones es confusa como 
en el Viejo Mundo. 

Conocemos hoy el Egipto, la Caldea, Asiria, Grecia, la India, pero 
encontramos en la aurora de la historia de esus pueblos, una era so- 
cial adelantada en sumo grado. En Egipto, en el reinado de Menes, 
siete mil años há, se levantan monumentos maravillosos y Caldea 
presenta el mismo fenómeno. 

¿Dónde están las civilizaciones proto-históricas que lógicamente 
han debido preceder á estas ? 

¿En la region del Sur de la India? ¿En América ? 


¿Cuáles son los vestigios que han dejado en América sus habitantes 
pre-colombianos? 

En Estados-Unidos, los inmensos terraplenes zoomorfos ; las rui- 
nas de los indios Pueblos, que como nidos de águilas, distingue el 
viajero entre las grietas de las quebradas, ó como gigantes colmenas 
destruidas, en los valles del Norte de Méjico; las antíguas ciudades 
mejicanas, y las de centro América. 

¿Qué razas habitaron allí? Desde el pasado geológico, cuando en 
Méjico y en Estados Unidos vivian los animales ahora extinguidos, 
hasta el tiempo de la construccion de los Mounds, el hombre es aún 
un misterio. El de los Mounds es ya semi-civilizado : agricultor, 
practica un culto, venera sus muertos. Su cráneo es braquicéfalo, 
pero su capacidad cerebral no es grande. Los habitantes del Arizona 
son de esa misma raza; su sociabilidad es mas adelantada; se acerca 
á la de los mejicanos. Estos parecen á primera vista ser tambien 
hermanos, en el fondo, pero los estudios hechos desde el istmo hasta 
Estados Unidos, han mostrado tipos craneanos muy diferentes. 

Aquellas rejiones fueron indudablemente el punto de reunion de 
varias razas ; recuerda, esto, el caso de Babilonia, donde, segun Bero- 
sio, hubo una gran cantidad de hombres de razas diferentes que 
colonizaron la Caldea. 

Las deformaciones son comunes en Méjico; los Nahuas antíguos 
aplastaban el cráneo, como los Natches, pero los tipos normales 
varian entre las formas largas y el cráneo cuadrado del habitante de 
los Mounds. 

Esto muestra que en Méjico, Yucatan y Centro América, se desar— 


912 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


rollaron civilizaciones distintas; los Chichimecos, Jos Nahuas, los Ma- 
yas, los Chibchas, los Toltecas, etc, los Aztecas del tiempo de Cortés, 
civilizaciones mas ó ménos antíguas, cuyas épocas de esplendor no se 
conocen fijamente, aún cuando no parecen muy antíguas, pues re- 
cientemente se ha descubierto, en uno de los palacios de Yucatan, un 
fresco representando un español á caballo. 

Entre las razas consideradas mas ó ménos salvajes se cuentan: los 
Iroqueses, probablemente restos del elemento primitivo, así como los 
antíguos habitantes de California, de los cuales hay cuatro cráneos 
en el Museo; los Chinnoocks, cabezas aplastadas, de los territorios 
del Oeste, con deformacion igual á los antiguos Caribes; los de Van- 
couver, que se deforman el cráneo, unos á manera de Jos Patagones 
antíguos y otros á la de los Patagones modernos, coincidencia curiosa 
en rejiones tan distantes. 


Veamos la América del Sur: 

Cuando Pizarro y sus valientes aventureros llegaron al Perú, en- 
contraron un imperio tan poderoso comn el que venciera Cortés en 
Méjico. Ambos dominaban grandes territorios. 

El de los Incas se extendía desde el Ecuador hasta Chile; otros 
centros civilizados, que dependian de él probablemente, tenian su 
asiento en Nueva Granada. 

El resto del continente era mas ó ménos salvaje. El valiente Val- 
divia combatió con las indómitas tribus araucanas; los descubridores 
del Brasil solo encontraron los hombres incultos de las selvas ; Solís, 
los Charruas; Mendoza, en el Rio dela Plata, retrocede delante de los 
nómadas querandies y de las tribus agricultoras del Norte coaligadas; 
el Paraguay apenas tenia rudimientos sociales; y todo el resto, 
desde el Cabo de Hornos, hasta el Mar de las Antillas, lo ocupaban 
indígenas aún completamente salvajes. 

Con la conquista, la América se despuebla de sus habitantes indí- 
genas, absorbidos por el elemento europeo; ¿quiénes fueron esos 
hombres que desaparecieron así, del escenario terrestre ? 

Cuando se dividió en grandes partes el continente austral y quedó 
la region quesirvió de base para la actual América del Sur, quedaron 
en esta sobreviviendo, á la catástrofe, los hombres primitivos. Era 
este un medio mas favorable que el de las tierras que, lejos, habian 
persistido tambien como en Australia, etc., y fué este medio el que 
contribuyó eficazmente á la evolucion moral de nuestros antepasados. 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 213 


Por los estudios que he practicado en los cráneos de esos hombres 
antíguos americanos, resulta que tenian un cerebro mayor que el 
medio de las razas actuales de todo el mundo. El hombre fósil, al 
tomar su forma, adquirió con ella un cerebro grande. En la lucha 
por la vida, los malos medios pueden haber hecho retroceder algunas 
ramas humanas, disminuyendo el tamaño del órgano pensante, pero 
los primeros hombres tenían condiciones físicas admirablemente dis- 
puestas para producir la evolucion intelectual, que es la que los 
aleja de sus antecesores símicos. 

El australiano, aislado, no evoluciona, y su cerebro es pequeño; 
su cráneo tiende á la atrofia y retrocede; es el resultado del medio. 

Los hombres del cuaternario europeo estaban casi en las mismas 
condiciones favorables que el americano. 

Este avanza con ellas. Es indudable que en aquella época las con— 
diciones climatéricas de la América Meridional eran distintas de las 
de hoy. Las tierras se extendian al Occidente; aún cuando se habian 
elevado los Andes, estos tenian ligeras diferencias con los del dia; 
las lluvias fertilizaban los desiertos actuales. 

En el centro argentino, grandes lagos salobres y otros rios hume- 
decian las tierras secas del Nor-Ueste; en la alti-planicie boliviana 
el clima y la vegetacion eran aparentes para el desarrollo vital. La 
proximidad de los hielos del Sur refrescaba la zona tropical. Los 
hombres adelantaban; se producia entre ellos la seleccion de acuerdo 
con los medios. 

En las selvas inmensas de la rejion oriental quedaron estacionarios; 
en el Oeste, rejion montañosa, accidentada, principió á germinar la 
sociedad humana, apareciendo sus embriones y dando comienzo á la 
era civilizada, con los hombres que se dividieron mas tarde, por 
causas geológicas, en polineses y americanos. 

El clima hace la raza; es uno de los mas grandes factores. La energía 
necesaria para las primeras manifestaciones sociales, no se desarrolló 
en las regiones calientes ni heladas. El calor enervante, así como el 
frio glacial, no pueden alimentar la actividad cerebral que se necesi- 
tó en los primeros pasos en la vía del progreso comun. 

No hay ejemplo de que ninguna sociedad se haya desenvuelto en 
esos medios; el Perú y Bolivia, á pesar de estar bajo el trópico, 
tienen su asiento en tierras altas; la India, en sus tiempos de prospe- 
ridad, tuvo otro clima; Asiria, Egipto, Caldea, progresaron en épocas 
mas templadas que las actuales, por la misma causa que en América, 
la proximidad de los hielos, que se alejaban hacia el Norte, despues 


Ñ 


914 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


de la época glacial. El Egipto, á que acabo de referirme, es el anterior 
á Menes, de hace seguramente mas de cien siglos, cuando se inició el 
gran movimiento del Nilo. 


El transformismo del espíritu tuvo, pues, campo fértil en la rejion 
alta y templada, americana y polinésica. ) 

Siguiendo el lento grado de desarrollo que presentan los primeros 
pasos de la humanidad, iguales en las condiciones físicas como en 
las morales, ese transformismo duró largo tiempo para definirse en 
periodos, y las tribus humanas lo experimentaron en condiciones mas 
ó ménos favorables, segun los medios ambientes en que se encontra- 
ron. Ya la seleccion por la influencia del medio, formó en América 
vencedores y vencidos. 

Aparecieron entónces los rudimentos de las grandes sociedades 
del mundo en los restos del continente austral, en América y Poli- 
nesia. 

El hombre, fué en su orígen, hombre austral; por lo ménos la mas 
grande y fuerte de las ramas del tronco perdido pertenece á esta 
mitad del globo, y no hay razon para no colocar en ella el principio de 
las sociedades humanas, sobre todo cuando en el Viejo Mundo no hay 
el menor indicio seguro de que aquel haya sido su punto de irra- 
diacion. 

Si los hombres europeos de la época del Reno nos asombran con 
sus dotes artísticas, verdaderamente geniales, recordemos que son 
razas que emigraron allí, del Sur, de otros climas, por causas que 
aún no conocemos. En el Norte, todas las manifestaciones de civili- 
zaciones llegan del Sur, hasta los metales, y es en las inmediaciones 
del océano índico donde se asentaron las antíguas sociedades del Cam- 
bodge, India, Persia, Asiria, Egipto. 

El génio helénico fué el resultado de la mezcla de los descendientes 
de los artistas de la época del Reno, con las razas que llegan del Sur 
con esas civilizaciones. 

No quiero decir con esto que las civilizaciones partieron hechas del 
hemisferio Sur; — estoy lejos de pensarlo; evolucionaron en teatros 
distintos, separadamente, pero ligadas por sus raices á las tierras 
australes. Las primeras etapas del gran desenvolvimiento oriental 
deben estar sepultadas en el fondo del Océano. 

Mucho he dudado antes de emitir estas ideas y mas de una vez 
notarán los que hayan seguido mis estudios anteriores, que he tenido 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 915 


otros modos de pensar; este es el resultado de la investigacion sin 
ideas preconcebidas. 


En la República Argentina, Bolivia y Perú, los valles, las laderas 
y hasta la cumbre de los cerros, guardan restos de antiguos pueblos, 
ruinas de civilizaciones desconocidas que se elevaron hasta no des- 
merecer de las asirias y egipcias. En esas regiones hay túmulos, 
cromlecks, dolmenes megalíticos como en Europa, Asia y Africa. En 
las montañas hay grandes cavernas como las de la India, talladas 
por el hombre en la piedra, ó naturales y habitadas por él. Desde la 
Patagonia hasta Vancouver, en las rocas que sirven de paredes á esas 
grutas, en las piedras rodadas á orillas de los rios, ó en los trozos 
aislados en medio de la Pampa y de los bosques helados ó tropicales, 
el viajero puede ver una misma série de signos ó caractéres grabados 
y pintados, que nuestros conocimientos actuales no permiten inter- 
pretar. Son los mismos, desde aquellos signos que tanto impresionaron 
á Humboldt y que últimamente copiara nuestro malogrado amigo el 
doctor Crevaux, en medio de las selvas y cataratas del Orinoco hasta 
los de la isla Vancouver al Norte y los lagos Argentino y Nahuel-Huapí 
en Patagonia, donde las he examinado. Las piedras cubiertas de ca- 
ractéres grabados están diseminadas desde Méjico hasta Chile, y pa- 
recen ser trazados por una misma raza. 

Estudiando los antiguos campamentos á las orillas del mar y de 
los rios de la América Meridional, donde vivieron las poblaciones 
ictiófagas, se encuentra variedad de razas. Pero estudiando las defor- 
maciones, es cuando vemos mas definidos los contactos entre las tribus 
antiguas. Las razas primitivas, de cráneo largo, presentan la defor- 
macion llamada aimará ó macrocéfala; la notamos en Patagonia, 
Buenos Aires, Catamarca, Bolivia, Nueva Granada, islas de Vancou- 
ver y alcanza hasta Francia por Kamchatka, Siberia, Cáucaso y 
Hungria. Los hombres de cráneo cuadrado se lo achataban transver- 
salmente en la frente y en la nuca, y éstos eran algunos antiguos 
inmigrantes en Patagonia, los de Santiago del Estero, Salta, Bolivia, 
ciertos peruanos, los omahuas del Brasil, los caribes y los chinooks 
de los Estados Unidos. Lo hacian en la nuca solamente algunos fue- 
guinos, los patagones y guennaken actuales, los araucanos, los 
charrúas, algunos calchaquies y peruanos, ciertos mejicanos, los 
hombres de los Mounds norte-americanos y algunos de los habitantes 
de las islas del Pacifico, donde, en las Nuevas-Hébridas se ha descu- 


216 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


bierto la deformacion frontal que practicaban á veces los aimaraes y 
patagones, acentuándose así mas las analogías étnicas. 

Si nos referimos álos tipos normales, encontramos que las dos fa- 
milias humanas, la del cráneo largo y la del cráneo cuadrado, se 
distribuyen entre las dos Américas. 

_La 4%, que es la primitiva, en la Tierra del Fuego, en la Patagonia 
pre-histórica, en el Chaco con los Tobas, en el Brasil con los Boto- 
cudos, en el Sur y en el Norte, en los antiguos habitantes de Califor- 
nia, los iroqueses y los esquimales. 

La 2* en algunos fueguinos, los Patagones actuales, los Araucanos, 
los Charrúas, los Huarp2s de San Juawn, los Aimaraes actuales, al- 
gunos de los constructores de los Zambaquies y los habitantes de las 
grutas brasileras, algunas de las tríbus de los afluentes amazónicos, 
los Caribes normales, los Muiscas, algunos Mejicanos y los de los 
Mounds de Estados Unidos. 

El tipo intermediario reina en el Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador» 
Guayanas y Méjico. Son estas tres divisiones caracterizadas con lí- 
mites tan definidos como en las demas razas del resto del mundo. 


Os he enumerado una coleccion de los tipos primitivos desde el 
geológico hasta la actualidad histórica. 

¿Cómo se formaron esas variedades americanas ? Sabeis que el de 
cráneo largo es el hombre primitivo; ignoramos de dónde vino el bra- 
quicéfalo, pero creo que de la mezcla de ámbos resultó la fuerza Civi- 
lizadora, que inició las grandes sociedades aquí como en el viejo 
Mundo. 

Es indudable que la region americana austral estaba en aquella 
época en condiciones mas favorables que la boreal. Si examinarais de- 
tenidamente la distribucion de los vestigios humanos en este conti- 
nente, encontrariais la pruéba. 

Desde el Estrecho de Magallanes hasta las inmediaciones de la 
Provincia de Salta, cada vez que he mirado al suelo, he recogido 
restos de la industria humana antigua, pero el núcleo se halla situado 
á partir de Córdoba. 

En Santiago del Estero vivió un pueblo dotado de un sentimiento 
artístico muy avanzado; la alfareria allí es aún mas fina, mas ele- 
gante, que las de Troya y Micenas en la Grecia antigua; sus colores 
persisten con una viveza admirable. Hemos seguido á ese pueblo, 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBBE DE 1882 91d 


descendiendo el Amazonas por sus afluentes hasta la isla de Marajo, 
donde nuestro huésped el doctor Netto ha coleccionado preciosidades. 
Del Amazonas se dirije ese pueblo hasta el Arizona, en Estados Uni- 
dos; el hombre de los Pueblos es el artífice de Santiago. En Cata- 
marca el terreno está sembrado de ruinas; por valles, laderas y 
montañas no se dá un paso sin encontrar sepultada alguna hacha de 
piedra ó de cobre, ídolos, alfarerías espléndidas, cimientos de ciuda- 
des arrasadas, murallas de altas fortalezas. En Córdoba sucede lo 
mismo, y en Tucuman, en Salta, en Jujuy. Desde el Perú, hasta San 
Juan y Mendoza, los antiguos americanos trazaron un camino en- 
lozado. 

Esas ruinas son vestigios de una éra social desarrollada bajo un 
medio ambiente diferente del actual. Las ciudades del pié del Acon- 
quija, de los valles Calchaquies, de las quebradas de Salta y Jujuy y 
de las planicies de Bolivia y Perú, prosperaron en tiempos mas favo- 
rables. 

¿Qué causa fué la que motivó el cambio? Quizá la desaparicion de 
las tierras del Oeste, que dejaron aislados á los polineses de la isla 
de Páscuas. La tradicion habla de dichas tierras; nos cuenta la lle- 
gada de los gigantes que no pueden ser sinó los Patagones quizá de 
orígen polinés. 

Silos Tehuelches tienen hoy el cráneo cuadrado, y son completa- 
mente distintos á sus hermanos del Pacífico, es efecto de la defor- 
macion occipital. El único que hemos estudiado vivo, sin esa defor- 
macion, tenía cráneo y estatura polineses. Ademas, el Tehuelche, es 
relativamente muy moderno en el suelo que ocupa. 


Los antiguos hombres que edificaron aquellas ciudades, probable- 
mente mas viejas que sus símiles del Viejo Mundo, conocieron la fun- 
dicion de los metales, sobre todo del cobre que los norte-americanos 
solo usaban nativo, y fué de América de donde partió la industria me- 
talúrgica actual; á Asia llegó por el Sur y Oriente. Llevaron esos 
hombres la civilizacion á Chile donde han dejado vestigios; y siguiendo 
los derrames orientales de los Andes, hemos visto que llegan al Bra- 
sil, al Norte del continente hasta Estados-Unidos. El tipo craneo- 
lógico puro del Perú y Bolivia es el mismo que aparece despues en 
Méjico. 

En un tiempo no pensábamos de esta manera; nos ateníamos á la 


218 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


opinion de la mayor parte de los americanistas y nuestro huésped 
el Dr. Netto, antes de llegar á Buenos Aires, creía, como algunos de 
ellos, que los Incas vinieron 4 Sud-América emigrados del Norte y 
que llegaron al Perú y Bolivia por el Este, ascendiendo el Amazonas 
y sus afluentes, pero he tenido el honor de hacerle cambiar de ideas 
y de que acepte la teoría que he formado al estudiar las antigúe- 
dades que he recogido personalmente y que se conservan en el Museo 
Antropológico. : 

Esta teoría es la siguiente : 

En la region Central de Bolivia y Norte de la República Argentina 
está el núcleo de donde trradiaron las sociedades americanas. 
En el territorio argentino han vivido los hombres mas antiguos 
que se conocen, iguales, fisicamente, á los Europeos cuaternarios y á 
los Australianos actuales. Este país es un resto del Continente Austral 
sumergido, donde se inició el desarrollo humano y de donde partió 
para extenderse sobre el globo. 

Baldwin y Hutchinson, piensan que las civilizaciones mejicanas 
son posteriores á las de este continente; mis investigaciones tienden 
al mismo resultado. 

Humboldt, D'Orbigny, Castelnau, Angrand, Tschudi, Squier, Wie- 
ner, han estudiado el pasado del Perú y de parte de Bolivia, exhu- 
mando riquezas arqueológicas de gran importancia para el estudio 
del desarrollo social de los americanos del Sur ; entre nosotros, el Dr. 
Lopez y el General Mitre han comentado estos estudios, haciendo la 
luz en algunos puntos oscuros. 

Entre las ruinas que aún no han investigado suficientemente esos 
viajeros, está, sin embargo, la sociedad mas antigua, fundadora de 
la civilizacion pre-colombiana. En Tiahuanaco se ven los restos de 
los Atumurrumas, los adoradores de la luna, pueblo tan grande quizá 
como el Caldeo, cuya organizacion tuvo una forma semejante. 

De ese gran pueblo se deprendieron las ramas sud-americanas y 
setentrionales que habitaron hasta el Norte de Méjico, y que al Sur 
llegaron hasta Chile. 

Sin embargo, los límites de su principal centro no eran muy ex- 
tensos, no pasaron quizá del Ecuador actual, pero llegaron al Oeste 
mas lejos que la Isla de Páscuas en el Pacífico. 

Los Chímus, que aparecieron mas tarde, y los Pirrhuas son pue- 
blos mas adelantados, hijos de la misma nacion, pero que progresan 
á expensas de sus hermanos y triunfan de ellos, como sucede entre Ní- 
nive y Babilonia. Los Quichuas posteriores, no son, á mi modo de 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 9219 


ver, extranjeros á ese Centro sinó el resultado de la evolucion de una 
fraccion del gran pueblo cuyos medios ambientes, favorables, les per- 
mitieron someter mas tarde á sus vecinos. Por los datos conocidos 
hoy, creo difícil asignarles un orígen verdaderamente asiático. La 
analogía de ciertas costumbres y de tipo, no basta, pues hemos visto 
que el núcleo civilizado del Asia parece haber llegado allí de otras re- 
ciones. Sin embargo, la relacion internacional de los pueblos del 
Viejo y Nuevo Mundo, no se puede negar hoy, y la prueba la tenemos 
en las grandes cuentas esmaltadas egipcias que se han descubierto 
en el Asia Oriental, Estados-Unidos, Perú, Brasil, Buenos Aires y 
Patagonia, objetos de fabricacion antiquísima, que remotan á mas 
de cuarenta siglos. 


En estas regiones, como en las del Hemisferio Norte y Oriental, la 
tradicion nos cuenta las grandes luchas entre los pueblos, entre el 
Perú, Bolivia y República Argentina. Hay algo parecido á la inva- 
sion de los persas al imperio ejipcio, con la diferencia de que los ven- 
cedores no abandonan el campo hasta la llegada de los europeos. Re- 
cordemos los destrozos de los soldados de Cambyses en el viejo mundo 
y la destruccion de la escritura que poseian nuestros antecesores civi- 
lizados y que fué ordenada por los invasores, que hasta hoy se cree 
fueran los Incas. La civilizacion incásica (perdida en los tiempos y 
nó nueva de algunos siglos ) dominó todas las regiones que dependian 
antes de los pueblos que sometian. Siguiendo el camino de éstos llegó 
á Chile, donde encontró débiles á los habitantes, y no se detuvo hasta 
los territorios casiinexpugnables de los araucanos, quienes aprendie- 
ron entonces, en la lucha, sus actuales leyes guerreras, que asom- 
braron tanto á los primeros conquistadores y que he visto practicar 
en sus grandes juntas de guerra, en el territorio del Limay. En las 
regiones argentinas del Oriente, introdujeron los Incas su idioma, pero 
parece que no consiguieron implantarlo en las regiones montañosas 
del Occidente, pues allí, si la lengua de los vencidos parece haberse ex- 
tinguido, los Quichuas solo han dejado vestigios de la suya en los pun- 
tos que ocuparon sus soldados, pero el pueblo antiguo no la adoptó. 

Es así como esa civilizacion incásica sometió á la raza de la Atu- 
murrumas ya decadente en aquella época, y como el imperio del 
Cuzco adquirió su gran preponderancia, decayendo mas tarde, á su 
turno, lentamente, hasta la llegada de Pizarro. Esto último tambien 
sucedió en Méjico, donde las antíguas sociedades nacieron, progresa- 


220 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


ron y decayeron hasta el reinado de Motezuma. Méjico y Perú, son en 
cierta manera, Asiria y Egipto. 

En otra ocasion he de ampliar esta comparacion; pero por hoy me 
apoyaré para dar base á mi opinion de la menor antigiedad norte- 
americana respecto á la de este continente en que, aquí la sucesion 
de las ruinas no tiene interrupcion; tenemos todas las etapas del 
desarrollo humano físico y moral, lo que atestigua una remotísima 
evolucion, haciéndonos pensar que bien puede suceder que llegue- 
mos á descubrir que lo mismo que el hombre primitivo fué austral, 
la civilizacion primitiva de la Tierra lo fuera tambien. Los monu- 
mentos de Java, sorprenden por su semejanza con algunos ameri- 
canos. 

Si por alguna causa geológica ó climatérica desaparecieran los 
habitantes de la República, cuando dentro de algunos siglos se estudie 
nuestro siglo, verían los arqueólogos los restos de una gran ciudad 
aislada, luego, otras pequeñas muy lejanas unas de otras y en se- 
guida modestas ruinas de pueblecitos y aldeas. Deducirian inmediata- 
mente que habíamos formado un pueblo nuevo, juzgándolo por la 
distribucion desigual de sus fuerzas. Esto observamos en Méjico: 
grandes ciudades y pequeñísimos centros. 

En la República, en el Perú, Bolivia, Nueva Granada, sucede lo 
contrario; á las grandes ciudades siguen otras pequeñas y en una 
gradacion descendente de importancia, dadas las condiciones del 
terreno donde se levantaron, y luego pueblos pequeños, aldeas, y 
hasta fuertes fronterizos en la vecindad de los tribus salvajes. 


Os he espuesto, en general, mi teoria del desarrollo del hombre 
desde su orígen perdido en los tiempos geológicos hasta las grandes 
civilizaciones americanas, cuyos restos voy á estudiar dentro de unos 
dias, en las regiones del Norte. Os he hablado del hombre fósil, 
americano y europeo contemporáneos, de igual estructura; y he creido 
demostrar el orígen austral de nuestros antecesores llegando, en 
el largo tiempo que me habeis escuchado, hasta los hombres de Tia- 
huanaco. Os he definido las ramificaciones de las razas antíguas, su 
evolucion, el progreso de algunas, el retroceso de otras y la persis- 
tencia de algunas en su estado primitivo, como ser las que pueblan 
las selvas del Brasil y el Chaco, y la existencia de restos vivos de 
razas que en otro tiempo habitaron en regiones mas favorables, como 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 221 


los esquimales y que aquí se llaman Patagones y algunos fueguinos, 
perono he tocado la cuestion lengúistica que no abordo por falta de 
. preparacion. 

Os he mostrado tambien al hombre, formando un tronco y distri- 
buido mas tarde en ramas, y á la civilizacion tambien en forma de 
tronco y esparcirse luego en ramas — ¿por qué no hé de pensar que 
igual marcha puede haber tenido lalengua del centro civilizador y que 
las de la India y el Quichua no sean sinó ramas del tronco filológico, 
desprendidas en mas ó ménos las mismas épocas, adaptándose á los 
medios en que se encontraron los hombres que las hablaban, en vez 
de pensar que una derive de la otra? Esta es cuestion que debiera 
abordar el Dr. D. Vicente F. Lopez con su gran poder de induccion 
y raciocinio que ha contribuido tanto á despejar la incógnita de la 
gran lengua de los Incas. 

En Buenos Aires hay ya un buen número de personas que se pre- 
ocupan de estudios lingúísticos; ellas deberian dedicarse asiduamente 
al estudio de los idiomas sud-americanos; al Tupí Caribe, al cual el 
Dr. Netto ha consagrado parte de su gran actividad; al Aimará, 
lengua que he encontrado como infiltraciones en plena Patagonia, y 
á las del Chaco, Tierra del Fuego, Araucana, Tehuelche y Gennaken 
casi extinguida y cuya estructura es desconocida. Uniendo á esta 
ciencia los trabajos de los antropólogos y arqueólogos argentinos, 
levantaríamos un gran monumento, que demostraría, no solo la im- 
portancia de la América ante-colombiana y su puesto en la historia 
humana, sinó tambien la gran actividad cerebral de los hijos de los 
conquistadores. 


Sabeis, señores, que he consagrado mis fuerzas y mi vida al estudio 
del hombre americano y de su patria: hoy os le hecho conocer una 
parte de los resultados que he obtenido en ese estudio y al dejar la 
palabra emito un deseo que al mismo tiempo es un voto. Broca, ha- 
blando del álbum que le envié como muestra de mis trabajos, ha dicho 
en la Revista de Antropologia: «Ese Album nos ha causado ya mas 
de una sorpresa. Se busca el secreto de los orígenes humanos de este 
lado. ¡Quién sabe si la luz no nos vendrá de América, por el contrario! 
El hombre tiene mas de cien mil años, no hemos estudiado sinó las 
últimas estratificaciones de sus razas y muchas revoluciones pueden 
haberse llevado á cabo en ese espacio de tiempo.» Hoy quisiera que 
la Sociedad Científica, apoyada por mis distinguidos oyentes, iniciara 


9222 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


de nuevo la idea que emití hace algun tiempo, y reuniera en este 
salon, ó en un local aún mayor, todos los vestigios que se puedan 
obtener referentes al hombre sud-americano indígena, instalando 
en 1884 la exposicion antropológica y arquevlógica argentina que 
propuse para 1880. Sería un complemento á la Exposicion Continental 
que abrazó la industria posterior á la invasion europea. 

El Brasil ha inaugurado una exposicion igual y prepara otra con- 
tinental para mas tarde. Nuestro país concurrirá, pero, entre las 
reliquias antíguas humanas, la mayor parte son tan frágiles, sobre 
todo las mas importantes, que no resistirian el transporte. 

Solamente en Buenos Aires es donde los argentinos podrán ver 
desfilar la larga-série de la evolucion física y social de sus antepasados, 
desde aquel humilde animal primitivo, el hombre físico, que no 
aprovechaba la chispa intelectual que contenía su cerebro, hasta el 
eran legislador conquistador, sábio, que levantó las ciudades, que en 
ruinas yacen sepultadas en el territorio de la República. Creo que 
la historia antigua humana, tendrá en esa exposicion ocasion de acla- 
rar muchos de sus misterios, y no nos arrepentiríamos si la llevára- 
mos á cabo. 

Con piedras, plantas y huesos, podremos reconstruir la vida pre- 
cursora del hombre. Con dibujos, ya que nó con originales, represen- 
taríamos al hombre austral, desde el mar Indico, hasta la Isla de Pas- 
cuas, y lo compararíamos con nuestros antecesores en América. 
Partiendo con aquel ser que apareció « desnudo y sin armas » en las 
edades perdidas, llegaríamos á la gran epopeya del siglo XV, y quizá 
pudiéramos restublecer la marcha de la Humanidad, comenzada en la 
zona austral donde fué su foco, desde el hombre físico, hasta aquel 
que nos dejó encarnada en la « Vénus de Milo» la grandeza genial de 
la Grecia. 

El encadenamiento de los fenómenos étnicos y sociales que os he 
enumerado esta noche, me arrastra á pensar, que consagrando algun 
esfuerzo á la formacion de la exposicion que os propongo, podríamos, 
decir algun dia, con viso de verdad: 

El hombre que levantó las Pirámides de Egipto, aquel que civili- 
zára la Caldea, que creára mas tarde la poderosa civilizacion de Oc- 
cidente, partió de las regiones australes. Llegó allí, á través de una 
larga série de evoluciones físicas y sociales, despues de haber vencido 
con garrotes y piedras, los temibles animales que vivian en las mon- 
tañas, selvas y praderas fósiles, australes y americanas. 

¿ Qué somos nosotros sinó gotas de la onda humana que se despren- 


CONFERENCIA PÚBLICA DEL 12 DE OCTUBRE DE 1882 223 


diera en tiempos pasados, de la region del Sur, y que impelida por 
las auras del progreso, concluye hoy su primer peripleo ? Viaje largo, 
durante el cual ha cruzado calmas, brisas suaves, ha sido azotada 
por tempestades, pero siempre creciendo en elementos fecundantes, 
que recoje á su paso y á través del tiempo, y que termina en el punto 
donde se alejará. La onda vuelve y fertiliza con sus nuevoscomponentes 


á América, convirtiendo así, su humilde cuna, en la tierra privilegiada. 
He dicho. 


CONCURSO 


PARA LOS 


EDIFICIOS PÚBLICOS DE LA NUEVA CAPITAL 


INFORME del Jurado encargado de examinar los proyectos 
de Casa para la Lejislatura, Casa de Gobierno y Casa Mu- 
nicipal. | 


Buenos Aires, Marzo 25 de 1882. 


Señor Ingeniero D. Francisco Lavalle, Presidente de la Comision . 
del Concurso para los planos de los edaficios públicos en la futura 
Capital de la Provincia. 


Señor Presidente: 


La Sub-Comision que suscribe, nombrada por Vd. á fin de dicta- 
minar sobre los planos presentados á concurso referentes á Casa Mu- 
nicipal, Lejislatura y Casa de Gobierno, tiene el honor de dar á Vd. 
cuenta de su cometido. 

Será bueno recordar de antemano que varios de los proyectos enco- 
mendados á esta Sub-Comision, fueron ya examinados por miembros 
de ella, los cuales aconsejaron no fueran tomados en consideracion, 
por hallarlos totalmente inconvenientes, y fuera de las prescripciones 
del programa. 

En consecuencia, reproduce las razones aducidas por los jurados 
unipersonales á este respecto, y por lo tanto, no se ocupará ya de 
ellos. Dichos proyectos son los siguientes : 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 225 


Proyectos Lemas 
Legislatura ........ La arquitectura de un pueblo es la 
piedra de toque de su civilizacion. 
A e... .... Honny sort quí mal y pense. 
Casa Municipal..... La arquitectura de un pueblo, etc. 
Casa de Gobierno... » » 


Quedan, pues, á examinarse en este segundo exámen los proyectos 
siguientes : 


Proyectos Lemas 
Casa Municipal..... Cuique Suum. 
-— mo E La Plata. 
Legislatura ....... OL MSC: 
iberia. Ley. 
— ........ Quod Deus bene vortat. 
A abu izan .. Hinc labor, hiínc merces. 


Casa de Gobierno... NN. 


Sobre ellos es que versa este informe. 

Para cumplir su cometido, esta Sub-Comision procedió, en primer 
lugar, á verificar si los proyectos estaban en las condiciones del pro- 
grama respecto al número de las localidades y á sus capacidades res- 
pectivas. A ese efecto, se confeccionaron las planillas demostrativas 
que se acompañan. 

Al tratarse de cada proyecto, se hacen constar algunos errores de 
consideracion que se han encontrado al practicarse la revision de los 
presupuestos. 

El estudio sobre la distribucion fundamental de cada proyecto se 
ha practicado con escrupulosidad, estableciéndose un juicio compa- 
rativo, en seguida, sobre el grado de mérito de cada uno de ellos. 

Se ha discutido tambien el mérito arquitectónico de los proyectos, 
constatándose así la importancia relativa de cada uno, lo que con- 
signa en el párrafo correspondiente á este punto. 

Despues de practicados todos estos estudios, se compararon los 
proyectos con respecto á cada uno de estos tres puntos : 

Distribucion general. 
Mérito arquitectónico. 
Presupuestos. 

Hemos llegado así á la determinacion exacta, en nuestro concepto, 

del mejor de los proyectos presentados. 


AN. CIENT. T. XIV. 15 


226 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Antes de seguir el procedimiento que nos trazamos, debemos hacer 
presente al señor Presidente, que no se ha considerado el proyecto 
sobre Casa Municipal, cuyo lema es: « Curque Suum » porque es una 
cópia servil del proyecto del arquitecto Mr. Bailly para el edificio 
municipal construido en el 4* distrito de la ciudad de París, y que se 
encuentra en la Revista General de Arquitectura de C. Daly, año 1882, 
pls. 5, 6 y 7. 

Consideramos, señor Presidente, que el acto cometido por la per- 
sona que presenta como suyo un proyecto ageno con el lema « Curque 
Suum », importa una falta de respeto á la Comision del Jurado á la 
vez que una usurpacion á todas luces punible. Creémos, por lo tanto, 
que por lo que á la Comision respecta, para castigar este conato de 
burla, se deben estampar en cada uno de los pliegos del proyecto, las 
referencias al tomo de la obra y planchas correspondientes de que 
han sido copiadas, ántes de que se lleve á efecto la exposicion pública 
de todos los proyectos, que se ha acordado en sesion de Noviembre 25 
de 1881. 

Para convencerse de que el proyecto «Cuzque Suum » es una cópia 
servil, basta la comparacion con las planchas de la obra citada ; y 
para asegurarse de que no es apropiado á nuestro concurso, será sufi- 
ciente examinar la planilla que se acompaña con el núm. 1. Por ella 
se verá: 

4% Que el número de los locales difiere notablemente. 

22 Que sus dimensiones no son las pedidas. 

3% Que el número de pisos (4) es superior al exigido (2). 


CASA MUNICIPAL 


PROYECTO «LA PLATA> 


Segun lo demuestra la planilla núm. 2 correspondiente á este pro- 
yecto, están satisfechas las condiciones del programa en cuanto al 
número de locales pedidos. Respecto 4 sus dimensiones, con escasas 
diferencias, están igualmente llenadas. 

En lo referente á la instalacion de los servicios, se debe observar 
que algunas de las localidades, por ejemplo la Contaduría, que el au- 
tor instala en el piso bajo; sería conveniente colocarla en el piso alto 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 927 


donde se encuentra la Inspeccion de Rentas y Finanzas y el Tenedor 
de Libros, con los cuales está en inmediata correspondencia. Estas 
modificaciones pueden hacerse fácilmente, bastando tan solo variar 
la indicacion de los planos. 

Segun el programa, el presupuesto para esta obra no debe esceder 
de tres millones trescientos mil pesos moneda corriente. 

Este proyecto la fija en 604,000 francos ó sean 3.020,000 $ my, 
calculado el franco á razon de 5 $ m/¿. Los errores principales que se 
anotan en seguida, se encontraron al practicarse la revision de los 
presupuestos: 


Presupuesto Verdadero Mas Ménos 
O IA 34.450 34.860 410 » 
A DA is meat 3.400 3.405 5 » 
Pág. 2. Error en suma. 372.000 392.000 20.000 » 
Pág. 3. Error en suma. 408.790 398.790 » 10.000 
Tít. IV, pág. 4. Error 
A e 36.445 37.450 4.005 » 


21.420 10.000 
Presupuesto fijado por el autor del proyecto. Km, 3.020.000 


aumentar 24.420 Tr Ó sedM. icons » 107.100 
$ my 3.127.000 
Adela 10.000: TT: O BAM a » 50.000 


$ m/ 3.077.100 


Este presupuesto puede, pues, estimarse en 3,077,000 $ m/¿, de 
los cuales podríamos aún rebajar parte del Título XI que asciende á 
21,065 fr. ó sean 105,325 $ m/,, que el autor destina á gastos de 
direccion de la obra, y que segun el programa no debian consignarse 
en el presupuesto, por cuanto dicha direccion estará á cargo del 
Departamento de Ingenieros. 

Resulta de lo expuesto, que el presupuesto del proyecto La Plata 
difiere de la cantidad prefijada en 222,900 $ m/¿ de ménos, y por lo 
tanto, se encuentra en lo referente á este punto, en condiciones com- 
pletamente satisfactorias. 

La distribucion esta hábilmente concebida, los diferentes servicios 
convenientemente colocados, y ligados entre sí por galerias de comu- 
nicacion fáciles, cómodas y dispuestas de modo que reciben la luz 
directa y la ventilacion conveniente. 

Los locales principales, como el salon de sesiones y el salon de 


228 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


fiestas de este edificio, están perfectamente dispuestos y tienen for- 
mas y dimensiones muy recomendables. 

El estilo arquitectónico adoptado se recomienda por lo sério y 
grandioso, estando perfectamente caracterizado el estilo de este edi- 
ficio por la magestuosa torre que descuella en el centro de la fachada, 
que es la parte tradicional de este género de construcciones. Su altura 
está bien proporcionada á las dimensiones de su base y á la extension 
de la fachada. 

Despues de lo expuesto con respecto á este proyecto, que es el único 
que figura en el concurso sobre Casa Municipal, y considerando que 
todas las exigencias del programa están perfectamente llenadas res- 
pecto á la distribucion, condiciones económicas y estética arquitec- 
tónica, no trepedimos en aconsejar su adopcion, pues creemos que 
con la realizacion de este proyecto se tendrá un monumento que hará 
honor á la futura Capital de la Provincia. 


LEGISLATURA 


PROYECTO «LEY» 


Empezaremos observando que este proyecto ocupa una extension 
de 110 metros en un costado por 90 metros en el otro, de modo que 
para su ejecucion será necesaria una manzaua de mayores dimensio- 
nes que las consignadas en el programa. Este defecto por sí solo bas- 
taria para rechazar el proyecto. 

En lo referente á las dimensiones exigidas, no se ha cumplido lo 
presupuestado en el programa en las principales localidades. La Se- 
cretaría, la Sala de pasos perdidos y los servicios secundarios, así 
como los vestíbulos y patios tienen dimensiones poco satisfactorias. 
Además, faltan ciertas localidades de importancia, como ser Sala de 
espera. Falta tambien una de las tres filas de palcos exigidos. Hay, 
por el contrario, locales, como el salon de recepciones y gran patio de 
honor, completamente inútiles. El autor esplica su conveniencia de 
esta manera: — « para espresar la importancia que damos siempre á 
la solemnidad de que se reviste el acto de la entrega de poderes de 
un Gobernador que termina el período designado 4 otro que le va á 
sustituir para continuaar las mismas tareas ». 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 2929 


Se vé que dicho patio de honor, que ocupa una gran estension de 
este edificio y cuya ejecucion recarga notablemente el presupuesto, 
solo será utilizable tres ó cuatro veces en cada período gubernativo. 

El presupuesto abunda de errores, que se han señalado en el origi- 
nal. Estas faltas tan importartes, unido á la poca claridad y método 
con que está redactada la memoria, demuestran la poca meditacion de 
su autor para la confeccion de este proyecto. 

En la distribucion, pueden observarse los siguientes defectos: 

4% Inutilidad del patio de honor y salon de recepcion ; 

9 Entrada para el público muy reducida y en comun con el servi- 
cio, contra las prescripciones del programa; 

3% Patio de servicio con muy pequeñas dimensiones ; 

4o Sala de pasos perdidos de forma muy defectuosa, dimension 
reducida é iluminacion irregular; 

5% Mala situacion de las letrinas que forman pasadizos estrechos, 
poco ventilados, oscuros y que interceptan la luz á varias oficinas; 

6? Forma muy defectuosa de la Biblioteca, como tambien de los 
patios que cireunvalan los recintos; 

7% Lavabos y guarda-ropa mal situados, sin luz ni ventilacion ; 

82 Colocacion en piso alto de varios pabellones sin destino útil ni 
indicado. 

Es deber nuestro consignar en este informe que el proyecto que 
nos ocupa revela una laboriosidad á toda prueba, pero desgraciada- 
mente no llena las exigencias del programa. , 


LEGISLATURA 


PROYECTO «S. M.S. C.> 


Los locales exigidos por el programa se encuentran en este pro- 
yecto, como puede observarse en la planilla núm. 4; pero en el piso 
bajo hay de mas ocho-locales y en el superior nueve; todos ellos sin 
aplicacion alguna ; y esto, sin contar los espacios irregulares resul- 
tantes de la forma circular de los recintos de sesiones. Sus dimen- 
siones respectivas están de acuerdo con lo pedido. 

El presupuesto se encuentra tambien dentro de los límites del pro- 
grama, $ 5.500,000 m/¿ con el 10 %/,. Se han descubierto en su re- 
vision, los errores espresados en seguida: 


230 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Importe. del Presupuesto. «easy tor DO. DA: 


AEB ta dd A a de OS 20.640 
fr. 1.008.167 
A SII dc a caia de a 10.106 


SUOMI E EN NODOS AO 


La partida de fr. 20,640 que agregamos al costo de este presu- 
puesto proviene del costo total de la madera para las cimbras, etc., 
y que el proyectante solo ha calculado en la mitad, suponiendo que 
podria venderse despues de utilizada, lo cual no es probable á causa 
del gran deterioro que experimenta en su empleo por su fracciona- 
miento y uso. 

Encontramos la distribucion en general sumamente defectuosa ; el 
vestíbulo se encuentra ocupado en gran parte por las escaleras que 
son de forma inconveniente; los pasages para los recintos de sesio- 
nes muy estrechos, con poca luz y ventilacion; la galeria de acceso 
al recinto para los legisladores es estrecha y oscura; las letrinas son 
pésimas en cuanto á su situacion, ventilacion y forma; las entradas 
laterales las forma un angosto pasadizo de forma irregular, que choca 
con las pretensiones monumentales de la fachada; la colocacion de 
piezas de sirvientes sobre la fachada principal es, bajo todos concep- 
tos, inadecuada ; los patios, aunque regularmente espaciosos, tienen 
comunicaciones defectuosas y por su mala colocacion solo sirven 
para dar luz y ventilacion á locales secundarios, sin tener acceso para 
el público ; la entrada para el público es muy reducida; las escaleras 
que conducen á las galerias ocupan casi todo el vestíbulo y no dejan, 
por lo tanto, espacio á la circulacion, pues son incómodas y, como ya 
lo hemos dicho, inadecuadas. 

Es, en nuestro concepto, inconveniente la forma circular adoptada 
para el recinto, porque resultan varios espacios de forma irregular 
completamente inservibles y que solo contribuyen á encarecer el costo 
de la construccion, sin beneficio alguno y con perjuicio de la estética. 

El estilo adoptado para este edificio es el corintio, segun las pro- 
porciones del Vignola. 

La fachada principal tiene un peristilo de forma circular, cubierto 
con una cúpula de forma semi-esférica que produce muy mal efecto. 
La fachada posterior es de mejores proporciones que la principal, 
pero en general toda la arquitectura está mal caracterizada, es fria y 
sin expresion. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 231 


LEGISLATURA 


PROYECTO «QUOD DEUS BENE VORTAT >» 


Este proyecto satisface las condiciones del programa en cuanto al 
número de locales exigidos y á sus dimensiones. 

El presupuesto del autor asciende á fr. 900,000, sean $ my 
4,500,000 cantidad que viene á alterarse por los errores siguientes: 


Presupuesto Verdadero A aumentar A disminuir 


Tít. 1% p. 7. 286<310 fr. 8.866 fr. 887 le, 
Tít.2”, p.3.1080<"73 » 80.840 » 78.840 » 2.000 
Tít, 3”, p. 6. 177<136 » 24.062 » 24.072 fr. 10 
Tít. 5%, p. Suma.... » 91.819 » 92.819 » 1.000 


1. 010 TT: 9.919 


De modo que si al monto indicado..... $ m/¿ 4.500.000 
aumentamos fr. 1,010 ósean......... » 5.050 

$ m/¿ 4.505.050 
y disminuimos fr. 9,979 ó sean....... » 49.895 
ascenderá á la cantidad de........... $ m¿ 4.455.155 


dejando aparte las diferencias halladas en la revision de las medidas 
cúbicas y cuadradas de las partes diversas de la construccion, y que 
no se toman en cuenta por su poca importancia. 

La distribucion general en cuanto al número y dimensiones de los 
diferentes locales está conforme con el programa, pero en cuanto á su 
colocacion y forma tiene defectos de importancia que se indican en 
seguida: 

4” La entrada para el público no está bien caracterizada; su colo- 
cacion al extremo de un cuerpo entrante del edificio no la encontra- 
mos conveniente, siendo además igual á la que se destina para el 
servicio. Las dimensiones de dicha entrada son muy reducidas y 
esto, unido á su forma, que es mala, la hacen inadecuada é impropia, 
pues acusa poca consideracion al público que va á asistir á este re- 
cinto donde se deben discutir los mas altos intereses de la comunidad. 


232 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


20 La Sala de pasos perdidos está mal colocada por la distancia 
que la separa de los recintos de sesiones. 

3 La forma rectangular de los recintos nos parece impropia por 
razones de acústica y, además, porque suponiendo dispuestos los 
bancos de los legisladores segun la forma anfiteatral generalmente 
adoptada en estos locales, esto chocaria con la forma poligonal de 
dicho recinto. Entre algunos de los edificios de este género de que 
tenemos conocimiento, no hemos visto ninguno en que se haya adop- 
tado la forma rectangular como en el presente, si se esceptúa la sala 
de la Cámara de Diputados instalada en una de las alas del palacio 
de Versailles; pero debemos observar que, en nuestro entender, esta 
disposicion ha sido obligada por tenerse que respetar la distribucion 
de este edificio que no estaba destinado al objeto que nos ocupa. 
Es de observarse tambien la disposicion de las tribunas desde las 
cuales, en general, nose domina bastante bien el recinto de las sesio- 
nes, ni el espectador colocado en una de ellas puede percibír á los que 
ocupan las otras. Además, estas están situadas en una sola fila 
debiendo estarlo en tres, segun lo prescrito en el programa. 

40 Es muy criticable la colocacion de las letrinas, porque ocupan 
dos de los costados de la Sala y tienen su acceso demasiado inme- 
diato á estas. 

5 El archivo se encuentra intercalado entre los cuartos para el 
servicio, y apartado de las oficinas del Presidente y Secretario á las 
que debia ser inmediato. 

Encontramos que la fachada principal, que es de la única que 
acompaña un dibujo completo, tiene mérito arquitectónico, aunque 
sus proporciones son algo pesadas por la forma y dimensiones de los 
cuerpos entrantes, cuyas ventanas no concilian con la ornamentacion 
del cuerpo central. 

Es muy notable la poca elevacion de estos cuerpos que difieren 
poco de las dimensiones adoptadas regularmente en los edificios par- 
ticulares. 


LEGISLATURA 


PROYECTO «HINC LABOR, HINC MERCES>» 


Entre todos los proyectos presentados sobre Legislatura, el que 
lleva por lema « Hinc labor, hinc merces » es el que llena á completa 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 233 


satisfaccion las prescripciones del programa, tanto en lo relativo al 
número de los locales exigidos y sus respectivas dimensiones, como 
en lo referente á la distribucion adoptada, estética arquitectónica y 
condiciones económicas. 

En la planta de este proyecto no se observa, como en otros, locales 
sin destino marcado; no hay mayor ni menor número de los fijados 
en el programa y todos los servicios se encuentran perfectamente 
distribuidos, con órden y simetría. Todo demuestra que el autor ha sa- 
bido interpretar bajo una forma mas feliz el concepto de este edificio. 

Hay varios puntos principales que recomiendan este edificio. 

En primer lugar mencionaremos las dos entradas para legisladores 
y la destinada para el público, las cuales forman un peristilo tetras- 
tilo colocado sobre una escalinata de siete gradas. Las dos primeras 
conducen á una ámplia Sala de pasos perdidos en forma de eruz 
griega, de una disposicion sencilla y grandiosa, y desde la cual se 
llega á los recintos de sesiones; la segunda, ó sea la entrada para el 
público, es de vastas proporciones y con una magnífica escalinata de 
mármol que conduce á las galerias que dan acceso á los palcos. 

Con esto ha querido significar el autor que merecen tanta conside- 
racion los ciudadanos de un pueblo libre que tácitamente lo repre- 
sentarán en ese auditorio, como los mismos legisladores encargados 
de velar por sus intereses. 

Merecen especial mencion las disposiciones de los recintos de sesio- 
nes, parte principal de los edificios destinados á la Legislatura. Por 
una combinacion muy sencilla ha sabido conservar el mismo diáme- 
tro para los muros principales de los recintos, dejando á cada sala la 
superficie exigida en el programa, punto que no ha sido resuelto á 
satisfaccion, en ninguno de los otros proyectos. Esta disposicion ha 
consistido en inscribir al rededor del muro exterior semicircular de 
la sala mas pequeña, las tres filas de palcos destinadas al público, 
mientras en las mas grandes están circunscritos. 

Un patio de proporciones verdaderamente monumentales, rodeado 
de galerias abovedadas, facilita la comunicacion con todos los locales 
que constituyen el servicio administrativo del estabiecimiento, dando 
á todos ellos abundante luz y ventilacion. La parte descubierta del 
patio, cuya superficie, como un metro mas baja que el nivel del piso 
de las galerias y al cual se desciende por escalinatas de mármol colo- 
cadas en el centro de cada uno de los cuatro lados, está ocupada por 
un jardin con una fuente en su centro. Este patio, por las condiciones 
euunciadas, contribuye á la higiene y embellecimiento del edificio. 


9234 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


El presupuesto que se acompaña está perfectamente detallado, no 
habiéndose descubierto en su revision aritmética error alguno de im- 
portancia, como tampoce en las medidas de los diferentes trabajos 
de la construccion. El presupuesto asciende á fr. 986,000 ó sean 
$ m/¿ 4,930,000, y es el que mas se aproxima á la base fijada en el 
programa. 

Las condiciones de estética de este proyecto han sido llenadas de 
tal modo que hacen de este trabajo una obra verdaderamente artística. 
Las bellas proporciones de los piristilos, terminados en forma de tím- 
pano, imprimen á las entradas un aspecto monumental, que concuerda 
admirablemente con el destino del edificio; la forma del techo que 
cubre el recinto de las sesiones, en grande elevacion; los grandiosos 
vestíbulos, las proporciones inmejorables de los recintos, su decora- 
cion elegante y 'séria, todo hace desear que este edificio sea ejecutado 
para ornato de la nueva Capital; y en este concepto esta Sub-Comi- 
sion tiene verdadera satisfaccion en recomendar su aceptacion. 


Comparando entre sí estos cuatro proyectos de Casa de la Legisla- 
tura, estudiados por los que suscriben, y teniendo en cuenta lo 
espuesto en el respectivo informe sobre cada uno de ellos, los coloca- 
mos en el órden de mérito siguiente: 


1% «Hiínc labor, hinc merces. > 
22 «Quod Deus bene vortaf. » 
3" Ley. 

A MOS 


CASA DE GOBIERNO 
PROYECTO N. 


El único proyecto á exámen sobre Casa de Gobierno es el designado 
con la letra N. 

Observando la planilla respectiva, que se acompaña bajo el núm 7, 
se nota que las dimensiones del proyecto difieren notablemente de las 
del programa en algunos locales principales, como ser los vestíbulos, 
el despacho del Gobernador, el salon de recepciones y antesalas. Falta 
además el despacho privado del Gobernador. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 935 


Consideramos la distribucion defectuosa. Los vestíbulos son muy 
pequeños; las galerias de comunicacion con poca luz y ventilacion; 
la colocacion del despacho del Grobernador es inconveniente con res- 
respecto á la comunicacion y está, además, alejado de la entrada prin- 
cipal; los locales destinados para antesala y edecan son pequeños y 
mal distribuidos; el servicio para la casa del Gobernador, como cocina 
y cuartos de servicio, situados en el piso bajo, está muy apartado; 
las piezas del Intendente colocadas frente al vestíbulo de entrada, 
son muy reprochables. 

El patio, aunque bastante espacioso, tiene forma irregular y carece 
de simetría, condicion que estimamos indispensable en un edificio 
público de esta importancia. 

La arquitectura carece de espresion. Las elevaciones, tanto del 
piso bajo como del alto, son muy reducidas, por lo cual el frente no 
tiene la magestad propia de estos edificios. 

El salon de recepciones es sumamente bajo con relacion á sus 
dimensiones; su decoracion es pesada y sin gusto. 

Las cubiertas de todo el edificio están proyectadas de zinc, mate- 
rial inadecuado para nuestro clima. 

Por las consideraciones espuestas, que á nuestro entender son sufi- 
cientes para aconsejar á la Comision el rechazo del proyecto, creemos 
que debe negársele el premio ofrecido. 


Damos por terminado el cometido que el señor Presidente se sirvió 
confiarnos, declarando que las conclusiones consignadas en este dic- 
támen han sido unánimemente adoptadas por la Sub-Comision que 
suscribe, despues de un estudio detenido y prolijo. 

Con nuestra mayor consideracion saludamos al señor Presidente, 
á quien Dios guarde. 


Juan A. Buschiazzo. — Lurs A. Viglione. — 
Julio Arditz. 


236 


ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


A a q TOC 


PISO 


Id PeBcribientes +... .. 1. 30 
Sala para reuni0D........... 60 


PROYECTO 


107 


OBSERVACIONES 


2 piezas para escribientes. 


No tiene sala de espera. 


¡Tiene 6 locales divididos por 
paredes contra prescrip- 
ciones. 


Mala situacion de la Caja y 
ferma defectuosa de ofi— 
ciLas. 


Non d; 
CASA MUNICIPAL. — Proyecto Cuique sun. 
=] 
= 
LOCALES z 
S 
e 
Recinto para sesiones........ 150 
Salon de fiestas............-. | 350 
4 salones para Comisiones....! 140 
SECTOTAnIa Id > ateo io 30 
Presidencia, 
Despachos ce eos ios cd 48 
Gabinete privad0............ 20 
Sala de esperando 30 
Secretaría 
Despacho SEcrelariO..........| 48 
Id. para Sub-Secretario...... 30 
1 pieza para escribientes...... 390 
Asesoría 
Despacho del Asesor......... 30 
Gabinete privado..... e 15 
Id. de Procurador y escribientes 30 
Contaduría | 
Jelena es pal era 
Sub=Contador: >... 2 eli siones 120 
Empleados. >. + ces osaprrss 
Tesorería | 
TESDICTO 2 ocn neon 900 o : 
Sub-—tesorero y empleados .... 3 120 
Ingenieros 
Jete eiii do o PUSE 30 
2 jete. ¿ba dde te RS 30 
Sala de dibujo........ E 650 
2 piezas escribientes......... 60 
1 pieza Inspector..... Ea 25 
Biblioteca é instrumentos..... 60 
Inspector de alumbrado...... 25 
APATADOS eto o pate ee aer UN 30 
.!Inspeccion de máquinas...... 25 
Pesas y medidaS............. 30 
2 piezas delineador. cacon... 50 
Inspeccion 
Desp. Inspector general...... 30 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 


PISO LOCALES 

Fiscalía de Rentas 
2 ¡Oficina del Inspector........- 
» Tenedor de Libros........... 


» Departamento de Libros...... 
» 6 oficinas para Inspectores.... 


Médico 
JUN MESPACOO oca apo 
» ESCLDIONTO ornato leal aran 
Archivo 
AAN A 
» |Escribientes y Archivo....... 
Telégrafo y Estafeta 
A AE AAA A 
» Estafetero ........ Ao 
Biblioteca 
A AAA 
» Salon de la Biblioteca........ 


Inspeccion de alimentos 


UA O An A E 
» INSTrEUMEentoS =.... ... Ad O O 
Estado Civil 
Tete E a A E 
> ESCUII al riot aloe 
» NN DoS OO e 
Servicio 
IA A A 


CONDICIONES GENERALES 


a. Superficie del proyecto 42.50x55.40. 

b. Basamento — Está bien. 

c. Cumplido — (Patios interiores y ga- 
lerias de comunicacion). 

d. Vestíbulo — Está bien. 

e. Oficinas tienen luz directa en parte. 

f. Dimensiones de, las oficinas muy va- 
riadas. 

k. Falta plano canerias. 

m. La destinacion no está escrita en 
todos los planos. 

n. Tiene memoria y presupuesto. 


231 


3 o 

3 5 

5 = OBSERVACIONES 

2 | 3 

Ex A 

30 42 

20 Y 

16 17 

100-| 158 

30 42 

25 8 |Muy reducida. 

25 Está situada sobre la Sala 

80 de fiestas y en la techum- 
bre del edificio. Super— 
ficie 346 m. 

30 33 

25 18 

25 La Biblioteca y la Mayordo- 

60 mía se encuentran en el 
4* piso ocupando 585 m. 
y sin tener proyectada 

95 20 | Minguna distribucion. 

30 31 

20 26 Proyecta una pieza para 

25 12 | despacho de 38 m. que 

30 13 | nose ha estipulado. 

210 


OBSERVACIONES 


En el 2* piso hay un local de 67 metros 
cuadrados sin destino y “otros de meno- 
res dimensiones y, además, la Biblioteca 
y Sala de Instrumentos del Departamento 
de Ingenieros, que deben encontrarse 
donde éste se encuentra. 

En el 3er piso hay cuatro piezas y otros 
locales sin destino marcado. 


238 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


No 9. 
CASA MUNICIPAL. — Proyecto La Plata 


DIMENSIONES 


LOCALES A A (e JOA 


PEDIDAS DEL PROYECTO 


Recinto para SesiON6S.. so ooocoooooomosses 150 132 Bajo 
Salon de Tiestas e cougnes says so aia 350 295 Alto 
Cuatro salones para COMISIONES... .......... 140 165 » 
Secretarias eos 0e ol dea a te li 30 45 B 
Presidencia 
Sala de despacho gil ere ce li or 48 45 B 
Gabinete privado..t....oonoommsrbe». ole 20 22.80 » 
Sala de espera y escribientes.............. 
Secretaría 
Despacho del Secretari0........«<.......... 48 45 B 
10: Prvatlo 1d: Pero eja maizo1s 619 Pio ia sole e 30 > > 
Dos piezas para escribienteS.........o...... 25 
Asesoria 
Despacho del AsesoT........... O 30 22.80 B 
Gabinete privado Td.....o.oooooooommoocso 15 16.80 » 
Despacho del Procurador y escribiente...... 30 23.40 » 
Contaduría 
Gefe, Sub-Contador y empleados........... 120 150 B 
Tesorería 
Tesorero, Sub-tesorero y empleados....... . 120 110 B 
Ingenieros 
A SR a TO o YO 30 49 A 
A A o A OA 30 23 » 
Sala de dibujo, +. ......o «+++... ....... 60 62 » 
Dos piezas escribientes.........ooo.o....... 60 67 » 
IMSPeCiO o e o lee oa 25 ga » 
Biblioteca é InstrumentoS................. 60 50 » 
Inspeccion de alumbrad0O................. 25 20 » 
AVALOS amina ajo a aa ojo NO dre apor aja Boa 35 35 » 
Máquinas ........ CA ide ie 13 DE 25 ON » 
Pesas y MedidaS.....oo.oooocmansror ooo». 30 35 » 
Dos piezas delineador... ...oo.o.oooomooo.oo... 25 c/u 22 c/u » 
Inspeccion 
Inspector General....ommeopcosrcrcer do aos 30 35 A 
ESCHER ias ie oa poi e > o A 30 35 » 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 239 


DIMENSIONES 


LOCALES A TOS 


PISO 
PEDIDAS DEL PROYECTO 
Fiscalia de Rentas 

Biscalo And da  ne oo 30 21 A 

Tenedor de' LIDEOS:. ....0.0. 3. si 2. AA 20 2 » 

Departamento de LibroS................... 16 18 » 

Seis Oficinas MaS... ........o..o.o.... A Conforme - » 

Médico 

LA A :,.30 24 A 

ESCrmvIenten A loas ai as Af dacare al 25 21 > 
Archivo 

IATCOÍVErOS boo cdo A E ES ALE 25 = A 

Escribientes y ArChivO....oomociodocoococión 80 = » 

Telégrafo y Estafeta 
O DI A a A 30 21.60 B 
AO A O 25 21.60 » 
Biblioteca 
Gabinete para Bibliotecari0................ 25 23 A 
Salon para Biblioteca...... o PI E O 60 =— > 
Inspeccion de alimentos 
A O A AT : 25 21 A 
IMSTE MOD LOS. deceso pero. 0 oO SIDO e aa 30 21 » 
Estado Civil 

do A o E oa 20 45 A 

Escribiente........ Eolo Bl ada OOO EIC 25 EA » 

NTCOIVO: ti E A 30 2 » 
Servicio Conforme B 


e 


QA A 


CONDICIONES GENERALES 


a. Estension del terreno. — Cumplido. f. Dimension.— Cumplido, con poca di- 
b. Basamento. — Idem. ferencia. 
c. Patios interiores y galerías de co- Y. Material. — Cumplido. 

municacion. — Idem. L h. Arquitectura. — Sencilla y elegante. 
d. Vestíbulo. — Espacioso y elegante. k. Número de planos. — Los pedidos, 
e. Luz directa. — Cumplido. menos planos de cañerías, gas y desagúe. 


Presupuesto y Memoria. — Tiene. 


9240 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


No 3 


CASA DE LA LEGISLATURA. — Proyecto Ley. 


o 
E 
PISO LOCALES S 
a 
AS O IE Bien 
Barra para 500, con 3 filas. 2 
B ¡1 pieza para Presidente. 28 
Secretari. cb. ci plo 49 
2 escribientes a .o........ 22,4 c/u 
liarchivo.. .:. ca: >> 64 
2 taquígrafoS......... e «es Bien 
6. id. AI O 2 
A Li OS A 64 
Sala de espera. .c......». = 
l' Biblioteca... 40. ee > 60 
1 Sala Pasos Perdidos... 155 
Guarda-ropa y lavabos . 50 
A |6 piezas de servicio....... 90 
Age IS AA A 9 
Letrinas para Legisladores. + 
Id. para público.......... = 
Id. para sirvientes........ 53 
Entradas para Legisladores. | Aounidas 
¡Id. para el público........ / os 


= 
— 
5 OBSERVACIONES 
Z 
Bien [Forma semicircular. 


3 Falta una fila. 


e No hay. 
50 [Mal colocada y defectuosa. 
200 [Idem idem, y mala ilumi- 
nacion. 
25 [Mal situada, forma incon— 
veniente, poca luz. 


120 
20 Mal situada con respecto al 
servicio. 
[Con pasajes angostos, poca 
qe luz y ventilacion. 
_ ¡La entrada para el público 
a está unida á un vestíbulo 


raquítico y sin luz. 
Hay de mas un patio de 
honor. 


En el piso alto 3 pabellones 
sin destino. 


E 0 E q 


OBSERVACIONES 


Emplazamento.— El proyecto exije 110 
metros por 90 metros; el programa 100 
x 100. 

Patios. — Muy defectuosos, particular— 
mente el unido á la entrada del público 
que es muy reducido y con poca ventila- 
cion. Por su situacion obliga á atravesar 
la Sala de Pasos Perdidos, etc. 


Vestíbulo. — Raquítico el del público y 


los otros regulares. 


Luz directa. — Regular. 

Arquitectura. — Indefinible. 

Número de planos. — Recomendable. 
Memoria. — Mal escrita. 

Presupuesto. — Detallado, con errores. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 


241 


No 4 


CASA DE LA LEGISLATURA. —Proyecto S., M. $. C. 


Si o 
= | E | 
a! a 
PISO LOCALES E > OBSERVACIONES 
[=) o 
E E 
DIRRIDIOS: > qm 05 os A = —  |Forma circular, dimensio— 
nes suficientes. 
CN o CA AAA = — Forma anular. 
B- [1 pieza Presidente..... des 30 28 
1 pieza Secretari0........- 60 59 
2 Escribientes............ 25 c/u Una 36 y 
22 otra 
VALCHIVO .. «¿sd cabos 60 60 
2 taquigrafosS.......-. er Ta 25 cJu| 21 y 22 
6 Comisiones ......... cd, 30 c/u|4 de 22 y 
y 2 de 30 
1 reunion de comisiones... 60 60 
Sala eSPETA....o.om.os» 30 30 
1 Bibliotecd.......... Ae 50 58 
1 Sala pasos perdidos. .... 200 200 
1 Guarda—ropa y lavabos .- 50 29 
MA PO 120 .| 132 [Mala situacion. 
A AA ON 20 22 
A A OO “— = Situacion, iluminacion, 
ventilacion y forma pé- 
sima. 
EUtTAadas, om... 0 po ale e 00 SS —  |[|Cumplido. 


En la planta baja hay 8 lo- 
cales grandes con destino 
fijado, fuera de las rinco- 
nadas resultantes de la 
forma inconveniente. En 
la alta, 9 piezas grandes 
id. id. 

En general, distribucion de- 
fectuosa, forma irregu- 
lar, mala ventilacion y 
luz. 


DISPOSICIONES GENERALES 


a. Proyecta en 91 X 82. 
b. Basamento. 1 m. 
c. Patios con comunicacion muy defec- 


uoSsa. 

d. Vestíbulos. — Forma inconveniente 
y escaleras muy defectuosas. 

e. Luz directa, mala. — Ventilacion, 
mala. 


, 


AN. CIENT. T. XIV. 


f. Dimensiones. — Mal realizado el pro- 
grama. 

y: Material, ladrillo, 

. Arquitectura clásica, regularmente 

caracterizada. 

k. Número de planos, completo, en es- 
cala pedida. 

m. Cumplido (destinacion). 

Tiene presupuestos y memoria. 


16 


No 5 


ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


CASA DE LA LEGISLATURA. — ProYecrto Quod Deus bene vortat. 


PISO LOCALES 


B  |2 recintos para e. 


PROGRAMA 


1 para 35 Le- 


gisladores. 


l para 100 id.; 


BALTA olmetan a» eine, slo ..= 4 Para 500 per— 


Servicios de cada 
Cámara 


B  |1 pieza Presidente ..... . 
»  |l pieza Secretario....... 
»  |2 Escribientes...... e 
O A 
» 12 Taquíigraos, .. pino... 
A ]6 COMISIONES. fis. có... . 
»  |l reunion comisiones... 
B  |l sala espera .......... 
As 11 MIDOLECa. aspas 1 ales 
B  |l sala pasos perdidos... 


»  |lguarda-ropa y lavabos. 


B y A[6 piezas serviCiO........ 
B ñ COCIDA... ojos a Md] 
Letrinas p* Legis adores. 
Aye para sirvientes...... 
A  |¡Id. para público AL 
Entradas p* Legisladores. 

Id. para el público...... 

Id. para el servicio...... 


sonas en tres 
órdenes de 
palcos (1 pa- 
ra damas). 


a) 
> OBSERVACIONES 
E 
= Forma rectangular. 
— Forma rectangular. 
Hay 3 galerías, 1 para da 
mas y 2 para hom- 
bres, con capacidad 
para 500; pero las 3 
están en un solo piso. 
30 
60 
54 las dos 
60 
24 c/u 
179 
60 
30 
60 
200 [Esta sala está muy dis- 
tante de los recintos. 
43 
yea Mal distribuidas. 


CONDICIONES GENERALES 


a. Cumplido. — 73 x 6. 
b. Basamento. — Cumplido. 


c. Patios y galerias. — Cumplido. 
d. Vestíbulo en entradas Legisladores, 


público por galerías. 


e. Las oficinas con buena ventilacion y 


luz directa. 


| 


fs separadas. 


f. Dimensiones muy aproximadas. 
9. Material ladrilio. 
h. Arquitectura regular. 


conclusos. 


k. Todos los an pero algunos in- 


Tiene Presupuesto y Memoria. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 


No 6 
CASA DE LA LEGISLATURA. — Proyecto Hinc labor, hinc merces. 


S E 
PISO LOCALES E = OBSERVACIONES 
En Z 
a - 
1 para 35 Le- 
B  |2 recintos para sesiones.! gisladores. |[Cumplid'|Forma semicircular. 
l para 100 id.| Id. ¡Forma semicircular. 
Ci AA ada » -|Para 500 per-| Id.  |Tiene las 3 filas de pal- 
sonas en tres cos pedidas, siendo la 
órdenes de primera destinada á 
palcos (1 pa- las damas. 
ra señoras. 
Servicios de cada 
Cámara 
B  |1 pieza Presidente...... 30 31 
»  |l pieza Secretari0...... 60 60 
» [2 piezas Escribientes.... 25 c/u [24 una y 
25 otra 
»  |l' pieza Archivo .......¡ 60 64 
» [2 piezas Taquígrafos.... 25 571 Los servicios de cada 
6 COMISIONES... ....... e 180 c/u | 7 piezas | Cámara son iguales, 
con 197 | segun lo estipulado. 
» [1 reunion de comisiones. 60 84 
B  |1 pieza Sala de espera... 30 31 
A  |l pieza Biblioteca....... 50 dd 
B |l sala pasos perdidos... 200 219 
»  |1 guarda-ropa y lavabos. 50 58 
EA (8 piezas servicio fi ss 120 160 
B le cocina diaivih cito 20 23 
» etrinas p* Legisladores. o E 
»  |Id. para les REI E == ¡Separadas. 
A  |Id. para el público...... =- —  [Colocadas en sitio con— 
veniente. 
Entrada p* Legisladores. —. — : 
Id. para el búblico ie == = e not muy bien 
Id. para el servicio..... ++ ] p 


A _ _—  _E_EE—__R _ _ _ a _ _hDwdO__Lz zz 


CONDICIONES GENERALES 


a. Cumplida. — 98 frente principal por 
86.82 fondo. 

b. Cumplida. — Basamento 1.25. 

c. Cumplida. — Patios interiores y ga- 
lerías de comunicacion. 

d. Cumplida. — Vestíbulo rectangular 
espacioso y elegante. 

e. Cumplida.— Luz directa, buena ven- 
tilacion y altura conveniente de las ofi- 
cinas. 


f. Cumplida. — Dimensiones muy apro- 
ximadas á las estipuladas. 

A Cumplida. — Material ladrillo. 

. Cumplida. — Arquitectura recomen- 

dable. 

k. Cumplida.— Número de planos com- 
pleto y además perspectiva. 

l. Cumplida.—Planos de gas y desagie. 

Tiene presupuesto muy detallado y Me- 
moria. 


244 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
No 7 
CASA DE GOBIERNO. — Proyecto N. 
< [) 
= S 
PISO LOCALES E > OBSERVACIONES 
[e] 
s z 
Despacho 
l vestíbulo... + ciói=j0os 2 ble - 24 [Dimensiones reducidas. 
1 pieza oficina entradas.... 25 24 
1 Sala espera....... 60 75 
1 pieza escribiente........ 30 25 
1 pieza edecan........... 30 28 
1 despacho Gobernador.... 85 47 — [Mal situado. 
1 despacho privado....... 50 [No existe 
1 despacho Secretario..... 30 20 
1 salon recepciones....... 300 256 
1 biblioteca y archivo..... 100 95 
10 piezas intendente y ser— 
A AS 25 c/u — Está bien. 
E A A AS — — Bien dispuestas. 
Alojamiento 
Vvestibulo .e soma tdo Den — —  |Bien. 
A A 30 20 
O ES 100 136 
sala TeCIDO ...... ¿Mi 30 32 
10 dormitorios..... oe => —  |Bien 
ICO MEAOL. a oieo joe 90 90 
l ante-comedor.......... 25 55 
IMAESpenSd. a cunas eee = —  |Bien. 
4 piezas huéspedes........ 25c/uj| 20 c/u 
COCINA. eE ana ea — — ¡Con ascensor. 
6 piezas para servicio..... 20 c/u — Bien. 
2 cocheras..... A O 30 c/u 29 c/u 
l icaballeriza....¿.. 00 — — ¡Bien distribuida. 
2 piezas para cochero y ca- 
ballerizo...... SET re 2016/01 21 Bien. 


2 piezas baño y guarda-ropa 


Vetrinas. rl ales a 


Hay ademas una pieza para 
depósito de guarnicion. 
Bien situadas. 


CONDICIONES GENERALES 


Bien resuelto lo relativo á independen- 
cia de las oficinas públicas, del aloja- 
miento del Gobernador. 

Emplazamiento. — Bien: 69.20 X 53; 
todo esto bien rodeado de jardines y un 


parque. A 
Basamento. — Bien. y 
Patios interiores. — Espaciosos, pero 


de forma irregular, sin simeLría. 
Vestíbulos.— 1 para el público reduci- 
do, con decoraciones pobres y poca luz; 
1 para la casa particular del Gobernador 
'con dimensiones algo mejores. 
Altura y luz deoficinas. — Bien las ofici- 


nas.Comedor del piso bajo, algo defectuosa 
la luz; altura piso bajo (4m30) reducida. 

Dimensiones. — Regularmente satisfe- 
chas. 

Material. — Cubierta zinc canaleta, es 
inaceptable. Las oficinas del fondo tienen 
techo á */, agua de zinc, inaceptable. 

Arquitectura. — Es en general pobre y 
está mal caracterizado el destino del edi- 
ficio. 

Distribucion. — En general muy defec- 
tuosa é inadecuada para nuestro clima. 

Número de planos. — Bien. 

Tiene Memoria y presupuesto. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 245 


INFORME del Jurado encargado de examinar los proyectos 
del Templo Católico y Casa de Justicia 


Buenos Aires, Abril 10 de 1882. 


Al Señor Presidente de la Comision del Concurso para los edi— 
ficios de la Capital de la Provincia, Ingeniero D. Francisco 


Lavalle. 


Tenemos el agrado de poner en conocimiento de Vd. á fin de que se 
sirva trasmitirlo á la Comision que tan dignamente preside, el resul- 
tado del estudio preliminar de los proyectos del Templo Católico y 
Casa de Justicia, que se nos encomendó en calidad de segundo 
Jurado, de acuerdo con el artículo 4% del Reglamento sancionado 
especialmente con este objeto. 

Muy grata habria sido para nosotros esta delicada tarea, si los 
proyectos que se nos entregaron, se hubiesen tratado por sus autores 
con la atencion y estudio que se requiere para asistir á un concurso, 
sobre todo, teniendo en cuenta que son dos edificios de un uso univer- 
sal, para los cuales abundan los buenos modelos. Tambien lo hacía 
esperar así el crecido número de los proyectos que se han presentado. 

Pero, lo decimos con sentimiento, la. mayoría de ellos está muy 
distante de merecer una clasificacion satisfactoria. 

En algunos no se ha tenido en cuenta para nada el programa 
repartido, y al cual debian ajustarse todos los proyectos, so pena de 
incurrir en un rechazo absoluto, por su olvido; en otros, la forma 
estética deja mucho que desear, y en algunos es completamente 
inadmisible. 

La primera de estas infracciones, la que se refiere al programa de 
condiciones, tiene una importancia capital; pues él ha sido formulado 
teniendo en cuenta los recursos especiales, tanto en lo material como 
en lo económico de que podiamos disponer, y las necesidades que se 
debian llenar. 

Esto es tan obvio, que no necesitamos insistir á su respecto; 
basta recordar que un buen proyecto para una localidad dada, puede 
ser completamente impracticable en otra, que no reuna las condicio- 
nes y recursos de la primera. 

Por lo que hace á la estética, entra por mucho en ella la aprecia- 
cion particular, pero es fuera de duda que sobre esta materia hay 
reglas y preceptos universalmente admitidos, de los que no puede 


946 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


prescindirse sin incurrir en absurdos técnicos, ó de buen gusto; y 
algo de esto hemos encontrado en los proyectos á que nos referimos. 

Hechas estas ligeras observaciones, pasamos á considerar todos los 
proyectos separadamente, empezando por los de Templo, para seguir 
el órden del programa. 


Diez son los proyectos presentados para este edificio; sus condicio- 
nes especiales son las siguientes : 


40 
Por ZED. 


Lema: La arquitectura de un pueblo es la piedra de toque de 
su civilizacion 


Del estudio que se ha hecho de este proyecto resulta que: las pro- 
porciones de las columnas en general son muy defectuosas ; la torre y 
el frente son de un estilo tan raro que lo hacen irreatizable. 

El sistema de su planta es pesado, las capillas son pequeñas, y el 
dibujo es mas bien el de un eróquis. Esto solo, aparte de otros defec- 
tos, bastaria para aconsejar que no fuese tomado en consideracion. 

Por lo demás, la superficie es aproximadamente la pedida, y el 
presupuesto que no está detallado, asciende á 249,365 ¿f. 


9o 
Lema: Liguria 


El estilo de este proyecto es gótico, mezclado con otro indefinible. 

Se encuentran varias observaciones que hacerle, tanto á su planta 
como á sus elevaciones, siendo las mas resaltantes las siguientes : 

42 Los pilares que soportan los arcos torales, son pesados y la esté- 
tica no se ha tenido en vista en esa parte. 

%9 Las torres y frente tienen una profusion de ventanas que no 
corresponde al estilo que se quiere imitar. 

3 La bóveda descubierta, como se proyecta, no es agradable á la 
vista, y se presta á filtraciones y movimientos; además su sistema es 
mal estudiado. 

4 La cúpula no corresponde á la arquitectura gótica. 

5* Respecto al cuerpo cuadrado que se eleva en forma de torre en el 
centro, no hay detalles de su longitud; y el objeto de esa contruccion 
se ignora, pues no lo esplica el autor. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 947 


6* El coro se encuentra colocado á 19m de altura, lo que lo hace 
inútil para los usos á que es destinado. 

7* El dibujo deja mucho que desear. 

8* Finalmente, carece de Memoria y de Presupuesto. 

Por las observaciones espresadas, aconsejamos que no sea tomado 
en consideracion. 


3o 


El proyecto cuyo lema simbólico es un leon pisando una serpiente, 
es de un estilo mixto, y tenemos que observarle los puntos siguientes: 

1” El ancho de once metros para la nave central es reducido. 

2” La situacion de puertas en el erucero del edificio, no es conve— 
niente para el culto católico. 

3” Las naves laterales se encuentran cerradas en su principio. 

4% La cúpula y el frente son anti-estéticos. 

En cuanto á la superficie, es aproximada á la exijida en el pro- 
grama; y el presupuesto asciende á 1,191,325 francos. 


YN 
Lema: Ut unus. 


El proyecto presentado con este lema es gótico, y su planta perte- 
nece al estilo del siglo XII. 

Las observaciones que juzgamos necesarias hacer en él son las 
siguientes : 

1* La nave central cuya dimension es de 80 metros por 8.40 de 
ancho, es demasiado angosta, y desproporcionada por consiguiente 
con su largo. 

2 Las naves laterales de 4 metros de ancho, por igual longitud 
que la central, son tambien desproporcionadas. 

3* Las pilastras que forman la nave central, son demasiado grue- 
sas para la arquitectura gótica, y tanto mas, cuanto que se encuen- 
tran poco separadas entre sí. 

4 Las ventanas de las naves laterales son de mal efecto. 

5% Las puertas de entrada en el crucero no son tan indicadas como 
los altares, que generalmente se colocan en ese punto. 

6* El frente pertenece á un estilo góticó mixto de aspecto muy po- 
bre; y tanto las torres como el conjunto, no corresponden á la im- 
portancia del edificio. 

7* Los detalles no están completos. 


248 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


La superficie es aproximada á lo exigido en las condiciones. 
El presupuesto es de 6,193,703 $ mf. 


59 
Lema: Deo adjutare 


Los planos de este proyecto no están terminados, faltándoles mu- 
chos detalles, por cuyo motivo opinamos que no sean considerados, 
pues no es posible hacer un estudio completo de ellos. 

Además, el efecto estético en la arquitectura no llena las condicio- 
nes de un edificio de la importancia del que se desea construir. 

No se acompaña la Memoria respectiva. 

El presupuesto es de 1,539,425 fs. y está detallado, y la superficie 
es la aproximada á la pedida. 


Ga 
Lema: Dios y pueblo es mi divisa 


El frente de este proyecto es semejante al de la Catedral de Buenos 
Aires. 

La construccion de torres en ese estilo produce mal efecto; además 
las proyectadas son desproporcionadas. 

Lo mismo puede decirse de las dimensiones de la cúpula cuya 
forma no es agradable. 

Las naves laterales quedan cortadas por los pilares que soportan los 
arcos torales, siendo sus dimensiones desproporcionadas por dema- 
siado macizos. 

Los depósitos de las naves no tienen objeto alguno. 

Falta el coro en el local que es de práctica colocarlo. 

El costo presupuesto en 8,218,000 $ m/¿. 


Yo 
Lema: Domus Domini 


El detalle de la planta de este Templo es del estilo gótico del 
siglo XII. 

Las observaciones que creemos poderle hacer, son: 

4. Los dos muros que limitan el vestíbulo, cuya dimension es de 
8 metros por 2.60 no son requeridos en ese parage, que no ofrece 
mayor presion que los muros laterales esteriores, los que soportan 
tambien la torre. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 949 


2* Las dos puertas de las sacristías de 1,50 metros de ancho, no 
tienen ni la proporcion ni el espacio que requieren para el servicio á 
que son destinadas. 

y" La galeria ó pasage trasversal que se encuentra debajo del coro, 
cuya dimension es de 1,50 metros en la parte mas angosta y 2 metros 
en la mas ancha, será de un aspecto desagradable. 

4% Las armaduras no están sujetas al debido cálculo, notándose en 
ellas defectos de construccion. 

5* El frente posterior es de un estilo nada agradable, y completa- 
mente diferente al del Templo. 

6* Las puertas laterales del crucero son de un sistema diferente al 
gótico, de modo que se nota un contraste con el resto del edificio. 

7% El frente principal no responde á la importancia que debe tener 
este edificio, y la elevacion de sus torres, que solo es de 55 metros, la 
consideramos insuficiente. 

La superficie interior está arreglada al programa. 

El costo presupuesto es de 1,427,732 francos. 


go 
Lema: Fiat justitia ruat colum 


Tambien el estilo de este proyecto es del siglo XII. 

Las observaciones que se le pueden hacer consisten : 

1* La capilla colocada en el costado izquierdo, está separada del 
cuerpo del edificio por un espacio tan reducido y poco ventilado, que 
lo harán permanecer constantemente húmedo; respecto al pasage 
que conduce á la misma Capilla, no hay razon para que tenga la 
forma que se le ha dado, la cua) no es agradable. 

2 La falta de simetría en la construccion de la derecha del pres* 
biterio no tiene motivo alguno que la justifique, desde que en las 
antiguas catedrales esas a tios respondian generalmente á 
construcciones posteriores á á su primitiva edificacion. 

3* Las entradas en el crucero no responden álos usos del culto 
católico. 

4* Falta en los planos un corte trasversal. 

5 La superficie interior es próximamente de 1500 metros, por lo 
que difiere mucho á lo exigido en las bases. 

6* No se acompaña presupuesto; solamente se espresa que se 
podrá hacer por 1,450,000 francos. 


250 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
go 
Lema: Omma ad majorem dei gloriam 


El proyecto de estillo gótico que figura con este lema, es bien com- 
binado en su estética, pero sin embargo, encontramos tambien obser- 
vaciones que hacerle. 

Las impostas de los arcos de las naves laterales, aunque ese estilo 
lo permite, son bajas, pues solo están á 3 metros 20 del pizo. 

Los muros de 4 metros 50 por 2 metros que forma el primer vestí- 
bulo, son exagerados en su género. 

La superficie interior del piso, es solamente de 1200 metros cua- 
drados, si bien puede ser aumentada con las tribunas ó coros, que 
tanto en la nave central como en el crucero se colocan. 

El presupuesto asciende á 1,450,000 francos. — De esta cantidad 
deben deducirse 193,480 francos importe de obras y accesorios que 
no se exigen en el programa, con lo que se reduciria el presupuesto á 
1,256,520 francos, resultando por consiguiente mas bajo que la can- 
tidad fijada de 1,450,000 francos, siendo esta probablemeute la causa 
por la cual el arquitecto se ha visto obligado á reducir la superficie 
pedida para este edificio. 


109 
Lema: Pericles 
' ddr 


Este proyecto llena las condiciones del programa, pero se puede 
observar en los siguientes puntos : : 

Los pilares de la cúpula son demasiado do! y su cálculo de 
resistencia no ha sido bien considerado. 

Los depósitos contiguos al crucero del edificio no tienen objeto. 

Los pasages interiores inmediatos á la cúpula tampoco presentan 
un aspecto agradable. 

Los pilares que forman las capillas de 4m por 2m son demasiado 
macizos. 

El presupuesto asciende á 8,854,426 $ m/¿ ó sea 54,426 $ m/¿ mas 
del máximun que prescribe el programa. 

Además, debemos observar, que al estudiar las partidas de este 
presupuesto, encontramos que no se podrá realizar esta obra, sin un 
aumento de un (5 %/,) cinco por ciento de lo calculado por su autor. 

Concluida la revisacion de los proyectos referentes al Templo, 
pasamos á estudiar los de 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 


9 
QU 
pS 


CASA DE JUSTICIA 


Los proyectos para este edificio, presentados á la Comision, alcan- 
zan á cinco, los cuales ofrecen á nuestro juicio las observaciones que 
se espresan á continuacion : 


40 


Lema: La arquitectura de un pueblo es la piedra de toque de su 
y civilización 


Los dibujos de este proyecto, solo pueden clasificarse como un cró- 
quis, lo que por sí solo basta para rechazarlo. 

Por lo demás, se ha prescindido por completo de las prescripciones 
del programa, pues no se ha observado la distribucion pedida. 

Además, carece de presupuesto detallado. 

En vista de lo expuesto, creemos que este proyecto no merece ser 
tomado en consideracion. 


oo 
Lema: Themis 


Este proyecto adolece de defectos tan grandes, que hacen á nuestro 
juicio imposible tomarlo en consideracion : nos limitamos á consignar 
aquellos que resaltan á primera vista y que son: 

1% Los denominados corredores del piso bajo no reciben luz en 
punto alguno. 

92 Algunas piezas, entre las que resaltan las oficinas de ugieres 
inmediatas al gran vestíbulo, tampoco reciben suficiente luz. 

32 Como consecuencia, la ventilacion de las dependencias antedi- 
chas, es incompleta y carece por completo de la misma. 

4% Un gran número de oficinas tienen la forma inadecuada de 3 
metros por 7 metros 25. 

5% La cocina y letrina del departamento del mayordomo, están mal 
situadas, en un local inadecuado. 

En cuanto á la arquitectura del edificio solo llaman la atencion los 
pilares que forman la galeria, que se adhieren á una media columna, 
separándose esta sola en la parte superior, construccion defectuosa y 
de pésimo gusto. 

Los planos de este proyecto corresponden á las exigencias del pro- 
grama; pero carece de la memoria respectiva. 

El presupuesto detallado asciende á 697,920 francos. 


12 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
30 
Lema: Trop tard 


Los planos que se han presentado de este proyecto, son únicamente 
del piso baju y la elevacion de la fachada, que están terminados, así 
como otro del piso alto que está sin concluir. Por esta razon, así como 
por carecer de Memoria y presupuesto, creemos que no deben to- 
marse en consideracion. 

No obstante debemos llamar la atencion sobre la habilidad con 
que han sido llenadas las condiciones del programa, en cuanto á la 
distribucion del edificio, siendo en nuestra opinion este el proyecto 
que mejor las satisface entre todos. 


UN 
Lema: Justitia regnorum fundamentum 


La fachada de este proyecto es tan semejante á la del Palacio de 
Justicia de Paris, que puede considerarse como una cópia. (Véase: 
Revue de "Architecture, par Cesar Daly, 1866, (vol. 24, p. 26-27.) 

Las dependencias exigidas en el programa no han sido todas pro- 
yectadas, pues se nota la falta de dos piezas de ugier en las Cámaras 
de Apelacion, asi como de salas de espera; las secretarías pedidas 
para las cuatro Cámaras son 24, y solo figuran 6 en el plano; en 
cambio hay muchas piezas en el piso bajo y en el tercero, asi como 
enormes salones en este último piso, que no tienen aplicacion. 

En lugar del zócalo, que debe segun el programa rellenarse con 
tierra, se ha proyectado un piso bajo con la insuficiente altura de 
3.70 metros. 

El vestíbulo principal de 43 metros por 15 metros asi como el de 
primera instancia de 52 por 10 metros son demasiado grandes; ám- 
bos corresponden á la sala de pasos perdidos colocada en el palacio 
antedicho en análoga situacion. 

Algunas de las galerias tienen el reducido ancho de 2 metros y 
1m50. 

La ventilacion y la luz del salon de la Corte Suprema, de las salas 
de acuerdo, fiscal, abogados, ete, no es perfecta por estar estas depen- 
dencias situadas entre dos patios angostos. 

Podrian citarse varios otros defectos, pero creemos que con lo 
expuesto basta para decidirse por la no aceptacion de este proyecto. 

El presupuesto asciende á 3,843,198 $ m/.. 


CONCURSO PARA EDIFICIOS PÚBLICOS 253 
Bo 
Lema: Est 


Este proyecto tiene los planos y Memoria que prescribe el pro- 
grama; asi como nada se tiene que observar sobre el número y dimen- 
siones de las dependencias que se han pedido. 

Nos limitamos á apuntar los inconvenientes y defectos que se 
notan en la distribucion, lus que en su mayor parte no podrán cor- 
regirse. 

40 Las cuatro salas de audiencia, tienen el gran inconveniente de 
que el público entra directamente de la calle, pues no tienen vestíbulo. 

92 Los cuatro gabinetes de trabajo para el Juez son dependientes 
de las Secretarías ó de las salas del Juzgado. 

3” Los dos gabinetes al frente principal son oscuros. 

42 El pasage del cuerpo del frente al central, es á cielo abierto. 

En el piso alto observamos : 

1% Que las cuatro Secretarias de las Cámaras de Apelacion son 
dependientes de las Salas de Audiencia, circunstancia inadmisible. 

9 Que las salas de acuerdo son dependientes de las salas de 
audiencia, y que las salas de acuerdo establecidas en el centro del 
frente principal, dependen igualmente de las secretarías contíguas. 

32 Que la secretaría de la Corte y demás oficinas debieran ocupar 
un lugar mas accesible al público. 

4% Que las piezas le procuradores y agentes fiscales, dependen una 
de otra. 

52 Que la escalera del centro, corta la comunicacion directa de las 
dos galerías entre sí dividiéndolas en tres partes. 

6” Que el cuerpo central que debió comprender una oficina princi- 

pal de la Corte ó bien un vestíbulo, está ocupado con una sala de 
acuerdo de las Cámaras. 

Nos llama asímismo la atencion el efecto estético en general tan 
pobre y manótono del edificio; la vista impropia de la escalera prin- 
cipal al piso alto, una abertura de 4 metros de ancho por 2.75 de 
altura, asi como lo inadecuado de las columnas de fierro, que se pro- 
ponen en las galerías del piso alto. 

El presupuesbe de este edificio asciende segun el Atos á 3,784,548 
$ m/¿; pero el estudio que hemos hecho, resulta que su ejecucion es 
irrealizable, por esta cantidad. 

Basta llamar la atencion sobre las partidas que mas resaltan por 


954 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


su bajo precio, como la albañilería que se presupuesta término medio 
en 130 $ m/ el metro cúbico, los reboques lisos, á 5.127 $ my, el 
metro cuadrado, existiendo además otras varias partidas en condicio- 
nes análogas. 

Hemos terminado nuestro estudio, señor Presidente; de lo expuesto 
resulta que muchos de los proyectos á que nos hemos referido, no 
pueden á nuestro juicio tomarse en consideracion. Los demás aun 
cuando defectuosos en mayor ó menor grado, satisfacen á algunas de 
las condiciones esenciales del programa, pero ¿bastará esto para 
hacerlos acreedores al premio ofrecido? 

No debemos por ahora avanzar una opinion definitiva al respecto. 
El ilustrado juicio de nuestros cólegas de Comision, concurrirá en 
breve á formarla con mas acierto, y entónces será pronunciado el 
fallo. 


Pedro Benoit. — José M. Bosch. — Cárlos Stegman. 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 


L 


Esta pequeña familia forma un grupo interesante de plantas re- 
partidas entre pocos géneros, en su mayor parte indíjenas del conti- 
nente Americano, esceptuadas algunas especies del género Ox1baphus 
de la India, y de pocos Boerhaavias y Pisonias que crecen en las re- 
siones cálidas de ambos continentes. 

En el Genera de Bentham y Hooker se comprenden mas de doscien- 
tas especies, que exceden en mucho aquellas indicadas por Lindley 
en su Vegetable Kingdom. 

Baillon en su Historre des plantes reduce los géneros á 13, mientras 
que Benthan y Hooker los distribuyen en 23. A nuestro parecer, tra- 
tándose de plantas que solo difieren en varios casos por modifica- 
ciones no siempre esenciales en el desarrollo de los órganos de la 
flor, como son las brácteas en Aclerssanthes, Ó por contener el invo- 
lucro una sola flor como en Mirabilis, Ó tres como en Quamoclidion 
y Aclionopsis, Ó tener los estambres y estilo salientes ó inclusos 
como en Boldoa y Rerchembachia, etc., etc., creemos que la reduccion 
de los géneros es conveniente. 

En este estudio nos hemos preferentemente dedicado á las especies 
que corresponden á los géneros Mirabilis (Nyctago, Juss ), Boerhaa- 
via y Pisonta, que son aquellas de las cuales hemos podido tener á 
la vista mayor número de ejemplares para su exámen, guiándonos, 
por lo general, respecto de los demás géneros, por los datos suminis- 
trados en los varios tratados de botánica. 

Los caractéres esenciales de esta familia no habian escapado á la 
sagaz investigacion de Adanson, como lo demuestra la analogía que 
señala entre el cáliz (involucro) del Mirabilis y del Boerhaavía, y 
en la insercion de la corola, en la anatomía del fruto, y en la direccion 
del embrion. Jussieu coloca á su vez las Nictagiíneas en las Apetaleae, 
y señala la particularidad que ocurre en el Bougammvtllea, notable 
por la condicion insólita de tener los filamentos epiginos, quedando, 
á pesar de esto, el gérmen ínfero, dada la persistencia de la base del 


26 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


cáliz, ó un periantio endurecido que envuelve el fruto ¿manera de una 
cápsula monosperma; carácter que se estiende á otros géneros del 
grupo, pues aun cuando el cáliz solo se diferencia de las brácteas, 
porque forma una parte de la flor, como su verticilo mas exterior, 
presenta, no obstante, en esta circunstancia, un caso escepcional. A 
primera vista es difícil sospechar que el cáliz aparente del Mirabilas 
sea un involucro, pero cuando se observa en la misma familia las 
Boerhaavias y Pisontas, la analogía se impone, pues aparece de ma- 
nifiesto que se han desarrollado yemas florales en la axila de las 
foliolas calicinales. 

Estos pasages de un verticilo en otro se notan igualmente entre el 
cáliz y la corola en Punica y Fuchsia ; así como entre la corola y los 
estambres en nuestra Victoria (mais del agua), y otras Ninfeáceas y 
Rosáceas. 

Este supuesto cáliz de Mirabilis, coloreado en parte y petaloideo, 
se endurece en su parte inferior, como un cáliz acrescente y el 
mismo envoltorio abraza tres flores, como se vé en Quamoclidion, de 
una á seis flores en Oxybaphus y flores numerosas en Abronia. Y 
como un cáliz solo puede corresponder á una flor, resulta que estas 
tres ó cinco brácteas verticiladas se sueldan en vez de quedar distin- 
tas, y simulan por su forma y adherencia una copa caliciforme. 

En este mismo grupo existe un carácter morfológico notable. Ob- 
servando al microscópio una seccion horizontal de un tallo de 
Nictagínea, se nota, como en algunas Prperáceas, esta particularidad 
en la estructura, de que algunos haces fibro-vasculares aislados re- 
corren el tallo esparciéndose hasta la médula central. Es este un 
carácter que cuando se observa, deja casi eliminados para la clasifi- 
cacion, los demás vegetales dicotiledones, reduciéndose la colocacion 
taxonómica á un pequeñísimo número de géneros. 

Tambien el estilo merece examinarse por su forma especial. En 
Mirabrlis y otros géneros el estilo se subdivide en su parte superior 
en filamentos tri-partidos que llevan en el ápice el estigma globuli- 
forme, formando una cabezuela connivente, que constituye lo que 
Choisy designa con la frase de: Stylus globolus granulatum. 

La inflorescencia merece tambien fijar nuestra atencion. Su ver- 
dadera forma primitiva ó genuina, es la terminal definida, es decir, 
terminada por una flor, no compuesta é igualmente monoflora en la 
evolucion ascendente lateral, y en este caso siempre involucrada, 
pero por las causas que vamos á indicar, la inflorescencia es variable 
en umbela, cima, racimo y cabezuela. 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 251 


En Boerhaavia, por ejemplo, las hojas son opuestas, y la una es 
mayor ó mas desarrollada que la otra, y en la áxila de esta se desar- 
rolla el ramo, mientras que aborta generalmente en la otra, de modo 
que la inflorescencia terminal se convierte en axilar alterna. 

Los pedicelos laterales son articulados en la base y en el ápice, y 
llevan dos flores, siendo tricotomos y algunas veces dislocados y divi- 
didos, con las axes centrales partidos y terminados por una flor, ú 
bien remotamente floríferos ó contraidos en cabezuelas ó glomérulos. 
Los últimos pedicelos laterales llevan una sola flor, cuando son se- 
parados y libres, y tienen, segun lo he observado, dos pequeñas brác- 
teas en la base. Y parece que en Nyctaginia obtusa hay 2 4 3 brácteas 
para cada flor. Las yemas florales existen rara vez, á menos que la 
inflorescencia particular que hemos descrito, se quisiera tener por 
axilar. Los glomérulos laterales son rara vez formados entre los pe- 
queños ramos foliados, y en tal caso, pueden dar lugar á una espiga, 
probablemente terminada por una flor. 

Los ramos del último período, tanto en las plantas herbáceas como 
en los arbustos, son con frecuencia desigualmente dicótomos Ó race- 
mosos, y si las hojas se van reduciendo á mas pequeñas ó se trans- 
forman repentinamente en brácteas, lo que rara vez he observado, se 
produce una panícula falsa Ó ramificacion paniculiforme, ó verdadera, 
que nace donde tiene su asiento la inflorescencia genuina ó propia en 
la bifurcacion de los ramos, esto es, central terminal, como en la 
Boerhaavia, ó terminal en el ápice de los ramos. Tambien he obser- 
vado que si hay muchos ramitos unifloros en el mismo ramo, se vá 
reduciendo rápidamente su tamaño. 

Notándose que cuando muchas flores solitarias se hallan entre las 
hojas pequeñas, aunque no bracteiformes, muy aproximadas, apare- 
cen cual si se tratase de flores agregadas, como sucede en Nictago 
jalappa. 

La foliacion es por lo general opuesta, rara vez alterna, tambien á 
veces verticilada, simple, íntegra; en los arbustos y en las plantas 
herbáceas se nota, como lo he dicho, que de las dos hojas opuestas, una 
es menor. He observado que los hacecillos de los ramos se muestran 
libres en la base de los peciolos. Las yemas de los ramitos axilares son 
típicamente de 2 4 3, pero generalmente 2, en órden variable, trans- 
formándose rara vez en espina la yema superior, 6 el ramo lateral. 

Los internodios de las plantas herbáceas son algo inchados y arti- 
culados y por lo tanto caedizos, y las ramas nuevas de los arbustos, 
son á veces cubiertas de una corteza esponjosa y blanca. 


AN. CIENT. T. XIV. 16 


258 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTIFICA ARGENTINA 


Las brácteas generales ó primarias, es decir, la de los pedúnculos 
del primer axis, ó son alternas pequeñas y con frecuencia caedizas, 
ó bien verticiladas, tres ó mas, generalmente mayores formando un 
involucro caliciforme con hojuelas unidas Ó separadas conteniendo 
una ó varias flores, persistente y acrescente. 

El cáliz ó periantio, tiene á su vez doble naturaleza: es membra- 
náceo y corolino, constreñido cerca de la base é hinchado debajo de 
la estrictura, que es la parte persistente, algo dura y despues acres- 
cente y de diverso aspecto, conteniendo el fruto y simulando esa 
misma base el pericarpio del fruto caedizo cuando el cáliz es articu- 
lado; ó el cáliz Ó periantio es normal y totalmente persistente y 
acrescente, siempre provisto del limbo, con los lóbulos ó dientes 
conduplicados durante la extivacion, (limbus calycis plicatus). 

El ovario ó carpelo es 1-ovulado, con el óvulo basal ; y el embrion es 
campilotropo, rara vez recto, con la raicilla inferior; los cotiledones 
son foliáceos, mas ó menos bi-lobulados, blanquizcos y grandes, en- 
volviendo un abundante albúmen farináceo, formando un tubo muy 
abierto, mas raramente cerrado. 

Estos son los principales rasgos característicos de esta familia, 
que constituyen una agrupacion natural, que solo tiene analogía de 
construccion con las Rivineas, de la familia de los Fitolacáceas, 
menos la transformacion de la base del periantio en una especie de 
pericarpio. Esta pequeña familia que posee caractéres generales tan 
marcados, se halla no obstante diseminada en el sistema sexual, en 
varias de sus clases. En Sprengel, por ejemplo, se hallan Boerhaavia 
en Diandría monogynia; Mirabilis en Pentandria monog.; Oxybaphus 
en Triandria monog.; Allionta en Tetrandria monog.; Boldoa en 
Triandría monog.; y finalmente Pisonta en la misma clase con refe- 
rencia á la Dioecta. Esta divergencia de caractéres sistemáticos, son 
el mejor elogio que puede hacerse al método natural, bajo el punto 
de vista de la filosofía botánica. 

Los “géneros y especies representados en la República Argentina 
son los siguientes : 

12 Oxybaphus bracteosus, Catamarca. 

2 Oxybaphus campestris, Córdoba y Catamarca. 

3” Collagnonia glomerata, Tucuman 

4% Allionza incarnata, Catamarca, Tucuman y Jujuy. 

5 Boerhaavia hirsuta, Entre Rios, Córdoba y Catamarca. 

6” Boerhaavia paniculata, Catamarca. 

7% Boerhaavía pulchella, Córdoba. 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 239 


8” Pisonia hirtella, Tucuman. 

9 Pisonía zapallo (caspi), Oran. 

10 Bougaimotllea stapitata, Córdoba. 

112 Bougamvillea frondosa, Catamarca, Salta, Tucuman y Oran; 
nombre vulgar Huanca. 

12 Bougamnvillea infesta, Oran. 

13% Bougamvillea praecox, Oran, Gran Chaco; nombre vulgar: 
Duraznillo. 

14” Oxibaphus toscae, Lorentz. 

Además de las especies que preceden, he descrito otras de Mi- 
siones : 

15% Boerhaavia diffusa, v. paniculata, var. campos cercanos al 
I-guazú. 

16% Boerhaavia hirsuta, var. campos de Carema, Paraguay. 

17% Pisonta Yaguápinda, L-guazú, nov. spec; y otras 3 especies in- 
determinadas. 

Antes de ocuparme de las propiedades útiles de estas plantas, paso 
á esponer un ensayo de distribucion, basado en la forma del embrion, 
del estigma, del involucro y finalmente de la oposicion ó alternancia 
de las hojas. 


IT. 
Ny ctagimeae 


Bracteae generales vel primariae alternae, eb minutae, aut 
verticillatae et saepissime majusculae, involucrum calyci- 
forme gamo aut eleutherophyllum 1->o0 florum persistente, 
et interdum crescente formantes. 

Calyx duplicis naturae membranaceus, corollinus, 1%-medio 
vel infra medio constrictum, vel basi inflatus parte inflata 
infra stricturam sita sola persistente, mox duriuscula, tan- 
dem crescente et mutata et clausa, fructum includente; 
2% Calyx normalis totus persistens eb crescens, limbo tune 
semper munitus; lobi vel dentes calycis in aestivatione 
conduplicati; i. e. limbus calycis plicatus. Calyx basi 
articulatus, tandem cum fructu deciduus. Ovarium v. 
carpellum 4-ovolatum, ovulo basali. Fructus membra- 
naceus, a semine liber. Embryo campilotropus, rarissime 
rectum, radicula infera; cotyledones foliaceae, albidae 


260 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


amplae, basi plus minus bilobae in tubum valde apertum, 
rarius clausum, albumen farinaceum sat copiosum invol- 
ventes. 

Inflorescentia terminalis definita v. flore terminata, si 1-flora 
semper involucrata, pedunculis 1-floris numquam ebrac- 
teatis. Pedunculus basi articulatus et deciduus; pedicelli 
basi apiceque articulati, ultimi s. 1-flori ubi sunt distincti 
basi 2-bracteati, saltim in Pisonia, an in omnibus ? 


SUB-ORDO 1*. GENUINAE CURVEMBRYEAE 


Embryo campylotropus; cotyledones basi aequales saepe 
amplae; radicula elongata longitudine cotyledonum, idaeo- 
que reflexa. Calyx membranosus. Gemmae axillares 2 su- 
perpositae, inferior normali modo minor, ambae interdum 
in utroque vel uno latere in ramos inaequales, superus 
majorem et saepe unicum, excrescentes; supera raro in 
spinam convertitur. 

TRIBUS 41*. Calyx pars inferior tantum persistens. Fila- 
menta et styli in parte ubi calyce se dividetur rupta, par— 
tibus inclusis persistentibus. 

LeEcio 1*. Calyx aut constrictus aut inflatus, parte inflata 
infra stricturam sita, persistente. Stylus apicalis. Folia 
opposita. Bracteae virides. Spinae axillares O. 

Cohors 1*. Bracteae generales verticillatae involucrum ma- 
jusculum persistentem, raro crescentem vel marcescentem, 
formantes. Inflorescentia 1-flora vel semel umbellata. 

Pedicelli an basi2-bracteati? — Limbus calycis triangulis in 
aextivatione solis conspicuis = convolvulaceis. Filamenta 
staminum, saltim in Nyctaginea, in urceolum magnum glo- 
bosum ovarium occultantem, et apice anguste apertum, 
connata. 

A. Stigma magnum capitiformi et globulis minutis valde nu- 
merosis conniventibus; stylus apice in filamenta sub-trifida 
divisa, apicibus omnibus stigma globuliforme gerentibus. 
Involucrum gamophyllum. 

B. Tubus calycis elongatus, basi abrupte globoso inflatus, 
tantum persistens tandem durus uniformis, globosus. Sta- 
mina 5. 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 9261 


4. NYCTAGO, Jussieu. 
Involucrum gamophyllum 5-fidum, erectum, 1-florum, flore 
sessile. —Calyx infundibuliformis tubo elongato, limbo 
sat magno, angulato 5-fido, laciniis bilobis. 


2. QUAMOCLIDION , Cho1sy. 

Stamina, stylus, stigma et involucrum — gener. 1%, at hoc 
triflorum. Calyx tubulosus, tubi vero forma ignota, limbo 
sub-nullo. 

BB. Calyx tubus brevissimus, forte totus persistens, tandem 
ovatus. 


3. OXYBAPHUS, Vahl. 

Involucrum gamophyllum 5-fidum 1-3 rarissime 4-5 florum, 
saepius marcescens, patulum. Calycis basi brevissime tubu- 
losa, limbo campanulato deciduo; pars persistente ovato— 
costata. Stamina 3 v. 4annulo brevissimo connata. 

AA. Stigma parvum capttatum vel clavalum vel peltatum. 

a' Stigma capttatum. 


NYCTAGINIA, Cho1sy. 
Involueram poliphyllum, pluri-florum. Calyx tubulosus limbo 
5 plicato dilatato ; stamina 5; fructus 1-2 pollic. 


5. ALLIONIA, Linn. 
Involucrum gamophyllum 3-fidum 3-florum. Calyx minimus 
limbo 4-lobo, basi calycis indurata, dorso profunde sulcata. 
a? Stigma clavatum. 


6. ABRONIA, Jussieu. 

Involucrum saepius 5-phyllum, >o — floriferum, floribus brac- 
teis forte minutis generalibus suffultis? — Calyx hypo- 
crateriformis tubo basi inflato, limbo patente 5-lobo 
deciduo, stamina 5 basi calycis adnata; pars calycis persis- 
tens tandem 5-angulato-costata, indurata. Herbae repentes 
folia opposita pedunculata, pedunculis aut ramulis floriferis 
axillaribus brevibus capitatis. 

a? Stigma peltatum. 


7. OKENIA, Schleb. et Cham. 

Involucrum 3-phyllum minimum ! 1-florum. Calyx (purpureus) 
limbo 3-fido, lobis regulariter emarginatis. Stamina 15-18 
basi coalita. Fructus 10-costatus apice clausus, basi pe- 
rigonii indurata, suberosa. Caulis prostratus. 


262 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


COHORS 2* BOERHAAVIEAE 


Bracteae generales alternae at interdum approximatae, sem- 
per minutae et saepius deciduae. Pedicelli v. axes laterales 
saepius divisi. Stygma capitatum. Fructus calyce persis- 
tente implens. 

8: TINANTIA, Mart. et (ol. 

Calyx infundibuliformis, tubi basi persistente, limbo plicato 
1/, pollicare. Stamina 3-5 exserta. Stylus crassus. Folia 
opposita ; flores spicati. 

9. BOERHAAVIA, Linn. 

Calyx in medio constrictus, limbo tantam deciduo. Tubus 
persistens tandem non induratus sed mollis viridis, inter- 
dum 5-costatus, costis glandulis viscosis munitus. Folia 
opposita. 

Caulis teres inaequaliter alternatim valde divaricato dicho— 
tomus, internodiis elongatis utrinque nodosis, medio 
saepissime viscosis. Rami axillares, major in axilla folii 
majoris, gradatim tandem minimi. Folinm alternam ma- 
jus, in folia opposita. Inftorescentia umbelliformis 9-8 
flora, minute bracteata longe pedunculata lateralis in 
furca ramorum at declinata et lateralis; e centro 1-floro 
praecociore et axibus alternis 2. v. 3. brevissimis approxi- 
matis 5-1 flor. in inflorescentia minore conniventibus for- 
mata, tandem abortiens. Bracteae ad flores ternos oppo- 
sitae laterales 1. vel ambae vacuae. Flores in axibus 
sessiles articulati typice terni, tandem 2 solitariis, inter- 
medius praecocior trichotomia initio interdum, ad florem 
lateralem, flore latente addito unilateraliter v. incomplete 
continuata. 

Pedunculi umbellae basi articulati tandem decidui. Bracteae 
minutae lineares, ultime laterales vacuae. Limbus calycis 
10-lobus, viridis, basi fructiferus, calyx adhuc mollis et 
viridis deciduus, obconicus, 5-sulcatus et 5-gonus. Inflo- 
rescentia ideo triplex, omnis descendens, alterna eb op- 
posita. 

10% TrICYCLA, Cavan. 

Involuerum magnum 3-phyllum 1-florum. Bracteae 3, una 

florifera, sub anthesin parvae, demum ampliatae. 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 263 


114 BOUGAINVILLEA, Commers. 

Involucrum 3-phyllum magnum. Calyx tubulosum, fusifor- 
mis, et post anthesin tortus. Stamina 7-8, filamentis 
inaequilongis, in cupulam connatis. Folia alterna. Bracteae 
splendide coloratae, spectabiles, magnae liberae verticilla- 
tae, crescentes, articulatae involucrum formantes. Flos 

Ñ articulatus solitarius vel 1-3 ad quamque bracteam. Pedi- 
celli florum singulae bracteae fere usquae ad medium con- 
nati. Frutices arbusculae foliis alternis, saepe spinosi. 

TRIBUS 2* —Calyx totus persistens, minus membranaceus, 
rarissime rufus, minimus, saepius virescens, limbo semper . 
minuto, 5-fido vel dentato, dentibus integris triangulis 
determinatis. 

Stamina saepe numero floris superantia at verticillos 2 non 
attingentia, rarissime pauciora. Bracteae omnes semper 
parvae, generales sparsae. Folia opposita vel alterna. 
Frutices vel suffrutices raro arbores v. herbae. 

Genera pleraque me dubie relatae, et tantum ob folia alterna, 
limbum calycis minutum et cymas, affinitates suspicor. 

12 COLLIGNOMNA, Endl. * Folia opposita. Calyx Pisoniae simalas. 

Umbellulae elongatae, nunc solitariae nunc vastam paniculam 
formantes. In C. parviflora dicitur « Umbella », pedun- 
culis 12-16 flori. Umbellae an axillares alternae? Brac- 
teae deciduae ad basin pedicellorum, an vere verticillatae ? 
Lobi calycis acuti patuli. Ovarium ellipticum stipitatum. 
Embryo conduplicatus. Perigonium coloratum, stamina 
exserta. 

** Folra alterna v. oppostta. 
13” NEEA. Rutz et Pavon. 

Calyx tubulosus brevis, limbo 4-5 fido. Stamina 5-8 inae- 
qualia inclusa. Stigma acutum. Embryo couduplicatus. 
Flores dioeci in nonnullis hermafroditi. Fructus ellipsoideus 
— et Pisonia tantum staminibus inclusis differt, sed em—- 
bryo diversus! Cymae terminales. Bracteae saepius 3 ad 
basin cujusque floris post anthesin persistentes. Folia 
opposita coriacaea. Arbores v. suffrutrices Americani. 

*** Pola alterna 
14% BoLDOA, Cav. 

Bracteae deciduae. Calyx tubulosus apice 4-dentatus. Sta- 

mina 3-4 exserta v. inclusa unilateralia. Embryo curvatus 


264 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


fere Pisoniae, stylo capitato-stigmatoso. Herbae suffrutices, 
foliis alternis, floribus corymbosis v. cymosis parvis, in 
racemos simplices v. ramosos dispositis. 

15% REICHEMBACHIA, Spreng. 

—Bractevlae rarae lineares, calyx apice 5-dentatus. Stamina 
2-4 raro, inclusa ! Stylus inclusus subnullus; stigma pen- 
nicillatum. Suffrutex alternifolius, floribus cymosis, nume- 
rosis tomentosis, pedicellis bracteolatis. 


SUB-ORDO 2. PISONIAE 


Embryo rectus. Cotyledones augustiores in tubum (cylindrum) 
fere clausum involutae, vel marginibus valde inflexo-invo- 
lutis, rima clausa, inaequales, exterior basi longior, v. 
longius lobata, radicula interdum occultans. Radicula bre- 
vis vel brevissima. Flores saepius dioici, et tum heteromor- 
phi. Calyx totus persistens. Gemmae floriferae adsunt. 
Gemmae in una saltim specie, 3-juxta positae laterales, 
si internodius abortitur, vel in ramum brevissimam saepe 
globosum 1-2 phyllum excrescunt, vel est gemma florifera 
tantum in spinas praecoces mutata ad ramum normalem 
ejusdem axillae ideo desunt et ipsae numquam in ramulum 
excrescuntur. Rami adsunt aspectu simplice qui statio- 
narii sunt, nec ultra se dividi possunt; ubi ramuli late- 
rales tuberculiformes et ideo non gemmiferi sunt, vel cum 
geminae adsunt floriferae, vel ubique vel cum ramis illis 
abnormaliter mixtae. 

LeEcio 2*.— Calyx non constrictus totus persistens, tandem 
coriaceus limbo iterum clauso et valde plicato stelliformi. 
Stylus totus persistens. Stamina basi libera v. vix coalita. 
Flores polygami videntur, steriles capitati, e trichotomia, 
axi communi basi articulato, deciduo. 

167 PrsoNta, Plum. 

Calyx minimus limbro brevi 5-dentato $¿ calyx campanula- 
tus; stamina 6-8 raro 8-10 exserta inaequalia basi vix 
coalita antherae loculis sejunctae. Y Calyx cylindricus- 
Rudimenta stamina cirea ovarium. Ovarium elongatum. 
Stylum apici laterali. Stigma divisus, raro in acumine 
pauca, saepius in plures penicilli-fimbriatus. Fructus 
(calyx), nunc cylindricus elongatus, apice limbo patulo, 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 265 


coriaceus v. induratum, cylindraceus v. pentagonus. Ar- 
bores v. frutices, foliis oppositis v. sparsis, sessilibus v. 
petiolatis integerrims. 


TIT 
Usos y aplicaciones 


Boerhaavia hirsuta: Esta yerba además de las virtudes pectora- 
les que se le atribuyen, es apreciada en el Brasil, Misiones y Paraguay 
contra la ponzoña de las vívoras, tomando masticados dos ó mas de 
los tubérculos que se hallan sobre las raices. — Pero se la emplea, 
sobre todo la raiz, como diurética y desobstruente en las dolencias 
del hígado, ictericia, esc. Se suministra en cocimiento preparado con 
8 gramos de raiz por 375 de agua. 

En el Brasil se le dá el nombre de Herva tostao, Tangaraca, y en 
las Antillas se la conoce con los apelativos vulgares de Matapavo, 
Yerba de puerco y Patagona desparramada. En las Indias occi- 
dentales inglesas la llaman Hogweed. 

En altas dósis los Boerhaavias son purgantes y eméticas. 

Los Pisontas gozan de propiedades análogas á los Boerhavias, 
pero son menos empleados en la medicina doméstica. En Corrientes, 
Misiones y Paraguay se conocen algunas especies con el nombre de 
Yaguá-pindá (penis canis) con motivo de la forma del fruto. En las 
Antillas inglesas se le llama Cockspur á la Pisonia aculeata y Lo- 
blolly tree á la P. sub-cordata. 

Por mucho tiempo se ha creido que la Jalapa provenia de la raiz 
del Mirabilis Jalapa, por poseer las propiedades purgantes drásticas 
de aquella. Se suministra en tintura ó en polvo á la dósis de dos 
gramos, en vino. Las flores se emplean como insecticidas. El zumo 
se aplica contra las dermatosis herpéticas y análogas. 

Los Mirabilis son plantas de adorno muy vulgares. (Buenas no- 
ches, Belle de nuit, Common marvel of Perú, etc., etc.) 

La Nyctaginía capitata es una planta de ornato proveniente de 
Méjico, con bellas flores agregadas, semejantes á las de los Ipomeas. 
El Acleissanthes es una especie de Mirabrilas sin involucro, digna de 
figurar en los jardines. Los Oxybaphus son indígenas en nuestra cam- 
paña y se distinguen por sus bellas flores dispuestas en corimbos ó 
panículas. 

La Allionia encarnada, y la Abronia umbelada ó mellifira que 


266 


ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


recuerdan las verbenas, son tambien cultivadas, y todos conocen 
las magníficas Bougainvilleas del Chaco, de Córdoba y Salta, y espe- 
cialmente las B. spectabrilis y fastuosa del Brasil. 

Tienen menos interés las Písonias, Neeas y Boerhaavias como 
plantas de ornamentación ú horticultura, por ser sus flores pequeñas 


y de escaso efecto. 


Y 


Descripcion de una variedad de la Boerhaavia 


diffusa. Linn. 


Var. a. nov. vule. CAÁ- RURÚ-Y. 


Rami serotini itidem inaequales floriferi sub ramis prima- 


riis; umbellae spuriae, pauci 3-7 florae, longe pedunculatae, 
centrales, at lateraliter et insertae et directae. Re vera, 
(in umbellis majoribus tantum distinctae) e centro 1-floro 
praecociore et axibus 2 v. 3 alternis, typice 3-floris basi 
articulatis, intermedio praecociore, brevissimis valde appro- 
ximatis, tandem omnino conniventibus approximatis, et 
in punctum brevissimun reductis. Flores sessiles articulati; 
pedunculi umbellae basi articulati? tandem decidui; flores 
laterales tandem deficientes. Bracteae minutae, lanceolatae 
albidae ad basin axeum, 2-oppositae vacuae ad basin 
florum lateralium, vel centralium lateralium, si sunt soli- 
tarii. Inflorescentia umbelliformis, inflorescentia generalis 
Mirabilis similis. 


Calyx minimus medio constrictus, basi dimidio ovali-carnosus, 


viridis, 5-sulcatus persistens, crassus tamen viridis, tandem 
obconicus mollis deciduus; angulis viscoso-glandulosis, 
limbo campanulato deciduo roseo 10-emarginato, emargi- 
naturis alternis sepalis oppositis, latis alternis angustissi- 
mis angulatis, aextivatione apice inflexo plicato parte 
externa viridi. 


Stamina 1-3 inclusa vel longitudine < corollae ad basin ger- 


minis inserta; antherae biloculares rufae, loculis globosis 
sub-applanatis, medio connatis rima laterali. Stilus 1 
deciduus rufus aequalis calyci; stigma glabrum rufum 
capitatum semiglobosum. Cariopsis verus! utriculus tenuis- 
simus obovatus, membranaceus non adnatus, deciduus, 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 967 


basi incrassata, calyce inclusus, absque rudimento styli 
3-gonus et sulcatus, angulis obtusis, glanduloso-viscosus. 
Semen erectum; embryo albus medio conduplicatus ; Coty- 
ledones aequales, ovales, apice infero concavae, albumen 
centralem amplectentes. Radicula infera longissima coty- 
ledonibus longior. 

Herbacea mediocris, glabra, basi decumbens, valde et inae- 
qualiter dichotoma, centris umbelliferis ramis axillaribus 
inaequalibus elongatis, utrinque incrassatis medio viscosis, 
valde approximatis tandem abortientibus, longioribus in 
axilla folii majoris; foliis alternatim longioribus, oppositis, 
petiolatis ovatis basi linea elevato-junctis, apice rotundatis, 
ciliatis sub-carnosis opacis subtus glaucis sub-argenteis, 
sub-lepidotis, gradatim minoribus, sessilibus ovalibus et 
lanceolatis. tandem bractei formibus albidis, geminis sub- 
ramis vix explicatis. Caulis nudus florens simplex vel tri- 
chotomus. Folia oleracea. 

Corrientes, Misiones et Paraguay ad domos et in cultas 
frequens. 


de y 
Nyctago JJ alapa JUSS. 


Var. a. nov. Vulg. Alheli del Paraquay. 

Inflorescentia centralis descendens. Pedunculi breves 1-floris 
tandem brevissimi in apicibus ramorum solitario, basi 
articulati. Rami floriferi fere soli apicales ant in ambobus 
axillis ant altera tantuam pluries divisi, tandem brevissimi 
et foliis minimis bracteiformibus muniti, floribus tandem 
subsessilibus, unde glomerati videtur, laterales tandem 
abortientes. Flores nunquam modo axillares, semper cen- 
trales; flos solitarius involucratus centralis hujus umbellam 
spuream pluri bracteatam itidem centralem Boerhaaviae 
certe refert, unde involucrum illius e bracteis 5-connatis, 
eb bractae hujus liberae synonima coadunatae. 

Involucrum calyciforme urecolatum 5 partitum perssistens 
1 -florum. 

Calyx corollinus 1oseus, albus vel roseus variegatus membra- 
nosus, nocte expansus, tubo elongato lineare angusto 


268 


ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


sursus gradatim leviter ampliato, deciduo, basi dilatato 
globoso, bas? germanas late insidentis inserto, persistente, 
limbo sat amplo patente inter sepalos angulato 5-fido, la- 
ciniis late triangularibus, e sepalis dimidiatis omnib. for- 
matis! brevissime angulato-incisis, limbo aextivatione 
plicato, 5-costato post anthesin plicato-involuto, areis 
triangularibus angustis in aextivatione exterioribus. 


Stamina 5-exserta corolla breviora, tubo longiora, inaequalia 


ipsa basi calycis inserta; filamenta filiformia basi in glo- 
bulum incrassatum germine occultantes, persistentes dila- 
tata, aextivatione (quamvis corolla breviora) apice reflexa; 
antherae ovales, 2-loculares basi incisa affixae, apice ipso 
incrassatae, connectivo centrali-ovali. 


Stylus longitudine staminibus, apice brevissime et fere 


obsolete 2-fidus, aextivatione apice circinaliter revolutus 
deciduus ; stigma capitiforme e yglandulís numerosis stipita- 
tis, stipitibus apice sub. 3-fissis, formatum. Grermen 1-locu- 
lare 1-spermum stipite crasso late insertum. Nucula spuria 
linearis a basi calycis crescenti formata rotundato-ovalis 
nigra opaca, parce rugoso tuberculata, dura, lineis 5 
tenuibus elevatis; apice umbilicata, basi 10-sulcata. Ca- 
ryopsis (fructus proprius) nuculam implens basi affixa, 
libera rotundata, testa tenue, membranacea, ochracea. 


Herbacea glabra nodosa, valde dichotomo-ramosa, et axi cen- 


trali et ramo axillari alterno dichotomiam formantibus. 
Gemma altera et alia sub-ramo axillari vix explicatis ; 
internodiis basi nodosis, articulatis, foliis oppositis. 

In viridar:s culta. 


vI 
Pisonia Yaguapindá, PDI. nov. spec. 


Vulg: Yaguá-pindáa, ( penis canis ). 


Panicula florifera capitiformis, fructifera, laxa, racemoso 


trichotoma ; gemmae floriferae; panicula fructifera tandem 
decidua, floribus multis adhuc persistentibus, pluries usque 
bis ramosa, ramulis porrectis remotis flore at axi termi- 
natis, basi apiceque articulatis at axe 1*; pedicellis elon- 
gatis utrinque articulati, basi bracteis 2 parvis persis- 
tentibus. 


APUNTES SOBRE LA FAMILIA DE LAS NICTAGÍNEAS 269 


Calyx parvus flavo-viridis obconicus urceolatus persistens 
totus non constrictus, fructiferus crescens, */, pollicar. 
angustus, breviter obconicus, incrassatus, fuscus, coria- 
ceus opacus fructui non adnatus, adpresse concolori-pilo- 
sus, 5-gonus, angulis glandulis stipitatis viscosis sub-2 
seriatis, (in calyce immaturo in sulco immersis) vestitas, 
limbo ore minimo clauso stelliformi plicato, sinubus valde 
carinaeformibus. Stamina ? Stylus 1 persistens. 

Caryopsis vera, nigra opaca longitudine calycis, sub-obconica 
membranosa semini adnata. Embryo albus conformis; 
cotyledones ovales, planae, basi emarginatae, in cylindrum 
apertum simpliciter revolutae, inaequales, interior brevior 
et angustior, basi minus emarginatae. Radicula infera 
brevissima non reflexa; albumen internum cylindricum ad- 
natum. 

F'ruticosa, alta, scandens aculeata, ramis elongatis, saepe 
aculeis sparsis crassis recurvis rectis vel axillarbus. 

Nota: Duae species adesse videntur foliis diversis. Descriptio 
praesentis plantae et modo explicationis valde incompleta. 


Paraguay et Misiones frequens im sylvas. 


Y aquí termino este bosquejo de las Nictagiíneas en los límites 
que me lo han permitido los ejemplares de las especies de que dispo- 
nia. Cualquiera que fuere el valor de los nuevos datos específicos que 
él suministra, tendrá al menos él de la exactitud, pues no. hay un 
solo hecho referido en los géneros y especies Mirabilis, Boerhaavia 
y Pisonia, particularmente, que no haya sido minuciosamente ob- 
servado y comparado. 

Estos estudios no tienen por lo general una significacion bien 
definida, de aplicacion inmediata, pero manifiestan, no obstante, el 
valor que cada parte representará necesariamente en el conjunto, 
cuando las observaciones parciales se condensen en trabajos mas y 
mas generales hasta constituir los códigos botánicos de las comarcas 
exploradas: las floras locales. 

Es precisamente cuando se procede á la compilacion de esas gran- 
des obras que puede apreciarse »la verdadera importancia de esas 
observaciones parciales, que constituyen un no pequeño caudal acu- 
mulado de atencion y de tiempo, por aquellos que se deleitan con el 
estudio de las plantas, en cuyas células delicadas se han producido 
las primeras manifestaciones de la vida, y que son tan admirables por 


270 ¡ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


la sencillez y unidad del procedimiento organizador, como por la 


asombrosa variedad que con el concurso de tan limitados elementos 
engendran. ¡ 


DominGo PARODI. 


Nota. — Para la descripcion de las siete especies del Paraguay, Misiones y 
Chaco, véase el fascículo 2” de mis «Contribuciones a la flora del Paraguay». 


SOFISTICACIÓN DE LOS FIDEOS 


Con motivo de una denuncia que fué hecha á la Municipalidad, 
en el mes de Octubre del año pasado, tuve que examinar unas cien 
muestras de los fideos que se elaboran en las fábricas de esta Ciu- 
dad, bajo el punto de vista de la materia tintórea empleada para co- 
lorearlos. 
Se decia que el azafran usado ordinariamente con este objeto, se 
habia sostituido por un color artificial que se denominaba anaran- 
jado de anilina y era clasificado de sospechoso por el Consejo de Hi- 
jiene Nacional. 
- Estenombre usado por el Consejo y la clasificacion de sospechoso, 

refiriéndose á la accion que ejerce sobre el organismo, nada tenian de 
preciso, pues quedaban comprendidas en estas designaciones sustan- 
cias de composicion y propiedades muy diferentes. Podian ser en 
efecto: la erisanilina, el amidoazobenzol, los compuestos del trini— 
trocresolamonto, el diamidoazobenzol, el nitronaftol, la crisotoluidina 
la combinacion nítrica de la difenilamina, Ó los derivados de estas 
sustancias y de otras que no enumero, y que todas se confunden en 
el comercio con los nombres vulgares de amarillo y anaranjado de 
anilina. En cuanto á su accion fisiológica, algunas de estas materias 
son peligrosas y sospechosas, pero la mayor parte son completamente 
inocentes. 

Dado este estado de incertidumbre, habia dos problemas que re- 
solver: 1” el de la naturaleza de la materia empleada en la falsifica- 
cion; 2? si el compuesto era ó no perjudicial para el organismo. 

Desde luego quise procurarme la materia orijinaria empleada en la 
sofisticacion, para estudiar primero sus caractéres y reacciones, su 
accion sobre el organismo y tratar de hallar alguna reaccion sencilla 
y fácil que permitiese revelarla, aun en mínimas proporciones, en los 
fideos que debia examinar. Tuve la suerte de conseguir todo lo que 
me proponia y voy á dar cuenta de los resultados obtenidos, pues 


972 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


nada se ha publicado al respecto en ningun periódico científico, ni se 
ha indicado tampoco que esta sustancia haya sido usada para sofisti- 
car las materias alimenticias. 

La materia se presenta bajo el aspecto de un polvo amarillo anaran- 
jado cristalino, que se disuelve casi totalmente en el agua destilada 
caliente, lo mismo que en alcohol acuoso : calentada sobre lámina de 
platino funde, se hincha y se carboniza desprendiendo un olor espe- 
cial; por calcinacion completa deja un resíduo de cenizas que alcanza 
á 4, 50 %/,. Estas cenizas contienen carbonatos de calcio y de sodio 
y rastros de sales de potasio. — Resulta tambien del exámen que prac- 
ticamos que contiene próximamente un 75 */, de azúcar y 5 /, de una 
materia leñosa y amilácea, debiendo atribuirse el 20 %/, restante á la 
sustancia designada con el nombre de amarillo de anima. 

Segun los datos que obtuvimos, la materia se usaba en la propor- 
cion de 20 centígramos por libra de pasta de fideos, agregando una 
proporcion mas ó ménos igual de azafran. De manera que cada libra 
de fideos contenia 4 centígramos de amarillo de anilina. 

En cuanto ála naturaleza de este último resulta que la materia 
debe ser considerada como la sal sódica del ácido sulfofenilamidoa- 
zobenzol cuya fórmula es la siguiente: C*H*(SO*Na).Az?.C*H*.A7H.- 
0745 

Como medio de revelarla en los fideos habia pensado valerme del 
espectro de absorcion de la tintura alcohólica de los mismos, pero 
como la sustancia dá por los ácidos una coloracion rojo violeta intenso 
en soluciones concentradas y rojo carmín en las sumamente diluidas, 
aproveché esta reaccion como medio de ensayo, pues sospeché que po- 
dia directamente ser practicada sobre los fideos mismos. —En efecto 
pasando un pincelito mojado en ácido clorhídrico sobre la superficie 
externa de los fideos, al cabo de cinco ó diez minutos á mas tardar 
aparece la coloracion carman, si estos han sido coloreados con el 
amarillo que nos ocupa. Casi no es necesario advertir que los colorea- 
dos con azafran no esperimentan ninguna alteracion. Esta reaccion 
es de tan fácil aplicacion que puede ser practicada en las casas de 
familia por cualquiera, pues el ácido clorhídrico puede ser sostituido 
por el sulfúrico, nítrico y tambien por el ácido acético ó vinagre que 
se halla al alcance de todos. 

Agregaremos, por fin, que esta reaccion solo se aplica al amarillo de 
anilina que posee la constitucion que hemos mencionado y que ha 
sido el usado en Buenos Aires en la sofisticacion que nos ocupa; pero 
no serviria para revelar otros amarillos de anilina que, aunque se ha- 


SOFISTICACION DE LOS FIDEOS 273 


llan en el comercio, no sabemos sin embargo hayan sido empleados 
con este propósito fraudulento hasta ahora. 

Caracterizado el cuerpo y hallada la manera de revelarlo, me res- 
taba estudiar su accion sobre el organismo para saber hasta qué 
punto podria ser dañosa su accion sobre la economía animal. | 

Los colores de anilina fueron declarados sospechosos por los hijie- 
nistas y proscripto su empleo para la coloracion de las materias ali- 
menticias, desde que se supo que uno de los primeramente descu- 
biertos la fuscina se preparaba con ácido arsénico. 

Sin embargo, la fuscina es un clorhidrato de rosantlina y en es- 
tado de pureza no contiene arsénico. En el comercio las fuscinas son 
_arsenicales por escepcion, pues hoy se prepara esta materia sin tener 
que usar el ácido arsénico. 

Los esperimentadores mas sérios aseguran que los colores de anilina 
y de rosanilina no SON TÓXICOS, siempre que se usen en estado de pu- 
reza. Si se tiene ahora en cuenta el poder tintoreo estraordinario de 
todas estas materias, bastando una parte para teñir 1400 miló 4 millon 
de veces su peso del líquido con que se mezclan; se llega á esta conclu- 
sion: que los colores de anilina, aun arsenicales nunca podrian pro- 
ducir efectos tóxicos, si el líquido ó materia tenida fuese un alimento. 

Las ideas se han modificado hoy, y algunos hijienistas admiten la 
conveniencia del uso de los colores de anilina en sostitucion de otros 
colores vejetales, haciendo, por prudencia y la prevision de abusos, 
escepcion para la rosanilina y para los derivados que contienen bromo 
y vapores nitrosos entre sus constituyentes. 

Es preciso tener presente tambien que el uso de las anilinas en la 
coloracion de los líquidos y materias alimenticias entraña una cues- 
tion que es menester deslindar: es la de la sofisticacion: del engaño 
que importa la sostitucion de una materia por otra que se le parece 
y esto hecho sin advertirlo al comprador. 

Evidentemente esto constituye un hecho punible, por el fraude que 
se comete y es menester condenarlo y reprimirlo siempre. 

Volviendo á la materia que nos ocupa de la falsificacion de los fi- 
deos, traté de are ar si la materia empleado era en realidad un 
compuesto venenoso ó nó; lo que hubiese aumentado el grado de cul- 
pabilidad de los sofisticadores. 

Como he dicho, cada libra de fideos contiene 4 bamos de ma- 
teria colorante y es de suponer que un individuo que coma diaria- 
mente los fideos no introduce en su organismo una cantidad mayor 
de 5 milígramos de materia por dia. 


AN, CIENT. T. XIV. 18 


2974 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


Para averiguar la accion sobre el organismo he administrado á 
animales de pequeña talla (1 á 1,5 kilóg. de peso) una dósis de ma- 
teria colorante pura doscientas veces mayor de lo que le corresponde 
á un hombre adulto, sin producir la muerte ni aquellos trastornos 
sérios que revelan un padecimiento del organismo. 

La dósis que usaba era la de un gramo de materia colorante ; es 
decir la cantidad que se halla contenida en una arroba de los fideos 
sofisticados. 

Las conclusiones de mi informe eran las siguientes : 

1% Que habia sofisticacion ; 

2 Que el hecho importaba un engaño y que debia ser castigado; 

3 Que la materia colorante no era peligrosa ; 

4” Que podia permitirse la venta de los fideos coloreados con el ama- 
rillo de anilina, siempre que el fabricante especificára al comprador 
la calidad del producto vendido. 


PEDRO N. ARATA. 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 


CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO DE LA FAUNA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 
Y OTROS PAÍSES AMERICANOS 


POR CÁRLOS BERG. 


BOMBYCOIDEA. 


1. Oeceticus Hirbyi GuiLb. 


Oiketicus Kirby3 Lansb. GuILD., Trans. Linn. Soc. XV, 
p. 374. tab. 6 et 7 (1827). —WestTw., Proc. Zool.Soc. Lon- 
don. XX, p. 221. pl. 34, fig. 2 (1854). — Wark., List of 
Lep. Ins. Het. 1V, p. 961. 1 (1855). — Lucas in Sacra, 
Hist. de Cuba. VII, p. 303. (1856). — ZeLL., Stett. Ent. 
Zeit. XXXII, p. 80 (1871). 

* Otketicus Poeyi Lucas in Sacra, Hist. de Cuba. VII, p. 
303. pl. 17, fig. 6 (1856). — H.-S., Corr.-Bl. d. zool. — 
min. Ver, Regensb. XX, p. 133 (1866! et Schmett. der 
Ins. Cuba. p. 41 (1871) (1). 

Oeceticus fulgurator H.-S., Samml, aussereurop. Schmett. 
p. 84, fig. 519 (1856). 

Oeceticus Kirby = 0. fulgurator H.-S., Samml. aussereu- 
rop. Schmeltt. p. 59 (1858). 

Psyche (Otketicus) gigantea ZeLL., Stett, Ent. Zeit. XXXIL, 
p. 49. Taf, 2, Fig. 1-5 (1871). 


Patria : Brasilia. — Honduras. — Cuba. 


Doy aquí la sinonimia completa del Oeceticus Kirby, que ha sido 
descrito y figurado varias veces bajo nombres diferentes, lo que 


(1) Los nombres que llevan un asterisco, están señalados por primera vez como 
sinónimos, y los que están marcados con una cruz, no pertenecen al género en 
que han sido colocados primitivamente. 


276 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


habia indicado ya ántes (véase : Boletín de la Academia Nacional de 
Córdoba. I, p. 83 y Slett. Ent. Zeit. XXXV, p. 231.— 1874), confun- 
diéndolo con la especie siguiente. 

Durante mi viage á Europa, he examinado de nuevo el ejemplar 
típico de HERRICH-SCHAEFFER y muchos ejemplares provenientes 
de la América Central, y no me queda duda alguna, que el O. Poeyi 
Luc. es idéntico al O. Kirbyi y O. fulgurator H.-S. La figura que da 
RAMON DE La Sacra en su Historia de Cuba es muy errada, sobre 
todo en la forma de las alas anteriores, y representa un individuo 
pequeño. Que la forma de las alas no es exacta, resulta tambien 
de la anotación que da Lucas, diciendo que el ala anterior de su 
especie está «perfectamente» bien representada por LEFEBVRE 
(véase: Ann. Soc. Ent. de Fr. Sér. 1, II, pl. 2, fig. 7. — 1842). La 
figura dada por GuiLDIN6 es muy sombría y poco exacta en los de- 
talles, miéntras que la de HerricH ScHaerFER da bien á conocer la 
especie en cuestion. 


2. Oeceticus platensis BERG, n. Sp. 


Oiketicus Kirby¿ Bere (non Lansp. GuiLD.), Bol. Acad. Nac. 
Córdoba. 1. p. 81-95 et Stett. Ent. Zeit. XXXV, p. 230-237 
(1874). — KarTER, Ent. Nachr. I, p. 190 (1876). 

Oeceticus Kirbii Burm., Descript. phys. de la Rép. Arg. Y, 
p. 401. 1 (1878) et Atlas, p. 40. pl. 17, fig. 18, B (1879) 
et Nouv. Add. p..64. pl. suppl. fig. 6 (1880). 

Vulgo: « Bicho de cesto » seu « Bicho de canasto ». 


Patria: Respublicae Argentina et Uruguayensis.. 


Sin conocer los ejemplares típicos de la especie precedente, y 
sin poseer ejemplares originarios de otros países tuera de las Re- 
públicas Argentina y Oriental del Uruguay, hemos considerado al 
«Bicho de cesto » que abunda tanto en nuestras quintas, etc., como 
idéntico al Oeceticus Kirbyi GuiLo.; las figuras dadas por los auto— 
res de la especie anterior, nos parecian exageradas y erradas en 
cuanto al tamaño y á la forma de las alas, etc. Pero nos habíamos 
equivocado. La especie de Oecelicus comun de nuestros países se 
distingue bien del O. Kirbyi, como lo demuestran los ejemplares 
típicos y otros provenientes del Brasil y de Cuba. Debe llevar por lo 
tanto otro nombre, que le doy, derivándolo de las regiones en que 
abunda. 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 9211 


E] Oeceticus platensis se distingue del anterior por los caracteres 
siguientes: Es de menor tamaño, teniendo las alas anteriores una 
extension de solo 33 á 39 milímetros; es de coloracion mas clara, 
sobre todo en los bordes limbar é interno de las alas y en el cuerpo; 
tiene el borde limbar de las alas anteriores mas arqueado y relati- 
vamente mas ancho. La principal diferencia consiste en la forma 
de las alas posteriores: Estas son bastante largas y anchas, te— 
niendo el borde costal mucho ménos arqueado que en la especie 
anterior. Su borde limbar es bastante saliente entre los nervios 3” 
y 4%, y hácia atrás del nervio 3” es casi recto, sin escotadura ó con 
esta apénas indicada; pero sin el ángulo abdominal saliente, que 
es muy pronunciado en el O. Kirbyi. 

El diagnóstico de nuestra especie se reduciria á lo siguiente: 


Oeceticus platensis : O. Kirbyi valde símilis, sed multo 
minor (expansio alarum anteriorum 35-39") el 
multo pallidior; limbo alarum anticarum admo- 
dum arcuato, posticarum costa minus arcuata, limbo 
inter venas tertía quartaque sat producta, demnde 
subrecta, angulo abdominali non producto, ro- 
tundato. 

Pienso dar dentro de algun tiempo una nueva edicion de mi tra- 
bajo sobre el « Bicho de cesto » (véase : Boletín de la Academia Na- 
cional. 1, p. 81-95. — 1874), agregando nuevos datos y figuras de— 
talladas de la oruga é imágen. 


3. Megalopyge albicollis (Warx.) Brro. 


+ Gasina albicollis WaLK., List of Lep. Ins. Het. VI, p. 
1479. 1 (1855). 

? Podalia fuscescens var. ? fem. Wark., List of. Lep. Ins. 
VIL, p. 1717 (1856). 

*? Megalopyge Walkeri BerG, Anal. Soc. Cient. Arg. XII, 
p. 271. 42 et Sep. (Farr. Lep.) p. 48. 42 (1882). 


Patria: Brasilia. —Respublica Argentina. 


Despues de haber publicado mi Farrago L epidopterologica, en- 
cuentro la descripcion de la Gasiha albicollis Watk., que viene á 
corresponder muy bien á la Podalia. fuscescens var. WALK., cuyo 


278 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


nombre cambié, á causa de no ser idéntica con la P. fuscescens; en 
Megalopyge Walkerz. Pero como no tengo seguridad, dejo la reso- 
lucion de esta cuestion á los colegas del Museo Británico, que están 
en el caso de poder consultar los tipos de WaLker. Si resulta con- 
formidad, el género Gasina volverá á ser sinónimo de Megalopyge. 

Esta especie se encuentra tambien en la Provincia de Córdoba, 
habiendo recibido de alli el Sr. KrskeLrIN muchas crisálidas, cuyas 
orugas viven en el Quebracho Blanco (Aspidosperma Quebracho 
SCHLECHT. ). 


Genus CARAMA Wazlk., BErc. 


Carama Warx., List of Lep. Ins. Het. IV, p. 843 (1855). — 
Bznc, Farr. Lep. in Anal. Soc. Cient. Arg. XIII, p. 275. 
Sep. p. 52 (1882), 

* Mallotodesma WaLLcr., Consp. Act. Acad, R. Suec. XV, 
p. 209 (1859); Wien. Ent. Monatschr. IV, p. 163 (1860) 
et Freg. Eug. Resa. Lep. p. 369 (1861). 


Al escribir mi Farrago Lepidopterologica, no poseia la obra que 
trata de los resultados de la expedicion sueca de la fragata Euge- 
nia, y la que no pude tampoco consultar aquí en ninguna parte. 
Recien ahora tengo en mi poder la parte lepidopterológica de la 
obra, y encuentro que WALLENGREN, sin haber reconocido el gé- 
nero Carama de WaLker, ha establecido uno nuevo para la misma 
especie que sirvió á WALKER como tipo. Lo anoto ahora como sinó- 
nimo, estableciendo tambien la sinonimia de la especie siguiente : 


4. Carama discrepans (WaLLcr.) Bero. 


Carama Sparshali Wax. (non Trichetra Sparshalli (Curr.) 
BurL.), List of Lep. Ins. Het. 1V, p. 844. 1 (1855.. 

Mallotodesma dicrepans WaLLGr., Wien. Ent. Monatschr. 
IV, p. 163. 13 (1860) et Freg. Eug. Resa. Lep. p. 369. 40. 
tab. 7, fig. 2 (1861). 

* Carama Walkeríi BurL., Cist. Ent. II, p. 203 (1877). — 
BeErG, Anal. Soc. Cient. Arg. XIIL, p. 276. 51 et Sep. 
(Farr. Lep.) p. 53. 51 (1882). 


Los que rinden homenage al principio de prioridad, estarán cón- 
migo de acuerdo, que esta especie debe llevar el nombre que le 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 279 


doy, y no el de Warxer, que la confundió con otra del género 
Trichetra, ni el de BurLer, quien le cambió el nombre sin haber 
consultado la obra de WALLENGREN. : 


5. Mimallo cordubensis Ber, n. sp. 


S: Capite, thorace, pectore, abdomine, costa, linea 
terminal; alarum anguloque abdominali alarum 
posticarum, dilute sordideque flavescentibus, alis 
canis vel albo-cinereis, nigro-adspersis, anticis 
fasciis duabus transversalibus obscure griseis, una 
subbasali arcuata, latiuscula, altera medio sub-— 
obsoleta, abapice usque fere ad medium marginis 
interioris extensa, posticis fascia media arcuala 
nigricanti ornatis, thorace abdomineque nigro- 
adspersis. 

Palpis parvis, flavescentibus; antennis supra albidis, 
infra luridis, usque ad apicem sat longe pectinatis; 
alis anticis apice admodum falcatis, medio infu- 
scatis, fascia subbasali nigricant sat lata, margini- 
bus valde obsoletis, altera in apice el post medium 
marginis interioris terminata, hoc loco latiore et 
obscuriore, lineola obliqua costali-apicali valde 
obsoleta; alis posticis limbo ante medium subrecto 
et ante angulum abdominalem leniter sinuato, 
fascia media in cellula quarta et quinta perparum 
angulata, ad marginem interiorem multo latiore; 
pagina inferiore omnium alarum sordida, nigro- 
conspersa, in disco et apicem versus infuscata, 
fascia arcuata nigricanti sublimbali bene deter- 
mita, apiceipso anticarum albido, linea terminal: 
et ciliis ut supra, his albis, illa sordide flavescenti; 
abdomine apicem versus obscuriore; pedibus al- 
bido-fumatis, nigro-conspersis. — Exp. alar. ant. 
43, post. 29 mm. 


Patria: Provincia Cordubensis. 


Es parecida á la M. despecta Wax, de la que se distingue por 
su menor tamaño, por la coloración general mas clara, por las 


280 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


antenas mas pectinadas, por la existencia de la faja subbasilar 
ancha y la otra sublimbar simple, por las alas anteriores mas 
falciformes y la sinuosidad en el limbo delas alas posteriores, de- 
lante del ángulo abdominal. Tambien la cara inferior de las alas 
da un buen carácter distintivo por la faja oscura arqueada sub- 
limbar. 


NOCTUIDAE. 


6. Leucania impuncia Gx. 


Leucama impuncta Gx., Noct. I, p. 84. 117 (1852). — 
WaLk., List of Lep. Ins. I, p. 98. 45 (1856). 

* Leucania decolorata BLaNcH. in GaY, Hist. de Chile. 
Zool. VII, p. 81. Atlas, Lep. lám. 4, fig. 9 (1852). 


Esta especie chilena ha sido descrita en el mismo año bajo dos 
denominaciones diferentes; adopto la de GueNEE, por ser esta la 
mas correcta. La figura que da BLANCHARD, no re pUna bien al 
original, sobre todo por la mancha discoidal que muestra. 


7. Agrotis ypsilon (RorrT.) Aucr. 


* Agrotis frivola WaLLar,, Wien, Ent. Monatschr. IV, p. 
169. 41. (1860) et Freg. Eug. Resa. Lep. p. 373. 49. 
(1861). 

* Noctua robusta BLANCH. in Gar, Hist. de Chile. Zool. 
Vil, p. 75. 1. Atlas, Lep. lám. 6, fig. 9 (1852). 


Esta especie, tambien conocida bajo el nombre de Agrotis suffusa 
Hs., quees muy variable y al parecer ya cosmopolita, ha sido des- 
crila de nuevo con las denominaciones indicadas por WALLENGREN 
y BLaxcHarD. El ejemplar del primer autor, originario de Monte- 
video, no ha sido sinó una de las muchas variedades del Agrótido 
tan comun en todas partes. 


8. Agrotis saucia (Ha.) Avcr. 


* Agrotis angulifera WaLLer., Wien, Ent. Monatschr. IV, 
p. 169, 42/1860) et Freg. Eug. Resa. Lep. p. 373.50/1861). 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 281 


Tambien esta especie, que abunda en todos los países y que es 
muy variable en su coloración y en sus dibujos, ha sido descrita 
bajo otro nombre por el autor de los Lepidópteros de la fragata 
Eugenia. Restablezco aquí su sinonimia. 


Anotacion.— Á esta especie tambien pertenecerán probable- 
mente las cuatro siguientes: Spaelotas síictica BLANCH., 
Spaelotis punctulata BLANCH., Agrotiss impacta WaLk. y 
Noctua aethiops PHIL. 


9. Agrotis gypaetina Gy. 


* Agrotis pseudoplecta SxELL., Bol. Acad. Nac. Córdoba. IL, 
p. 97 (1879). 


El hecho, de haber separado GuenéE por un gran espacio la 
Agrotis gypaetina de la Agrotis plecta, ha motivado la fundacion de 
una nueva especie por mi estimado amigo el Sr. SNELLEN, segun 
un ejemplar que obtuvo de Córdoba. He visto los ejemplares típicos 
de Guenée, y be podido de esta manera resolver la identidad de 
la A. pseudoplecta con la A. gypaetina. 


10. Agrotis incivis Gy. 


* Agrotis anteposita Gx., Noct. I, p. 278. 449 (1852). —WArk.., 
List of Lep. Ins. Noct. II, p. 336. 65 (1856). 
* Agrotis lenticulosa Moritz, in litt. 


La Agrotis incivis es muy variable y presenta muchas formas 
transitorias que la unen con la A. anteposita. He tenido ocasion de 
comparar muchos ejemplares que se encuentran en las colecciones 
de SraupixcEr, de Osertmúr, y en las de Buenos Aires. 

Esta especie se halla en muchas partes de la República Argen— 
tina, en la Banda Oriental del Uruguay, en Chile, en el Brasil, en 
Venezuela y en las Américas Central y Septentrional. 


11. Agrotis Blanchardii Berro. 


* Noctua lutescens BLaNcH. (non Eversm.) in Gay, Hist. de 
Chile. Zool. VII, p. 76. 2 (1852). 

? Agrotis deprivata WaLk., List of Lep. Ins. Noct. III, p. 
739. 10 (1857). 


2892 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


La existencia de la Agrotis lutescens Eversm., que tiene la priori- 
dad, por haber sido descrita en el año 1844, me obliga á cambiar 
el nombre de la especie de BLaNcHarD. Dudo aún, si la especie de 
WaLkEr es sinónima á la nuestra ó no. 

Esta Agrotís se encuentra en la República Argentina, en la Banda 
Oriental del Uruguay y en Chile. 


12. Agrotis hispidula Gy. 


* Agrotas flavicosta WaLLGR., Wien. Ent. Monatschr. IV, 
p. 169. 46/1860) et Freg. Eug. Resa. Lep. p. 373. 51 (1861). 


GUENÉE ha tenido la Y y WALLENGREN el S. En el último sexo se 
hallan las dos manchas medias de las alas anteriores bien sepa- 
radas, y en el primero unidas. | 

Esta especie se halla en Chile y en el Estrecho de Magallanes, 
donde la recogí hace cuatro años. 


13. Orthodes ferruginescens (BLAaNcH.) Bero. 


y Cerastis ferruginescens BLANcH. in Gay, Hist. de Chile. 
Zool. VI, p. 83. 1, Allas, Lep. lám. 6, fig. 10 (1852). 


La especie chilena C. ferruginescens no pertenece al género Ce- 
rastis, sinó al Orthodes, como lo demuestran sobre todo los ojos 
velludos. 


14, Chloridea molochitina BeErc, n. sp. 


¿ et Y: Capite supra, thorace fundoque alarum an- 
ticaram flavescenti-viridibus aut viridi-flavis, hic 
illic lutescentibus, his fasciis duabus subsinuatis 
pistacinis, extus late viridi-marginatis, una sub- 
basali costam non attingente, prope marginem 
interiorem extus late viridi-umbrosa, altera sub- 
limbari ante apicem terminata, leniter flexuosa, in 
cellula secunda, basin versus producta, deinde 
recte fere in tertium ullimum marginis interioris 
excurrente; alis posticis albis, micantibus, limbo 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 283 


perparum infuscato, praecipue feminae; abdomine 
supra dilutissime lutescenti. 

Palpis porrectis, extus et supra lutescentibus; anten- 
nis luteis; thborace generaliter dilutissime vire- 
scenti, haud lutescenti; alarum anticarum area 
media limboque interdum, praecipue prope mar- 
ginem interiorem, laetissime lutescentibus, ciliis 
viridescentibus ; alis posticis albo-ciliatis, apice 
interdum punctis nonnullis terminalibus praeditis; 
pagina inferiore alarum anticarum flavescenti-vel 
viridescenti-albida, nonnumquam punctodiscoidali 
fuscescenti ornata, posticarum plus minusve alba; 
abdominis marginibus posticis segmentorum lute- 
scentibus; pedibus albidis, tibiis tarsisque anticis 
infuscatis. — Exp. alar. ant. 27-29 mm. 


Patria: Respublica Argentina. 


A 


Esta bonita especie, que hemos observado en Buenos Aires y en 
Córdoba, es bien característica por las dos fajas transversales de 
un verde oscuro; la subbasilar no alcanza el borde costal, y forma 
una sinuosidad muy ligera abajo del nervio subdorsal, con el codo 
hácia el limbo; la sublimbar está arqueada en su parte superior 
hácia el limbo y en su parte inferior hácia la base, siendo la sinuo- 
sidad superior muy leve. 


15. Acontia venusta BERG, n. sp. 


J el: Capite, thorace supra infraque, dimidio ba- 
sali alarum anticarum, squamis maculisque mi- 
nutissimis nonnullis dimidi limbalis, abdomine 
pedibusque cretaceis, hic illic fusco-adspersis vel 
irroratis; dimidio limbali alarum anticarum fusco, 
squamis nonnullis chalybaeis et canis consperso, 
linea limbali albida medio arcuata et valde obso- 
leta, ad costam maculam parvam fingente, altera 
nigricanti, supra a mácula albida remota, apicem 
versus arcuata, medio linea albida secante et infra 
ejus umbrationem marginis basalis fingente; pun- 


284 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
ctis marginalibus migris, ciliis cinereis; alis posticis 
dilute grisescentibus. 

Palpis ascendentibus, albidis, articulo terminali gri- 
sescentiz antennis rufescenti-testaceis; collare ex 
parte ferrugineo-irrorato ; thorace perparum fu- 
scescenti-adsperso; dimidio basali albo alarum an- 
ticarum medio linea fusca obsoletissima ornato, 
dimidio limbali fusca medio generaliter obscuriore, 
macula ordinaria annulum circularem nigrum for- 
mante, basin versus lineola nigra conjuncta; pagina 
inferiore alarum anteriorum costam limbumque 
versus infuscata, ad costam, valde ante apicem, 
macula triangulari flavida ornata. — Exp. alar. 
ant. 19-21 mm. 


Patria : Respublica Argentina. 


Esta especie es muy característica por las alas anteriores divi- 
didas en dos áreas: la una basilar blanca, la otra limbar fusca, y 
ademas por las escamas de colores opuestos que llevan estas áreas. 

La he recogido en Buenos Aires, en Quilmes, en el Tigre, y la he 
obtenido tambien del Baradero, por el Sr. D. Fénix Lynch. 


16, Erastria mubila BerG, n. sp. 


4 : Capite, thorace, fundo alarum anticarum, limbo 
1pso posticarum apiceque abdominis griseis, squa- 
mis fuscis nigricantibusque adspersis; alis anticis 
lineis plurimis transversis Nigris, ex parte in— 
terruptis, ornatis, lineis basalibus indistinctis, 
linea dupla subbasali arcuata et denticulata, dua— 
bus mediis denticulatis, in margine interiore a 
linea dupla subbasali valde remotis, linea sublim— 
bali leniter arcuata, denticulata, pone venulam 
transversam, inter lineas medias el sublimbali, an- 
nulo magno nigro oval, oblique posito, striga sub- 
marginali ferruginea denticulata et subsinuata, 
postice bene determinata, linea terminali nigra 
basin versus dentes acutos emittente; alis posticis, 
limbo ipso excepto, testaceo-luridis. 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 285 


Palpis ascendentibus, testaceis, extus nigro-macula- 
tis; antennis rufescentibus; alarum anticarum 
area media spatioque annulo pone venulam trans— 
versam, dilute griseis, venis cilisque ¿d partem 
canis; alis posticis limbo anguste infuscato, quasi 
maculato, linea terminali nigricanti, ciliis ad an— 
gulos medioque maximam ad partem infuscatis ; 
pagina inferiore alarum obscure testacea, antica— 
rum medio apiceque infuscata, posticarum ad 
costam limbumque nigricanti-adspersa, linea me- 
dia arcuata nigricanti, absoletissima et valde inter- 
rupta, ornata; pedibus anticis albido-griseis, nigro- 
adspersis, tarsis flavido nigroque annulatis.—Exp. 
alar. ant. 28 mm. 


Patria: Respublica Argentina. 


Esta especie, que describo por un ejemplar mutilado, es fácil de 
reconocer por las líneas oscuras, el anillo negro y la faja ferrugi— 
nosa submarginal de las alas anteriores. 

Ha sido observada en Buenos Aires y en Córdoba. 


17, Trothisa (Fhalpochares) Margaritae Ber, n. sp. 


Set: Capile, antennis, thorace, dimidio basali, 
maculisque nonnullis costalibus dimidi limbali 
alarum anticarum, aurantiacis, his dimidio limbala, 
alisque posticis dilute griseis, harum basi palli- 
diore, illo linea sublimbali arcuata albida, ex 
parte flavido-marginata; abdomine flavo-griseo, 
marginibus segmentorum albidis. 

Palpis obliqueporrectis, articulo terminali ascendenti, 
albidis, extus flavo-maculatis; antennis sordide 
flavis; thorace hic 1llic albo-vittato ; dimidio basali 
flavo alarum anteriorum costam versus magis ex- 
tenso, linea subbasali fuscescenti tantum pone 
costam obsoletissima ornato, dimidio limbali gri- 
seo ex parte albido, nigro luteoque adspersa, linea 
transversa albida medio limbum versus arcum 
validum formante, marginem interiorem versus 


286 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


subundulata, linea altera media alba undulata 
vel denticulata obsoleta, tantum in mare satis de- 
terminata, punctis marginalibus minutis, ciliis 
canescentibus; alis posticis linea terminali fusce- 
seenti, punctlis terminalibus obsoletis; pagina infe- 
riore alarum grisescenti, linea sublimbali arcuata 
albida ambarum satis distincta, posticarum puncto 
discoidali punctisque marginalibus distinctis; pe- 
dibus albido-griseis, ad partem flavescentibus. — 
Exp. alar. ant. 16-18 mm. 


Patria: Respublica Uruguayensis. 


Esta bonita especie es bien característica por la coloracion ama- 
rilla de la cabeza, del tórax y de la mitad basilar de las alas ante- 
riores, y por las líneas blanquizcas de la mitad limbar gris. 

La dedico á la Señora Doña MARGARITA S. DE WINDMÚLLER, COMO 
testimonio de agradecimiento por el servicio que me ha prestado, 
proporcionándome muchas especies de insectos de la Estancia Ger- 
mania de la Banda Oriental del Uruguay, y entre estas algunas 
nuevas. 


Genus PALINDIA 6x. 


* Peropalpus BLaNcH. in Gay, Hist. de Chile. Zool. VU, p. 
85. 12. Atlas, Lep. lam. 7, fig. 2 (1852). 


El género Peropalpus de BLaNcHarD, es sinónimo de Palindiía GN. 
(Eulepidotis Ha.), lo que no habian anotado hasta ahora. 


18. Plusia virgula BLANcH. 


Plusia virgula BLaxch. in Gay, Hist. de Chile. Zool. VII, 
p. 81. 2 (1852). 

* Plusia certa WaLk., List of Lep. Ins. Noct. IV, p. 920. 
70 (1857). 

*Triphaena signata PhiL., Linn. Ent. XIV, p. 293, 30 (1860). 


Los nombres específicos de WaLxer y de PuiLipp1 deben ser con- 
siderados como sinónimos de la Plusta virgula BLANCH. 

Esta Plusia es bastante comun en Chile, hallándose desde sus 
provincias boreales hasta Valdivia. 


ANALECTA LEPIDOPTEROLOGICA 281 


19. Plusia mu (y. 


* ? Plusia depauperata BLaxcH. in Gay, Hist. de Chile. Zool. 
VIl, p. 85. 3 (1852). 
* Plusia detrusa WaLk., List of Lep. Ins. Noc. 1V, p, 918, 67 (1857). 
* Plusia fumifera WaLk., Lisl of Lep. Ins, Noct 1V, p. 919. 
68 (1857). 


Las tres especies deben pertenecer como sinónimos á la Plusia 
nu GN., que es muy comun en la República Argentina, en la 
Banda Oriental del Uruguay y tambien en Chile, de donde la obtu- 
ve por medio del Prof. PuiLirpr, habiéndola yo tambien recogido 
en Valdivia, hace cuatro años. Siendo la descripcion de BLANCHARD 
muy superficial, no se puede resolver esta cuestion respecto á la 
especie de él sin el tipo, que no existe ya, al parecer. 


20. Plusia biloha STPH. 


Esta especie, que se conocia hasta ahora de Florida y de Vene- 
zuela, se encuentra tambien en Chile, lo que comprueba un 
ejemplar que me envió el Dr. Purtippr. Lo anoto aquí como un 
nuevo dato sobre la distribucion geográfica de este animalito. 


21, Plusia bonagégrensis Ber, n. sp. 


g et: Capite, thorace, fasciculis abdominis fun- 
doque alarum anticarum dilute aut obscure vio- 
laceo-fuscis aut fulvescenti-fuscis, his area media 
ad marginem interiorem lituraque apicali infu- 
scatis, interdaum subaureis, illa utrimque linea 
flexuosa aurata ornata, basi prope costam litura 
majuscula aurata, disco macula argentea sat 
magna oblonga, supra sinu praedita, alteraque 
parva ovali, supra posticeque ex parte per venulam 
transversam intercisa, ornatis; abdomine alisque 
posticis maris testaceis, feminae maximam ad par- 
tem violaceo-fuscescentibus, ciliis fere violaceis. 

Palpis, pectore, collareque feminae fulvis, illis ascen- 
dentibus ; antennis fulvido-testaceis; linea termi- 


288 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 


nali venisque alarum anticarum violaceo-nigri- 
cantibus, area media prope lineam auream exte— 
riorem semper aurata, lilura apicali limbum 
versus bene determinata, arcuata, linea aurea, 
basali cum apice postico maculae magnae argen— 
teae conjuncta, eadem macula fere usque ad linear 
auream externam extensa, a macula ovali satis 
remota; pagina inferiore alarum testacea aut ful- 
vescenti, linea media arcuata fuscescenti feminae 
distincta; pedibus colore abdominis. — Exp. alar. 
ant. 31-33 mm. 


Patria: Provincia Bonaérensis. 


Tiene mucha semejanza con la Plusta biloba Sren., sobre todo, 
en cuanto al tamaño, á la forma, á la coloracion general y á la 
forma de la mancha grande plateada; pero se distingue bien de la 
misma por la carencia de la línea fina basilar en las alas ante- 
riores, por la existencia de una mancha grande dorada basilar, 
situada cerca de la costa, por la union de la línea dorada subbasi- 
lar con la mancha plateada oblonga, por la otra mancha, plateada, 
que es de forma oval y no de una 2, hallándose interceptada en su 
parte supero-posterior por el nervio transversal, y por la carencia 
de la mancha limbar, que se halla situada en la P. biloba, abajo 
de la mancha apical. 

Hemos observado nuestra nueva especie en varias partes de la 
Provincia de Buenos Aires, principalmente cerca de la Capital. 


Buenos Aires, Diciembre de 1882. 


y ÍNDICE GENERAL 


DE LAS NATERIAS COMPRENDIDAS EN EL POMO DÉCILO CUARTO 


Pájinas. 
Investigaciones sobre el Ácido Lapáchico de la madera del Lapacho ( Tecoma Ave- 
_Hanedae ) por Mamuel Patermó (Continuacion)...........oooocorroconcoco os 5 
Contribuciones al estudio de las Cicadidae de la República Argentina y paises limi- 
A A O A 38 
Investigaciones sobre el Ácido Lapáchico de la madera del Lapacho (Tecoma Ave- 
llanedae ) por Manuel Paternó (conclusion)........... Vi E EN 49 
Condiciones de traccion en los Ferro-Carriles (conclusion) por Otto Krause...... 63 
DESC  qo atemlejeas A o EA O e 83 
Movimiento de la Caja de la Sociedad Científica Argentina, durante el 10* período : 
de qlo de ESA de Tallo: da 18680 oca da A e 94 
Patagonia. Resto de un antiguo continente hoy sumerjido, por Frameisco P. Mo- 
O o o 4 EA ado A AN 97 
Asílides Argentinos (continuacion), por Enrique Linch Arribalzaga......... 152 
A A ES A 144 
"Conferencia Pública del 12 de Octubre de 1882 : 
A BO: A A 145 


2" Observaciones sobre la teoría de la evolucion, por el Dr. Ladislao Netto. 147 
3" Costumbres de los habitantes de la Tierra del Fuego, por el Dr. Cárlos 


Speogazzimi..............c.o..o. elf ES SHO o 159 
40 El orígen del hombre Sud Americano, por el Dr. Francisco.P. Moreno. 182 
Concurso para los edificios públicos de la Nueva Capital.............ooooooooooo... 224: 
Apuntes sobre la familia de la Nictagineas, por el Dr. Domingo Parodi......... 255 > 
Sofisticacion de los fideos, por el kw. Pedro YN, AUVÓA ccoo 211 
Analecta Lepidopterológica. Contribucion al estudio de la fauna de la República Ar- 
contmay Otros Países aAMEICanOS. alos ae ea os 275 
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